12 abril, 2018. Por

El Profesor Marston y Wonder Women

¿Pueden los cómics, el poliamor y el consentimiento ser románticos?
El Profesor Marston y Wonder Women

Por desgracia para los espectadores españoles, El Profesor Marston y Wonder Women (Angela Robinson, 2017), nunca llegó a estrenarse en nuestros cines. Una decisión extraña ya que llegó a Estados Unidos el pasado otoño, justo entre el estreno de Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) y Liga de la Justicia (Zack Snyder y Joss Whedon, 2017). Un momento perfecto para aprovechar la fiebre desatada en torno a Wonder Woman el año pasado con una película capaz de llevar al espectador bastante más allá que las cintas superheroicas. Ahora se puede disfrutar directamente en DVD o en plataformas como Movistar+.

La singular historia detrás de Wonder Woman

Wonder Woman debutó en las páginas de All-Star Comics en diciembre de 1941 de la mano del artista Harry G. Peter y del guionista Charles Moulton, pseudónimo de William Moulton Marston (Luke Evans). Marston fue un psicólogo estadounidense que, en colaboración con su esposa, Elizabeth Holloway (Rebecca Hall), desarrolló en los años 20 el test de presión sistólica que formaría parte, más tarde, de los polígrafos o detectores de mentiras modernos. A principios de los años 40, tras pasar algún tiempo trabajando como consultor para DC (la compañía encontraba problemas morales en algunas de sus historietas y necesitaron ayuda para suavizar el tono), tuvo la oportunidad de guionizar su propio tebeo. Y en él Marston volcó muchos de sus intereses, así como aspectos de la personalidad de las mujeres que le rodeaban: Elizabeth Holloway su esposa, y Olive Byrne (Bella Heathcote), la amante con la que compartían el hogar familiar.

No se puede comprender la historia de la superheroína más popular de todos los tiempos sin tener en cuenta, aunque sea someramente, la poco convencional existencia de Maston. El triángulo amoroso en que vivió varios años no explica por sí mismo gran cosa, pero las personalidades de las mujeres que lo formaban sí que tienen que ver con la vocación profundamente feminista del trabajo de Marston, incluso desde que se dedicaba a la investigación. Tampoco es casualidad el recurrente interés con el que se representaban escenas de bondage y diversos tipos de relaciones de dominación/sumisión en los tebeos de Wonder Woman. Igual que no lo era que una de sus armas, el lasso de la verdad, albergara curiosas similitudes con la obsesión vital de Marston por desarrollar el detector de mentiras, o que la amazona utilizara para esquivar balas dos brazaletes como los que solía llevar Olive Byrne.

La historia de los Marston es una excusa para presentar una relación de tres personas de una manera elegante, delicada, natural y, sorprendentemente, muy romántica.

Con tan singular situación no es difícil dejar la imaginación de uno volar por escenas llenas de sexo a tres bandas y bondage. Pero, hay que reconocerlo, hacía falta cierta osadía (y el momento adecuado) para plasmar una historia así en el cine. El objetivo de Angela Robinson, que es la única guionista de El Profesor Marston y Wonder Women, no es tanto elaborar un biopic que retrate todos los pormenores de la creación del personaje de Wonder Woman; como zambullirse en una versión idealizada del matrimonio a tres bandas.

El triunfo del (poli)amor romántico

Como biopic la película se enfanga en medias verdades y no parece dar el crédito necesario a las mentes involucradas en la creación de Diana de Themyscira. El papel del dibujante Harry G. Peter, fundamental en la concepción del personaje, está absolutamente olvidado; y es simplista asumir que la influencia de Elizabeth y Olive a la hora de configurar el ideario de Wonder Woman fuera meramente emocional.

La química entre Rebecca Hall, Luke Evans y Bella Heathcote es una de las claves de la película

Pero, a pesar de todo esto, El Profesor Marston y Wonder Women triunfa en aspectos bastante más importantes. Robinson utiliza la historia de los Marston como excusa para presentar un matrimonio de tres personas de una manera elegante, delicada, natural y, sorprendentemente, muy romántica. Está claro que hay mucho de invento e idealización en la relación que Robinson quiere vendernos. Pero, si asumimos que para acercarnos a los hechos históricos siempre han sido más adecuados los libros y los textos académicos que el cine, tal vez nos encontremos con una de las historias de poliamor mejor contadas hasta la fecha.

Si asumimos que para acercarnos a los hechos históricos siempre han sido más adecuados los libros que el cine, tal vez nos encontremos con una de las historias de poliamor mejor contadas hasta la fecha.

Para ello Robinson despoja al relato de todo el morbo y de muchos de los retorcidos intereses de los implicados en la relación. Es loable el cómo la realizadora consigue articular unas cuantas escenas de sexo en grupo que, a diferencia de como habrían hecho muchos, lejos de buscar excitar al espectador de forma manida o atolondrada, pretenden enternecerlo, tomarse su tiempo y permitirnos disfrutar de cada detalle. Además, sorprendentemente, es la relación entre las dos mujeres la que es el centro de la historia. Su narración vende a William como algún tipo de invitado dentro de la vida de ellas. Pero es un mecanismo que funciona dentro de la narrativa en la que Marston crea a Wonder Woman como una mujer que encarna las mejores cualidades de las dos a las que él ama.

All is full of (gay) love

En El Profesor Marston y Wonder Women Robinson logra poner en imágenes ideas y discursos que están formando parte del feminismo estos días, como el de la búsqueda activa del consentimiento o la necesidad de la comunicación constructiva y honesta a la hora de mantener relaciones poliamorosas. Incluso, va más allá: consigue que esos preceptos, a priori, tan poco excitantes, rezumen una sensualidad romanticona envidiable. Si al buen gusto de la realizadora le añadimos la deliciosa química que exhiben los tres protagonistas en todas sus conexiones posibles, el resultado es una historia de amor original, arriesgada y llena de momentos de inmensa belleza. Una lástima que no haya contado con la distribución que merecían.

El Profesor Marston y Wonder Women