21 marzo, 2018. Por

Núria Graham

“Me interesa más lo inexplicable que el virtuosismo”
Núria Graham

Los que hayan visto (y sigan viendo) a la Núria como esa niña folkie que sólo se dedica a hacer canciones para intrerpretarlas sobre un escenario, pueden apagar e irse de aquí. Las cosas no son ni difíciles ni fáciles cuando las haces de verdad. Las cosas de verdad son inexplicables. Tampoco mejores ni peores. Sencillamente son exclusivas y responden a unos factores concretos, como a las leyes de la naturaleza o al universo (¿a qué, si no?). Lo auténtico es diferente, como diferentes somos (todos) según cuando nos miren. La pregunta siempre será: ¿cuándo?.

Por eso Núria Graham ha demostrado que ha vivido (intensamente) entre su primer trabajo y su (esperado) segundo álbum, que le ha dado la bienvenida al nuevo ciclo que le acompaña y que se ha despedido de algunas historias de su Núria pasada, premonitoria (por momentos) de la Núria que tengo al otro lado del teléfono. Por eso me parece una estupidez pensar que los músicos viven con una presión especial la llegada de los segundos discos. Los segundos discos no tienen que ser cúmulos de canciones que superen a las del primero, tienen que ser especiales e independientes. Bird Eyes y Does It Ring A Bell? hablan de dos Núrias distintas y llenas de libertad: cada una ha hecho lo que ha creído oportuno con cada uno de ellos.

Does It Ring A Bell? es la prueba que demuestra la evolución constante, y sin ataduras, a la que la catalana somete cada una de sus composiciones; una composiciones que, al final, responden (nada más lejos de la realidad) a su vida, a sus miedos y a sus alegrías. Al cambio. Cada disco es el adiós al Ayer para vivir, con todos los sentidos enfocados en el Hoy, un presente del que muy posiblemente vuelva a despedirse Mañana. En la vida, sin despedirnos, nunca podremos continuar.

“Si me llaman de un festival (que esto me ha pasado) y me dicen: “Mira, Núria, que nos faltan mujeres en el cartel, queremos que vengas a tocar”, tampoco me siento mejor: quiero que estén interesados en los que hago”

Hola, ¿Núria?

Sí, de Núria a Nuria, qué nombre más bonito…

Agotaste las entradas en el directo del pasado 26 de enero en Cataluña. Imagino que todos los directos te producen el mismo sentimiento, pero cuando se agota tiene que ser increíble.

Tenía muchas ganas de tocar allí. Me dijeron que se agotaron las entradas. Fue muy emocionante tocar de nuevo allí.

Una vez dijiste: “Creo que más que buscar el “menos es más” he estado trabajando siempre al borde de la imperfección. Soy una persona que me considero perfeccionista pero buscando siempre la magia del fallo, la magia del momento, la simplicidad del mensaje y sobre todo la espontaneidad”. Te reconoces siempre al borde de la imperfección…

Sí, yo creo que esto forma parte no sólo de mi manera de hacer música, sino de mi personalidad. Sí que me considero perfeccionista en el momento de hacer música, pero creo que muchas veces la perfección está precisamente en los fallos y en las cosas del momento. Por eso soy muy fan de las primeras tomas, aunque hay fallos considerables y eso, pero consiguen esa cosa especial.

¿Podríamos decir que lo imperfecto es más y mejor?

Depende. Hay una línea de la imperfección que no se puede cruzar hablando de música. Pero sí soy definitivamente muy fan de lo imperfecto.

La espontaneidad de la que hablamos se ve reflejada en tu segundo trabajo casi de forma transparente. A veces relacionamos lo espontáneo con lo joven. Los niños suelen ser más espontáneos que los adultos. Tu segundo álbum es espontáneo y, por tanto, libre. Pero tiene señas de madurez por todos lados.

Sí, totalmente. Eso que has dicho de que los niños son muy espontáneos es lo que precisamente creo que no se tiene que perder, sobre todo cuando estás haciendo algo como música, o estás creando. Creo que los niños no tienen ningún tope, son más libres, y a medida que nos vamos haciendo mayores vamos perdiendo eso, creo.

