18 abril, 2018. Por

Pájaro

El último mito viviente del rock sevillano habla de lo humano, lo divino y lo mejor
Pájaro

Dos meses enteros detrás de esta entrevista. Andrés y yo nos hemos dado largas en varias ocasiones y, sin embargo, nunca han decaído las ganas de sentarnos a tomar unas cervezas. Hemos querido llevar al extremo eso de que «lo bueno se hace esperar», y lo hemos conseguido. Si no era él, era yo. Cuadrar agendas siempre ha sido complicado, pero cuando eres el mejor guitarrista de Sevilla, más. Y él lo es. No sólo guitarrista, también superviviente, pero superviviente de todo, de la vida en general.

Quedamos en el bar de enfrente del centro médico de nuestro barrio, Parque Alcosa, un lugar que muchos sitúan llegando a Córdoba pero que en realidad está en Sevilla Este. Paco León también es de allí. El bar perfecto para quienes busquen desayunar después de una buena extracción de sangre a las ocho de la mañana. Pero a esa hora, las dos de la tarde (a la hora de los artistas), sólo estábamos Andrés Herrera, las marujas y yo. Unas gafas azul-atlántico-opaco nos separan, lo que no sabe mi entrevistado es que esa mirada no la podrá esconder jamás porque, aún así, puedo alcanzarla.

El pasado 26 de enero se estrenaba A Galopar (qué bueno es Rafael Alberti, también), el primer videoclip del que será su tercer disco desde que decidió dar el paso para hacer música (la suya), todo un acierto a sus 50 tacos. Pero en este texto no sólo habita el Pájaro músico, también su persona (no sé cuál de los dos es más grande), porque ya se encargó él mismo de llenarlo todo de detalles por momentos vitales y por otros no tanto. Desde el fútbol hasta la Gioconda (y los chavales que piensan en ella como una cantante), pasando por el caballo y por el amor que siempre ha sentido por su familia. Ojalá el Pájaro nunca deje de volar (tan alto).

“En la Sevilla de la época de la Transición la gente era mucho más abierta y menos radical. Ha cambiado mucho para mal. Me gusta más la Sevilla de esos años, en la que había una locura generalizada: estábamos inventándonos la libertad”

Estos pobres lo están pasando fatal con los petardos…

Yo he tenido perro y con los petardos lo pasaba muy mal. Cómo se escondía cuando sonaban…

Se esconden, se esconden… Uno de los míos no quiere ni salir a la calle. Está saliendo ahora porque lleva ya unos cuantos de días en que no hay mamoneo. El otro día había un tío que cogió un microhondas (todo esto a las tres de la mañana) y empezó a tirarlo contra la pared para sacarle no sé qué…

La camarera: Unas olivitas, que el otro traía na más que forraje…

Olé ahí. Qué bien nos trata, hija.

Hombre, para el guitarrasta más famoso del barrio…

Por lo menos de mi calle (risas)…

¿Qué momento vive Pájaro? Sé que andas metido en la grabación del tercero. ¿Cómo va todo por esa cabecita?

Pues mira, ahora estamos un poco con la resaca de los otros dos discos. Nos hemos recorrido el país muchas veces, la cosa ha ido muy bien. A nivel económico no digo nada (porque esas cosas…). Aunque hay que decirlas un poco, sobre todo para que la gente sepa que en la vida del músico no todo es color de rosa y que nosotros, los músicos, tocamos mucho pero, al mismo tiempo, también padecemos las políticas estas restrictivas y canallas que nos han condenado.

Hay que decirlo para recordarlo. Porque si la situación se normaliza es un problema, y gordo.

Claro. No, no, no… Ni de coña. Mi intención es que la música sea valorada como es. El arte en general, que en definitiva es lo que salva realmente al ser humano. En la vida, sin la música, sin el cine, sin la literatura, estaríamos matándonos. Hay mucha gente ya así. La gente joven no sabe qué es La Gioconda, los chavales se creen que es una cantante…

A nivel personal estoy pasando una etapa un poco rara porque las cosas que pasan a mi alrededor, en el mundo, me afectan bastante. Eso después se queda reflejado en tu trabajo. De hecho, este disco es un poco diferente a los anteriores porque, aunque sigue teniendo un cierto misticismo, vamos a dar caña. Si tienes un micro y cantas, si lo haces bien, trata de hacer música protestante (como decía Silvio: «hay dos tipos de baterías: los católicos y los protestantes, según como le dé al plato»). Pero sí es verdad que, si tienes un micro, úsalo, aunque no vayas a arreglar nada, pero al menos que se enteren de que estamos muy molestos, por no decir encabronados.

“La gente joven no sabe qué es La Gioconda, los chavales se creen que es una cantante…”

La música como forma de expresión. ¿Te consideras un superviviente de la música?

