6 marzo, 2018. Por

Netflix y las enfermedades mentales

Meteduras de pata, patinazos, clichés y cosas que deberían haberse ahorrado
Netflix y las enfermedades mentales

Actualmente estamos viviendo en una etapa en la que se están intentando visibilizar diferentes trastornos o enfermedades mentales, sobre todo dentro del activismo sobre salud mental para intentar suprimir la estigmatización, los mitos y la romantización que hay sobre bastantes de ellos; así como para informar desde una perspectiva profesional y lo más cercana a la realidad posible. El tema es suculento y genera muchas visitas y diferentes opiniones en los medios que se suben al carro de esta “nueva tendencia”. Netflix no iba a ser menos pero, como tristemente era de esperar, lo ha hecho de la forma más errónea posible.

En este artículo pretendo hacer una crítica argumentada sobre los hechos que se muestran en dos series (Por 13 razones y Atípica) y una película (Hasta los huesos), hechos que se alejan completamente de la realidad, que romantizan y dan una información errónea sobre los trastornos mentales tratados. Son series y una película que han sido estrenadas hace tiempo, así que [ATENCIÓN] habrá spoilers. En cuanto a comportamientos problemáticos no voy a decir más de los que se muestran en las películas, porque la cuestión no es dar más ideas.

Fotograma de ’13 Reasons Why’

Por 13 razones

Para empezar, 13 Reasons Why está basada en un libro (de Jay Asher), pero yo me voy a ceñir a lo que se refleja en la serie, ya que las adaptaciones normalmente van un poco por libre y en este caso la podrían haber hecho mucho mejor. O no haberlo hecho y eso que nos hubiéramos ahorrado todos. A estas alturas no creo que haga falta comentar la sinopsis, creo que todo el mundo está bastante enterado pero, por si acaso: la protagonista, Hannah Baker, prepara su suicidio (provocado por el bullyng, el aislamiento, abusos sexuales y slut shaming) de una forma totalmente premeditada dejando trece cintas sobre las razones que le llevaron a tomar esa decisión, con la intención de que los culpables las escuchen.

«En la serie se culpa totalmente a otras personas del suicidio de Hannah, haciendo que ella sólo sea una especie de marioneta que se deja llevar según el curso de los acontecimientos. Te pueden ocurrir cosas, cosas malas, pero eres tú quien procesa esas experiencias y quien tiene los recursos de afrontamiento necesario para hacerles frente»

¿Qué pasa? Que sí, habla sobre el suicidio y los posible detonantes que pueden provocar dicho acto, pero no se habla de las enfermedades mentales relacionadas con ello (nadie con una salud mental adecuada va a decidir suicidar porque sí). Quienes vean la serie se van a quedar con que el suicidio está provocado “simplemente” por las razones anteriormente citadas, sin embargo el 90% de los suicidios son a causa de trastornos mentales no tratados o no diagnosticados.

En relación con esto, en la serie se culpa totalmente a otras personas del suicidio de Hannah, haciendo que ella sólo sea una especie de marioneta que se deja llevar según el curso de los acontecimientos. Te pueden ocurrir cosas, cosas malas, pero eres tú quien procesa esas experiencias y quien tiene los recursos de afrontamiento necesario para hacerles frente. Se culpa a sus compañeros del instituto como si ellos fueran la causa y no una enfermedad mental subyacente.

La forma en que Hannah planea su suicidio tampoco coincide con la realidad. Los actos de suicidio se realizan en una parte de los pacientes debido al pobre control de impulsos en enfermedades como el trastorno límite de la personalidad. En otras ocasiones puede estar premeditado y se puede haber pensado sobre diferentes métodos para hacerlo y, como mucho, dejar una carta de despedida. Pero que se sepa nadie ha hecho algo tan elaborado y pensado como en el caso de Hannah. ¿Tanto había costado contar con un equipo de psicólogos y psiquiatras que revisaran el contenido de la serie? Pregunto.

Fotograma de ‘Atypical’

Atípico

Atypical es una serie que trata sobre un chico con trastorno del espectro autista (en este caso de alto funcionamiento) desde la perspectiva de tomar el DSM como la Biblia. Aquí si no se cumplen todos los criterios a rajatabla no eres autista, si no tienes todos los comportamientos que se “deben” tener no eres autista.

Atypical parte de una perspectiva totalmente categorial en una etapa en la que la psicología está avanzando hacia una perspectiva transdiagnóstica y dimensional en la que un trastorno presenta un continuo de gravedad y no todos los pacientes con el mismo diagnóstico son iguales. Han intentado que el protagonista, Sam, cumpla todos los estereotipos posibles sobre el autismo y esto es algo que en la realidad no se ve.