Pero sí, siempre lo procuro. Por ejemplo, en las letras del disco había muchas cosas espontáneas: acababa las letras justo antes de grabar y todo está hecho en una toma de voz (lo hice todo en un día); creo que esto de trabajar bajo presión me provoca los nervios del último momento, cosa que me gusta. Te salen cosas que no te saldrían si lo tuvieras todo muy cerrado y planificado. Al mismo tiempo, también tenía muchas cosas planeadas porque creo que es importante ese orden en el momento de grabar un disco.

“Me gusta mucho la idea de que, de aquí a muchos años, si no me gusta algo de lo que he hecho, me pueda cagar en mí misma y no en un productor que ha trabajado para mí. Quiero cometer mis propios fallos”

¿Cómo nunca definirías Does It Ring a Bell?

Mmmm… Hostia, no sé. No es un conjunto de canciones juntas por ninguna razón. El disco no es un conjunto de todas las canciones que he hecho durante todos estos años. Es decir, no me he dicho: “vale, voy a juntar todo lo que tengo y va a salir un disco”. No. Creo que en este caso es totalmente al contrario: todas las canciones de arriba abajo tienen y guardan un sentido.

¿Qué me cuentas de Joan Pons como productor?

Siempre he sido super fan El Petit de Cal Eril. Conozco a Joan desde que empecé. Ya me gustaba mucho el sonido, no a nivel solo de producción, sino de sonido en sí (él es técnico de sonido) y su visión de las cosas. Yo sabía que quería grabar el disco en directo, así que qué mejor sitio que en el teatro que creo que, por sí solo, ya tiene una magia especial.

Con Joan hicimos todo un proceso de grabar unas demos previas a la grabación del disco. Nos pasamos muchas horas rompiéndonos la cabeza grabando, por ejemplo, baterías (¿dónde va este bombo?, ¿dónde va esta caja?). Fue como todo un trabajo de preparación, ya luego lo grabamos en directo con mis músicos y tal. Pero creo que Joan me ha aportado una manera diferente a la hora de ver cómo grabar un disco. Es mucho más organizado que yo y eso me ha ayudado. Somos diferentes pero nos hemos encontrado muy bien.

“No me interesa el virtuosismo. Creo que es más interesante lo inexplicable”

¿No crees que la famosa presión del segundo disco (o del segundo libro, o de la segunda expo) no existiría si en lugar de querer complacer a la gente buscásemos complacernos a nosotros mismos?

Sí, creo que el fallo de pensar (aunque siempre hay una presión, ¿no?) en cómo caerá el trabajo en la gente es un error. La presión que me agobia es la que me impongo a mí misma. Claro que siempre hay una cierta expectativa, pero en el fondo a quien más le va importar cómo quede el trabajo va a ser a mí misma. Es muy importante hacer las cosas porque tú las quieres hacer, no puedes hacer un disco porque es lo que toca. En plan: he acabado la gira, ahora me toca hacer un disco para continuar girando… En mi caso es una auténtica necesidad, tengo muchas ganas de grabar para sacar todo lo que durante años llevo produciendo. En ningún momento he pensado que tengo que hacer el disco de mi vida ahora. Creo que cada disco representa una temporada de tu vida.

Todo lo que rodea a tu primer trabajo deja ver a una Núria concreta, determinada por un momento vital exacto. ¿Qué Núria encontramos en Does It Ring a Bell?

Yo creo que realmente sí que soy una Núria diferente, porque han pasado dos años y han pasado muchas cosas, pero en realidad cada vez es una Núria que está más conectada con la Núria del pasado. Desde que empecé a escribir canciones, ha sido un proceso para entenderme de cosas o sentimientos que me han pasado, y me pasan, que no he podido, ni puedo, entender muy bien.

Creo que con los años vas haciendo las paces con la misma persona que eres tú pero de hace dos años. En mi caso, estoy muy conectada con la Núria del pasado (no sé si esto es malo o bueno). Hay muchas canciones que escribía y que eran un poco premonitorias. Realmente siempre lo hago desde la inconsciencia. Con este disco sí que he intentado desnudarme más e intentar ser más sincera precisamente para eso, para desnudar más a esa Núria misteriosa que escribe canciones y a la que a veces no entiendo.

