26 octubre, 2018. Por

Quentin Gas

Quentin Gas & Los Zíngaros: una odisea gitana en el espacio
Quentin Gas

“Cuando un payo no andaluz hace flamenco se llama ‘apropiación cultural’. Pero, ¿cómo se llama cuando un gitano andaluz hace esto?”, se preguntaba Quintín Vargas, o Quentin Gas, cuando puso en circulación el primer adelanto de esta Sinfoníauniversal Cap.02 (Everlasting Records, 2018). No esperéis una respuesta clara, porque el músico andaluz, en vez de dictar sentencias sobre las cosas, se dedica a abrir debates, a lanzar preguntas, a abrir melones, a golpear puertas en barrios sónicos de extrarradio, a iniciar su particular odisea espacial.

Eso es lo que proyecta en este álbum, sucesor de Caravana (FunClub Records, 2017) y segundo capítulo de una trilogía de la que aún desconocemos el primer y el tercer capítulo, pero que nos lleva literalmente al sonido del cosmos (ha colado sonidos que emiten los diferentes planetas) en un cruce abierto y cosmogónico entre el flamenco menos racial, la synthcodelia más especial y las referencias al cine de ciencia-ficción humanista.

Nos reunimos con Quentin Gas a su paso por Madrid, ciudad en la que presentará el disco hoy, viernes 26 de octubre, en el concierto que ofrecerá en la sala El Sol y para la que puedes pillar alguna de las últimas entradas en este enlace.

«En 1940 o 1950, cuando Antonio Mairena cantaba, seguramente la gente de unas décadas anteriores que lo oyeron cantar seguro que lo acusaban de estar modernizando el flamenco y pervirtiendo el “sonido original”, como si hubiera cosas “originales” en el mundo»

En tus redes, cuando salió el single adelanto del disco, dijiste: “cuando un payo no andaluz hace flamenco se llama ‘apropiación cultural’. Pero, ¿cómo se llama cuando un gitano andaluz hace esto?”. ¿Sabrías responderte a esto?

Es difícil. Es una pregunta retórica, que sirve más para abrir un debate que para responder. Pero, si tuviera que responder a esto, tengo claro que, como mínimo, lo que yo hago no es ‘apropiación cultural’. O al menos no por las leyes que indican lo que se supone que es eso…

Bueno, quizás sí: quizás te estás apropiando de elementos del rock occidental como la psicodelia, los sintetizadores…

Sí, puede ser. Imagínate que viene Kraftwerk y me dice: “¿tú qué haces?”. Me parecería estúpido. Del mismo modo que me parece estúpido en el otro caso. ¿Qué es la “música de raíz”? Los puristas del flamenco viven poniéndose esa medalla, y no estoy de acuerdo con ellos. Toda música y todo estilo siempre es un cúmulo de intercambios culturales a lo largo de siglos. Hay una parte de puristas que dicen, en el caso del flamenco, que debe quedarse tal cual está, y yo no lo veo.

Es más, me hace mucha gracia, porque seguramente en 1940 o 1950, cuando Antonio Mairena cantaba, la gente de unas décadas anteriores que lo oyeron cantar seguro que lo acusaban de estar modernizando el flamenco y pervirtiendo el “sonido original”, como si hubiera cosas “originales” en el mundo. El flamenco, igual que toda música, evoluciona. Y me parece una estupidez que haya gente batallando contra eso.

De hecho, en el single que presentaste, IO, dices: “libérate del pasado hacia un mundo nuevo”. Casi que el leitmotiv de esta canción y del disco es una batalla contra la ortodoxia y contra aquel que quiere conservar en vez de abrirse.

Totalmente. Es con lo que comulgo y lo que pretendo conseguir con este proyecto. De hecho, esa canción me la pongo a mí mismo. Yo me acuerdo, cuando empecé con este proyecto, pensaba que las cosas iban a ser de una manera; pero acabaron transformándose, y aunque mantengo esa parte aflamencada de fondo, sí que he cambiado el sonido, las influencias, la manera de componer las estructuras de las canciones; y me gusta mucho cómo lo estoy enfocando ahora.

