28 diciembre, 2018. Por

Phi Beta Lambda

Una trinchera para la ‘commedia’ en tiempos de Twitter
Phi Beta Lambda

Según la RAE, el humor es un “modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”, y la comedia una “farsa o fingimiento” o “suceso de la vida real capaz de interesar y mover a risa”. Lo que, en sus definiciones, no tuvieron en cuenta nuestros amigos de la RAE fue ese pozo digital oscuro, siniestro, lóbrego y sombrío…; esa cuna de zombies de la actualidad, ávidos de titulares que les permitan sentar cátedra y generar un conflicto que alimente su sed de followers: Twitter.

Hacer humor en los tiempos del tuit no es tarea fácil. En los últimos meses, mucho se ha hablado de los “límites del humor” y sobre el deber que tiene este de ir “de abajo hacia arriba”, pero poco sobre la ficción y el contexto, elementos básicos, ambos, de esta disciplina de la que tan escasa cultura, seamos realistas, hay en España.

Hace unos meses, en septiembre, aterrizaba en La SER (y en YouTube) Phi Beta Lambda, un programa “de y sobre humor” pilotado por Antonio Castelo, Iggy Rubín y Miguel Campos, y con Jorge Yorya a los mandos de las redes. Cómicos, pero también guionistas de algunos de los programas de humor más importantes de nuestra tele y “estudiosos” de la comedia -no hay especial o libro de comedia que se les escape-. Aprovechando la grabación de los dos últimos programas del año, me reuní con ellos en su estudio para charlar sobre cómo ven el panorama del humor actual y, de paso, compartir una exclusiva final que hará las delicias de los amantes de la coMMedia.

Castelo: “De primeras, el oyente de La SER de toda la vida se encuentra con uno de nuestros programas y dice “¿Esto qué es?”, y por eso es una transformación que necesita su tiempo”

Phi Beta Lambda”, como programa de radio, es apto tanto para personas de fuera del mundillo interesada en la comedia como para humoristas y cómicos. Hoy habéis grabado el programa 16, y ya habréis empezado a recibir feedback. ¿Qué os dicen?

Castelo: Muy positivo, ¿no? Yo creo que a todo el mundo le está gustando bastante.

Iggy: Y a los que no les gusta, por lo menos no nos lo han dicho (risas). Sobre todo, nos ha sorprendido mucho la gente de fuera de la comedia. Nuestra aspiración, en un primer momento, era llegar a gente medio muy fan y muy nerd del género, pero hay personas de la calle que nos han dicho: “No entiendo nada, pero me encanta el programa”. Para nosotros, esto es lo más grande que nos pueden decir.

Miguel: Yo, de hecho, tengo amigos que no han venido nunca a verme a un bolo -cosa que no me tomo como algo personal… ya les he dejado de hablar (ríen)-, pero sí que ven el programa y me han dicho que les encanta.

En el último programa, comentabais que había un chico que os había dicho que se había decidido a hacer stand up gracias al programa…

Castelo: ¡Yo he hablado con él! Hizo un bolo en Sevilla la semana pasada, me escribió, me pasó su vídeo y lo hemos comentado. ¡El tipo es buenísimo! Vais a flipar con él. Empezó con una ronda personajes que no existen y… Muy fino. Y, además, es un chaval super majo.

Jorge: Yo sé que hay más de uno, por cierto, porque el otro día estuve en un open mic y uno de los chicos vino a saludarme y a decirme que seguía el programa; y un compañero de trabajo de mi compañero de piso ha empezado a ir a open mics, a raíz de esto, y lleva ya seis o siete, aunque no sé qué tal es.

Ahora, “Phi Beta Lambda” es también un programa de radio, pero ¿cómo nace la idea original de la serie de monólogos sin censura y qué tiene que ver Rosalía en todo esto?

