23 enero, 2012. Por

Agnus dei

Agnus dei

El ensayito que de Anna Adell publica la editorial Casimiro presenta una interesante tesis que analiza la función del arte y del artista como ligera forclusión y acato expiativo, como sumidero de las frustraciones colectivas y como paredón donde estallar o escupir los lastres que le persiguen de antiguo. Teniendo en cuenta la figura del artista como chivo expiatorio, como cabeza de turco, la autora plantea una reflexión a través de la cual re-descubre esa máscara cambiante que ha ido pasando de un rostro a otro, según las épocas, que con disimulo disipa la necesidad vicaria de proyectar en terceros, en el otro, las llagas de un sufrimiento comunitario; algo que detecta especialmente en las sociedades laicas, donde los oficiantes de esos rituales (muchas veces también performáticos) son los propios artistas en el terreno incluso purgativo y purgado de su propio cuerpo. Partiendo de una somera historia, asalta los conceptos de sacrificio, dolor, sufrimiento y revisa también el abordaje de temas clásicos (como el San Sebastián, por ejemplo, como discurso de denuncia para tratar en el mundo homosexual la denuncia del SIDA), entre otra serie de ejemplos prácticos con los que ratificar su tesis de El arte como expiación.

Páginas: 104
Precio: 9€

Agnus dei