Empecé un poco como unos “White Stripes aflamencados”; luego en Caravana había algo más psicodélico; y en este me acerco más que nunca a la electrónica. De hecho, te adelanto una cosa: el próximo disco que haga va a ser totalmente volcado a la electrónica.

En general, es un disco bastante humanista: defines al humano como un “eterno errante”; dejas frases como “los humanos podrán escapar de infinitos planetas, pero nunca de su propio ser maldito”. ¿Hasta qué punto pretendes hacer una crítica o una fotografía de la genética del ser humano?

Mi idea es, en cada disco, contar una historia: como una película, pero, en vez de imágenes, con canciones. Muchas veces cuando un director cuenta una historia en su película, lo que cuenta lo cree firmemente: puede haber una ficción con la que no comulga. Me han preguntado si creo que el ser humano es un “virus”. No es que yo lo crea, pero sí que forma parte de la historia que narro; y sí que creo que el ser humano muchas veces se comporta como un virus, y que es el peor enemigo de sí mismo.

«La gente se toma sus discos nuevos como excusas de poder tocar lo que se supone que “tienen que tocar”. Yo lo de “presentar un disco” me lo tomo al pie de la letra. Cuando vas a ver la nueva de Martin Scorsese no esperas que te salgan cachitos de ‘Taxi Driver’. Mis discos cuentan una historia, y en directo quiero contarla»

Pero sí que en esta historia tú proyectas cosas: hay mucho de futurología, pero sí que invitas a pensar que el humano irá moviéndose entre planetas, pero sin cambiar ese carácter “errante”. ¿Te has documentado, has leído textos que tenían que ver con lo especial, las dimensiones desconocidas o la espiritualidad?

No me lo he tomado como una “tesis”, pero sí que he leído bastantes teorías que tienen científicos acerca de cuál será el futuro de los humanos en el universo; y por ahí me ha venido la inspiración. Yo, sinceramente, creo que el ser humano está maldito. Hay una frase en el disco que digo eso, concretamente. Pero el ser humano tiene una característica especial: aun estando maldito, sobrevive; y va a sobrevivir siempre.

En este disco lo dejo en el aire, porque al ser parte de una trilogía, hay cosas que no se saben. Pero voy a hacer un poco de spoiler (risas): seguramente el final quede abierto, pero me gustaría dejar la historia sin resolver, confiando en que el ser humano seguirá teniendo capacidades para mantenerse vivo, aunque maldito.

No sé si a la hora de buscar referentes artísticos has estado mirando más películas que escuchando discos. Hay guiños a la estructura de Star Wars y, en cuanto a temática, a películas como Mátrix, 2001: una odisea en el espacio, Blade Runner

Sí, totalmente. De hecho, me gustaría pensar que esta trilogía puede ser llevada al cine. Me gusta mucho que las historias que canto también puedan ser contadas desde la pantalla. Pero sí, he visto más películas y series que escuchado música. No me gusta mucho escuchar música cuando estoy preparando un disco, porque al final, de tanto escuchar algo, se te acaban pegando matices o maneras, y me gusta tener la mente más virgen en ese momento. Me gusta aislarme y tener algunas ideas y ponerme a construir.

Todo este universo astronómico que rodea el disco, ¿viene motivado solo por ver estas películas o es una obsesión que tienes desde hace tiempo?

Es un tema recurrente que me gusta desde pequeño: todo lo del cielo, las estrellas, los viajes especiales… Yo sabía que, en algún momento, iba a hacer algo así.