Castelo: Hace un tiempo, estaba cenando con Rosalía y su hermana Pilar, y estábamos hablando sobre todo lo que ella estaba preparando, y que ha salido ahora. Cuando acabó, me preguntó que qué era lo que más me gustaba de lo que hacía. Le dije que el stand up sobre todo, y me preguntó dónde podía verme haciendo stand up. De repente, fue como: Joder… Pues… ¿bien, bien? En ninguna parte. Y también pensé que, claro, cómo os va a gustar si tampoco podéis ver en ninguna parte a nadie que os guste o a ninguno de los que me gustan a mí haciendo cosas que molan. Fue en un momento en el que no se emitía nada, ni El Club de la Comedia ni Comedy Central. Hablé con Miguel y pensamos entre los dos cómo hacerlo.

Miguel: Por aquel entonces, yo ya me había puesto en contacto con Playz, la plataforma de TVE, para decirles directamente lo mismo: hay que grabar monólogos ya, no hay nadie que lo esté haciendo ahora mismo. Hay una escena, tanto en Madrid como Barcelona, que es meritoria y hay que grabarla. Hay gente nueva que nunca lo ha hecho, se está quemando el material y no está yendo a ningún lado… Pero Playz me dijo que no (ríen).

Iggy: “Los cómicos españoles no han tenido muchos medios para hacerse ver y, además, yo creo que las cadenas generalistas no han sabido verlos. ¿Cuánto tiempo han tardado en descubrir a Castelo? ¿Y a Broncano? ¿Cuánto han tardado en descubrir a cómicos que, hoy en día, se consideran imprescindibles?”

Lo innovador del formato de los monólogos de Phi Beta es que no se revisan, ¿no?

Castelo: Cuando hablamos de “revisar”, hablamos de que ese texto lo mire una tercera persona que vela por que no se hablen de ciertos temas o marcas que puedan traer consigo un conflicto, porque hay un interés económico de por medio.

Iggy: Eso para mal. Para bien, por ejemplo, Comedy Central, durante mucho tiempo, te ponía a alguien que revisaba el texto y te lo mejoraba. Lo único es que, inevitablemente, esto suponía una edición de ese texto.

Castelo: Phi Beta es algo más puro. Tú te subes al escenario y yo no sé qué vas a hacer. Y tampoco editamos.

Miguel: Y depende también mucho del cómico. Los hay que vienen con un texto fijo que llevan probando siete meses, y eso es lo que quieren grabar; y los hay, como Róber Bodegas, que van con unas ideas y unos chistes, y los desarrollan ahí. Así que cada cómico afronta la grabación de Phi Beta como quiere. Recuerdo que una de las noches nos fallaron dos cómicos, Iggy estaba presentando y subió a la parte de arriba del Pícnic a preguntar “Venga, ¿cómicos que quieran grabar? [Jaime] Caravaca, Charlie Under, para abajo”, y se improvisaron dos monólogos. La única indicación que damos es el tiempo, pero todo el mundo se lo salta (ríen).

¿Cómo surge la oportunidad de convertirlo en esta tertulia en la SER?

Castelo: Pues es una historia muy curiosa, te va a hacer gracia: dejé de trabajar en Yu, necesitaba un trabajo y entonces pensé en cómo hacer algo que ingresase dinero a partir de septiembre (ríen). Hablé con La SER y les regalé el canal de YouTube completo a cambio de un programa que producimos, además, fuera de La SER, lo que nos cuesta más dinero. Con lo cual, al final resultó ser más una pérdida. Y eso es el programa.

Movistar y La SER se están convirtiendo en los cuarteles generales del humor en nuestro país. ¿Es que no interesa a otras emisoras o cadenas?

Castelo: Bueno, yo ahora voy a empezar un programa diario de humor con Risto en Cuatro… Pero creo que precisamente es por esto: empieza a haber un montón de programas de comedia en sitios que no son tele mainstream. Venimos de una crisis muy grande de comedia en este tipo de televisión. Y, claro, en la tele en abierto, donde también son muy listos, habrán dicho: ahí hay una base de público muy grande, vamos a ver si podemos traer a gente desde allí.

