30 enero, 2017. Por

Neotonadilleras

¿Quién ocupará el trono de Rocío Jurado o Lola Flores?
Neotonadilleras

Quién nos iba a decir cuando en los años ’80, cuando convergían en la escena musical española figuras de la talla de Lola Flores, Rocío Jurado, Sara Montiel o Isabel Pantoja, que tan solo unos años más tarde estaríamos hablando del posible fin de los referentes folclóricos.

La realidad es que, a día de hoy, las tonadilleras tal y como las conocíamos son una especie en extinción. Pero eso no quiere decir que no hayan conseguido inyectar el gusanillo de la sobreactuación y la pasión en una generación de jóvenes figuras de la canción de distintos géneros.

Nosotros postulamos a 20 nombres llamadas (y llamados) a ser las herederas de aquel elixir folclórico, ahora pasados por el filtro de un siglo XXI que rehace la idea de ‘diva de la canción’ desde un punto de vista tan neotradicionalista como post-folclórico.

LORENA ÁLVAREZ

Ella lo llama “tradicionalismo sexy”. En su momento, cuando irrumpió en el circuito alternativo, fue todo un fenómeno: su cinta de casete o sus primeras presentaciones en las Casas de Asturias de las grandes ciudades nos presentaban a esa Rapaza de San Antolín que conquistó el corazón de Nacho Vegas cantando saetas y jotas con una frescura imperfecta, con una naturalidad envidiable, pero, sobre todo, capaz de llevar la música de la Asturias profunda al territorio alternativo, ocupando espacio en grandes festivales o en salas para cerca de mil personas. El fenómeno se fue diluyendo, pero Lorena Álvarez sigue siendo una de las voces más singulares del circuito, una tonadillera para la trashumancia.

SÍLVIA PÉREZ CRUZ

Posiblemente sea el nombre más importante que haya surgido en los últimos años, si buscamos a una nueva dama referente de la mezcla de razas folclóricas. La catalana, tras militar en Las Migas y mezclar canción tradicional y jazz junto a Javier Colina, encontró en su alianza con Refree una manera de explorar los recovecos de la canción sentida desde una atmósfera completamente nueva, personal, identificable: llena palacios de congresos, teatros, plazas y salas de gran aforo, capitanea festivales de todos los estilos y hasta alza su voz comprometida en películas. Si tuviéramos que apostar todas nuestras fichas a una artista que será referente y de larga duración de todas las que os hablamos, apostaríamos todo a Sílvia Pérez Cruz.

LE PARODY

¿Os imagináis a una Rocío Jurado feminista, forjada en la autogestión y capaz de crear un imaginario sónico que busca en las raíces de la tradición coplera y flamenca para mezclarla con bakalao, sintetizadores y raves flamencas? Sole Parody lo quiso así, y no sólo lo demostró con uno de los mejores álbumes nacionales publicados en lo que llevamos de milenio (Hondo), sino que su propuesta sigue escalando en esa exploración del neotonadillerismo ravero.

JUANA CHICHARRO

Una tonadillera punky. Nada nos haría más ilusión que ver a una folclórica con castañuelas y guitarra eléctrica, tan cerca de Texas Terri o The Distillers como de Juanita Reina o Imperio Argentina. La vallecana mezcla rumba, punk y tradición oral punk-folk. Su sonido es tan atronador e imperfecto como personal. El gran circo de los estilos empieza y acaba en ella.

LA BIEN QUERIDA

Con el paso de los discos, Ana Fernández-Villaverde ha ido quitándose el sonido a madera de sus icónicas maquetas o de su inolvidable y hypeado álbum debut de hace casi casi ocho años. Pero La Bien Querida lo que nunca ha perdido es esa capacidad de conmover desde una feliz melancolía, una falsa fiesta, un pulso tan romántico como el de las tonadilleras más sentidas, esas de principios de siglo que actuaban (y cantaban con bella cara triste) en las películas de la España de posguerra. Hasta su nombre recuerda a simulacro de tonadillera de otro tiempo.

