21 julio, 2017. Por

Pete Doherty en el FIB

Por qué elegí ver al ex líder de The Libertines y Babyshambles cuando todos veían a Red Hot Chili Peppers
Pete Doherty en el FIB

Mientras el Escenario Las Palmas, el principal del FIB, se abarrotaba en la noche del sábado para recibir a la actuación más multitudinaria de la historia del festival levantino (cosa realmente relevante si recordamos que por el escenario del Benicàssim han pasado no pocas veces Oasis, Radiohead, Arctic Monkeys o The Cure), un pequeño grupo de irreductibles se apiñaba frente al Escenario Visa, segundo en tamaño de la edición 2017 del festival. Al grito de “FUCK THE CHILI PEPPERS”, los pocos a los que Red Hot Chili Peppers llevan desde 1999 sin convencernos del todo, recibimos a Pete Doherty, ese inglés que ya está al borde de los 40 años y que hizo casi más carrera como gamberro y adicto que como vocalista de The Libertines, la banda que le lanzó a la fama.

La audiencia era poca, aunque un goteo constante de gente que se descolgaba de lo que estuviera sucediendo en el escenario principal iba animando, tema a tema, el concierto de Doherty. El de Hexham parece haber hecho de su capa un sayo, incorporando su (más que merecida) fama de gamberro al show. Así, durante los tres primeros temas (exactamente aquellos en los que los fotógrafos pueden estar en el foso retratando la actuación), Doherty hizo gala de una sinfonía de traspiés, miradas perdidas, union flags y payasadas varias como ponerse el atuendo para la actuación ya encima del escenario, cantar derrumbado por el suelo o patear vasos de bebida contra la audiencia y los fotógrafos. Que este comportamiento se atemperara claramente en el instante en el que la prensa salió del foso da que pensar sobre hasta qué punto a Doherty le gusta, al menos ahora mismo, explotar su fama de bala perdida.

“Hizo gala de una sinfonía de traspiés, miradas perdidas, union flags y payasadas varias como ponerse el atuendo para la actuación ya encima del escenario, cantar derrumbado por el suelo o patear vasos de bebida contra la audiencia y los fotógrafos”

 

Y es que un colgado o una persona bebida no habría sido capaz de dar un concierto tan redondo como los 60 minutos que ofreció Pete Doherty y su banda, The Puta Madres, como premio a quienes pasamos de los Chili Peppers. El catálogo de temas mezcló canciones propias bastante recientes (pero coreadas con fuerza desde las primeras filas) como I Don’t Love Anyone (But You’re Not Just Anyone) o Last Of The English Roses; alguna que otra canción de The Libertines, como You’re My Waterloo o Music When The Lights Go Out y, sobre todo, temas de Babyshambles como el celebradísimo Fuck Forever que cerró el concierto de manera explosiva. Puro optimismo rockero, que hizo volar los minis de cerveza de la mitad de la audiencia.

A diferencia del muermo de concierto que The Libertines ofrecieron en el escenario principal del FIB en 2014 (eran los cabezas de aquél cartel y estuvieron muy por debajo de lo que se esperaba de ellos, como recordaréis en nuestra crónica), en el presente show la compenetración de Doherty con sus músicos, con los que parece mantener estrechos lazos de camaradería y que hace que el equilibrio entre guitarras, teclado y violín suene enérgico y sólido. Creo que ninguno de los presentes se arrepintió de haberse saltado la intervención de los veteranos californianos en el escenario principal e, incluso, algunos agradecimos tener una alternativa de tanta calidad para evitar la aglomeración de gente que se estaba produciendo en dicho escenario.

Pete Doherty en el FIB