20 Junio, 2017. Por

El Caso NegraFlor

La afrofeminista a la que el acoso le llevó a renunciar al activismo
El Caso NegraFlor

“¿Qué hace una chica blanca hablando sobre una lucha que no es la suya?“, os preguntaréis. Y yo también me lo pregunto, de hecho he dudado mucho sobre escribir este artículo, pero al final he sentido que, de alguna manera, con esto podría ayudar a visibilizar la situación.

No pretendo sentar cátedra, no me voy a subir a un púlpito a pontificar porque eso no me toca a mí, simplemente quiero exponer los hechos que han tenido lugar hace unos días en nuestra querida red social tuiter punto com. También escribo esto porque la lucha feminista no es algo aislado, es un eslabón que pertenece a una cadena en la que los demás eslabones son las opresiones a otros colectivos minoritarios o históricamente ninguneados.

Lo que ocurre en un eslabón repercute en los demás, porque al final esto es una lucha de los de arriba contra los de abajo, del opresor contra el oprimido.

¿Quién es NegraFlor?

NegraFlor, o Desirée Bela-Lobedde fuera de internet, no es desconocida para quien frecuente los círculos feministas existentes en la red, pero para quien no lo sepa todavía ella es una barcelonesa que dedica gran parte de su tiempo al activismo afrofeminista. Desirée tiene un blog y un canal de Youtube dedicados al pelo afro, a como cuidarlo y peinarlo, pero además incluye de vez en cuando contenido que toca de lleno a las personas racializadas como el white washing o frases racistas que pasan desapercividas para la gente blanca. Estos últimos temas enfocados desde una perspectiva feminista son el núcleo de las numerosas charlas que ha ofrecido, cuyos temas principales son la opresión hacia la mujer negra y el empoderamiento de ésta.

También colabora en publicaciones como Locas del Coño y realiza de forma individual un intenso trabajo en las redes sociales. Otra de las modalidades de activismo que ha incluído recientemente en su agenda ha sido la realización de streamings en los que, a petición popular, se elegía un tema para esta conferencia online y ella, con paciencia y actitud pedagógica, ofrecía información de primera mano a todo aquel dispuesto a escucharla y aprender. ¿Qué más se le puede pedir a esta mujer? ¡Lo hace todo!

Pero aun así no ha podido librarse de las batallas campales que se forman en Twitter y que, partiendo de un hecho que ha sido cuestionado y debatido, acaban en una campaña de acoso y derribo.

¿Monetizar o no monetizar el activismo?

La polémica llegó cuando Desirée decidió dar una charla en la que se cobraba 19 € por entrada. La explicación que se dio para ésto fue que le resultó imposible encontrar un lugar que le prestase un espacio gratuíto para ello, a pesar de haber preguntado en reiteradas ocasiones. Y Twitter no tardó en arder.

La razón que sustenta esta disputa es que el activismo o militancia no se considera trabajo, son acciones que no se capitalizan, sino que se autogestionan si fuera necesario. El activismo es una forma de llegar a divulgar las creencias e ideales de un determinado grupo de manera que se beneficie a una entidad colectiva sin caer el individualismo. Someterse a su monetización es entrar en el juego del capitalismo y su separación de clases, en las que la educación está reservada a aquellos que puedan pagarla. Aunque hay que puntualizar que se ofrecieron 8 entradas para aquellos que no pudieran permitírselo.

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La charla tendría lugar en Barcelona y se señaló que la ciudad cuenta con multitud de centros sociales en los que se da cabida a actividades de este tipo, como la charla que realizó Leila Khaled, entre otras.

En cuanto a ejemplo de autogestión podemos nombrar a las chicas de FMComunistas que concedieron una charla el pasado domingo 18 en La Cinetaka, la cual se financió con una kafeta vegana para cubrir los gastos de transporte. En fin, que ante estas formas de activismo se criticó el modelo que decidió seguir Desirée por las razones anteriormente expuestas.

Sin embargo, ¿hasta dónde es correcto seguir una actitud estrica? ¿Estamos pensando demasiado en el colectivismo olvidando por completo el contexto histórico-personal del objeto de nuestras críticas? ¿Es lícito que un hecho puntual tenga más importancia que años de militancia pura y dura?

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Si tu lucha deriva en acoso a colectivos minoritarios, no me representa.

Finalmente, y como era de esperar según las dinámicas de Twitter, algunos llevaron la disputa hacia el acoso a Desirée, trasladando una polémica de carácter moral y ético hacia sujeto, en el que no faltaron insultos racistas e incluso amenazas (cosa que ya tuvo lugar con anterioridad en su canal de Youtube y que llegó a denunciarse pero la Fiscalía tan sólo archivó la denuncia). Ésto obligó a Desirée no solo a cerrar su cuenta, sino a suspender toda su actividad en el activismo tanto fuera como dentro de las redes sociales hasta nueva orden.

Resulta difícil pensar que su piel no haya tenido nada que ver en esta historia, incluso al principio, ya que mujeres blancas que han cobrado por dar charlas y talleres, como Nohemí Hervada, no han recibido tanta caña. Y, obviamente, de ningún modo se puede justificar esta campaña de acoso y desprestigio.

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Como forma de apoyo se creó el hastag #YoApoyoANegraFlor, en el que numerosas personas se han volcado. Además, varias activistas como Galicia K. Méndez, Clara Lis (que también cerró su cuenta de Twitter), Salty, Magnus Von C o Mala han decidido cesar su actividad pedagógica y activista hasta que Desirée vuelva.

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Y para terminar, me gustaría hacer una llamada a la reflexión con unas preguntas que formuló la usuaria de Twitter Sorri a cuento de este asunto.

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