7 diciembre, 2018. Por

Picasso – Picabia

Las inesperadas sinergias y mutaciones compartidas de ambos artistas
Picasso – Picabia

Francis Picabia transitó por el puntillismo, el cubismo, el impresionismo, el dadaísmo, el surrealismo o el collage, así como por el ballet, el cine, la literatura y la fotografía. Pablo Picasso es la figura central de todo el arte del siglo XX, un artista experimental pero ligado al pasado y con una obra que continuamente admite nuevas lecturas. Parecería a primera vista que se trata de figuras casi antagónicas en su manera de entender el arte; sin embargo ambos artistas compartieron, aparte de apellidos parecidos y el ser de la misma generación, el gusto por un cierto “clasicismo monstruoso” entre los años 1925-1928, pero también el deseo de desafiar las convenciones artísticas que la historiografía del arte había establecido y, tanto uno como el otro, decidieron que asesinar la pintura era el mejor método para revitalizarla. Picasso-Picabia. La pintura en cuestión en la Casa Garriga Nogués de la Fundación Mapfre de Barcelona hasta el próximo 13 de enero, pretende unir a dos artistas que casualmente nunca se habían topado en la misma exposición.

Compuesta por más de 150 piezas y documentos de archivo (revistas, correspondencia, fotos…), la muestra hace un recorrido por la historia del arte desde la aparición del cubismo hacia 1910, pasando por el dadaísmo en 1915 –con Picabia como uno de sus principales protagonistas-  y finaliza con una selección de las últimas obras de ambos pintores: Picasso vuelve de manera tenaz a la representación dela figura humana hasta su muerte mientras Picabia reduce el acto de pintar a livianos monocromos puntillistas.

“Lo más interesante de todo esto es que al confrontarlos, da la sensación de que se ha producido una suerte de mutación, un cambio de roles: se muestra a un Picasso un poco más gamberro y a un Picabia más formal de los que tenemos en la cabeza

Así, la exposición propone analizar el diálogo que se establece entre sus obras recorriendo la historia del arte desde el cubismo hasta el dadaísmo. De este modo, repasamos una vez más la trayectoria del artista que quería que la inspiración le pillase trabajando: desde su período ibérico, previo a las investigaciones que derivarían en el cubismo- hasta las obras un tanto melancólicas del Picasso final. La exposición confronta a los dos artistas sin que haya un diálogo directo que nos fuerce a encontrar conexiones, sino que el espectador hallará progresivamente y por sí mismo estos vínculos comparativos: las españolas, la temática hispánica, la tauromaquia, el cubismo, el surrealismo…

Picasso se sorprendía de la pretensión de la gente de comprender el arte, mostrando una permanente inclinación hacia el análisis del acto creador. El artista crea porque debe crear y el arte nace de un brote creador guiado por la intuición y la voluntad libre e individual del sujeto. Otro punto en común con Picabia, que destacaba por su libertad de espíritu y su gran versatilidad para cambiar de estilo siguiendo sus propios impulsos, mostrando un inconformismo claramente dadá. Pero quizás lo más interesante de todo esto es que al confrontarlos, da la sensación de que se ha producido una suerte de mutación, un cambio de roles; como asegura el director del área de Cultura de la Fundación Mapfre, “poner los cuadros de ambos artistas juntos es como la prueba del 7 y permite comprobar que hay una tesis que funciona, y finalmente se muestra a un Picasso un poco más gamberro y a un Picabia más formal de los que tenemos en la cabeza”.

Picasso – Picabia