«Han intentado que el protagonista cumpla todos los estereotipos posibles sobre el autismo y esto es algo que en la realidad no se ve. Ésto hace que se perpetúe el estigma sobre el autismo, dando por sentado que son “bichos raros” que no se pueden adaptar a esta sociedad»

Se les ve a leguas intentado caracterizar a Sam de tal manera que su personaje se aleja de lo que es la realidad en el día a día para las personas autistas. Ésto hace que se perpetúe el estigma sobre el autismo, dando por sentado que son “bichos raros” que no se pueden adaptar a esta sociedad, haciendo daño tanto a las personas autistas como a sus familias, y desinformando a las personas neurotípicas. Y del episodio de encerrar a la novia en el armario mejor ni hablamos, eso no es un rasgo de las personas autistas, eso es un rasgo de una relación abusiva. Aparte de desinformar han mezclado churras con merinas: no sé qué más les ha faltado hacer.

Hasta los huesos

Comparada con 13 Reasons Why puede que sea menos problemática, pero se hace una aproximación bastante plana y laxa de los trastornos de la conducta alimentaria. Tiene algunas cosas buenas (y menos mal) como visibilizar trastornos no tan conocidos como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa: se deja ver levemente lo conocido como drunkorexia, ésto queda patente en una frase de la protagonista: “Pero salgo barata, el alcohol hace más efecto con el estómago vacío”; se ven también de refilón otros trastornos como el trastorno por atracón y hay un personaje masculino, si bien la mayor tasa de prevalencia sigue siendo en mujeres cada vez hay más casos de hombres con este tipo de trastornos.

«En las terapias del centro de tratamiento básicamente sólo se habla de comida, cuando los hábitos alimenticios son sólo uno de los síntomas de los TCA’s, no reflejan la realidad que hay detrás de ellos»

Y hasta aquí llega lo bueno, ahora lo malo. Empecemos por Ellen, el personaje interpretado por Lily Collins que es la perfecta imagen de la romatización de la anorexia nerviosa (además de ser el cliché de chica joven, blanca y guapa susceptible a padecer esta enfermedad). Ella con su Tumblr y la fama que ganó con él nos recuerda a casos de la vida real como Shmegeh o Violet Hill. Ellen es un personaje totalmente endiosado (en reiteradas ocasiones Luke le llama “su musa”) y que, como no podía ser de otra manera, ha sido uno de los mayores iconos thinspiration del año pasado en la mayoría de foros o blogs pro anorexia y bulimia. Han proliferado hilos especulando sobre el IMC de la protagonista, llenándolos de fotos para ser usadas como inspiración para servir de motivación para llegar a X peso.

Fotograma de ‘To the Bone’

En las terapias del centro de tratamiento básicamente sólo se habla de comida, cuando los hábitos alimenticios son sólo uno de los síntomas de los TCA’s, no reflejan la realidad que hay detrás de ellos. El centro se inspira en los tratamientos residenciales en los que se intenta crear una atmósfera hogareña que ayuda a los pacientes a encontrarse más a gusto, pero el centro que nos muestran en la película es algo que no debe llevarse a la práctica.

Para empezar, permiten que los pacientes coman lo que quieran (o que no coman, directamente) incluso estando en estados críticos como el de Ellen o permitir una comida de Kendra (Lindsey McDowell, personaje con trastorno por atracón) se base en un bote de crema de cacahuete o dulce de leche. En los tratamientos de verdad si no comes te dan batidos hipercalóricos nutricionales, y si no te los tomas directamente te sondan. En la película, los baños están cerrados sólo treinta minutos después de las comidas, cuando están siempre abiertos y bajo supervisión. De hecho, incluso normalmente están cerrados siempre y tienes que avisar a una enfermera si quieres hacer tus necesidades básicas, y bajo supervisión, igual que al ducharte.

La película entera está llena de “tips” como “vomitar helado es lo que mejor sale”, controlar el peso de otras formas que no sea con la báscula como medir la circunferencia del brazo, masticar y escupir e incluso se habla de las calorías que hay en un gotero (con esto yo ya no sé si reír o llorar, hay pacientes graves que nunca han llegado a plantearse esta cuestión).

Y, como último dato, decir que Lily Collins sí ha sufrido un TCA en la vida real y no sé cómo los directores han tenido la cara de permitir ésto. A ella no la voy a juzgar porque a mí, como paciente crónica con anorexia nerviosa, si me dicen: “Vamos a hacer una película sobre este tema y queremos que bajes 10 kilos” pues lo mismo esa parte enferma contra la que luchas día a día dice: “Pues bueno, cojonudo”. Y ésto, por muy recuperada que puedas llegar a estar, puede servir como detonante para volver a recaer.

Bibliografía:

  • Belloch, Amparo; Sandín, Bonifacio; Ramos, Francisco. (2008). Manual de psicopatología. Madrid: McGraw Hill / Interamericana de España.
  • Arnedo Montoro, Marisa; Montes Lozano, Armando; Bembibre Serrano, Judit; Triviño Mosquera, Mónica. (2017). Neuropsicología del neurodesarrollo. Madrid: Médica Panamericana.
  • Brioso Díez, Ángeles; Gutiérrez Bermejo, Belén. (2017). Desarrollos diferentes. Madrid: Sanz y Torres.
  • Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5 ª ed.). Arlington , VA: American Psychiatric Publishing.

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