Pero totalmente. Superviviente en todos los aspectos de la vida: superviviente como persona y ¿superviviente como músico?, pues también, y espero serlo durante mucho tiempo. Porque todavía tengo muchas cosas que contar. A lo largo de la vida he atravesado diferentes etapas. Ahora estoy en la madurez; podía haberlo estado hace veinte años, pero me entró con 50, de un día para otro. Recuerdo cuando de un día para otro me dije: «¡Uy, qué maduro!» (risas).

La madurez te viene cuando te viene, no es cuestión de números, más bien de momentos…

Por dentro sigo siendo el mismo chavalito que vino aquí con nueve años, lo que pasa es que tengo 54, y yo no pierdo las formas, no puedes dejar de ser un niño: yo no mato a niños.

Me hubiese gustado entrevistarte en los 80, pero aún no había nacido e igual tú tampoco tendrías tanto que contar. Has trabajado con mucha gente. Y dos trabajos en solitario son suficientes para hacer balance. Nunca he hablado contigo sobre esto: ¿en qué momento te dices «vale, ahora sí es el momento de volar solo»? Ahora estoy delante de un Pájaro que lleva unos años, no solo (porque nunca caminamos solos en la vida), pero sí caminando de otra manera.

De la mano siempre tienes que llevar a alguien. Mira, yo siempre llevo a los perros… El móvil no, el móvil está guardado porque el móvil es para lo que es; cuando te juntas con gente buena y con gente grande, todo es mucho mejor. Por eso yo pienso que no hay un Dios, tiene que haber muchos más… Bueno, no, quizás haya uno nada más, por eso está todo tan mal hecho. Realmente, caminar como camino ahora me lo he planteado siempre, lo que pasa es que no quería comprometerme porque nunca me he comprometido (ni siquiera en el amor).

Aunque no me siento un fracasado en absoluto: he vivido la vida y cuando las cosas se han terminado, pues se han terminado; pero sí que he vivido el día a día. Antes usaba drogas porque me vino así en esa época (los ’80), como a muchos otros chavales. Desde mi punto de vista, yo sabía de qué iba la cosa, lo que ocurre es que, después de probarlo, comencé a vivir una serie de experiencias que están ahí. Cuando sales vivo de algún tipo de guerra, ¡joder!, eres mucho más fuerte. Los que no lo consiguen saldrán en mis canciones. De eso se trata, de recordarlos.

Yo siempre he querido hacer mi música… De hecho, siempre la he ofrecido: cuando he grabado con No me pises que llevo chanclas, con Silvio, siempre he ofrecido mi composición, y nunca he pedido nada a cambio porque realmente es una cosa que sale sola, yo no puedo estar callado. Si estamos haciendo música y se me ocurre algo, te lo digo. Lo que pasa es que ahora sí que lo tengo muy claro, porque con la madurez me ha llegado un poco más el proyecto de decir: «señores, me comprometo y estoy al cien por cien». Aunque no siempre estoy al cien por cien, me he pegado por lo menos tres meses divagando sobre lo que voy a hacer, sobre lo que voy a cambiar, sobre lo que voy a escribir, y así me he pasado (y me paso) horas y horas.

“En España todavía hay muchos analfabetos, pero analfabetos de alma”

De eso también se trata. Los músicos no sólo lo son sobre el escenario. El músico lo es siempre. Que la música no se te vaya nunca de la cabeza ya es un éxito.

Claro. Luego llega un día y dices «hoy es el día». Hoy me he levantado para hacer la entrevista y ahora me voy al estudio (te lo juro). Estoy todo el día escribiendo, ayer me quedé hasta las cuatro de la mañana. Incluso me veo documentales enteros: el otro día me tragué uno sobre la I Guerra Mundial (fue de estas veces que te lo pones y te quedas dormido) y escuché de pronto una especie de poesía, en el mismo documental, que me despertó y me saltó las lágrimas (te lo prometo)… Se llama En los campos de Flandes. Tan tonto fui que me tragué los seis documentales, podría haberlo buscado por Google. Pero, mira por dónde, ahí hay mucha información, y vas viendo y leyendo y te vas dando cuenta de que el tiempo no ha pasado y de que estamos en la misma situación que a principios de siglo y del siglo pasado.

Esto de que siempre pensaste en hacer tu música (como está haciendo hoy)… ¿Estás de acuerdo conmigo en que las cosas comienzan para uno no cuando las hacemos sino cuando comenzamos a pensar en ellas?

Sí, y también hay como una fuerza (y una lucecita que te viene de adentro, que te da esa lucecita).

Mucha gente se pregunta por qué Pájaro a sus cincuenta decide caminar (no solo, como te decía antes) de esta manera. Yo siempre pensé que lo estabas haciendo ahora pero que lo mismo llevabas mucho tiempo pensando en ello.

