25 abril, 2017. Por

Placebo

La banda cumple 20 años: ordenamos sus discos del peor al mejor
Placebo

Ya hace más de 20 años desde que un par de jóvenes londinenses llamados Brian Molko y Stefan Olsdal irrumpieran en la escena musical británica, aportando al naciente britpop las pinceladas de glam que tanto necesitaba y la rabia de los distorsionados guitarrazos de los que, por momentos, parecía alejarse todo aquello. Provocadores, vapuleados por la crítica pero adorados por el público, glamurosos y algo esquivos con la prensa, Placebo cumplen dos décadas en activo y se están pasando el 2017 celebrándolo por todo lo alto. Y nosotros hemos decidido revisar su discografía y polemizar un poquito sobre ella.

Antes de que cualquier lector con una opinión diferente a la que se va a manifestar en este texto tome al asalto la sección de comentarios, una cosa ha de quedar clara: quien escribe estas líneas piensa que Placebo no tienen un disco malo. Ni uno. Pero ello no quita que intentar ponerlos en orden de impacto mediático, influencia posterior o, incluso, apego emocional, sea un reto divertido. Es por ello que me he sentado a reflexionar sobre la trayectoria de una de las bandas que me ha acompañado durante más años de mi vida. Tras consultar varias webs para hacerme una idea de la opinión general y mandar algunos whatsapps a conocidos placeberos la conclusión ha sido clara: cuando le preguntas a gente cuál es su disco favorito de Placebo, cada uno responde con uno diferente.

“Provocadores, vapuleados por la crítica pero adorados por el público, glamurosos y algo esquivos con la prensa…”

 

En estos veinte años Placebo han publicado siete álbumes de estudio, dos grandes éxitos, un disco de versiones, un MTV Unplugged, seis (!!!) recopilaciones de caras B y siete EPs. Obviamente, para que esta lista no se convierta en un sinsentido nos ceñiremos a los LPs y, como capricho personal, al recopilatorio de versiones. Vamos a evitar, en la medida de lo posible, caer en el mero orden cronológico del “de Placebo lo que mola son los primeros discos”; primero porque no pienso que sea cierto y, segundo, porque eso ya lo ha hecho mucha gente antes. Esta lista será polémica, pero solamente está confeccionada con el afán de celebrar la discografía de una de las bandas más populares e indiscutibles del rock alternativo en lo que llevamos de siglo. Dentro disco.

placebo_portadas8.- Covers (2003)

La faceta versionadora de Placebo ha empapado toda su carrera, y muchas de las grabaciones que se incluyen en este disco son caras B de singles publicados previamente. Este Covers se atreve, con sus 10 cortes, con canciones bien conocidas por cualquier aficionado al rock. Es un disco desigual, con momentos francamente intrascendentes: ni las versiones del Where Is My Mind? de los Pixies ni del 20th Century Boy de T. Rex aportan gran cosa a las originales; pero tampoco podemos negar que el recopilatorio tiene cortes memorables. Por ejemplo, Molko casi hace suyo el Bigmouth Strikes Again de los Smiths, con apoteosis guitarrero al final; el sentido Jackie de Sinead O’Connor pone los pelos de punta y aún forma parte del repertorio de la banda y, sobre todo, el Running Up That Hill de Kate Bush, que ya es tema imprescindible en los conciertos de Placebo, por su eterna profundidad dramática.

7.- Battle For The Sun (2009)

Confieso que es uno de los discos que más he escuchado de Placebo pero es, sin duda, el más comercial hasta la fecha. Se trata de un bombardeo de singles que parece no acabarse nunca. No solo los cuatro temas que lo fueron (Ashtray Heart, que hacía referencia al nombre original de la banda, For What It’s Worth, The Never-Ending Why y Bright Lights), sino que todo el disco parece diseñado para sonar como un gigantesco single. Tal vez producto de un tiempo en el que el sonido inmenso y épico de Muse llenaba estadios en todo el mundo (The Resistance se publicó este mismo año), y en el que las redes sociales y los servicios de streaming empezaron a despegar con fuerza en Europa y Estados Unidos (¿casualidad que el disco más comercial de Placebo coincida con el pelotazo definitivo de Twitter y Facebook en internet?). Tal vez, afán (conseguido) de alcanzar nuevas audiencias.

