22 enero, 2018. Por

Los (injustamente) olvidados de los Goya

Las películas que faltan, los rostros que se han quedado fuera: los ninguneados por la Academia
Los (injustamente) olvidados de los Goya

La heterogeneidad que este año abanderan nuestros premios más importantes se ha hecho un gran eco las semanas después de las nominaciones. Películas en inglés, euskera, catalán, castellano… de terror, intimistas, cómicas, musicales… Dos directoras nominadas a Mejor Película y Mejor Dirección abren el debate sobre la diversidad de género, y tres títulos con directores más jóvenes de lo habitual bajan la media.

Hablamos, como sabéis, de La Llamada (dirigida por Los Javis), Verano 1993 (Carla Simón), La Librería (Isabel Coixet), Handia (Jon Garaño y Aitor Arregi), Verónica (Paco Plaza) y El Autor (Manuel Martín Cuenca), las cuales, unas más y otras menos, copan las nominaciones a los Goya. Pero, desde aquí nos preguntamos, ¿dónde quedan esos títulos y esos nombres que consideramos indispensables en este extraño 2018? A ellos queremos darles voz hoy.

LOS TÍTULOS INEXPLICABLES

Si bien ganara la Mejor Dirección Novel por 10.000km, Carlos Marques-Marcet no estará presente en ninguna categoría de este año con la que es su segunda película, Tierra Firme, un evolución madura y sólida de su interés por la vida de los millennials. Es una pena no verla en los escenarios de los Goya, porque desde aquí pensamos fehacientemente que es uno de los títulos del año.

Y de un director primerizo, a un peso pesado de nuestro cine, expresidente de la propia Academia: Álex de la Iglesia. Este año irrumpió en las salas no con un título, sino dos: El Bar y Perfectos desconocidos, pero si la primera apenas ha logrado la nominación a Mejor Sonido, la segunda no aparece en las listas. El remake de la italiana Perfetti sconosciuti se mantiene distante de las últimas películas del director, con guiones por momentos disparatados y por momentos simplemente absurdos.

Ni qué decir tiene que la Academia haya vuelto a negarle el paso a Nacho Vigalondo, situado en numerosas listas como el autor de una de las pelis más sorprendentes del año, con Colossal. Vale que ‘sorprendente’ no tiene por qué significar ‘buena’ necesariamente, pero la cinta hollywoodiense de Vigalondo, con una Anne Hathaway estupenda a la cabeza, es su obra más sólida y completa hasta la fecha. Merecía alguna mención.

LOS ROSTROS IMPRESCINDIBLES

Y con la ausencia de Álex de la Iglesia, llegamos hasta la ausencia de Eduard Fernández, y tiro porque me toca, porque este año tampoco le toca ni aspirar ni llevarse el Goya a casa. Y parece difícil de comprender, porque el actor catalán es en general la apuesta segura de un trabajo solvente y de una película casi siempre satisfactoria, pero se le ha nominado hasta en 10 ocasiones y sólo obtuvo el premio por Fausto 5.0 en 2001 y por –interpretación de reparto- En la ciudad en 2003. El Meryl Streep español, hay a quienes se les oye decir, como a la propia madre de una servidora: “Yo, si sale Eduard Fernández, la veo”.

La otra cara que queremos ver siempre y mucho en los premios nacionales es la de Marian Álvarez. Quizá se le empezó a tomar verdaderamente en serio al ganar la Concha de Plata a mejor actriz en el Festival de San Sebastián por La Herida, ópera prima de Fernando Franco, quien vuelve a contar con ella en Morir. Él sí, pero esta vez los académicos no. Marian Álvarez no está nominada este año, pese al titánico trabajo que realiza junto a Andrés Gertrúdix, pareja y co-protagonista de la cinta de Fernando Franco. Él sí que aspira al premio a Mejor Actor.

LOS FUERAS DEL CIRCUITO

Y ya entre las menos comerciales, echamos de menos, para rabia de su director, que publicó una declaración de intenciones argumentando por qué no hace cine en España, Mimosas. La segunda película de Oliver Laxe contaba con 24 candidaturas a los Goya, y ya ganó el Premio Semana de la Crítica en Cannes. Pero la supuesta diversidad deja fuera a ésta y otra apuesta valiente y remota –por localizarse también fuera de nuestras fronteras-, que sumaba 11 candidaturas a nominaciones: La vida y nada más, de Antonio Méndez-Esparza. Y hablamos de ellas conjuntamente aunque la primera roce lo fantástico y la segunda lo documental, porque ambas son apuestas fuera del circuito, las cuales sí que habrían aportado esa heterogeneidad real de la que tanto se habla estos días.

No queremos dejar de lado a la estupenda ópera prima de Elena Martín, Julia Ist, la cual tampoco estará presente en ninguna categoría este año, a pesar de haber sido enormemente aplaudida por la crítica y de suponer un poderoso debut lleno de rigurosidad y verdad a partes iguales. Esperemos que pronto se les reconozca.

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