«Cuando vi la portada del disco de Melendi, que salen planetas alrededor, estuve a punto de cambiar de idea y no seguir adelante con el disco»

Es un tema bastante recurrente en muchos artistas de la escena: desde Los Planetas a Antonio Arias, Carlos Sadness… ¿no tenías miedo de “llegar tarde”? O de que haya gente que se lo tome como un tema manido… ¿Trabajaste para desligarte de esos tics?

Te digo la verdad: cuando empecé a idear el concepto no era consciente de que tanta gente había puesto sus ideas en el universo y el cosmos. Después, he ido viéndolo. Yo siempre he intentado ser original, y cuando vi que era un tema que ya habían tratado otros… no es que me desilusionara, pero… la puntilla fue cuando vi la portada del disco de Melendi, que salen planetas alrededor… (risas) Cuando vi eso estuve a punto de cambiar de idea y no seguir adelante con el disco, pero pensé que lo mío no tiene nada que ver, que yo cuento una historia, hay otra cosa detrás. Por eso me inventé lo que hay en el disco más allá de la trilogía y la historia del ser humano a través de los planetas: y es lo de conectar los sonidos procedentes de los planetas a las canciones.

¿Cómo trabajaste eso de recoger los sonidos de los diferentes planetas y meterlos en las canciones? ¿Componías las canciones a partir de las frecuencias que recogiste?

Cada sonido de cada planeta es el título de cada tema, y forma parte del sonido de cada canción. Se me ocurrió a partir de una serie de Netflix, la de The OA, que me encantó y, de hecho, estoy esperando la segunda parte: en la serie hablan del sonido de los planetas, y me pareció una buena idea conectar las canciones en las que estaba trabajando con las frecuencias del cosmos.

Saliendo tanto el concepto de “planetas”, y siendo un grupo que también ha trabajado la conexión del flamenco con la psicodelia, ¿crees que hay puntos en común entre tu propuesta y la de Jota y compañía? Sobre todo, de trabajos como La leyenda del espacio y Una ópera egipcia

Es curioso, porque la gente suele decirme que mi música le suena más a Triana o a Smash, pero yo no soy mega fan de Triana ni mucho menos. Si acaso, estoy más cerca de Lole y Manuel. No me molesta que me comparen con Triana porque son unos revolucionarios, pero me siento más conectado con Los Planetas. A raíz de escuchar sus “discos flamencos” pensé que se podía hacer algo interesante. No sé si alguien había hecho ese tipo de pop alternativo mezclado con esos dejes flamencos. Creo que ellos se han atrevido a hacer cosas muy arriesgadas, y escucharlos para mí supuso una revelación. Sin duda, han sido una inspiración.

“La gente suele decirme que mi música le suena más a Triana o a Smash, pero yo no soy mega fan de Triana ni mucho menos: me siento más conectado con Los Planetas”

Ahora, como has dicho antes, te acercas más que nunca a la electrónica y la música hecha con sintetizadores. Hay dejes incluso de Daft Punk o de Giorgio Moroder. ¿Tenías miedo de perder esa flamencodelia que caracteriza al proyecto?

Este proyecto seguramente no triunfará porque no me deberé nunca al público, sino a lo que yo quiera hacer en cada momento. Yo sé que hay parte del público que conseguimos con Caravana que cuando escuchen este disco van a estar despistados. Ya me pasó en el disco anterior. Ahora, seguro que hay gente que me pida las canciones del disco anterior; pero a mí todo se me hace súper antiguo muy rápido. Y creo que la música que yo hago y toco debe representarme. Yo no me debo a nadie y me sigo buscando yo: hasta que no me encuentre a gusto del todo seguiré buscándome.

Gira de presentación de ‘Sinfoníauniversal Cap.02’

En una entrevista has dicho que prefieres “alcanzar la eternidad al cielo”. ¿Es una manera de decir que sabrías cómo hacer para poder conseguir un mayor número de público, pero que prefieres intentar abrir otros caminos que sean más trascendentes que pragmáticos?