La verdad es que siempre lo he pensando. De hecho, tenía mis grabaciones y mis cosas. Pero ni era el momento ni estaba yo para eso, y además la comodidad de trabajar con toda esa gente (con No me pises que llevo chanclas me he pegado muchísimos años. Había momentos en que decía: «por favor, que no nos salgan más bolos», todo lo contrario a ahora). Sí es cierto que hay un día en que te levantas y piensas en que ya es hora de hacer tu música porque ahora sabes lo que quieres. Además, hemos jugado con unos comodines que nos hacen parecer que somos unos sevillanos cofrades y ni mucho menos, simplemente sacamos el jugo de las cosas, lo bueno de cada una de ellas.

“El rock que hay en la política se me ha quedado ya un poco antiguo”

Estoy escribiendo un artículo sobre Sevilla que trata precisamente eso: he escuchado muchas veces eso de que «hay dos Sevillas». En el artículo trato el hecho de que no hay dos, sino muchas, pero todas son Sevilla. Al final todos formamos parte de Sevilla y por eso Sevilla es Sevilla.

Pues sí. Desde siempre Sevilla ha confluido con muchas culturas y es una ciudad que tiene capacidad para eso. Hay otras ciudades que no: tú te vas a Burgos y no creo que haya tantas maneras de pensar como hay aquí, o tanta gente tan diversa; porque en Sevilla hay una mezcla… Yo tengo vecinos que no tienen nada que ver conmigo y viven en mi misma calle. Pero realmente somos sevillanos. Es verdad  que no hay dos Sevillas, pero sí hay dos Españas. Eso sí que lo tengo claro. Me gustaría que hubiera una nada más.

Yo cada vez que veo ese patriotismo barato… Yo creo que el mejor patriotismo es ser un buen padre, cuidar bien a tu entorno, yo creo que ser patriotas es ser buena persona, no creo que sea necesario ponerte una banderita ni un escudo. Mis banderas son mi familia y mis amigos. En ese patriotismo (el español) no creo. Pienso en un mundo diferente (que es una utopía), donde no existieran las fronteras (yo las quitaría, de verdad), pero no para que hubiera un Gobierno Mundial y un Banco Mundial, no. Sino para que no hubiera lo que hay. ¿Quién nos ha dicho a nosotros dónde está la ralla de nuestro país? Todo se ha conseguido a base de sangre. Así no se consiguen las cosas. Las cosas se consiguen con sentido común.

“Los músicos tocamos mucho, pero también padecemos las políticas restrictivas y canallas que nos han condenado”

En tu persona (y en tu forma de hablar) hay mucho rock. Ya que hablamos de patrotismos, y, por ende, de política: ¿consideras que falta rock dentro de la política?

El rock que hay en la política es un rock que a mí se me ha quedado ya un poco antiguo (no voy a dar nombres, pero…). El estilo de música que se ha usado par reivindicar es un poco punki, cosa que me mola, ¿no? Pero claro, puedes decir lo mismo de muchas más maneras. Por ejemplo, ese flamenco, y en las letras, como El Cabrero, meter la pullá… Que el que no meta la pullá hoy no es que sea un cobarde (eso pasaba en los siglos pasados)… el que no mete la pullá hoy es que no está dentro, está colgado, no piensa nada más que en su culo. El otro día vi un anuncio en el que vendían el Yoísmo. ¡Joder, Yoísmo, qué palabra más fea! No, tío, yo creo que la Educación es importante y la Cultura. El nazismo y todas esas cosas nacen en los barrios donde más obreros hay con problemas.

Yo creo que, de verdad, lo más importante ahora mismo es lo que falta, para que no existan ese tipo de chavales jovenes que son muy machistas, que no estudian, que no trabajan, que se drogan (mal), que además no saben siquiera por qué se drogan, ni saben de dónde viene lo que toman. Por ahí va todo. Estamos muy lejos de países del Norte, somos los catetos (y lo siento, pero es verdad) del Sur de Europa; que mira que tenemos valores y cosas espléndidas y extraordinarias… Si te das cuenta, lo más grande ha salido de aquí, pero luego es penoso el nivel de analfabetismos que existe todavía aquí: hay muchos analfabetos, pero analfabetos ya del alma, de todo.

“No creo que sea necesario ponerte una banderita ni un escudo. Mis banderas son mi familia y mis amigos. No creo en ese patriotismo españolista”

La música como herramienta casi indispensable de la Educación.

Es una de ellas. Tengo una anécdota muy graciosa. Recuerdo que un amigo mío, Emilio Fernández, que es guitarrista de Pata Negra (el Cara Café),vino a buscarme a casa de la alemana. Yo a ella no le había avisado. Llaman a la puerta dos gitanos vestidos de ensayo (y de ensayo es con sus babuchas y todo), llaman los notas a la casa, abre la alemana y dice: «hijo, no te puedo dar nada». Y yo: «tía, que son mis colegas, que no vienen a pedir» (risas).