RUISEÑORA

Hace no mucho nos preguntábamos si se podía ser coplera desde el infrandergráun. Habrá que preguntárselo a Elia Maqueda, una cantaora por sorpresa que, tras finalizar su etapa con Agnes y mientras combina su papel protagonista en Ruiseñora con ser una de las voces de espíritusanto, ha conseguido confinar un primer repertorio con un pie en Raquel Meller y La Goya y otro en Manta Ray y Los Planetas, rindiendo culto a Sara Montiel o García Lorca. Un alarde de tonadilla en toda regla.

https://ruisegnora.bandcamp.com/track/el-primer-cupl

NATALIA JIMÉNEZ

Seguimos cantando en la ducha algunos de los grandes éxitos que cantó en La Quinta Estación en la primera década de siglo. Es cierto que su carrera en solitario no acabó de cuajar como se podía (o se creía) esperar, pero esta madrileña de 35 años no sólo tiene uno de los torrentes de voz más inmensos del pop de nuestro país, sino una pose de folclórica revenida y de dama del escenario que la sitúa en una liga cercana a la de una Mónica Naranjo a la que, ya pasado el arroz de aquel éxito de diva de los ’90, parece ceder su candidatura como neotonadillera de ópera pop tan cerca del folclore mexicano (aquellas rancheras de radiofórmula que cantó hace años) como del mezzosoprano lírico.

NIÑO DE ELCHE

¿Qué hace un señor regordete y calvo como Francisco Contreras en esta corte de damas de la canción folclórica posmoderna? Pues precisamente su postura ante el género como algo meramente accesorio (como cantó en esa Nadie que discute los cánones de género a la vez que rinde homenaje a Paul B. Preciado, teórico queer) pero también su capacidad para coger las músicas tradicionales (sobre todo el flamenco) y jugar a ser el heredero de Enrique Morente (se ha acercado al techno, al post-rock, al funk, al pop) pero también de esa tradición de tonadillera inclasificable, sin género humano ni musical.

VINILA VON BISMARK

Hace no mucho la vimos versionando a Lola Flores. Sería especialmente rupturista ver a la performer liderando una nueva camada de tonadilleras que cogen el folclore tradicional y lo tatúan, le dan una nueva entidad escénica, erigiéndose como la showwoman definitiva, siguiendo por ese camino de mezclar rockabilly, teatro de revista y tradición andaluza.

DE LA PURÍSSIMA

De cajón. Lo de Julia De Castro es vocación divulgativa del cuplé, la copla y los géneros folclóricos antiguos: no tanto en el flamenco como en la copla jazzera, su proyecto De La Puríssima consiguió transgredir esa curiosa frontera entre espectáculo de variedades, performance musical, concierto, viaje en el tiempo y renacimiento de aquellas grandes divas de los primeros años de siglo XX. En ella vive el alma de Estrellita Castro, Raquel Meller, La Goya o Pastora Imperio. Y si no, acercaos a verla en directo… si os animáis.

NACHA LA MACHA

Es la coplera transformista definitiva. Por encima de nombres como los de La Prohibida o La ogra que todo lo logra, Nacha La Macha, el personaje creado por el gaditano José Ignacio Galán Ordóñez, autodeclara que “como la copla no hay ná”, rindiendo culto y pleitesía a Lola Flores, Marifé de Triana, Concha Piquer o Juanita Reina. Su álbum debut se mueve tanto entre la verbena petarda, el espectáculo de variedades, la carrera de tacones de la calle Pelayo y el espectáculo cupletero según Chueca.

NITA

Se llama Cristina Manjón, pero la conocemos como Nita, la cantante de Fuel Fandango. Su imagen de flamenca del WhatsApp se diluye en cuanto ves a su poco más de metro y medio montado en un escenario montando la de Dios: sin parar de moverse, con un reflujo tan cerca del funky como del electroclash, la cantante cordobesa pone en común su chorro vocal, su tradición folclórico-flamenca y su calidad para poner en común gags tradicionales y contemporáneos. Sin lugar a dudas es una de las grandes candidatas para hacerse con el trono de Lola Flores.

MALÚ

Si la miras rápido y quitas la mirada puede que veas a Rocío Jurado. Si te quedas mirando fijo a la sobrina de Paco De Lucía quizás te ciegue el prejuicio de los últimos veinte años, cuando hemos convivido con la imagen de una Malú apadrinada por Alejandro Sanz, siendo una coach televisiva de un reality show como La Voz u ocupando la radiofórmula con algunos de los grandes hits del pop estatal. Pero si la ves en concierto (que deberías) vas a poder ver en ella a la heredera de Rocío Jurado (lo sentimos por Chayo Mohedano): esa intensidad expresiva, ese torrente vocal inacabable e inabarcable por casi ninguna artista contemporánea y esa falta de prejuicio a la hora de llevar canciones de pop romántico al terreno de las guitarras AOR o flamenco en un tramo brevísimo son, como mínimo, de una de las más grandes divas actuales. Si a eso le sumas que, hoy en día, es la artista femenina de mayor alcance de nuestro país, pocas razones faltan para creernos de verdad a Malú como una de las neotonadilleras que gobiernan en solitario hoy en día.