Sé que es contradictorio, porque a mí me gustaría tener mayor estabilidad en mi profesión como músico, y está claro que si me pongo palos en mis propias ruedas hay algo que no estoy haciendo bien. Yo sé lo que vende y sé que podría llegar a tener una propuesta cerca de algunos cánones que podrían funcionar mejor comercialmente, pero no hago ese tipo de música. Prefiero mil veces dejar un legado de varios discos y que el que venga lo escuche y le sirva para algo, antes que alcanzar el éxito a costa de no ser feliz con lo que hago.

¿Cuál te gustaría que sea tu legado? ¿Cuál crees que es tu misión como artista?

Me encantaría poder acabar la trilogía completa y un par de discos más. A veces, aunque quieras seguir toda la vida con un proyecto, quizás no da más de sí. Yo, con acabar esta trilogía y luego un par de discos más estaría satisfecho. Pero siempre haciendo cosas que, aunque ahora puede que no se entiendan mucho, cuando los chavales del mañana lo cojan les resulte trascendente.

«Este proyecto seguramente no triunfará porque no me deberé nunca al público, sino a lo que yo quiera hacer en cada momento»

Meterse en una trilogía que no se edita a la vez es un plan a medio-largo plazo. ¿No es hipotecar demasiado el proyecto? Sobre todo, teniendo en cuenta que, como dijiste antes, se te hacen viejas las canciones muy rápido. ¿No tienes miedo de aburrirte de las canciones incluso antes de que salgan?

Yo tengo un plan, ahora, que me dejen hacerlo o no depende de esta gente del sello (risas).

Por eso publicaste el segundo capítulo, ¿no? Para que te pregunten por el primero y por el tercero.

(Ríe) Claro, para tenerlos cogidos por los huevos. Mi plan es que, el año que viene, poder sacar el Capítulo 1, y así poder explicar muchas cosas que están plasmadas aquí. Sí pienso mucho en que me gustaría que el tercero pueda salir en otro momento. Como ese desenlace que se va dilatando, pero que aparece como una resolución esperada, pero, a la vez, sin que sea imprescindible que salga de manera inmediata. Y, mientras tanto, poder seguir sacando yo otros discos, adentrarme en otras músicas…

¿Tienes en tu cabeza claro por dónde van a ir los tiros del Capítulo 1 y el Capítulo 3?

Del tercero tengo algunas ideas, pero no tengo cerrado del todo ni el sonido ni la narración; pero del primero sí, y ya lo tengo medio compuesto, incluso. Me voy a tirar a la piscina directamente con la electrónica en el primero: no va a haber medias tintas.

“Me siento más parte del circuito indie que del de la world music: me gustaría que fuera de España no se nos vea como “flamenco alternativo”, sino como un grupo de música alternativa”

Vas a echar a la banda: “Quentin Gas Dance Club” te vas a hacer llamar.

(Ríe) Cobraría más, eso seguro (risas). Todavía me gusta la idea de que haya una banda tocando en directo, aunque sea electrónica. Ya no se ve mucho eso, pero me gusta esa idea. Estoy experimentando mucho con electrónica orgánica, con indietrónica, como lo que hace gente como Thom Yorke.

A mí me llamó la atención y me gustó que en los Premios MIN se nominase a Caravana como Mejor álbum de músicas del mundo. No sé si a ti te gustó o te descolocó un poco eso. ¿Te sientes más apegado al circuito indie (mucho más hermético) que al de las músicas del mundo (mucho más abierto y ambiguo)?

Yo te contesto sinceramente: nos apuntaron a todas las categorías (risas). Y nos contestaron solamente de esa. Era esa o no ir, así que fuimos. Yo sí que puedo entender que estuviéramos en esa categoría: hay sitares, guitarras turcas, guitarras flamencas… pero yo me siento más parte del circuito indie.

¿Incluso cuando sales a tocar fuera de España? ¿Cómo se recibe el proyecto: como exótico o como del circuito del pop alternativo?