“Con este disco he intentado desnudar a esa Núria misteriosa que escribe canciones y a la que a veces no entiendo”

La Nuria del pasado con la Núria del presente. ¿Y el futuro? ¿Cómo recordará la Núia del futuro a la Núia del presente?

Lo pienso mucho, de hecho, ¿eh? Porque, a veces, cuando te están pasando las cosas, no es que no les des importancia, pero sí que (como es lo que te está pasando) no te das cuenta realmente o no aprecias todo lo que representa. Ahora, hace justo cinco años que hice mi primer concierto, y pensando en todo lo que ha pasado durante cinco años es como ¡BUAH!, estoy muy agradecida.

Creo que de aquí a unos años, cuando mire hacia atrás, estaré contenta, seguro que sí, porque mientras siga siendo yo misma y continúe haciendo lo que me gusta estaré contenta siempre. Igual dentro de cinco años digo: ¿”pero qué estaba haciendo hace cinco años”? Pero en este caso me voy a cagar en mí misma, ¿no?, los fallos serán míos, será mi problema. Me gusta mucho la idea de que de aquí a muchos años, si no me gusta algo de lo que hecho, me pueda cagar en mí misma y no en un productor que ha trabajado para mí. Quiero cometer mis propios fallos.

“Desnudarte en las canciones te hace ser más vulnerable ante el resto. Es como una especie de autodestrucción en la que para curarte necesitas seguir haciendo música”

Vuelvo al pasado. ¿Y qué recuerdos tienes de tus primeras experiencias con la música? ¿Tuviste claro desde siempre esta íntima relación con tu guitarra?

Nunca he sido del todo consciente hasta puede que ahora, que no veo más. Siempre estaba muy conectada (especialmente) con la guitarra. Comencé a tocarla con siete años. Siempre he sabido que me gustaba la música. Pero en ningún momento me había planteado que quería dedicarme a ella. Realmente soy una persona muy dispersa y cambiaba cada día de profesión, imaginaba muchos futuros, nunca sabía qué quería hacer.

Pero hubo un punto en que cambió todo, quizás cuando empecé a hacer canciones, en que me di cuenta que esto me gustaba. Pero en ningún momento me planteo: “me voy a dedicar a la música”, tampoco con quince años piensas que esto pueda ser posible. A esa edad era como algo que me quedaba muy lejos y al cabo de un año estaba haciendo conciertos, y ahora estoy aquí hablando contigo. Ha pasado muy rápido y, al mismo tiempo, parece que ha pasado un siglo. No sé, es muy extraño.

Tu vida está claro que no sigue esquemas. ¿Y la composición de este disco, lo ha seguido? ¿Por dónde has comenzado y por dónde terminado hasta conseguir que todas estas canciones formen una historia completa?

Siempre se tiene como un poco de faena, de limpieza, porque, claro, durante tres años he escrito muchas canciones, o miles de ideas. Pero cuando te encuentras a punto de grabar un disco, tienes que ser más determinado. No me gusta hacer un popurrí de canciones y cosas. En este caso hablo de mi último año, que fue un poco más oscuro, más una mala temporada (que no diga que sea bueno para escribir canciones, pero en este caso sí)…

Cuando fui al estudio con Joan le enseñé más de veinte canciones. A medida que las íbamos grabando yo creo que ya se autoeliminaban ellas mismas. Ya veía cuáles iban a funcionar y cuáles no grabadas. Algunas quedarán en la papelera de la Historia y otras se van a recuperar, seguramente. De hecho, hay un canción en el disco que tiene tres años, tenía que haber estado en el otro disco pero no tenía ningún sentido; en cambio en este tiene todo el sentido del mundo.

Creo que el proceso de composición, sin pensarlo, ya tiene sentido: en mi caso hago una eliminatoria que sale completamente de mi subconsciente, ¿sabes? De alguna manera, casi sin pensarlo, me doy cuenta de qué es lo que falta y qué sobra dentro de ese conjunto de canciones que dan vida a una historia.

