27 febrero, 2017. Por

Oscar en gazapos

Los otros patinazos de la historia de los premios
Oscar en gazapos

“Qué desastre”, pensamos todos al amanecer con la(s) noticia(s) de la gala de los Oscar 2017. Fuera de juicios sobre la actuación de Casey Affleck fue mejor que la de Ryan Gosling o si Justin Timberlake abriendo la gala con su actuación era algo más propio de los Grammys, el gran talk of the night fue para #PriceWaterhouseCooper; o lo que es lo mismo: el error que llevó al equipo de La La Land a salir al escenario y celebrar la estatuilla a Mejor Película cuando en realidad el galardón fue para Moonlight. Aclarado todo, recordamos otros momentos estelares en el teatro Kodak donde más de un nominado ha pensado “trágame tierra”.

  1. Un hombre robó el Óscar de Alice Brady en 1937

Brady no pudo asistir a la ceremonia donde se la premió como Mejor Actriz Secundaria por su papel en In Old Chicago, pero, en su lugar, un impostor se hizo con el primer y único Óscar de la neoyorkina.

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No fue hasta después de salir al escenario, dar el discurso de aceptación y llevarse la placa (las estatuillas no se empezaron a dar a los actores secundarios hasta 1944) a casa que le correspondía a Brady, que la Academia se dio cuenta de que la persona en cuestión no estaba vinculada con la actriz. Nunca se encontró la placa ni al impostor, pero Brady recibió otra a cambio.

  1. Sam Smith proclamó, el pasado año, que era el primer gay en ganar un Óscar.

Ni Elton John, ni Howard Ashman (premiados además en la misma categoría que Smith), ni Dustin Lance Black, ni Scott Rudin. Varios de los ganadores, además, le tuitearon para informarle. Posteriormente, el británico publicó un tuit en el que decía que “le daba igual si era el ganador número 100” (aunque eso no fuera lo que dijo en su momento) “ya que lo que quería era extender la voz del colectivo LGTB por todo el mundo”. A Lady Gaga, nominada en la misma categoría y para muchos justa ganadora, no le pareció un acto tan heroico.

  1. La Academia prohibió a Banksy asistir enmascarado

El misterioso artista británico fue nominado hace seis años por su documental Exit Through The Gift Shop y quiso asistir a la ceremonia. Sin embargo, la organización rehusó que Banksy llevase su cara tapada para evitar confusiones y alertas de seguridad; “si cinco monos salen al escenario diciendo que son él, ¿a quién se lo damos?” reconoció en su momento el miembro del jurado Bruce Davis. Inside Job se llevó el Óscar así que, desafortunadamente, no hubo posibilidad de contemplar ninguna otra estafa en directo.

  1. Stanley Kubrick estaba en Marte cuando ganó su Óscar en 1969

O al menos es lo que dijeron (supuestamente, a modo de broma) Burt Lancaster y Diahann Carroll en el discurso de aceptación de la estatuilla del director neoyorkino. Aunque fuese por buscar localizaciones, seguramente Kubrick hubiera preferido estar presente para recoger su premio a Mejores Efectos Especiales por 2001: Odisea en el Espacio, el primer (y único) Óscar de su carrera.

  1. Richard Burton prohibió a Elisabeth Taylor ir a la gala en el 66 y ella terminó ganando.

Fue un año después de que ambos se casasen y Burton había perdido consecutivamente en más de una ocasión, así que no quería verse derrotado de nuevo. Casualidades de la vida, ella se hizo con la estatuilla por segunda vez gracias a su interpretación en ¿Quién teme a Virginia Woolf? y él no tuvo más remedio que pasar el fin de semana mordiéndose la lengua.

liziEl karma, que dirían algunos.

  1. En 1974 Taylor asistió para (casi) presentar un premio… con final inesperado

La actriz había sido invitada de nuevo, esta vez para  presentar el Óscar en la categoría de Mejor Película. Cuando el actor y presentador de la noche, David Niven, la llamó al escenario, un hombre desnudo saltó al escenario detrás de él. Se trataba de un representante de una publicación de corte LGBT, el primer espontáneo en aparecer de esta guisa en unos premios de la Academia.

nudeUna vez pasado el momento, Niven comentó: “¿No es increíble pensar que la única atención que probablemente reciba este hombre el resto de su vida sea por verse recordado como vino al mundo?”

  1. Terence Malick no fue a la gala para no ver a sus productores

El director estaba nominado por primera vez en su carrera por La Delgada Línea Roja pero denegó su asistencia a los Óscars para no encontrarse (especialmente, en el caso de ganar) con los productores de la película. Éstos habían dado una entrevista a Vanity Fair donde contaban detalles de la producción con Malick, a pesar del acuerdo de confidencialidad previamente firmado entre ambas partes.

La película no ganó, así que Malick decidió no volver a asistir en 2012, cuando fue nominado por El Árbol de La Vida (aunque tampoco se hizo con la estatuilla).

  1. Cameron se citó a él mismo al recoger el Óscar

En 1998, Titanic era el La La Land del año. Cuando su director, James Cameron, subió a recoger la estatuilla por su trabajo en el film, pronunció una de las frases del guión que él mismo había escrito (“I’m king of the world!”) para cerrar su discurso de aceptación. En el momento, tanto a la audiencia como a la Academia les pareció tan excesivo que se rumorea que no ha vuelto a ganar nada más en el Kodak Theatre desde entonces.

  1. Jennifer Lawrence dijo que habían aplaudido su caída al recoger el premio por compasión.

Y que “ojalá que no lo hubieran hecho”. Pero ella estaba guapísima enfundada en su vestido de Dior tras debutar a lo grande en la Academia con El Lado Bueno de Las Cosas hace tres años. Además, que esa gala marcó el principio de una moda que empezó con los photobombs (gracias a la actriz) y terminó con los macroselfies en la alfombra roja. God Save The Oscars!

 

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