A mediados de junio, cuando con optimismo salíamos a la calle en tirantes y sandalias pero aún nos estábamos pelando de frío, la Agencia Estatal de Meteorología anunció que el verano de 2010 iba a ser más caluroso de lo habitual en toda España con una desviación de 3º por encima de la media. No ha transcurrido ni un mes y ya hemos podido confirmar que los meteorólogos (y mira que nos metemos con ellos, que son científicos, no Rappel) han sido tan certeros en sus predicciones como nuestro amigo octópodo Paul (¡Bien, bien, bien!) y así andamos en estos días dándole al abanico y a remojo en la piscina en cuanto tenemos un hueco. Como la cosa parece que va a seguir así, será mejor mentalizarnos de que los termómetros no bajarán de los 30 grados y apostar por estrategias y actividades que nos ayuden a paliar este calor: ropa ligera, salidas al caer el sol, ventiladores, gazpacho bien fresquito y como no, helados.
No es que este dulce de reminiscencias polares no se pueda consumir en pleno enero pero estarán ustedes con nosotros en que ahora apetece más. De hecho son muchas las heladerías que abren todo el año como es el caso de la cadena Häagen Dazs que aunque su nombre nos suena a escandinavo, en realidad nació en pleno Bronx neoyorkino en 1961. Su oferta inicial era de tres sabores: chocolate, vainilla y café, pero hoy se pueden encontrar en sus más de 900 tiendas repartidas en 50 países, de las cuales 92 están en España, hasta una treintena de sabores como los ya clásicos Vainilla con cookies o nueces de macadamia o Chocolate Belga, o Cheescake. Cada temporada, ponen a la venta además un sabor en edición limitada que para este verano es un sugerente y evocador sorbete de granada y melocotón blanco con un toque de flor de naranjo. También abre todo el año Ben & Jerry’s la empresa que fundaron dos compañeros del colegio en una gasolinera abandonada de Vermont a finales de los 70. El negocio despegó rápidamente y en 2001 aterrizaron en nuestro país donde ya cuentan con más de 30 establecimientos. Entre sus sabores, con curiosos nombres, se encuentra el Pfish Food de chocolate con caramelo y trozos de chocolate con forma de pez, el Fairly Nuts de caramelo y praliné de almendras o su ya veterano Chunky Monkey de plátano y tropezones de chocolate. Y a los establecimientos de Giangrossi, que pese a su nombre de origen italiano, son de titularidad argentina, también se puede acudir en cualquier época o solicitar su servicio a domicilio, aunque sólo en Madrid. Conviven junto a estas grandes cadenas, algunos negocios familiares que siguen recetas tradicionales aunque cada vez se arriesgan más con innovadoras apuestas. Ese es el caso de Livorno, un recóndito establecimiento situado en Aravaca (Madrid) que lleva tres décadas deleitando a sus clientes –entre ellos, la Familia Real- con 370 sabores diferentes que su dueño, Alfredo Paredes, va alternando cada día. Chicle, roscón de reyes, naranja y fresa, rosas, piruleta, violeta... y cómo no, dulce de leche, el sabor más demandado que nunca falta y que prepara fiel a sus raíces argentinas. Eva, junto a su marido Guillermo, se ocupa hoy del negocio que sus abuelos fundaron en 1950 en pleno barrio de Chamberí: Los Alpes. Ofrecen más de 50 variedades que van desde las más clásicas, pasando por especialidades de yogurt, hasta propuestas como el sorbete de zanahoria o el queso con maracuyá. Bruin es otro de los clásicos madrileños que no para de innovar con cerca de 80 sabores como el de queso Idiazabal, el de aceite de oliva o el de Baileys. A ellos se ha sumado recientemente La Romana para traer a la capital el estilo italiano de su casa madre situada en Rimini que abrió sus puertas en 1947. Además sus apuestas con frutas de agricultura biológica como las fresas de Huelva o los plátanos canarios disponen de un particular helado caliente.
En Cataluña, Gelats Dino lleva poniendo su granito de arena italiano al sector desde 1978. Cuentan con 45 establecimientos repartidos por esta comunidad y Baleares, y en ellos se pueden degustar además de los que ya nos sabemos todos, originales sabores como After-Eight, Coco Loco, Flan, Nata con reducción de Vinagre de Módena o Tarta de Santiago. Mención aparte merecen sus variedades saladas como Bacalao, Foie Gras, Gazpacho o Roquefort con Nueces. Uno de los decanos catalanes en este dulce bajo cero es Italianos, cuyo local de las Ramblas es de visita obligada desde 1940, el mismo año en que El Tío Che trasladó su local al Poblenou –tras más de dos décadas en la Barceloneta- para seguir elaborando helados artesanales y cómo no, su archiconocida y deliciosa horchata. Casi le iguala en longevidad Casa Pasteles un negocio que comenzó su andadura en los años 20 en el corazón del Albayzín granadino. La receta de su leche merengada no ha variado desde 1960 y está considerada como una de las mejores de la ciudad. En La Coruña, Córdoba, Valencia y Madrid podemos encontrar las innovadoras mezclas de Giuseppe Ricci como la de limón y menta verde, o la de piña, apio y naranja, o la de melocotón y mermelada. Además, para personas intolerantes a la lactosa y la sacarosa, ofrece distintas variedades elaboradas a partir de la soja o el arroz.
Dense un placer helado -fresquito, dulce y no tan calórico como parece- este verano.
