6 abril, 2017. Por

Muerte musical

O por qué con ‘Qué tiempo tan feliz’ se va el único programa musical de nuestra TV
Muerte musical

Ni una semana ha pasado desde que María Teresa Campos echase el cierre a ¡Qué tiempo tan feliz! “¿Y qué?”, se preguntarán. Tampoco es que las tardes de nostalgia, viejas glorias y Supersingles se hubiesen convertido en un atractivo para cualquiera en edad de ser ‘millennial’. Pobres, ya tienen bastante con la burbuja de los youtubers como para tener que aprenderse ahora lo de Karina y sus flechas del amor. ¡Qué tormento! Solo por eso, ya valía la pena que Vasile se pusiese firme con las Campos y les clausurase el chiringuito. Un programa que ha visto a Esperanza Aguirre bailando no puede traer nada bueno…

Pero, ¿y si detrás de las siglas QTTF se escondía algo realmente interesante? ¿Y si hemos perdido un reducto que no hemos sabido valorar en su justa medida? El cortijo de María Teresa Campos se había convertido, por méritos propios, en uno de los pocos espacios donde todavía podían promocionarse trabajos musicales. Artistas ávidos de ventas que acudían a charlar con la periodista, disco en mano, y a entonar -aunque fuese en diferido- alguno de sus éxitos. Con la contraprestación de tener que aguantar las versiones en la voz de Bigote Arrocet, claro. No se puede tener todo. Entrevistas tranquilas, sin ‘anapastorismos’ de por medio, destinadas a lo que estaban destinadas: vender. La televisión también está para estas cosas.


Marta Sánchez – La Que Nunca Se Rinde… por YouGotTheMusic

A golpe de romper con el pasado y creernos modernos, hemos convertido el país en un erial musical. Uno tan profundo que a los artistas no les quedaba otra que llamar a la puerta de la Campos para promocionarse. O a la de Pablo Motos. O como mucho, y si la coyuntura lo permitía, marcarse un playback durante los últimos minutos de Sálvame, con los títulos de crédito flotando y el público recogiendo sus abrigos para pillar el bus a casa. No había más. Tres únicas oportunidades para llegar al público generalista sin necesidad de hablar de tu vida sentimental o participar en una tertulia con el conde Lequio. Luego alguien se extrañará de que echemos de menos los sábados de Música sí y sus terroríficos estilismos. O peor, ¡a Fernandisco! Aquello sí eran palabras mayores.

Ahora, muerto el rincón de la Campos, ¿qué nos queda? ¿El campechanismo de Bertín Osborne? ¡Apaga y vámonos! La televisión hace tiempo que le ha dicho no a los artistas -que no a la música-. Sale mucho más económico trufar el prime time de talent shows con anónimos jugando a ser cantantes. En Tu cara no me suena todavía, aspirantes a intérpretes recrean al dedillo actuaciones de artistas famosos. Dentro de poco, solo podrán imitar a los internacionales. En España, tendrán que remontarse a los clásicos de los setenta. De los últimos años, no encontrarán a nadie. Y nos lo tendremos ganado a pulso.


Chenoa presenta ‘Tú y yo’ en ¡Qué tiempo tan… por davidlorios

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