El Cara Café es un tío que tiene que ganarse la vida porque tiene muchos hijos. Ha montado una escuela en las 3000 Viviendas de música flamenca (de baile, de cante, de todo) para recoger a los niños de la calle, ese ha sido su primer objetivo: evitar con esta escuela que no se peguen todo el día en la calle (es bueno estar en la calle, pero en según qué calle, porque si la calle es la que sale en los programas de televisión, Las Vegas, yo no quiero que mi hijo esté ahí). Cara Café ha cambiado un poco aquello, de verdad, yo he estado hace poco y hay un montón de gente, incluso los padres, que se está apuntando. A la gente hay que darle oportunidad.

En el momento en que tienes conocimientos comienzas a darte cuenta, a valorar. Yo he vivido en Torreblanca durante 8 años, era muy pequeño cuando vivía allí, pero he ido de mayor (fui de mayor porque mi padre no quería que yo fuera allí) a comprar de todo. Lo que mucha gente no sabe es que laS casitas esas bajas de Torreblanca en su tiempo fueron un campo de concentración, allí vivieron los familiares de los esclavos que usó Franco para hacer todo el canal este que nos rodea, que beneficia evidentemente a los señoritos andaluces y a todos los terratenientes.

“Cuando sales vivo de algún tipo de guerra, como yo de las drogas, eres mucho más fuerte”

¿Cómo una persona que no sabe expresarse y encima su imagen no es adecuada (porque, claro, son gente muy pobre, visten como pueden) encuentra trabajo? ¿Quién les da trabajo? Partiendo de la educación, hay que enseñar a las personas a que son válidas y que la pobreza no es más que una situación, no se nace pobre, uno se hace pobre. Todos nacemos igual y morimos igual. Y esa es la lección que mucha gente no ve: de aquí no te vas a llevar nada, ¿para qué quieres tanto, tonto el culo? Yo tengo muchas guitarras, eso sí es verdad, pero las toco todas (risas). Cada una tiene un sonido diferente según para qué la use. Tengo guitarras porque yo me dedico a tocar. La mitad de ellas me las han regalado. Sí que he ganado pasta, pero me la he fundido en otras cosas.

Pienso que, ahora con 54 años, si volviera atrás, sería el número 1 en el colegio (que ya lo era, ¿eh?, era bueno en el cole). Lo que pasa es que con 13 años mi padre murió y a partir de ahí perdí el norte: dejé de ir al cole, mi madre, de un día para otro, se puso a limpiar todo el barrio (y no por gusto), todo eso me afectó mucho.

Volvamos al Yoísmo ese. El tema de las redes y el ritmo al que todo evoluciona y provoca que cambie de alguna manera nuestro estilo de vida. ¿No crees que ese yoísmo se hace más grande gracias a la presencia y aceptación de la vida conectada a las redes sociales? El yoísmo que te planteo se ve reflejado en las redes. La importancia del YO. Hace unos meses decías a través de tus redes que Facebook no te dejaba aceptar a más amigos y que todo el que quisiera, tendría que esperar a que te abrieras un nuevo perfil. Las pocas o muchas veces que hemos hablado me ha parecido que eres un tío campechano, llanote, cercano y, sin embargo, esa conexión natural también la consigues en el universo Facebook. ¿Cómo se consigue este equilibrio?

Mira, desgraciadamente, nos han dejado una única opción, y son las redes sociales. Antes, teníamos sindicatos que organizaban huelgas, con los que la gente se revolucionaba. Si había una injusticia, salíamos a la calle. Son muy listos los que mandan. Facebook ni es una tontería ni es una casualidad.

“No hay dos Sevillas, pero sí hay dos Españas. Pero me gustaría que hubiera una nada más”

Es parte de un plan…

Hombre, totalmente. Yo soy de los que piensa que hay una élite que domina el mundo (cada día lo tengo más claro, eh…) y que sabe muy bien usar al ser humano como un hormiguero. Ellos lo ven desde arriba. Las redes sociales tienen esa putada, que las cosas ya no funcionan como antes; ahora das tu pataleta en Facebook y, a no ser que seas una persona muy conocida y que muevas mucha gente, no se consiguen grandes cosas. Yo tengo la suerte de que la gente viene a mis conciertos, y yo en mis conciertos sigo con el discurso que tengo en las redes sociales.

Tú no eres yoísta. Dentro del uso que solemos dar a las redes, ¿Pájaro es un tío con pocos pelos en la lengua? Para ti mojarte no es ni siquiera mojarte, sino ser fiel a tus valores y principios.

Para nada, no tengo ni un pelo. No tengo miedo. Estoy de acuerdo con lo que dices de los valores y los principios. Esa gente tan espigada, que tú la ves por ahí mirando por encima de esas gafas caras… Yo no podría estar en su pellejo porque yo no puedo vivir así.

