27 marzo, 2018. Por

Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte

Surrealismo sobre surrealismo
Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte

Cinco historias. Cinco estadios vitales. El nacimiento de un niño (con cabeza de dingo que acarreará problemas maritales a sus progenitores), la primera comunión de una niña (que toma como rehén a la hostia consagrada), el matrimonio (de una pareja con una avalancha de inseguridades camufladas), la muerte (con un impávido doliente que debe acercarse a una empresa que está haciendo un videomontaje del funeral de su mujer). Y un personaje en Corea del Norte, ajeno (o no) al estilo de vida occidental, al que taladran el cerebro con mensajes radiados. ¿Cuál es la más surrealista de todas estas situaciones? Esa es la pregunta a la que Íñigo Guardamino (responsable también de textos como Sólo con tu amor no es suficiente) quiere que responda el público en su nuevo montaje: Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte, que ha decido instalar su peculiar visión del ciclo de la vida en la Sala Mirador (con últimas dos funciones el viernes 30 y el sábado 31 de marzo, improrrogable), tras haber pasado el pasado año por la Nave 73.

¿Hakuna Matata? No sé si Guardamino estará de acuerdo con esta máxima de El rey león, pero desde luego Simba podría hacerse coleguita en la guardería del pequeño bebé dingo que aparece en esta función. Y es que Guardamino vuelve a desarrollar su universo creativo para ofrecernos una de las funciones más estimulantes y personales de la temporada. El texto contiene multitud de reflexiones delirantes en un alarde de originalidad bien entendida en el que Guardamino no teme jugar con las palabras y mezclar cualquier tipo de referencia sin que se le caigan los anillos (nupciales, en este caso). Únicamente manchada por un final que te deja en plan coitus interruptus (algo por otra parte positivo, porque quiere decir que se tienen ganas de más) y a falta de pulir ligeramente algunas irregularidades de la puesta en escena (algo completamente irrelevante por otra parte), Este es un país libre… es una función tremendamente recomendable. En especial si uno gusta de cierto delirio regado con crítica social.

Además, la función, aparte de por su riquísimo e irónico texto, merece la pena por tres pedazo de intérpretes que se multiplican en múltiples y variados personajes. Mis preferidos: la delirante niña cabrona de Sara Moraleda (que ya habíamos visto por ejemplo en Añicos, pero aquí su toque maligno que es una auténtica gozada), ese padre desquiciado de un niño medio perro lobo de Rodrigo Sáenz de Heredia (con momentos absolutamente brutales) y Natalia Díaz, que me ha conquistado en todos sus papeles. No tenía el placer de conocerla y hay que decir que tiene una gran presencia escénica y capacidad asombrosa de transformación. Desde su madre amantísima hasta la fotógrafa cool, la amiguita de la niña de comunión o el momento coreano, no tiene desperdicio ni uno de sus gestos.

Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte es una obra que, ya sólo por el título, habría que ir a ver. Y como resulta que vivimos en un país libre (aunque esto también puede ser tema de debate, pero eso es otra historia) pues tenéis la gran oportunidad de acercaros a la Sala Mirador a ver si os gusta.

Y si no, pues ya sabéis: a Corea del Norte.

Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte