16 mayo, 2018. Por

Nudozurdo: Sintética

A diez años del álbum que revolucionó el post-punk estatal: hablamos con Leo Mateos, líder de la banda madrileña
Nudozurdo: Sintética

De la síntesis o algo relacionado con ella nacería uno de los álbumes más importantes de la última década… o de la historia del rock en español en general. No sería un superventas ni un fenómeno que enviaríamos a Eurovisión, pero diez años atrás, Nudozurdo darían a luz un parto complicado, repleto de problemas y trabas: publicaban Sintética, un no-debut (habían sacado un disco antes, que no se publicaría por problemas legales, y acabaría viendo la luz años después) que los situaría en el mapa de la escena alternativa, los llenaría de palmaditas en la espalda y los colocaría como uno de esos grupos-bisagra, un cambio de paradigma en el sonido del mal llamado ‘indie’ patrio.

Ha pasado una década desde que la banda publicase uno de esos discos que mejor están envejeciendo de aquella hornada de debuts de un año en el que el indie vivió peligrosamente (los debuts de Vetusta Morla, Russian Red o Los Punsetes también verían luz ese año); y un álbum fundamental para entender la evolución de nuestra escena.

Ahora, Nudozurdo han decidido rendir culto y pleitesía a su álbum más importante, con un concierto que ofrecerán este sábado 19 de mayo en la madrileña Sala Copérnico, dentro del ciclo-festival Sound Isidro. Nos acercamos al Parque de la Cuña Verde, una especie de espacio abierto y punto ciego (como su música: ni post-punk, ni new wave, ni pop oscuro, pero todo a la vez) entre los barrios de Carabanchel y Puerta del Ángel, en el madrileño Distrito de la Latina, para charlaren una mesa de ajedrez de parque con Leo Mateos, líder de la banda, sobre los diez años de Sintética, mientras en los bancos de al lado dos músicos latinos ensayan una ranchera a capella mientras se desabotonan la parte de arriba de sus camisas.

“Hay cierta ingenuidad en Sintética: no saber bien lo que estás haciendo, pero lo haces con mucho corazón. Es un disco que no puedes volver a repetir porque ya sabes demasiadas cosas”

Recuerdo una época en la que se te preguntaba mucho por Sintética, incluso cuando estabas dando entrevistas por otros discos; y que, evidentemente, no te molaba un carajo que pasase eso. No sé si hacer este aniversario es acabar dándole la razón, “ceder”, de alguna manera, ante toda la gente que le dio esa dimensión de disco histórico a Sintética.

(Ríe) Si te digo la verdad, no recuerdo haber estado nunca enfurruñado porque me preguntasen por Sintética. Es verdad que fue el primer disco, el que nos dio a conocer, el que me permitió poder estar haciendo lo que hago ahora. Y ensayándolo para este concierto he descubierto que es un disco que tiene mucha vida: cuando lo hemos vuelto a tocar ha resultado muy sencillo, los temas tienen fuerza y las canciones tienen mucho talento. No sé si en algún momento intenté negar eso o batallar contra eso para darle más dimensión a lo nuevo; pero tratando de mirarlo con distancia es innegable lo importante que fue para nosotros a nivel banda, a nivel vital como músicos y a nivel sentimental para mucha gente.

En Spotify las tres canciones con más reproducciones siguen siendo de Sintética: El hijo de Dios, Ha sido divertido y Mil espejos

También tienes que darte cuenta que son diez años…

Pero hace diez años, ¿quién tenía Spotify? Estábamos con MySpace aún hasta hace no mucho.

Sí, puede ser… quizá estaba Spotify pero no tan presente.

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¿Pero crees que es el disco con canciones más icónicas, con más peso de hit; o solo se creó cierta leyenda en torno a él?

Lo que te puedo decir es que son las canciones que mejor funcionan en directo: pone el directo en una especie de pico, tienen mucha energía y son canciones-emblemas de la banda. La gente las recuerda con mucho cariño y las lleva adentro de una manera muy especial.

Sintética es un disco lleno de vida, pero ingenuo: yo ya no soy esa persona”

¿Sabrías decir cuáles fueron las claves del éxito y esa conversión casi en disco de culto que tuvo Sintética?

(Piensa un rato) Creo que tiene que ver con lo que significan los primeros discos en los grupos. Por un lado, hay cierta ingenuidad, y es lo que percibo en Sintética: no saber bien lo que estás haciendo, pero sin embargo lo estás haciendo con mucho corazón. Es un disco que no puedes volver a repetir porque ya sabes demasiadas cosas; pero, al mismo tiempo, no cometes los mismos errores que cometiste ahí… Pero hasta los errores tienen su personalidad.

