16 mayo, 2018. Por

Nick Cave

La segunda novela de Nick Cave: una parábola religiosa de culto, entre Benny Hill y Cormac McCarthy
Nick Cave

Violencia en todo grado, iracundos pastores de la iglesia, asesinos románticos, diluvios, deidades vengativas, escenarios apocalípticos, oscuridad y muerte, mucha muerte. Sangre por todas partes. Son los puntos cardinales por los que se mueven, por los que siempre han transitado, las letras de Nick Cave. El australiano ha impreso su voz cavernosa en mil y un historias de 4 ó 5 minutos, ya fuera en solitario, con The Bad Seeds, en Grinderman o en The Birthday Party. Por solo citar algunas de las formaciones que lo han tenido al frente. ¿Por qué iba a ser diferente su andadura en la novela? Eso sí, en dos ámbitos comunicantes pero distintos como son las canciones y las novelas, los caminos para llegar al mismo punto también difieren.

Dos novelas tiene Cave en su haber: Y el asno vio al Ángel (1989) y La muerte de Bunny Munro (2009). De la segunda existía en España una muy limitada y casi extinta edición, situación que la editorial Malpaso ha querido resolver con una cuidada reedición. Pasto para las leyendas urbanas y alimento de la mitomanía más recalcitrante en torno al cantante, músico y compositor, La muerte de Bunny Munro es un libro para el que hace falta estómago y piel gruesa.

En esencia, el Bunny que le da nombre es un alcohólico indeseable con ciertos aires de grandeza al que desprecia todo aquél que conoce, categoría en la que se incluye a él mismo. El suicidio de su mujer casi al mismo tiempo que se acuesta con una prostituta le resulta indiferente. Cave deja a solas al lector con un mequetrefe que engaña a mujeres para venderles productos cosméticos, se masturba lastimosa y compulsivamente, y es incapaz de quitarse de encima la certeza de que va a morir pronto. Todo ello, ante los ojos de su hijo menor de edad, que asiste como puede al descenso a los infiernos de su progenitor al mismo tiempo que habla con el fantasma de su madre muerta.

“Pasto para las leyendas urbanas y alimento de la mitomanía más recalcitrante en torno al cantante, músico y compositor, ‘La muerte de Bunny Munro’ es un libro para el que hace falta estómago y piel gruesa”

 

Portada del libro

Cave sitúa a su protagonista en el extremo de la degradación social y personal, y no es difícil interpretar que su huida hacia adelante es una metáfora del hombre sin moral, sentido, metas o ideales. Puede que Cave no se permitiera a sí mismo el más mínimo atisbo de sermón, pero sí considera que tiene derecho a hacer todo lo contrario; mostrar la devastación a la que está abocado el hombre despojado de creencias.

¿Es La muerte de Bunny Munro una parábola religiosa? Me apunto a la tesis. El interés de Cave por la religión es fácilmente rastreable en toda su obra, tanto cantada como solo escrita. Se autocalifica de ‘creyente’. El carácter espiritual de sus escritos es innegable, aunque su búsqueda de Dios contenga más dosis de dolor y penitencia que de gozo o felicidad. Tampoco son casuales los trajes que suele lucir en escena, a medio camino entre el atuendo de un uniformado enterrador y la levita de un párroco encargado de loar al difunto y despedirlo ante sus allegados. Como representativa anécdota, el prefacio que escribió en 1988 para la edición de la editorial Canongate del Evangelio según San Marcos. Ni excentricidad ni efectismo ‘marketiniano’. Hay un aliento espiritual innegable en su cosmos poético que los años no han hecho más que acrecentar.

“¿Es ‘La muerte de Bunny Munro’ una parábola religiosa? El carácter espiritual de sus escritos es innegable, aunque su búsqueda de Dios contenga más dosis de dolor y penitencia que de gozo o felicidad”

Los que han equiparado La muerte de Bunny Munro con un cruce entre Cormac McCarthy y Benny Hill van más que encaminados. Habría que sumar para ser justos, en ese cóctel loco, a Tom Spanbauer y Thomas Pynchon. Munro tampoco desentonaría en algunas películas de Quentin Tarantino. Sus dudosas hazañas deben ser leídas en clave de comedia violenta, pero al fin y al cabo comedia. Su penosa lascivia y la tragicómica e inequívoca dirección hacia el abismo dejan el rastro de un personaje perdurable, sumido en una inabarcable sordidez. Al que es difícil encontrar redención posible. Imposible decir que se sale indemne de La muerte de Bunny Munro, pero eso ya lo sabe el que se introduce en el universo Cave.

Nick Cave