También, un momento en el que el estupendo Steve Forrest se incorporó a la batería (qué pena que ya no esté) y Molko y Olsdal ampliaron el sonido de la banda, incorporando muchos músicos e incluso una violinista, tanto en el estudio como en directo. El resultado es arrollador, y de hecho muchas de estas canciones siguen formando parte del repertorio de Placebo en directo (para alegría del público, porque suenan tremendas), pero tal vez el mensaje quedara demasiado desdibujado y Battle For The Sun suene bastante impersonal.

6.- Black Market Music (2000)

Primer grito en el cielo que pondrán algunos, puesto que éste es considerado, por muchos, el mejor disco de Placebo. Y no está entre mis objetivos rebatir dicha afirmación: la primera mitad de Black Market Music, el oscuro y rabioso arco que va desde Taste In Men hasta Slave to the  Wage (que sí, que yo también contengo la lagrimita cada vez que escucho lo de “I wrote this novel just for you / That’s why it’s vulgar / That’s why it’s blue” en Blue American) es una de las cosas más decadentes y sublimes que ha salido de las guitarras de Molko y Olsdal.

Pero si bien todos hemos cantado a gritos Special K con tres copas de más en alguna ocasión, apenas consigue uno recordar canciones del último tramo de Black Market Music, y el ritmo del disco parece enfangarse un poco. También puede considerarse un poco trabajo de transición, entre los Placebo jóvenes, frescos, rabiosos e indómitos de finales de los 90’s hacia el sonido más depurado y eléctrico la siguiente década.

5.- Loud Like Love (2013)

El último LP de estudio de Placebo fue muy criticado por muchos “fans de toda la vida”. “Esta gente ya no es lo que era” o “menuda payasada” fueron expresiones que se utilizaron para describirlo. Todo, supongo, porque 17 años después, Molko y Olsdal dejaron de escribir canciones sobre historias amargas, amores destruidos, adicciones y terrores nocturnos. El tono de Loud Like Love no es optimista, sino que es eufórico y atrevido, con letras sarcásticas y hasta graciosillas (a mi aún me parece cómico cuando escucho lo de “My computer thinks I’m gay / I threw that piece of junk away”).

Es cierto que salvo en sus dos últimos cortes (Begin the End y Bosco, dos de las composiciones más bellas del grupo, recuerdan a sus composiciones de los 90’s, pero más serenas y maduras), el octanaje emocional de este Loud Like Love no es comparable al de los primeros tiempo de Placebo. Pero se trata de un disco ágil, muy fácil de escuchar, con momentos de rock certero y visceral, como Rob the Bank o Scene of the Crime, pero sin los delirios de épica grandeza que sobrepasaban a su predecesor.

4.- Sleeping With Ghosts (2003)

Este ha sido el disco que más me ha costado ubicar en la lista. Pero no se puede evitar darle capital importancia a un LP que empieza con un pepinazo de las dimensiones de Bulletproof Cupid, continúa con un tema tan pegadizo y evocador como English Summer Rain, lo encadena con un homenaje a The Cure tan tremendo como This Picture y que alterna la perezosa melancolía que desprenden Sleeping With Ghosts, I’ll Be Yours o Protect Me From What I Want con el poderoso tempo de The Bitter Ends o la refrescante épica de Plasticine. Muchos alegarán que este disco se desploma en su segunda mitad (es verdad que Something Rotten, Second Sight y Centrefolds son bastante prescindibles).  No es el disco que mejor funcionó en las listas de éxito ni el que más visitan en su repertorio en directo, pero con casi 15 años de distancia, Sleeping With Ghosts ha envejecido bien. Un primer intento de combinar la melancolía anterior y el sonido más amplio, épico y eléctrico que explorarían en los años posteriores.

3.- Placebo (1996)

En 1996 ya casi no quedaba persona en el mundo que no supiera quiénes eran Oasis; Blur había grabado algunos de sus temas más emblemáticos; la gente ya enloquecía cuando sonaba el Common People de Pulp; y el bombardeo de hits que fue el Coming Up de Suede estaba a punto de publicarse. En Inglaterra el punk ya era casi carne de leyenda artúrica y el grunge, un género que se había dejado casi de manera exclusiva para que las grandes bandas estadounidenses camparan a sus anchas por él. El britpop era una realidad que llenaba estadios y festivales a un ritmo que nadie podía acabar de creerse. Pero necesitaba un poco más de glam que el que solamente podía aportarle Suede (porque ni los Smiths ni Morrissey parecían demasiado dispuestos a unirse a la fiesta).