Todos tenemos (o todos hemos tenido de alguna manera) esa especie de retiro al que acudimos cuando lo necesitamos. Hablando de componer, ¿tienes esa costumbre  de retirarte para componer?

En mi caso, es bastante espontáneo. En todo caso, sí que es verdad que necesito estar sola a la hora de componer. Muchas canciones las he creado desde mi soledad porque me paso muchas horas sola en casa, aburrida, y a partir de aquí pues sale mucha cosa. Pero también es cierto que cuando te acostumbras a estar todo el rato predispuesta a escribir, te delineas. A veces me pasa: estoy yendo por la calle y tengo que grabar una nota de voz porque tengo una melodía en la cabeza. Es como inevitable.

Y una buena melodía, ¿lo dice todo?

Es que a veces una buena melodía, ya te digo, aunque sea súper importante, puede ser todo el rato una persona cantando la misma nota. Creo que lo que consigue que una canción sea una buena canción es el alma de la canción, no la melodía ni los acordes, que claro que son importantes, pero tiene que tener todo un sentido. Muchas veces nos esforzamos en conseguir que las melodías sean buenas y un buen estribillo pero: ¿qué es realmente una buena melodía? Cada uno tiene su gusto, también…

“Con los años vas haciendo las paces con la misma persona que eres tú pero de hace años: estoy muy conectada con la Núria del pasado”

Probablemente una canción con “alma” sea muchas cosas, entre ellas sincera. En una entrevista te he leído decir que el sonido que sale de tu guitarra es más sincero que tus propias palabras. ¿La música debe ser sincera para ser música?

Yo creo que sí, totalmente. Lo que yo aprecio de la música que me gusta o de los músicos que me gustan es que sean sinceros, que les guste hacer esto. Hay músicos que son muy buenos y eso, pero tampoco me interesa el virtuosismo en sí. Creo que es más interesante lo inexplicable. Cuando me preguntan por qué me gusta cómo suena esa batería y no sé contestar, pero tengo claro que me gusta. No es porque el batería sea perfecto, es su manera de tocar, que es sincera y única. Es una cosa muy personal que sale de la gente y no se puede evitar. Esto pasa con la música y es lo que más me interesa.

También te he leído decir que la música te saca del caos que en ocasiones tiene tu vida. ¿La música te lleva a conseguir un equilibrio en el camino?

Sí, esto siempre lo digo y al mismo tiempo digo que es como una especie de maldición (creo), es la medicina pero también es el propio problema. De la música me he llevado muchas cosas buenas, las mejores cosas que me han pasado en la vida, pero al mismo tiempo también (como la música al final forma parte de mi persona y como personas tenemos nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas) igual sí que me ha aportado algún problema. No soy totalmente dependiente de mi música y cuando estás haciendo discos y estás hablando de ti mismo, en cierto modo te estás desnudando, lo que en cierto modo te hace ser más vulnerable ante el resto. Es como una especie de autodestrucción en la que para curarte necesitas seguir haciendo música.

“Muchas veces nos esforzamos en conseguir que las melodías sean buenas y un buen estribillo, pero: ¿qué es realmente una buena melodía?”

Curaciones. Algunas expresiones artísticas buscan despedirse, decir adiós a una etapa que ya ven acabada. ¿Te ha pasado alguna vez?

Totalmente. Creo, por ejemplo, que este último disco es el caso concreto de decir adiós a una etapa. Ha sido un ejercicio que me ha ayudado mucho sacar el disco, me he quedado en paz conmigo misma. De hecho, desde que salió el disco todo ha cambiado. He estado como atrás  durante todo esta etapa y ha sido con la salida del disco cuando todo ha pasado. Tiene algo terapéutico hablar de eso en el disco, sacarlo y darme cuenta de que hago las paces conmigo misma. Yo creo que cada disco es una etapa y con cada uno dices adiós a una de ellas. Me he quedado totalmente en paz (aunque nunca te quedes totalmente en paz), al menos lo he intentado.

Los periodistas somos muy pesados con el tema de las influencias. No me interesan tanto las influencias en cuanto a estilos como el modo que tienen otros de expresarse y que, de algún modo, influencia en tu forma de hacer música. ¿Qué tiene que tener una persona para tú sentirte influencia por ella?

