12 diciembre, 2017. Por

Paula Ortiz

Hablamos con la flamante Presidenta del Jurado de la XVI edición de JamesonNotodofilmfest
Paula Ortiz

Es una de las grandes narradoras que ha dado nuestro cine en lo que llevamos de siglo y milenio. Acaba de aterrizar de rodar un anuncio mientras ultima detalles del guion de Barba Azul, la que será la tercera película en formato largo de Paula Ortiz, que recogió vítores tanto por De tu ventana a la mía como La Novia, dos de las mejores películas españolas de lo que llevamos de década.

Pero ahora Paula Ortiz tiene otra motivación, que es a su vez un reto y una responsabilidad: presidir el jurado de la XVI edición de nuestro JamesonNotodofilmfest (cuya convocatoria ya está abierta), siendo la primera cineasta en presidir un jurado del que ya formó parte hace un par de ediciones. Hablamos con la realizadora zaragozana no sólo sobre esta nueva presidencia, sino también sobre sus nuevos proyectos y, sobre todo, el papel de la mujer en la industria en el año en el que las denuncias de abusos y acosos por parte de una industria contrastadamente machista ha comenzado (esperemos) a hacer catacróquer para siempre.

“Hay una desconfianza por parte de la industria, seguimos sin estar en el discurso mayoritario, sin contar la mitad del mundo, que es lo que nos corresponde”

 

Habías sido jurado ya del festival. Ahora cambia la dimensión. ¿Cómo te tomaste lo de ser Presidenta del Jurado de la XVI edición del JamesonNotodofilmfest? ¿Como una responsabilidad, un reto…?

Creo que como ambas: es un reto, pero también una responsabilidad muy fuerte, porque yo por lo general estoy al otro lado, y sé lo que significa exponer tu trabajo; los miedos que hay detrás, las ganas, la pasión que hay detrás de cada corto… Y cuando tú mandas tu trabajo esperas que detrás haya alguien que lo juzgue con honestidad y con sentido, y es lo que voy a intentar hacer.

Algunos de los primeros materiales que circularon tuyos fueron varios cortometrajes: El hueco de Boj, El rostro de Ido, Para contar una historia en cinco minutos, Fotos de familia… Pero, también, la idea inicial de De tu ventana a la mía era sumar cortometrajes. No sé qué relación tienes tú con el formato. ¿Lo ves como una zona de exploración, de ensayo; o un formato con autonomía propia?

Yo creo que sí es un formato con autonomía propia: cada historia necesita su lugar, su espacio y su tiempo, y que dure dos minutos o tres horas no la hace ni mayor ni menor. Se ha dicho muchas veces, pero es que es así, como pasa en la literatura: nunca un relato breve es menor que una novela. La destreza está adscrita en el narrador. El corto es en sí mismo un lugar y un formato dentro del relato cinematográfico con toda su entidad.

Pero sí que es verdad que plataformas como estas, que te permiten de manera más directa y fácil la realización de cortos incluso con un teléfono móvil o con tus propios medios, sin las ataduras ni las exigencias ni las limitaciones de un gran proyecto, ni los condicionantes de la industria, facilita un terreno de absoluta libertad; y tiene como gran valor ese mismo componente libre. El corto para mí es probablemente uno de los formatos con una mayor carga de pureza y esencialidad cinematográfica.

¿Crees que se está quitando ese sambenito de ‘género menor’ o que todavía está extendida esa idea en la industria?

Yo lo que me doy cuenta de dar clases en la universidad, y viendo a alumnos de veinte o veintipocos años, es que la inmediatez, la urgencia y la brevedad que marcan las pautas de la comunicación actual y las redes sociales en casi cualquier formato, el corto es el que mejor se adapta a esos valores, los de la brevedad, la inmediatez y la urgencia; y no son ni buenos ni malos: son valores que tienen la misma necesidad del consumo o de la avidez de los relatos cinematográficos. Creo que cada vez va a ganar un espacio más protagónico en el panorama cinematográfico.

“JamesonNotodofilmfest no sólo fue paradigmático y novedoso en España en su momento, sino que ha conseguido generar una identidad hasta el punto de ser una comunidad”

 

¿Dirías que hay una especie de marca de agua, de lenguaje propio, casi de ‘género NTDFF’, un patrón con el que se suela identificar los cortos que salen de aquí?