Iggy: Y ha habido mucha precariedad, en el sentido de que los cómicos españoles no han tenido muchos medios para hacerse ver y, además, yo creo que las cadenas generalistas no han sabido verlos. ¿Cuánto tiempo han tardado en descubrir a Castelo? ¿Y a Broncano? ¿Cuánto han tardado en descubrir a cómicos que, hoy en día, se consideran imprescindibles?

Miguel: “No tenemos ningún programa estandarte, en general, que haya aguantado mucho en parrilla. En EE.UU., además del Saturday Night Live, tienen el Good Morning America, que también lleva decenas de años. En España, si a Buenafuente le va mal un año, lo tiran. Aquí, la tele tiene una mente a corto plazo”

En la televisión genérica española se han hecho muchos intentos de instaurar el formato late night (Eva Hache, Andreu…), pero parece que no acaba de cuajar. A diferencia de EE.UU., por ejemplo, que lleva emitiendo “Saturday Night Live” desde los 70. ¿Por qué pensáis que no termina de convencer en la parrilla?

Miguel: Yo no creo que sea un problema de la comedia o de los late nights como tal, sino de nuestra tele: no tenemos ningún programa estandarte, en general, que haya aguantado mucho en parrilla. En EE.UU., además del Saturday Night Live, tienen el Good Morning America, que también lleva decenas de años. En España, por ejemplo, si a Andreu le va mal un año, lo tiran y, en su lugar, ponen unos conciertos, ya que salen mucho más baratos. Aquí, la tele tiene una mente a corto plazo. Habría que dejar de pensar en franjas y en dentro de 10 años.

Iggy: También ocurre que en España tenemos una tele joven. Aquí, en los 70 ni siquiera había cadenas, y, hasta hace nada, solo teníamos cinco canales. Lo más similar ahora es El Hormiguero, que sí que se ha convertido en una piedra de toque de la televisión en nuestro país.

Castelo: Está esa teoría de que en España vamos 30 años por detrás de EE.UU… La verdad es que faltan late nights y programas de comedia, y nadie sabe realmente por qué. Y, es más, la cosa va a ir a peor. El otro día estuve hablando con alguien que controla mucho de esto y me dijo que se iba a dejar de invertir en late nights. Si antes era complicado, ahora va a ser imposible.

Pese al éxito incipiente de los programas de humor, como el vuestro o La Vida Moderna, los horarios de emisión no son precisamente los mejores. A las 4 de la mañana se emiten ambos…

Castelo: Ahora mismo, La SER tiene una audiencia que no es a la que David o nosotros estamos apelando. Entonces, yo creo que poco a poco quieren convertir al tipo de oyente y rejuvenecer la emisora. Pero, de primeras, el oyente de La SER de toda la vida se encuentra con uno de nuestros programas y dice “¿Esto qué es?”, y por eso es una transformación que necesita su tiempo.

Iggy: Programas como La vida moderna son los que están haciendo que muchas empresas se den cuenta de que lo importante no son tanto los oyentes como las visitas. La negociación de despachos de Phi Beta Lambda realmente ha sido a raíz de decir: “Os doy un canal que genera equis número de visitas mensuales”. Hace cinco años, quizás, esto habría sido imposible.

Castelo: Y porque La SER, al final, es uno de los sitios más modernos de España en los que eso se valora. Todo esto hay que agradecérselo a ellos, especialmente a Javier del Pino. Te diría que toda la comedia que conoces ahora mismo en España es gracias a Javier. Todo sale de la tertulia de cómicos de La SER. Se ha quedado con los que más le gustan o mejor le funcionan, ha ayudado y recomendado a otros cómicos y, básicamente, gracias a él nos dieron nuestros programas en la emisora, lo que en su día fue una locura. Poca gente sabe esto.

Miguel: En La SER han sido capaces de entender que su audiencia en radio tiene una media de más de 65 años y es necesario bajarla. Pero no puedes bajarla directamente en la radio analógica, porque la gente joven no la escucha. Hay que hacerlo con buenos contenidos e ir al sitio donde está esa gente: YouTube, iVoox… Han sido lo suficientemente listos, y lo han visto tan claro, como para apostar por estos nuevos formatos.