LORENA GÓMEZ

Es sosita, no lo vamos a negar; pero la leridana, a pesar de haber ganado (y aún así pasado sin pena ni gloria) una de las ediciones más desapercibidas de la historia de Operación Triunfo y de ser conocida ahora como una de las imitadoras mejor valoradas de la actual edición de Tu cara me suena, es una artista que lleva desde muy pequeña haciendo una especie de ‘copla aplicada’. ¿Qué es esto? Llevar la copla a una dimensión pop, con una pasión contenida pero también con una falta de prejuicios a la hora de hacer guiños coquetos a otros géneros. Este año publicará un álbum que, parece, intentará hacer justicia a su tradición… y no como aquellos dos discos publicados tras ganar aquel reality.

FALETE

Cuando Isabel Pantoja estaba en la cárcel, Falete era su representante estilístico sobre los escenarios. Si bien su carrera ha sido irregular y sus devaneos por la prensa del corazón ha hecho que el respeto que en un principio se le tenía a un artista tan intergénero como pasional como el sevillano, cuando Rafael Ojeda Rojas (así se llama) se pone, se pone: flamenco, copla y viceversa; pero sobre todo, un torrente escénico que arrasa con todo cuando siente lo que está cantando.

LA BERNALINA

No podemos hablar de Cristina Bernal como una cantante al uso: no tiene disco ni parece que quiera tenerlo; pero su visión del tonadillerismo es sicalíptico y su obsesión es rendir culto al teatro de variedades clandestino de principios de siglo XX, allá cuando Primo de Rivera gobernaba y el cuplé era el género más deseado. Cuando consigue exhibir su espectáculo teatral se convierte curiosamente en una especie de traje antiguo para tiempos contemporáneos, como si nos hubiéramos colado por una de las puertas de El Ministerio del Tiempo.

LA MALA RODRÍGUEZ

Entre el rap y el flamenco, la actitud punky y en paralelo a todo que la jerezana lleva imponiendo sobre el escenario desde que debutase con aquel manual intergénero que fue Lujo ibérico en el año 2000 es ya casi un género en sí mismo. Ella dice que “no necesita poder”, pero la niña ha crecido, y lo tiene: es la reina de la música urbana en España, pero también debería empezar a serlo de ese territorio neofolclórico tan flamenco e imponente como el de una diva capaz de romper con cánones, géneros, tabúes y prejuicios. ¿Que quién manda aquí, preguntáis? La que marca el minuto.

RODRIGO CUEVAS

Hace unas semanas lo definimos como “el rey del tradicionalismo catódico”, y es que el asturiano ha conseguido en los últimos meses erigirse como un performer neofolclórico a medio camino entre la agricultura y las variedades tonadilleras. Ha conseguido entremezclar la música disco-funk con la tonadilla asturiana. Es difícil definirlo, pero etiquetas como las de “agitador folclórico”, “cabaret folk”, “tonada glam”, “pin up aldeano” o “neoasturianadas” consiguen articular un discurso de esa órbita electro-cupletera que sigue paseando por escenarios de todo el país.

PEINETTA

La electrozrzuela no solo no son los padres, sino que es Meneo y asociados en un proyecto que no llegó nunca a ver la luz formalmente, pero que nosotros hemos descubierto cual ratas de laboratorio en los recovecos de Soundcloud: un cancionero que se debate entre el folclorismo tradicional, sobre todo la zarzuela, y el dubstep, el clubbing más oscuro y algunas inyecciones de machaque 8bit. Sí, era posible que Skrillex y La tabernera del puerto, La rosa del azafrán o Antoñita Regadera se dieran la mano.

ROSALÍA

Es insultantemente joven. No en serio. Lo es a un nivel casi ilegal. Pero la barcelonesa, por mucho que haya trascendido en los últimos meses al escenario alternativo como compañera musical (y sentimental) del rapero C. Tangana, al que acompañó en hits como Antes de morirme y Llámame más tarde, es una de las nuevas voces del flamenco. Está ultimando detalles para publicar un álbum en el que ha trabajado junto a Refree, y en el que el flamenco se lleva a un territorio tan apasionado y salvaje como sincero, naif, mínimo, intenso. Ponle la mano aquí, que Catalina va a por el oro y el moro.

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