Tengo un recuerdo en Torreblanca: enfrente de mi casa vivía una familia de ocho hijos que pasaban bastante calamidad (muchas veces todos los vecinos les sacábamos un plato o dos de comida a cada uno). Yo me estaba comiendo carne de membrillo (que la odiaba, pero me la estaba comiendo) y veo a uno de los chavales de esa famila que se queda mirándome. Le di la carne de membrillo. Su madre dijo que yo era muy bueno, pero yo le dije que se la di porque me estaba mirando. Yo tenía siete u ucho años, ese día mi madre me comió a besos.

Aunque también tengo mucho carácter, eh… Soy un tío con carácter pero, hostia, yo no puedo, se me ponen los dientes de gomas cuando veo sufrimiento ajeno, se trate del ser vivo que se trate. Y la verdad, si yo pudiera hacer un poco más, lo haría. De hecho ayer hice una petición (para nada cómica) a Change.org… Hice una petición a Celia Villalobos (me dirigí al Presidente del Gobierno) para que a esta señora le quiten el trabajo y la pongan de limpiadora, para que sepa lo que es trabajar muchos años con lejía (se te estropean las manos) hasta los 80. Mi madre era limpiadora, tía, y yo veo a esa mujer hablar así y me pongo enfermo. Lo puse de un modo que podía parecer que estuviera de broma, pero qué va, era en serio. En Change.org ya han tomado en serio mi petición, va por los 100, y eso sigue para delante. Me la puedo estar jugando por esto, pero no hay insultos ni amenzas, simplemnte le digo que se ponga a limpiar para que entienda lo que es ahorrar dos euritos al mes, a ver si puede, porque yo no puedo ahorrarlos. Canija, yo no estoy tocando ahora. Mañana me voy a pinchar y pasado, y es la primera vez que lo voy a hacer…

“Quizás haya un Dios nada más, por eso está todo tan mal hecho”

¿Vas a pinchar?

¡Digo! Hombre, me reinvento todos los días. El problema que tiene Malarosa (antigua Caja Negra) es que tiene una vecina arriba del bar que protesta con los conciertos pero, sin embargo, la música no le importa. Entonces le dije a mi amiga Rosa (la dueña): «Rosa, que voy a pinchar». Me voy a pegar todo este mes, que no tengo trabajo porque andamos grabando, yendo todos los findes para sacarme mi dinerito. No quiero mucho más, ¿para qué quiero más? Hablando en plata: yo teniendo para mis porritos (que los canutos dan hambre) y para comer… Si yo te digo que la mayoría de la ropa que tengo me la han regalado… Tengo mucha suerte. Yo no me compro cazadoras de cuero bonitas, a mí me las regalan. Tengo un sobrino que trabaja en la firma Caramelo y todas las temporadas recibe artículos… El tío coge y me los da a mí. Todo. Lo único que compro son calzoncillos de vez en cuando y en los gitanos.

Ya no sólo ahorras dinero, sino también tiempo. Y luego la bulla de las tiendas, que no puedo con ellas…

Yo lo que no puedo es meterme en un probador. Primero, nunca sé mi talla. Luego el tema de que me pongo a sudar. Después lo malamente que están hechos los espejos… Esos espejos están hechos a mala leche.

Y la luz de los espejos…

Te ves horrible. Yo que tengo bastante despigmentación, no me queda más que pensar que esto lo hacen para que nos sintamos mal… Pues no vengo a comprar aquí más. La gente, sin embargo, como ve con las chupas y eso, me dice: «quillo, Pájaro, estás forrado». Sí, pero estoy forrado de nicotina y de otras cosas, pero no de pasta.

“Hay parejitas de adolescentes en las que ‘el notas’ parece que tiene ochenta años y pertenece a La Falange”

Tu sobrino te quiere, pero no es el único. ¿Crees que eres querido en Sevilla?

¡HOSTIA!, pues sí, bastante. Me he llevado muy pocas decepciones, si te digo la verdad, casi ninguna. Porque como siempre voy como voy… Yo tengo muy poca vergüenza, es mi naturaleza, pero no es poca vergüenza en un sentido de mala educación: yo soy un tío educado; yo hablo con desconocidos todos los días. Creo que estamos en un mundo donde hay gente linda, aunque haya gente que tenga mala educación. No creo que se nazca bueno o malo, creo más bien que es cosa de las circunstancias. Veo gente malvada, hay gente que lo es mucho, enferma. Yo no veo normal que una persona se lleve a su conciencia una muerte. Si yo hiciera algo que no está hecho como es debido (cualquier cosa), me comería el karma por dentro, no lo podría avitar, aunque suene un poco egoísta. Pero realmente me porto bien para sentirme bien.