Brian Molko y Stefan Olsdal tenían, respectivamente, 24 y 22 años. Se habían conocido en el metro de Londres en el 94 e irrumpieron en aquel batiburrillo de ingleses borrachos con un arriesgado discurso sobre drogas, sexo, identidad de género, bisexualidad y androginia. Por aquel entonces ya habían teloneado algún concierto de Bowie e incluso participado con gente como Robert Smith o Lou Reed en la celebración del 50 cumpleaños de éste.

Por si fuera poco, 36 Degrees, Teenage Angst y Nancy Boy fueron introduciendo a Placebo, lenta y paulatinamente en las listas de éxito británicas hasta que la última se coló en el top 5 de singles en 1997. Un disco áspero, joven, al que le faltan muchas esquinas por pulir, pero memorable y al cual el tiempo le está sentando de maravilla. En él Placebo apuntaban maneras, pero también dejaban claro que les quedaba margen para crecer. Por cierto, ¿quieres saber un dato tonto? El niño que aparece en la portada del disco denunció a la banda hace unos años alegando que esa fotografía “arruinó su andadura escolar” y que él “nunca dio permiso” para usarla.

2.- Without You I’m Nothing (1998)

Dos años después de su frenético y guitarrero debut, Placebo publicaron en que muchos consideran su mejor trabajo. Un disco personal, inmensamente triste, lleno de referencias a las adicciones de Molko y a todo tipo relaciones infructuosas. Si uno afina un poco el olfato casi se puede percibir el olor a vomitona sobre el pijama que uno lleva tres días sin quitarse después de la ruptura de turno. Y, de  toda esa melancolía, emerge una colección perfectamente equilibrada entre singles incontestables, pegadizos y tempo ágil, como Pure Morning (una celebración de la amistad) o Every You Every Me (que contribuyó enormemente a abrir el mercado americano para la banda); relatos tristes pero evocadores, como Without You I’m Nothing (de los tiempos en los que David Bowie hacía coros a gente con un poquito más de talento que Arcade Fire), My Sweet Prince o Burger Queen y flashazos de rock e ira, como Scared of Girls o esa genial broma final llamada Evil Dildo.

El resultado es un álbum que nunca es fácil de escuchar, pero al que uno se encuentra volviendo, sistemáticamente, una y otra vez. Porque hay algo en toda esa honestidad, en ese dolor, en esa inevitable melancolía, con lo que nos identificamos todos. Las cosas que son hermosas a pesar de estar rotas. Placebo nunca han sonado tan sinceros, como en la cúspide de su andrógina juventud, a finales de los 90s.

1.- Meds (2006)

Llegamos al maravilloso momento en el que quien esté leyendo esto gritará “pues hay que ser imbécil para decir que Meds es mejor que <<introduzca su disco favorito de Placebo aquí>>. Pero sí. Meds tiene algo más de una década y el tiempo no ha hecho más que confirmar que es un disco redondo, desde la colaboración con Alison “VV” Mosshart de The Kills que lo abre hasta el Song To Say Goodbye que lo cierra. Es una apisonadora de 13 cortes en la que ni una sola canción baja el ritmo. Unifica como ningún otro la rabia, la cruda intensidad emocional de la versión juvenil y veinteañera de Molko y Olsdal y la ambición por un sonido más amplio, limpio y accesible del que hacen gala ahora mismo.

Meds es, sin duda alguna, el punto de inflexión entre la banda juvenil que estalló en pleno britpop y las estrellas del rock que son hoy en día. Muchos de sus cortes siguen proporcionando algunos de los mejores momentos de los conciertos de Placebo. Y, por si no lo has probado nunca, es un disco perfecto para follar. Palabrita.

Y con esto llegamos al final de nuestro repaso de la discografía del grupo de Londres. No olviden que esto no es más que una excusa para invitar al lector a revisarla y disfrutarla una vez más y que Placebo están celebrando su 20 aniversario con una gira extensa que tocará nuestro país en diversas ocasiones:

26 y 27.04: Barcelona. Razzmatazz
29.04: Madrid. Wizink Center
04.05: Granada. Palacio de los Deportes
06.05: Logroño. Palacio de los Deportes
12.05: Mallorca. Mallorca Live Festival

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