Me gusta esta pregunta porque no tengo que decir nombres concretos. Cuando alguien me gusta, me gusta que sea bastante inexplicable explicar por qué me gusta. Me gustan los artistas, no sólo músicos, sino los que se dedican a cualquier forma de expresión artística. Pero sí que lo que me interesa es la gente con una luz propia que tiene su propio mensaje. Cuando menciono a personas que me gustan, por las que me siento influenciada, no lo digo porque yo haga lo mismo que ellos, una música parecida, pero sí que me influencian sus maneras de entender la música, su voz en el momento de expresarse a través de su instrumento. Me influencia la gente que tiene este poder, esta luz, esta cosa innegable. Me interesa este tipo de personajes.

“Muchas veces la perfección está precisamente en los fallos y en las cosas del momento. Soy muy fan de lo imperfecto”

Me gustaría hacerte la misma pregunta que le hecho a otras músicas. Es una pena que todavía (me) sea obligatoria: ¿Las bandas con chicas y las bandas de chicas escasean en el circuito? Si es que sí, ¿por qué? ¿No hay tantas bandas de chicas dentro del circuito porque no hay tantas bandas formadas por mujeres o no son tantas las bandas formadas por mujeres porque no tienen tanta cabida dentro de un circuito musical liderado por hombres?

No creo que sea cuestión de calidad, ni mucho menos, ¿no? Creo que también es falta de referentes, porque hay referentes, aunque sean a nivel de cantantes (hay muchas cantantes). Creo que todavía hay muchas cosas por cambiar. Yo trabajo en una escuela de música y todavía no hay muchas niñas toquen la batería, aunque también creo que esto está cambiando. Poco a poco va cambiando. Pero al mismo tiempo veo que esto no va cambiar de un día para otro. Tampoco se tiene que juzgar a una banda. Es que esto es complicado de explicar. Yo, como mujer, si me llaman de un festival (que esto me ha pasado) y me dicen: “Mira, Núria, que nos faltan mujeres en el cartel, queremos que vengas a tocar”, tampoco me siento mejor: quiero que estén interesados en los que hago. Esta es como la gran discusión.

Claro que faltan mujeres: si tú te miras un cartel de cualquier festival, está claro que hay muchos más hombres, como hay muchos más hombres haciendo de técnicos de sonidos y bla, bla, bla… Esto está cambiando, tenemos que sacarnos los prejuicios, pero todavía no lo hemos superado. Esta pregunta es muy difícil. Sin embargo, soy muy optimista en ese sentido, mírate la escena del país: está llena de mujeres, y no sólo hablando de cantantes. Pero falta mucho por cambiar. ¿Cuántas mujeres hay en España que te produzcan el disco, o que te lo mastericen? Todavía el número no está igualado.

“En ningún momento he pensado que tengo que hacer el disco de mi vida ahora. Creo que cada disco representa una temporada de tu vida”

¿El próximo trabajo se hará mucho esperar?

Yo espero que no. De hecho, ya estoy pensando qué haré con el próximo disco. Esto tampoco quiere decir que sea este año, pero creo bastante en la fórmula de hacer disco, ni EPs ni nada. Creo que no me haré esperar, ya estoy pensando en un próximo trabajo.

Gira
24.03: Calaf (Cataluña). Casino de Calaf (Festival MEB)
06.04: Cornellà de Llobregat (Cataluña). Auditori de Cornellà de Llobregat
08.04: Vilafranca del Penedès (Cataluña). Auditori
20.04: Banyoles (Cataluña). Auditori de l’Ateneu
20.05: Terrassa (Cataluña). Nova Jazz Cava (Música Moderna)
02.06: Barcelona. Parc del Fòrum (Primavera Sound)
09.06: Sabadell (Cataluña). Embassa’t
29.06: Vilanova i la Geltrú (Cataluña). Masia d’en Cabanyes (Vida Festival)
13.07: Madrid. Recinto ferial Valdebebas (Mad Cool)
14.07: Barcelona. Parc del Fòrum (Cruïlla)

Núria Graham