Cata de vino

Vino para principiantes… y no tanto

Suponemos que hace unos 7.000 años, alguien dejó olvidados unos cuantos racimos de uvas en vasijas de barro. Pasó el tiempo, éstas fermentaron y dieron origen a un preciado líquido de agradable sabor y efectos. Así, de un modo casual, como muchos otros hallazgos de la humanidad, se descubrió el vino que ha estado íntimamente ligado a la historia y la cultura de la humanidad. La primera referencia al vino que ha llegado a nuestros días la encontramos en el Antiguo Testamento, cuando Noé decidió plantar viñedos cerca del arca y quedó documentada la primera melopea de la historia. Para que luego digan que los textos sagrados son sosos. 

Testigo imprescindible en banquetes y acontecimientos relevantes, el vino ha sido incorporado por el hombre a su vida social, a sus celebraciones, a los momentos especiales comprobando paulatinamente sus propiedades curativas y benéficas desde su vertiente más hedonista a la espiritual. Los egipcios mostraban una mayor afición por la cerveza (y eso que la tomaban a la temperatura ambiente del desierto) y reservaban el vino para las grandes ocasiones, atribuyendo su invención a Osiris, dios de la agricultura. Los griegos bebían el vino mezclado con agua, sacrilegio donde los haya sólo superado por la mezcla con gaseosa, y aún así divinizaron el vino, hasta el punto de personalizar en Dionisio toda su devoción. También se ocuparon de extender el cultivo de la vid por el Mediterráneo. De la mano de Julio César, gran aficionado a los taninos, el vino se expandió por todo el imperio romano, llegaron las primeras vides a España y se popularizaron las bacanales, fiestas en honor al dios Baco (homónimo del anterior griego) en las que se bebía sin medida, posiblemente dando paso a nuevos matices del término.

Pero no fue hasta el siglo XII en que el vino comienza a comercializarse de forma masiva y a cuidar su producción. En torno a los monasterios y el Camino de Santiago se crean viñedos, comienzan los cultivos en zonas como Ribera de Duero, Rioja o Burdeos y se utilizan las primeras barricas de madera para su conservación. Mucho tiempo después aparecerían las botellas de cristal, los corchos y se abrieron los caminos del fascinante mundo del vino tal como lo conocemos hoy. 

Cada vez que saboreamos una copa de vino estamos degustando miles de años de historia y leyenda o, como dijo Dalí, degustamos secretos y es algo que debemos hacer con devoción, mimo y algo de técnica. Para ello los expertos, enólogos y sumilleres, nos ofrecen las claves a través de consejos de maridaje, cursos de cata y experiencias en torno al vino. Vamos a conocer algunas de ellas.
 
Lugar de referencia en Madrid es Santa Cecilia que parte de una bodega típica madrileña fundada por Pedro Santa Cecilia en 1920. Este negocio familiar dispone de más de 5.000 referencias de los cinco continentes en el primer espacio temático del mundo del vino y cuenta con artículos para la conservación y el servicio así como con bibliografía especializada. Organizan todos los meses cursos de iniciación a la cata de cuatro días de duración en los que se prueban un total de 27 vinos diferentes. 

Bajo los epígrafes Para impresionar al cuñado, Para cuando el jefe viene a cenar o Porque me lo merezco colocan sus sugerencias los responsables de Torrevinos abierto recientemente a pocos kilómetros de la capital. Apuestan por referencias en las que la calidad no está reñida con el precio. Todas las semanas organizan encuentros con bodegueros, un sábado al mes convocan cursos de cata y, puntualmente, otras actividades como un taller de cócteles o maridaje. 

Lugar del vino es un portal con vocación formativa dentro de la enología. En las sesiones de cata que organizan en la capital, se aprende a identificar esencias y aromas a captar matices cromáticos y se dan consejos de selección y compra además de nociones básicas de maridaje. 

Vila Viniteca tiene su origen allá por el año 1932 cuando el abuelo de uno de los socios actuales abrió un pequeño colmado en Barcelona. Hoy cuenta con más de 7.300 referencias y organiza diversas actividades como la Fiesta del Vino Joven que cada mes de noviembre, desde 1994, congrega a profesionales y amantes del vino para probar la nueva cosecha o cursos de cata para neófitos y no tanto con catas verticales –de un mismo vino en diferentes añadas– o monográficas, de zonas o variedades determinadas. 

Diseño y modernidad se aúnan en Monvinic un espacio plural para difundir la cultura del vino. Cuenta con un centro de documentación con un sinfín de libros, revistas, guías etc. Un restaurante, un aula de cata y una bodega con referencias de todo el mundo. Todos los meses convoca actividades entre las que podemos encontrar una cata comparativa de vinos de Rioja, o un paseo por los vinos de Champaña, o un paseo por los viñedos del Piamonte. 

Hace más de 50 años, el bisabuelo de Toni Falguera fundó la bodega Celler de Gelida en lo que fue el inicio de una saga de comerciantes de vino y que hoy se ha convertido en una tienda especializada que organiza breves cursos de introducción a la cata, así como monográficos. 

Un gran número de bodegas de las diferentes denominaciones de España abren sus puertas a los visitantes para explicarles el proceso de elaboración del vino y probar sus caldos y los distintos consejos reguladores se ocupan de organizar actividades para difundir la cultura vitivinícola. Así el Consejo Regulador D.O. Navarra convoca actividades tan sugerentes como Catas poéticas en las que se degustan caldos y haikus, las Noches del vino o El juego de la Oca de los Vinos enfocadas al público más joven. 

El Vinobus, con diferentes rutas que maridan la cultura y el ocio con las visitas a bodegas, y el Vinotaller que ofrece la posibilidad de participar en la vendimia, son algunas de las apuestas riojanas, eso sin olvidar las visitas al Museo Dinastía Vivanco, un complejo de 9.000 metros cuadrados dedicado a todo lo vinculado con el mundo del vino. 

Y no podemos dejar de visitar unas de las denominaciones de origen por excelencia: Ribera de Duero. Allí, en el Centro de Interpretación Vitivinícola de Emina, podemos pasear por un jardin de 70 variedades de uva, así como por el Museo del Vino y, por supuesto asistir a los cursos de cata. Y sin salir de la zona, les proponemos una original cata a ciegas de esencias de aromas y gominolas de sabores relacionados con el vino organizada por la Bodega Histórica Don Carlos, situada en pleno casco histórico de Aranda de Duero y cuyo origen se remonta a la Edad Media. 

Y si lo que queremos son actividades a nuestra medida, Pedro Mazuelas, promotor de Baconia se encarga de organizar cursos de cata, cenas maridaje, rutas enoturísticas… en cualquier lugar del país. 

Tres propuestas bibliográficas para finalizar. Cristina Alcalá es la autora de El mundo del vino contado con sencillez (Maeva) una guía didáctica muy divertida para adentrarnos en este sugerente universo de sabores y aromas. Con similar vocación, Pedro Martínez –Nariz de Oro en 2001– nos muestra el camino para dar los primeros pasos entre caldos y catas en El a,e,i,o,u del vino (Alianza). Y si de caminar hablamos que mejor que hacerlo entre viñedos con Rutas por los vinos de España (El País-Aguilar) un guía sencilla y práctica para conocer la faceta vitivinícola de nuestro país una de las más prestigiosas del mundo y un lujo a nuestro alcance.

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