Creo que sí hay una identidad en el festival, que además coincide con el cambio de siglo, el cambio de milenio y el cambio de paradigma digital; y con lo que eso supone a la hora de rodar, distribuir, proyectar y lanzar tus cortos al mundo. JamesonNotodofilmfest va completamente adherido a todo lo que ha supuesto internet para el cine. No sólo fue paradigmático y novedoso en España en su momento, sino que ha conseguido generar una identidad hasta el punto de ser una comunidad; y eso es una actitud ante el cine y ante la manera de hacer cine que abarca todas las temáticas posibles. Asumes el juego, la diversión, el riesgo, la experimentación, el compromiso social, todos los juegos de rapidez y de intercambio de los diferentes premios… Todo eso está implícito en la genética del festival.

Eres la primera mujer jurado en dieciséis ediciones del festival. No sé si sientes una responsabilidad extra o si no hay que entenderlo como una responsabilidad ‘de género’.

Creo que es un gesto que va también en paralelo a la sensibilidad del momento que se está reivindicando tanto. Yo sí me lo tomo como un honor de ser la primera pero también asumo la responsabilidad de ser la protagonista de ese gesto que supone haber buscado una mujer para que la presencia femenina esté ahí, a la cabeza. Creo que era necesario y es una alegría. No creo que destacarlo como «responsabilidad de género” haga flaco favor a la causa y la lucha por la igualdad, sino que pone un gesto encima de la mesa para un debate necesario.

Dices que “se ha buscado una mujer”. Es cierto que no sois muchas las mujeres directoras que tienen protagonismo en la industria, lamentablemente: junto a ti, nombres como los de Icíar Bolaín, Isabel Coixet o Gracia Querejeta, por ejemplo. ¿Crees que realmente sois pocas o lo que falta es dar mayor espacio y mismo protagonismo que a los hombres a todas las que hay?

Creo que la industria es muy exigente con las mujeres, hasta el límite de la crueldad muchas veces. Sí existen directoras y guionistas que, además, creo que sus trabajos han tenido repercusión y resultados muy buenos en taquillas, críticas y festivales; pero, pese a todo, el mainstream sigue sin ser habitado por las mujeres: hay una desconfianza por parte de la industria, seguimos sin estar en el discurso mayoritario, sin contar la mitad del mundo, que es lo que nos corresponde, porque somos la mitad. Eso se lo escuché decir un día a Jim Champion: “no debería haber debate, somos la mitad”. Pero lamentablemente todavía hay que decirlo, porque la realidad estadística sigue siendo otra.

“El cine es una industria que disputa poder y trasciende imaginarios, y eso implica que, en esas dinámicas de poder y dominación, se pueda acosar y abusar de las mujeres tanto desde lo sutil como desde lo físico”

 

Dices que te gustaría que la próxima de Star Wars la dirija una mujer, que eso ayudaría a que la paridad en la industria sea real. ¿Por qué tipo de cosas habría que empezar para que el cambio no sea un espejismo ni gestos puntuales?

Creo que estaría bien que tuviéramos acceso a cualquier tipo de producción sin tener que sobrejustificarlo y sobreexplicarlo: eso implica a, sobre todo, las grandes producciones, porque son el gran discurso, el que cala a todos los niveles de manera profunda en el imaginario colectivo. Y la industria sigue teniendo desconfianza en darle grandes retos y barcos a cineastas mujeres. Decía Isabel Coixet que, a ella, a estas alturas de su vida y de su carrera, le habían vuelto a decir: “¿pero esta chica sabe manejar este presupuesto?”. ¿De verdad? Cuando luego ves que hay miles de directores con menos experiencia, peores resultados a todos los niveles, menos trayectoria y menos capacidades que sí tienen acceso al mainstream.

Un gesto sería ese. Y el otro gran gesto, además de no cuestionar los puestos de poder y de decisión, sería el que las mujeres no estuviésemos encajonadas en muchos casos como “cine femenino”. Ahora mismo no se da la oportunidad ni es la primera idea que una película de acción o un thriller de terror esté dirigido por una mujer: a los directores se los considera “narradores en general”; a nosotras las directoras se nos considera “narradoras de lo femenino”, películas de tinte romántico, intimista, emocional, rodeadas de ‘lo sensible’ o ‘lo familiar’… Y normalmente, presupuestos independientes. Todos los gestos que nos ayude a salir tanto de uno como de otro cajón será positivo.