Es curioso que hables de Sintética como “el primer disco”, cuando en realidad teníais uno anterior, aunque estaba invisibilizado por procesos legales. ¿Consideras a Sintética como el debut real y el anterior como una maqueta?

No, en realidad sí considero a Nudozurdo como el primer disco. Me gusta más hablar de “primeros discos”, porque creo que hay una atmósfera y unos puntos comunes entre ellos, incluso con Tara Motor Hembra. Pero sí que es evidente que aquel primer disco, el homónimo, fue un disco que no se podía escuchar, y que acabó relanzándose años después de Sintética, que sí que sirvió como una carta de presentación para casi todo el mundo: éramos un grupo desconocido hasta que sacamos Sintética.

Quizá Sintética fue el más elaborado en la mezcla, y por eso lo convirtió como en un disco-bandera para la banda, y también para nosotros como proceso: veníamos de algo que nos frustraba a nivel gestión (Nudozurdo), y lo siguiente a Sintética (Tara Motor Hembra) fue como un siguiente capítulo evolucionado. La piedra de apoyo de todos aquellos discos fue Sintética, sin dudas.

¿Te acuerdas la atmósfera en la que se creó? ¿Influyó todos los problemas legales que habíais tenido con el primero para darle esa atmósfera oscura, casi depresora?

Tengo recuerdos confusos entre el primer disco y Sintética, la verdad. Sí que recuerdo que lo grabamos en los Estudios Box, que eran de un productor llamado Eugenio Muñoz, y se enrolló muchísimo, porque el primer disco lo habíamos grabado ahí porque habíamos ganado un premio; y con el segundo nos ayudó muchísimo, porque no podríamos haber asumido los gastos que conllevaban grabarlo ahí, y él nos abrió las puertas del estudio para grabar allí en los tiempos muertos de las sesiones de los grupos que estaban ahí pagando.

“Cuando salió Sintética, había perdido bastante de la fe que tenía en Nudozurdo”

Como las “camas calientes”.

(Ríe) Sí, sí. Incluso grabando de madrugada. Había una arquitectura de grabación muy loca. Y cuando ya estaba grabado, la movida fue mezclarlo: tardamos como tres o cuatro años. Cerró ese estudio, nos fuimos a otro… La mezcla fue un poco terrible, y probablemente eso se respire también, como esa especie de calma tensa, de nervio contenido. Además, las canciones nacieron en un momento muy concreto de mi vida, en medio de una ruptura sentimental muy agitada, y fue un poco como un vómito de todo aquello.

¿En ese momento estabais metidos en el circuito indie? ¿Había ya colegueo con la escena que se estaba formando?

No, cero. Sí que se puede decir que formábamos parte parcialmente del circuito más underground de Madrid: tocábamos donde podíamos. Hay una generación de grupos madrileños que va desde el 2000 hasta casi 2010, en la que la industria discográfica se va a la mierda, entra el mundo digital, hay una incomprensión general acerca de cómo manejar todas esas herramientas, y hay una generación de bandas que deberían estar en sellos, pero no lo están porque no hay dinero por parte de los sellos grandes y medianos, y además es una época bisagra a nivel industrial para ellos. Y muchos nos acabamos desarrollando en una especie de suburbio raro que acabamos encontrando en MySpace y en canales que estaban apareciendo algunas de las pocas vías para conectar con nuevas bandas, nuevas salas, nuevas promotoras, nuevos medios…

¿Fue una sorpresa para ti que funcionase tan bien un disco tan complicado? Sobre todo, después de ese proceso de “disco abortado” que fue Nudozurdo y de travesía infinita (tres o cuatro años mezclándolo) que fue Sintética.

Yo siempre había tenido mucha fe en Nudozurdo. Pero claro, empezamos en el año 2000 y Sintética sale en 2008. Cuando sale yo había perdido bastante fe. Me sorprendió porque no solo nos puso en el mapa, sino que fue como llegar y besar el santo.

“Tardamos tres o cuatro años en mezclarlo, fue un proceso terrible, y probablemente eso se respire también, como esa especie de calma tensa, de nervio contenido”

¿Lo vives con nostalgia, te gustaba más aquella era donde todo te sorprendía en torno a Nudozurdo?

Sí, es inevitable tener nostalgia de aquellos años porque también supuso un subidón emocional: llegar por primera vez a casi cada ciudad, los primeros festivales, las primeras entrevistas… pero tampoco me tiro de los pelos por no estar viviendo lo que ya he vivido hace diez años.

¿Pero crees que se ha perdido algo en Nudozurdo de lo que teníais en ese momento?

