13 febrero, 2018. Por

Nicolas Cage: ruina y excentricidad

El extravagante, loco y fascinante universo en el que sus compras se confunden con la performance
Nicolas Cage: ruina y excentricidad

¿Cuál fue la última gran película que viste de Nicolas Cage? Mejor dicho, ¿cuál fue la última película que viste de Nicolas Cage? ¿No te acuerdas verdad? No te preocupes, yo tampoco. Y como nosotros, somos miles las personas que se han olvidado del bueno de Nicolas. Me estoy refiriendo, por supuesto, a lo estrictamente cinematográfico, porque en el plano personal, el actor no para de generar cantidades industriales de memes, leyendas urbanas, parodias, chorradas y cuanto material demandan las siempre afiladas e insaciables fauces de Internet.

Uno de los temas más en boga últimamente es el universo multipropiedad de Nicolas. Un universo extravagante, loco y fascinante en el que las compras se confunden con las performance dando lugar a una rutina de autodestrucción multimillonaria que, como espectáculo, supera diez veces cualquiera de las producciones que Nicolas haya podido rodar en la última década.

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Por ejemplo: Cage compró, y más tarde devolvió, un cráneo de dinosaurio con más de 67 millones de antigüedad por 250 mil dólares. El fósil fue robado en Mongolia por un paleontólogo e introducido en el mercado negro de Beverly Hills. Y esto es sólo la punta del iceberg. Hace unos años adquirió una mansión en Nueva Orleans propiedad de Madame LaLaurie, una famosa asesina en serie de la alta sociedad del XIX. En esta misma ciudad mandó construir un mausoleo piramidal de casi tres metros del alto en el que puede leerse el epitafio “Omni Ab Uno” (Todo en uno). La cosa evidentemente no acaba aquí. Otra de sus siniestras propiedades es una pequeña colección de cabezas reducidas de pigmeos o Tzantzas que presiden su salón.

“Compró dos cobras alpinas, un pulpo gigante, un tiburón, la mansión de una asesina en serie, un cráneo de dinosaurio, un mausoleo piramidal, cuna colección de cabezas reducidad de pigmeos…”

 

Desde un punto de vista más tropical, decir que Nicolas Cage es un apasionado de los animales exóticos. Dos cobras albinas, un pulpo gigante, un tiburón… Algunos testigos afirman que el escualo vivía en la piscina de su mansión de Los Ángeles junto a un cocodrilo, reptil con el que el actor dice haber compartido cama. Qué más, no sé, son tantas cosas, ¿creéis que invirtió toda la pasta que ganó en pelis como Con Air o Cara a cara en un plan de pensiones o algo por estilo? Estamos hablando de Nicolas, un tipo que en una subasta se gastó 450 mil dólares en un Lamborghini propiedad del Sha de Irán Mohammad Reza Pahlavi.

Otra de sus preciadas posesiones es el primer ejemplar original de Action Comics, de hecho, su colección de cómics está valorada en 1,5 millones de dólares. Seguro que algunos de estos cómics los ha leído en su isla privada, isla contigua a la de otro actor al que me temo pronto dedicaré otro artículo de similares características: Johnny Depp. En fin, que en 2009 el actor era propietario de 15 mansiones, un castillo en Inglaterra, cuatro yates y 22 coches de lujo. Y pensar que ese mismo año una investigación fiscal destapó un fraude a Hacienda de más de 7 millones de dólares. El sobrino de Coppola continúa pagando su deuda contraída con el fisco. Por estas y otras cosas #SomosFansDeNicolasCage.

“Así soy yo, complicado y aturdido”

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