El famoso cargo de conciencia…

No es que me caiga bien todo el mundo, no. Pero yo creo que todo el mundo tiene algo, ¿verdad?, hasta incluso el más malo (hablando, evidentemente, de asuntos que no llegan a lo grave). A los tipos violadores estos les pondría una condena que se iban a cagar. Pero no una condena de El Conde de Montecristo, ¡NO!, hay que considerar que son enfermos, yo pienso que lo son: enfermos hijos de puta, pero son enfermos. Ya te digo, una persona normal no lo hace. Yo veo chavales jóvenes por aquí (cuando paseo a mis perritos por la noche, que se oye todo), las parejitas de adolescentes en las que el notas parece que tiene ochenta años y pertenece a La Falange… Chavales que hablan a las mujeres como antiguamente se les hablaba.

Niños que no han vivido esa época pero que la han mamado de alguna manera, de generación en generación…

Eso se mama. No tiene nada que ver las leyes (de protección hacia los menores y hacia las mujeres) con lo que tú vives en tu casa. Yo soy de una época y he tenido que reeducarme, ¡y menos mal!, porque yo era tela de machista… No por nada: somos cinco hermanos, de las cuales cuatro son chicas y luego yo. Yo era el elegido. Yo muchas veces le digo a una de mis hermanas: «tú sobras. Tú has venido porque tenías que venir, está claro que me estaban buscando a mí», todo de broma, claro. Pero es verdad que estaba muy mimado. Como había mujeres nunca me dejaban estar en la cocina, me echaban y me llamaban cocinitas. Pues soy el que mejor cocina de toda la familia, porque me quedaba mirando a mi madre cómo cocinaba.

Yo creo que el machismo es una enfermedad muy grave que afecta tanto al machista como a la otra persona. El machista no es feliz, es un desgraciado, perro guardián de la moralidad, todo el día pensando en «a ver cómo lleva la falda de corta esta o aquella». Ese tío no vive. ¡Pero qué más da, tío!, ¿tú no vas a la pisicina o la playa, no ves a las tías en bikini? ¿porque lleve una minifalda…? La minifalda es muy atractiva y muy sexy, pero todo el día no estamos pensando en follar, yo por lo menos… Aunque cuando era más joven un poco más… Ahora también, que todavía me siento joven (risas). Pero eso es un ratito, como decía mi madre: «de eso no se presume porque eso lo hacen hasta las hormigas, hijo».

“Sí que he ganado pasta, pero me la he fundido en otras cosas. Estoy forrado, pero de nicotina y de otras cosas, no de pasta”

Estas familias de antes no se han arreglado: si recibes una educación machista y te casas con veinte años con una señora que también ha recibido la misma educación, ¿de dónde cogen esa gente la inspiración para cambiar de rollo? Educan a las niñas para que sean sumisas y a los chavales para que sean machotes… Ojo, ¿machotes?, quillo, espérate, que lo mismo te lo estás cargando…

Yo conozco un montón de gente así, entre ellos Rajoy, ahí lo tienes: un homosexual reprimido es lo peor… Existe mucha gente reprimida infeliz que se empeña en hacer infeliz al resto de la gente. Conozco a muchos homófobos y yo siempre digo: «dentro de un homófobo hay un gran maricón»… A mí no molesta, tío, a mí no  me molesta, yo no siento nada cuando veo a dos tíos besándose, de verdad que no. Cuando tenía 19 años, en la Feria, vi a dos tíos comiéndose la boca y me quedé… Dije: «¡vaya cómo están de borrachos…!»… No me podía imaginar que se estaban comiendo la boca porque se querían, yo pensaba que se habían equivocado. Uno tenía el pelo largo y el otro estaba borracho, igual se creía que es una tía… Ahora me parece guapo y bonito, ¿por qué no?, todo lo que se trate de amor, para mí, es lo más grande. Por eso vivo con mis perritos (tengo proyecto de novia y eso pero…).

El pasado y el presente son los dos tiempos de esta entrevista. ¿Cuáles las diferencias más evidentes entre la Sevilla de los 80, la de ayer, la que te tocó vivir cuando estabas comenzando, y la que nos rodea hoy, en la que sigues funcionando?

Mira, si yo te dijera que en la Sevilla antigua, transitoria, de la época de la transición, la gente era mucho más abierta y menos radical; la gente se está radicalizando ahora, Sevilla era una ciudad donde se podía permitir a un Silvio decir lo que le diera la gana desde la Macarena. Ha cambiado mucho para mal, me gusta más la Sevilla de esos años, en la que había una locura generalizada, porque estábamos intentando inventarnos la libertad (porque nosotros no la conocíamos, entonces se hacían tonterías), en ella había más creatividad. Si te das cuenta, la gente ahora se pone a hacer bandas con un tipo de música predeterminada porque dicen que eso funciona.

La maldita expresión de: «hagamos esto, porque esto funciona».