En esencia no, pero todos los grupos van perdiendo cosas con losa años, aunque también ganen otras. Yo la recuerdo como una época muy bonita, porque no fuimos solo nosotros, hubo una eclosión de grupos en aquellos años. Pero no lo miro de una manera excesivamente nostálgica.

Es verdad que 2008 fue un año en el que se publicaron varios debuts que marcarían de algún modo el devenir de esta última década: el de Vetusta Morla, el de Los Punsetes, el de Russian Red; y el vuestro, que, aunque no sea un debut, se consideró así. ¿Qué recuerdos tienes de aquella escena del indie madrileño que se formó en torno a MySpace, ARTO!, las Ferrara Fest…?

Sí, es lo que se suele conocer como “escena” o “generación musical”. Algo pasó. De repente, hubo como un vómito colectivo de una generación de artistas que aún siguen siendo relevantes para la deriva que tomó la música alternativa española en estos últimos diez años.

“Nunca escuché un disco que suene como Sintética. Entre otras cosas, porque no está hecho aposta”

¿Dirías que hubo como una mini-Movida?

Un poco sí, ¿por qué no? Algo estalló en ese momento y se cristalizó en muchos grupos muy diferentes. Si lo comparo con lo que sucede ahora en Madrid (aunque es verdad que nunca sabes todo lo que sucede), lo que llega es muy homogéneo, hay mucha menos variedad. Pero, al mismo tiempo, nunca sabes, porque luego te vas a un local de ensayo y flipas con lo que suena detrás de las paredes y nadie habla de ello.

Portada en el número 2 de la icónica revista ARTO! de Madriz, apócofe de aquella ‘Movida madrileña de 2008’

¿Dirías que vuestra irrupción en el mapa ayudó a que otros proyectos tuviera su oportunidad, que los sellos busquen a los “nuevos Nudozurdo”?

A veces sí que puedo pensar que hemos abierto un melón que no estaba abierto, sobre todo porque me lo dicen o porque hablo con gente de sellos y medios, pero sería un poco presuntuoso por nuestra parte considerarnos así…

¿No has visto grupos que cuando los escuchaste dijiste: “esto me suena de algo…”?

Sí, sí, eso sí que lo he visto. Pero no sé si tanto como para marcar una deriva sonora, o como para ser ese grupo que motiva que un chaval decida aprender a tocar una guitarra.

 “Hay una generación de grupos madrileños que va desde el 2000 hasta casi 2010, en la que la industria discográfica se va a la mierda, entra el mundo digital, y esas bandas que deberían estar en sellos no lo están porque no hay dinero, y es una época bisagra a nivel industrial”

¿Hubo algún momento que Sintética, o parte del repertorio, comenzó a resultar una carga, un yugo difícil para pasar página?

Nunca lo vivimos como una carga. Ha sido, creo, junto con Voyeur Amateur, nuestro disco más “comercial” o “accesible”. Y es muy importante que tener canciones que sobrevivan al paso del tiempo a la hora de que un grupo siga teniendo vigencia de cara a la industria y al grupo en sí mismo. Sí que muchas veces he sentido que están esperando que haga la nueva Ha sido divertido o la nueva El hijo de Dios; y nunca ha sido mi intención componer un segundo capítulo de canciones que, aunque importantes, ya están compuestas. No necesito hacerlas otra vez.

¿Y no te frustra que haya gente que está esperando que compongas algo que a ti no te sale de los huevos componer?

Es que realmente no me sale hacerlo. Lo hice en su momento, y Sintética lo veo como un disco lleno de vida, pero ingenuo: yo ya no soy esa persona, no puedo hacer, decir y sentir las cosas como las sentía en ese momento. Esas letras no podría volver a hacerlas. Por eso me aferro a lo mismo que sentía en Sintética: hacer lo que siento ahora, en este momento.

Imagen de los Nudozurdo de la etapa ‘Sintética’

¿Dirías que Sintética es tu mejor disco? Recuerdo que cuando te entrevisté hace unos años, cuando ibais a sacar Rojo es peligro, que decías que el mejor disco que habíais hecho era Tara Motor Hembra, que te parecía que se lo había infravalorado. ¿Sigues pensando eso o ya no?

Ahora digo que el que no se ha valorado lo suficiente es Rojo es peligro (risas).

Siempre el penúltimo, ¿no?

(Risas) Sí. No, pero por lo general me niego a ver las cosas en términos de “mejor” y “peor”. Me gusta más decir “este es el que más me gusta”. Los discos son como tus hijos, y no puedes valorarlos de esa manera. Está claro que le tengo un cariño muy especial, y no solo por las canciones sino por lo que supuso para mi vida, a Sintética; pero, al mismo tiempo, si me pongo como músico puedo ver defectos y cosas que me dan hasta cierta vergüenza que la gente pueda identificar.