De momento, cuando hemos salido fuera nos etiquetan como “flamenco alternativo”, pero siempre con el flamenco como base. Todo lo que no les suene a acordes menores lo meten dentro de esas estructuras exóticas. Me gustaría, si el proyecto avanza, poder tocar en lugares donde no se nos etiquete de esa manera; sino como una banda de rock que se expresa de otra forma.

¿Hasta qué punto sigue siendo una prioridad salir fuera? ¿O las salidas han sido oportunidades muy aisladas que han aparecido y que las aprovechasteis?

Hasta ahora, nuestras salidas fuera de España representan momentos puntuales, oportunidades que hemos aprovechado. Menos en Marruecos, que sí tuvimos una gira, lo demás ha sido muy esporádico todo. Pero sí me gustaría que el año que viene pueda haber una mini gira por algún sitio, pero es difícil porque es mucho dinero. La gira de Marruecos la pudimos hacer porque tuvimos el apoyo del Instituto Cervantes, si no hubiera sido inviable.

«Yo sé lo que vende y sé que podría llegar a tener una propuesta cerca de algunos cánones que podrían funcionar mejor comercialmente, pero no hago ese tipo de música. Prefiero mil veces dejar un legado de varios discos y que el que venga lo escuche y le sirva para algo, antes que alcanzar el éxito a costa de no ser feliz con lo que hago»

¿Este disco supone el fin de Caravana a todos los niveles, o vais a intentar adaptar las canciones a este nuevo sonido? Conceptualmente sí hay puntos en común, pero en cuanto a sonido hay diferencias.

Hay una cosa que me ronda desde hace algún tiempo. Un grupo graba canciones nuevas y las presenta como su “nuevo disco”; pero, luego, en los conciertos siguen tocando lo mismo de siempre, con alguna que otra nueva. La gente se toma sus discos nuevos como excusas de poder tocar lo que se supone que “tienen que tocar”.

Yo lo de “presentar un disco” me lo tomo al pie de la letra. Me lo tomo como un director de cine: me subo al escenario para presentar lo que acabo de hacer, lo que tengo ilusión por mostrar, lo que hasta ahora la gente no ha escuchado. Si tú quieres escuchar lo viejo, te lo pones en tu casa. Como cuando vas a ver la nueva de Martin Scorsese no esperas que te salgan cachitos de Taxi Driver. Mis discos cuentan una historia, y no son canciones que están puestas porque sí. Y quiero contar esa historia.

¿Y crees que tu público entiende esa visión del proyecto?

Seguramente no. Ni mi público ni el de nadie. Un grupo grande no puede hacer eso, se los comerían. Pero yo veo la música así: yo ya he tocado Caravana. Si no has podido o no has querido venir es tu problema. Es una utopía, pero es algo que me ronda la cabeza y me encantaría cambiar. Para la presentación de este disco meteremos dos o tres de Caravana, que para mí es mucho.

«Toda música y todo estilo siempre es un cúmulo de intercambios culturales a lo largo de siglos»

¿Cómo te gustaría que crezca este disco? ¿Cómo te gustaría que lo reciba la gente?

Me gustaría, primero, que entendieran el concepto, lo que quiero expresar… y que vean el esfuerzo que hay detrás de un disco conceptual. Desde que decidí hacer este tipo de discos cuesta más trabajo: hay mucho más curro detrás, hay muchos detalles que no se perciben en los que hay muchísimo esfuerzo y horas. De momento, la crítica lo ha recibido muy bien: intuyo que lo están valorando positivamente. Y eso me gusta. Bueno, eso y vender un millón de copias (ríe).

¿Pero preferirías que sea más un disco de crítica o de público?

(Piensa un rato) No lo sé. Creo que cada cosa te da lo suyo. Pero como no me debo a una masa de público concreto, de momento no lo hago por ellos: lo hago por los que quieran venir a quedarse y disfrutarlo.

Quentin Gas