Vamos a ver, si eso se hubiera pensado así, no hubiera nacido Triana, ni Pata Negra. Cuando salieron estos grupos todo el mundo se quedó con la boca abierta, pero no fueron comerciales porque no estaban dentro de los cánones (musicales) establecidos, como Los 40 Principales, etc, etc… Si ahora existiera Pata Negra, serían los número uno de este país. De hecho, un poquito de haber tocado con Silvio tantos años me ha beneficiado para mi proyecto nuevo, porque ya vengo de… Cuando yo tocaba con Silvio llenábamos los sitios, sí, pero éramos una banda. Después estaban los Gabinete Caligari y después estaba la Alaska, las estrellas.

“Por dentro sigo siendo el mismo chavalito que vino aquí con nueve años, lo que pasa es que tengo 54”

Vienes de vuelta.

Al marcador del coche ya le he dado una vuelta entera (risas).

¿De quién (o de qué) has aprendido más? Tengo la sensación de que has aprendido de mucha gente y de muchas cosas.

En principio, de quien más he aprendido ha sido de mi madre, porque soy un hijo de madre, no he tenido padre (aunque sí que lo tuve, pero sólo durante 13 años inolvidables). He aprendido de dos personas muy diferentes, de muy diferentes edades, uno es mi amigo Pive Amador y el otro es Raúl. Son dos seres muy distintos, cada uno de una edad, pero ambos han aportado a mi vida cosas que nadie han aportado.

Todo el mundo conoce al Pive, que era el batería de Silvio, que ahora está en la copla (que a mucha gentre no le hace mucha pizca, no sé porque, pero Sevilla en ese aspecto es un poco joía con la gente). Pive es una persona con un sentido común increíble, además es de las personas que más me ha apoyado, por no decirte lo culto que es. Él las cosas se las veía venir, fue el primero que me dijo: «Pájaro, yo sé que lo vas a hacer, pero procura no caer mucho, porque no quiero que te estropees». Antes de que yo me enganchara al caballo el Pive ya sabía que iba a caer en él, sin que yo lo hubiera probado.

Y Raúl fue el que me puso su mano para caminar juntos para hacer el proyecto de Pájaro. Si no hubiera estado Raúl, a lo mejor yo seguiría siendo el guitarrista de Los Chanclas, seguiría con la comodidad. Pero Raúl me metió en una caja con un agujerito para respirar y me dijo: «Pájaro, tú sabes salir de ahí, cabrón, métete». Me está costando, eh, pero mira por donde estoy haciendo letras. Con todo lo que hablo es mucho lo que me cuesta escribir, porque para la música nunca hay problema, la música la compusimos…yo hago las canciones en mi casa cuando me levanto y lo primero que toco nadie me lo ha enseñado, sale sólo, no sé, es una cosa mágica. Se la mando en vikingo (canrui…).

Como dice Quentin: la letra es del inglés de las montañas… El «Guachinnei» de toda la vida.

¡Hostia, qué bueno! (risas). El inglés de la montañas, qué bueno. Lo que no es guay, a no ser que lo hagas un día divertidamente… Para componer y para hacer una canción, el guachinnei es lo más fácil. Primero porque es lo que hemos escuchado desde chicos. Yo escuchaba mucha música, pero no tenía ni idea de lo que decía. Yo sabía que «I love you» era te quiero, «baby» y «yeah» también sabía lo que era, pero de ahí no salía. Pero coño, yo decía: «no entiendo nada, pero esto es una canción de amor». Coño, que lo era, que había algo en esa canción que no entendía pero sabía de lo que estaba hablando. La verdad es que ahora sí que veo, sólo por leer y por ver película sin doblaje, porque la verdad es que hay una diferencia brutal…

“Sin la música, sin el cine y sin la literatura, estaríamos matándonos”

¿En qué se parecen un rockero, un bético y un cofrade? Tú eres lo tres, ¿no?

Bueno, más que cofrade, que soy un poquito adicto a los perfumes y a las músicas primaverales. Realmente, después, todo lo que hay alrededor de eso me dan ganas de vomitar, lo siento. Pero sí tengo que partir una lancita para muchas hermandades (no de todas) que de verdad sí que hacen cosas muy importantes en los barrios pobres de su ciudad. La palabra cofrade, no; más que cofrade, soy un admirador del Arte. Claro, la Semana Santa tiene mucho Arte, lo que ocurre es que todo lo que conlleva y tiene alrededor, la verdad, no. Y cada vez me está gustando menos (ya no me gustan las bullas).

La música la tengo gratis porque tengo aquí todos los días tocando una banda debajo de mi casa, que me tiene hasta los cojones (risas)… Lo que sí que soy es bético, pero eso es por mi padre. Cuando yo nací mi padre me hizo cofrade (me llevaba a la Semana Santa) y me hizo bético (me llevaba al Betis). Para un niño, estar con su padre en cualquier sitio de esos pasándolo bien… Yo soy bético por eso. El futbol me la pela.

El fútbol te la pela pero, ¿que te parecieron los 5 goles que le metimos al Sevilla y los 5 que nos metió el Barça después?