Miguel: “Cuando estás hablando de un chiste de tres minutos que te han llegado de un monólogo de una hora, estás como cogiendo una página de un libro, leyéndola y diciendo “Este libro es racista”. Pero no lo sabes. Estás viendo solo un detalle de toda una idea que te está representando”

El programa supuso la reaparición de Castelo tras la polémica que hubo en mayo. En redes ¿hubo que apagar muchos fuegos de primeras? ¿Cuál es vuestra política de resolución de conflictos en redes sociales?

Jorge: Cuando empezamos el programa, con el primero fue con el único que llegaron mensajes negativos del tipo “Esto es nuevo, no me gusta lo nuevo”. Pero después nos han tratado con mucho cariño. Hubo fuegos, como cuando ocurrió lo de Rober Bodegas, en los que la gente entraba para escribirnos “Sois unos desgraciados”. Y yo, mientras me tomaba un café, los eliminaba sin leerlos. Al hater no le hacemos caso. No hemos tenido ni un día de: “Chicos, gabinete de crisis. Mirad lo que nos están diciendo”.

Castelo: En Phi Beta tenemos un política en cuanto a los comentarios negativos: dejamos los que tienen que ver con el programa, pero eliminamos todos los que caen en los monólogos que hacemos en el Picnic.

Miguel: Y lo hacemos así porque nos parece un poco injusto que el cómico venga, nos regale su contenido -porque no cobran y nos hacen el favor-, y encima se tengan que comer los insultos de algunas personas.

Iggy: Esto es una opinión generalizada que creo que tenemos todos: el peso que se le da en la sociedad a las redes, y al odio en ellas, es una ilusión, hasta cierto punto. Los community managers nos han convencido durante años de que eran muy importantes. Las empresas compraron ese discurso y ahora hay que fingir que realmente lo son, porque hay mucho dinero ahí metido. En nuestro caso, creo que ninguno de los cuatro se las quita porque pensamos que es muy importante que un cómico que empieza nos pueda preguntar: “¿Dónde me puedo subir para hacer stand up por primera vez? o ¿Dónde encuentro este libro del que has hablado?”. Creo que a eso debería limitarse el uso de las redes.

Cuando ocurrió lo de Rober Bodegas, Darío Adanti (en eldiario.es) habló en su columna sobre los límites del humor, el contexto y la importancia del pacto tácito que firman público y humorista…

Castelo: Exactamente, y yo creo que él lo tomó de Miguel Iribar, que puso un tuit cuando salió todo el tema de Rober. Además, el primer corte que pusimos en Phi Beta fue uno de George Carlin sobre el contexto, y no fue casual. Lo hicimos porque, para mí, resume muy bien la parte de los linchamientos en internet, ya que estos siempre están basados en descontextualizar algo y usarlo para el fin que tú quieras: para decir que alguien es un racista, un homófobo, un machista… Y luego uno puede serlo o no en la vida real, eso tú no lo sabes. Para mí, el ejemplo es la gente que ataca, pero también que defiende a alguien: “Rober Bodegas NO es un racista”. Eso, en realidad, tampoco lo sabes. No sabes si lo es o no. Lo único que tienes es un chiste, que es una ficción de hace mucho tiempo.

Miguel: Y ese chiste, a su vez, está descontextualizado de una pieza más grande, que es un especial de una hora. Cuando estás hablando de tres minutos que te han llegado, estás como cogiendo una página de un libro, leyéndola y diciendo “Este libro es racista”. Pero no lo sabes. Estás viendo solo un detalle de toda una idea que te está representando Rober. No sabes qué iba antes o qué va después.