De momento, tus primeros dos largos (y la tercera también lo hará) tratan historias sobre mujeres, siempre con un componente romántico, pero también girando en torno a la hostilidad, a gente que no pudo elegir su camino libremente. ¿Dirías que tu cine está muy marcado por ese componente reivindicativo de género? ¿Es algo que te gustaría mantener?

No me lo planteo desde ese punto de vista. Ojalá no tuviera que ser así. Pero, cuando te planteas una película, la semilla tiene que ser muy pura: tiene que ser algo que te preocupe profundamente, te angustie o desees bucear en ese problema, en ese conflicto, hasta el final. Y la realidad es que, en mi mundo, en mi sensibilidad, en lo que yo vivo, son las soledades, las reconstrucciones o las violencias las que atacan a mi centro y el centro, creo, de las mujeres. Ojalá de aquí a diez años no sea eso lo que me preocupe y pueda hacer películas sobre otras cosas.

“Estaría bien que las cineastas tuviéramos acceso a cualquier tipo de producción sin tener que sobrejustificarlo y sobreexplicarlo”

 

Supongo que te estarán preguntando mucho por lo que está pasando en Hollywood con Weinstein, Spacey… avivó la llama también aquí, y han hablado actrices como Leticia Dolera o Aitana Sánchez-Gijón, por ejemplo; pero, de momento, no ha tenido un impacto mediático ni se han puesto grandes nombres encima de la mesa como pasó en Hollywood. ¿Crees que se necesita dar un paso adelante?

Sí que creo que es una ola que viene de Hollywood y de las actrices porque son ellas las que tienen el altavoz; pero no deja de ser algo silenciado constantemente desde cualquier área profesional, tanto de España como desde todos los países occidentales (y qué decir de los países orientales, que ni siquiera pueden permitirse el alzar la voz).

A mí me parece positivo que este tema se ponga encima de la mesa con todos sus matices: creo que es algo que se ha dado, se da y se dará, y que nos ha ocurrido a todas, en tanto en cuanto hayas trabajado en cualquier área que dispute poder, y la industria audiovisual es una de ellas: disputa poder y trasciende imaginarios, y eso implica que sea un lugar que, en esas dinámicas de poder y dominación, se pueda acosar y abusar de las mujeres tanto desde la palabra y pequeños gestos de superioridad y dominación laboral, quizá más sutil; hasta abusos físicos que implican tu cuerpo, tu integridad y tu sexualidad.

Es algo que ocurre, y posiblemente nos haya ocurrido a todas o casi todas, y me incluyo: que se ponga encima de la mesa el debate y se rompa el silencio en torno a eso es positivo.

Antes hablábamos de visibilizar cineastas, y visto cómo está la industria, ¿te parece el NTDFF uno de los últimos grandes semilleros de los grandes cineastas del mañana?

Sí, sin duda: que el festival lleve dieciséis años, haya echado raíces y haya generado una comunidad y un espíritu creativo es muy respetable. Además, es permeable a la gente que empieza: es imprescindible que existan iniciativas como esta en el momento que vivimos de la cultura actual, en el que el ahogamiento de los recursos es tan fuerte, y los recursos significan no tener las grandes herramientas para poder hacerlo, pero poder utilizar otras. Lo importante es que el gran valor de cada relato cinematográfico es llegar a la gente, que se pueda ver, y JamesonNotodofilmfest es un facilitador de una pantalla de masas, además del reconocimiento que puede conllevarte participar en él. Creo que es una de las plataformas indispensables para identificar algunas de las nuevas voces del cine de mañana, como lleva ocurriendo durante todos estos años anteriores.

“El corto es el formato que mejor se adapta a los valores de la brevedad, la inmediatez y la urgencia”

 

En un país en el que las subvenciones a la cultura cada vez son menores, y que prácticamente se depende de los grandes grupos televisivos, ¿la cultura patrocinada, como es el caso de Jameson con NTDFF, te parece una solución positiva? Tú ya has hecho anuncios para Women Secret, L’Oreal o Pikolin, tengo entendido.