Te lo voy a decir. Me encanta. De hecho, cuando le metimos 5 al Sevilla yo puse en mi muro de Facebook un número 5 con un fondo verde. Y cuando el Barça nos metió 5 puse el mismo fondo verde pero con un – 5. Porque de eso se trata. De que, quillo, que no se te vaya la vida en esto, que se te vaya mejor en que tu madre cobre la pensión y en cobrarla tú. Mira, hay un tonto en la calle de al lado, que cada vez que marca el Sevilla la que lía es poca. Mis perros se mueren de miedo. Pues está parado, tío. Yo entiendo que te guste el fútbol, pero yo no creo que te guste tanto; más bien creo que es una cosa que hace la gente como una niñería, pero realmente no te interesa tanto el fútbol. ¿Qué amor puedes tener por once tíos corriendo en calzonas, por Dios?

Además, lo mezclado que está con la política. De hecho, Mussolini lo decía en sus discursos (no recuerdo literalmente lo que dijo sobre el fútbol, pero algo como que el fútbol y el fascismo tienen mucho que ver). Si te das cuenta, es el sitio donde se reúnen para desfogarse, para sacar sus banderitas y sus historias. No van al fútbol, van a pegarle a los del otro equipo. Eso es de nazis, tío. Yo iba con mi padre al Betis y el que se llevaba todo era el árbitro. Era el único día en que mi padre me dejaba decir hijoputa. Porque en situaciones normales yo decía hijoputa y la guantá que me llevaba caía seguro. En el campo lo tenía un poco permitido. Pero el fútbol… Mira, te voy a decir la verdad: mueve demasiado dinero, es una frivolidad, para como está la gente. Me da mucha pena como está mi país y encima que haya gente que no tiene un pavo se gaste una pasta en ver a esta gente, que además tienen su dinero en paraísos fiscales. Yo eso lo cambiaba.

“Hice una petición (para nada cómica) a Change.org: que pongan a Celia Villalobos de limpiadora, para que sepa lo que es trabajar muchos años con lejía, como mi madre”

Ahora Cine. Tu música es muy de pelis. De algunas en concreto. ¿Te ha llamado ya Tarantino para que le pongas banda sonora a su próxima joya?

Hombre, si me hubiera llamado, seguro que hubiera salido en Facebook. Pues mira, ¿te digo la verdad?… Si me llamara, sería estupendo. Aunque nunca se sabe porque lo bueno que tiene todo esto es que pueden pasar 25 años y suene la camapana con el tiempo. De hecho ya he estado en dos películas. Que son pelis de aquí, además. Y mira qué te digo: como bien sabes, Paco León es de aquí, vivía en Los Rosas, y el tío (no somos amigos, cuando nos vemos y eso nos saludamos) siempre que me ve se acuerda de mí, pero yo no me puedo acordar de él (él era un chiquillo cuando parábamos en el Dedra -donde yo iba a pillar mis porritos- y estaba por allí siempre con su cachondeo). Paco siempre ha sido un tío muy gracioso. Su madre me encanta.

Lo de Tarantino, si no hay una Guerra Mundial… Estoy un poco paranoico con eso. Yo cuando escucho al Putin hablando me pongo enfermo, el nota quiere acabar con todos los gays… ¿Pero cómo puede vender eso?, está loco. El Trump, violador de mujeres. Quiero decirte, mira quién manda en el mundo. Y luego está el gordito (nunca me acuerdo de su nombre, mi hijo se parte la polla y dice que soy como Lola Flores), que ese es el más tonto de todos (aquí había uno, El Pistola, que era igual que él). Como ese hay siete en mi barrio, yo creo que ese tío ni existe, creo que es un gordito que han puesto ahí para jugar a la guerra. Pero la putada gorda es que el mensaje que hay ahora mismo en el mundo es muy chungo. Lo que yo veo es que estamos a punto de tener un conflicto. África está en los peores momentos (lo que pasa es que eso no sale ahora mismo en las noticias), allí la gente se muere de hambre.

“El que no mete la pullá hoy es que está colgado y no piensa nada más que en su culo”

[Nos pedimos otra ronda y la conversación, sin darnos apenas cuenta, se hizo más grande. Después de todo, pusimos a parir a la industria discográfica (a la que apodo llena de cariño como «el gran tiburón blanco de las canciones»); también desmenuzamos el funcionamiento del orden mundial y su política; y, por supuesto, nunca nos despedimos.

En un abrir y cerrar de ojos se nos fueron casi tres horas del tiempo que no teníamos. Pero cuando el tiempo se disfruta las horas pasan deprisa y contra eso no hay remedio. Mi amigo Pájaro tiene una cosa: la intención de ser amigo de todos. Y esa voluntad es una de las cosas más bonitas que tenemos los terrestres. Comienza a chispear, pero nosotros nos quedamos sentados en esos veladores que tantas historias contienen. Allí me quedo con Andrés Herrera Ruiz, el mejor guitarrista (según él) de su calle]

Pájaro