“En La SER han sido capaces de entender que su audiencia en radio tiene una media de más de 65 años y es necesario bajarla. Pero no puedes bajarla directamente en la radio analógica, porque la gente joven no la escucha. La negociación de despachos de Phi Beta Lambda realmente ha sido a raíz de decir: “Os doy un canal que genera equis número de visitas mensuales”. Hace cinco años, quizás, esto habría sido imposible”

Eso de que el humor solo tiene que ir “de abajo hacia arriba”… ¿Estáis de acuerdo?

Miguel: Creo que decir que el humor tiene que “ir de abajo hacia arriba” es como decir que la música tiene que ir a un tempo de 148 bits por segundo porque, si no, no es música. Habrá humor que vaya de abajo hacia arriba, y será precioso y hará de este un mundo mejor, pero también habrá humor de arriba hacia a abajo y será divertidísimo, e incluso también habrá humor que no tenga ninguna opinión política y sean solo gatitos. Intentar que el humor vaya solo de abajo hacia arriba es pretender usarlo únicamente como arma política. El humor tiene mil variantes y mil formas de hacerse.

Iggy: Y, en “cosas que no nos importan mucho”, las definiciones sobre humor siguen muy de cerca a las redes sociales. Me dan igual las etiquetas.

A la música y al humor le ocurre lo mismo: son dos artes a las que se les exige mucho más que a otras, como por ejemplo el cine. No se les confiere la posibilidad de la ficción. ¿Por qué?

Iggy: Yo creo que esto ocurre porque son géneros que son más difíciles de descontextualizar. Nadie ve un corte de una película sin darse cuenta al momento que es una película. Si un cómico, llamándose Antonio Castelo, se sube a un escenario como Antonio Castelo, usando su voz y un punto de vista que, muchas veces, es propio -y eso se valora-, es más fácil que esa persona se convierta en la representación de todo lo que tú odias. Sobre todo, porque hoy en día la gente tiene mucho sentimiento de justicia.

Castelo: No hay tantas injusticias como ganas de resolver esas injusticias. Me he dado cuenta de que la gente tiene una necesidad muy grande de expresar a todo el mundo que es una buena persona, y una manera fácil de darlo a entender es defendiendo una causa justa. Pero eso no es del todo verdad: puedes defender una causa justa, pero ser una escoria de persona. Es el absurdo de tener que demostrar todo el rato que se es bueno porque, si no, parece que directamente eres malo.

Miguel: Yo creo que, si se puede sacar algo positivo de todo este movimiento de la comedia comprometida y de que te llamen la atención sobre sobre un chiste, es que los cómicos, de repente, reflexionan sobre ciertas cosas antes de soltar su material. Que luego hagan caso o no a esa reflexión es otra cosa…

Castelo: “No hay tantas injusticias como ganas de resolver esas injusticias. Me he dado cuenta de que la gente tiene una necesidad muy grande de expresar a todo el mundo que es una buena persona, y una manera fácil de darlo a entender es defendiendo una causa justa. Pero eso no es del todo verdad: puedes defender una causa justa, pero ser una escoria de persona”

Y para terminar… Mientras grababais, he escuchado que vais a empezar a hacer podcasts, ¿es posible?

Castelo: Sí, vamos a empezar a hacer un business nuevo que se va a llamar Phi Beta Lambda Podcasts. Nos hemos juntado unos cuantos socios y vamos a empezar a producir podcasts de un montón de cómicos. Haremos un canal en YouTube, para iVoox y para iTunes también, y estaremos en Google Podcast. Hoy [17 de diciembre] se ha comenzado a construir el plató. Va a molar porque estará todo robotizado, se podrá grabar 24 horas. La gente tendrá la llave para poder ir y grabar su podcast.

Luego lo cogerá un tipo en remoto que se lo pasará a Yorya o Miguel para que lo editen y lo suban a YouTube. Arrancaremos en febrero con 15 o 20 programas diferentes. Aún no sabemos la periodicidad exacta de cada uno, pero la mayoría serán semanales. La idea era hacer una cosa similar a los monólogos de Phi Beta Lambda, pero con programas. Es decir, que una cadena o una emisora no tenga que darte un programa sino que, si tienes una buena idea, puedas desarrollarla.

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