 “La generación actual de bandas de Madrid es más homogénea que la de la Generación de 2008”

Supongo que no es casualidad que el concierto lo hagáis en Sound Isidro, primo hermano de las Ferrara Fest, donde tocasteis en aquella época. ¿Buscabais un contexto familiar a la época de Sintética?

No es casualidad, no. Nosotros tocamos en una de las primeras Ferrara Fest, creo que la quinta, y cuando decidimos hacer esto en la primera persona que pensamos fue en Javi. También queríamos que abriera un grupo que tuviera que ver con aquella época, y por eso hablamos con La Débil, pero…

Pero se odian un poco, ¿no?

Bueno… (sonríe) ahora han vuelto a hablar y tal, pero era complicado porque están cada uno en un sitio. Finalmente lo vamos a hacer con Reserva Espiritual de Occidente, que si bien es un grupo que no existía como tal en aquella época sí que era gente que estaba haciendo otras cosas que tienen mucho que ver con Nudozurdo. De hecho, hablando el otro día con Wences y Cela [NdeR: los dos líderes de la banda, además de pareja sentimental], me dijeron que ellos se conocieron en un concierto de Nudozurdo en la sala El Sol, en esa época, creo que en 2009, de hecho. Es un grupo que nos flipa, y además les voy a producir el siguiente disco.

Cartel de la Ferrara Fest en la que participó Nudozurdo

¿Alguna vez pensaste que Nudozurdo podía ejercer de Cupido?

(Sonríe) Nos ha pasado muchas veces esto, no es la primera vez.

También recuerdo muchas críticas que hablaban de la atmósfera de algunos de los discos como “música para follar”.

Nos lo han dicho mucho, también. Incluso más que lo otro. Es una cosa un poco extraña, como polvos un poco oscuros (risas). Seguro que hay cosas mejores para escuchar en ese momento…

“En 2028, Sintética va a seguir sonando un poco atemporal”

¿La idea es tocar solo las nueve canciones del disco y para casa, o vais a colar canciones de los otros discos?

Vamos a tocar más cosas. Aprovechando que va a tocar César con nosotros, que hizo la gira de Sintética con nosotros, y grabó Tara Motor Hembra y tocó también en esa gira, saldrán varios temas de ese disco, también; y recuperaremos a Jorge Fuertes, que tocaba la batería en la primera formación del grupo y que ahora toca en WAS; y será una pequeña fiesta, subirá Cela de Reserva Espiritual de Occidente a cantar alguna canción… pero sí, la idea es tocar Sintética y añadir unos 6, 7 u 8 temas más.

¿Será solo un concierto, un “debut y despedida”, o la idea es llevarlo a festivales y otras ciudades?

Nos gusta que sea en Madrid una vez; pero si nos gusta mucho y nos quedamos realmente con ganas de más y hay posibilidad de moverlo de alguna manera guay, lo veremos. Pero, desde un principio, la idea era hacer algo puntual. Tampoco es de nuestro agrado andar profundizando demasiado en la nostalgia, y si acabamos exprimiendo mucho algo que hicimos hace más de diez años igual es contraproducente con el estado actual de la banda.

¿Estáis trabajando en cosas nuevas?

Estamos preparando este concierto desde hace ya varias semanas. Hemos bajado revoluciones compositivas, pero sí que es verdad que tenemos un arsenal de canciones instrumentales, que es algo por lo que nos ha dado últimamente, y quizá hacemos algo con eso.

“Las de Sintética son las canciones que mejor funcionan en directo: pone el directo en una especie de pico, tienen mucha energía y son canciones-emblemas de la banda”

¿Pero como Nudozurdo o abriendo un proyecto paralelo como hiciste con Acuario hace unos años?

No sabemos. A lo mejor hacerlo con lecturas: que sean canciones instrumentales, pero con lecturas de textos encima. Estamos dándole vueltas a ver cómo lo enfocados.

No sé cómo ves el futuro, si ves a Nudozurdo haciendo un concierto-homenaje a Sintética en 2028. ¿Cómo crees que va a seguir creciendo la banda y Sintética?

Me da la sensación de que es un disco con un sonido muy peculiar: nunca escuché un disco que suene como Sintética. Entre otras cosas, porque no está hecho aposta: fue producto de lo que sabíamos en ese momento, y de echarle mucho cariño a la mezcla entre Pep Roca y yo. Creo que en 2028 el disco va a seguir sonando un poco atemporal, y creo que eso es lo que tiene más valor.

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