Sí, de hecho, vengo ayer de hacer un anuncio. Desde mi perspectiva, absolutamente platónica, ojalá el arte no dependiera en ningún caso de las dinámicas y las presiones económicas; pero como esa es una realidad persistente, todos aquellos patrocinados y firmas cuyo espíritu apoye la verdadera creatividad y el buscar salidas, espacios e imaginarios que antes no existían me parece positivo… aunque a veces tenga la pequeña contradicción capitalista (risas).

¿Ves como un hándicap que haya unas líneas rojas de tiempo en el festival como es el hecho de que no pueda durar más de 3:30? ¿Las líneas rojas avivan la creatividad o la limitan?

Yo creo que es positivo. Incluso a la hora de dirigir un largometraje, si no eres Martin Scorsese todos tenemos un límite de tiempo impuesto en nuestra cabeza de lo que debería durar el largo. No haces que la película dure lo que quieras, siempre hay un límite en la atmósfera. Como narradores, el reto del ritmo y la duración, tener esas pequeñas fronteras de tiempo, pueden ayudar muchísimo a desencadenar mecanismos y herramientas mucho más novedosas e intensas.

¿Qué nos puedes contar del jurado? Aún no conocemos nombres, no sé si puedes hacer algún spoiler. Al menos en el arco que pretendes darle al jurado: si sólo directores o si incorporar otros de esos agentes creativos del cine.

Exacto, por ahí va mi idea: me gustaría que las personas que evalúen el cine en festivales de este tipo no sean siempre y exclusivamente directores y actores-actrices (y me tiro piedras contra mi propio tejado). Entiendo que suele ser por una cuestión mediática y de repercusión que los nombres puedan generar, pero el cine y la autoría del cine está en manos de más gente: de productores, guionistas, directores de fotografía, montadores… y yo sí que querría que existiese un jurado más poliédrico en ese aspecto.

“Ojalá el arte no dependiera en ningún caso de las dinámicas y las presiones económicas”

 

Antes te mencionaba por encima el que será tu tercer largometraje. No sé si nos puedes contar, al menos brevemente, de qué irá Barba Azul.

Estamos justo ahora terminando el guion. Va a producirla Morena Films, y es una reconstrucción del cuento francés que recogió Perrault. Básicamente, es una fábula sobre un hombre que enamora a una joven y la lleva a su castillo (nosotros no haremos un castillo, sino una recreación actualizada de la historia) y le ofrece toda su riqueza y su amor, pero le dice: “si en algo estimas mi amor no abrirás esa puerta”. Cuando abre la puerta se encuentra las anteriores mujeres con la cabeza cortada en ese cuarto.

Ese cuento, que es desde donde parte la semilla de nuestra versión actualizada (no será una fábula medieval como la historia original) pretende hacer una revisión sobre las espirales de dominación humana, sobre todo de las espirales de dominación entre hombres y mujeres. En nuestro caso en particular es una fábula sobre el acto de la creación, el arte y la dominación.

¿La estás trabajando con cierta presión después de la gran repercusión y el aplauso tan unánime de la crítica y el público por La Novia?

Yo quiero creer que no, pero igual a veces sí. La presión ante la historia te la pones tú con la propia historia. De momento, cada película que he hecho tengo la sensación absoluta que va a ser la última, y eso es lo que me pone más presión porque pienso que no me dejarán hacer más (risas). Pero al acto creativo siempre acarrea dudas sí o sí.

“La industria es muy exigente con las mujeres, hasta el límite de la crueldad muchas veces”

Estamos en época de resumen del año, también; y hace unos días salieron los nominados a los Forqué. ¿Cuál ha sido la película (española e internacional) que más te ha gustado?

Española la que más me gustó fue Verano 1993 de Carla Simón, sin ninguna duda. Por seguir siendo activista con el cine hecho por mujeres (que no ‘para’ mujeres), me gustó mucho Crudo de Julia Ducournau y La seducción de Sofia Coppola. También te diré una cosa: he tenido un bebé y casi no he podido ir al cine, así que veo más Netflix que salas de cine.

Dime alguna serie que te haya llegado especialmente, entonces.

The Handmain’s Tale me ha dejado muy impresionada. Pero ahora mismo en Amazon estoy viendo una que me está gustando muchísimo, que se llama I Love Dick. También me han gustado mucho Peaky Blinders y comedias como Better Things.

Paula Ortiz