9 marzo, 2017. Por

Natalia Ferrari

La veinteañera que empoderó a las trabajadoras sexuales
Natalia Ferrari

Dentro del sector del trabajo sexual cada vez ganan más visibilización voces de prostitutas o webcamers independientes que, realizando una gran labor de civeractivismo y pedagogía, intentan normalizar este tipo de trabajo y liberarlo de los estigmas sociales asociados.

Es difícil dar la cara, tu nombre y exponerse ante miles de personas sabiendo la concepción negativa y los comentarios poco respetuosos que es posible que recibas, pero estas mujeres (y hombres) se enfrentan con valor a todos los obstáculos que puedan tener, contando también con el apoyo de diferentes colectivos cada vez más unidos que apuestan por una sociedad menos retrógada y rancia.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con Natalia Ferrari (a quien puedes seguir en Twitter, también) para saber su opinión y experencias sobre cuestiones que atañen tanto al trabajo sexual en sí como a la moralina que le persigue, y la experiencia no podría haber sido más positiva.

Notodo: Aunque tu nombre cada vez tenga más eco en diversas parcelas de la realidad, para quién todavía no te conoce… Preséntate. ¿Quién es Natalia Ferrari?

Natalia Ferrari: Soy una trabajadora sexual independiente de 25 años que hace poco decidió dar la cara y usar su nombre real para luchar contra el estigma al que nos enfrentamos las prostitutas. Publico mensualmente la columna Pregúntale a una puta para Broadly en español, donde cuento mis experiencias y estoy escribiendo mi primer libro.

Las putas feministas existimos, y el feminismo no puede existir sin nosotras

Notodo: Antes de ir pronfundizando más, me gustaría saber tu opinión sobre ciertos términos. El lenguaje es un arma muy poderosa, ¿prefieres la palabra ”puta” o ”trabajadora sexual”?

Natalia: Ambas palabras me parecen necesarias y se usan en distintos contextos. “Trabajadora sexual“ nace con la intención de unir a todas las personas que hacen algún tipo de trabajo sexual sin diferenciar a las putas de las stripers, o a las webcamers de las actrices porno. Creo que es un término muy poderoso porque deja claro que lo que hacemos es un trabajo y los derechos de las trabajadoras sexuales deberían ser respetados igual que los de cualquier otro trabajador/a.

El uso de la palabra “puta“ tiene como objetivo reaproriarnos del insulto. Si ser puta significa ser una mujer que se rebela frente al status quo y usa su sexualidad como le da la gana, no vamos a dejar que la usen para denigrarnos. Ser puta en una sociedad que nos quiere sumisas es un orgullo.

Notodo: ¿Consideras que el uso tan integrado de la palabra ”puta” en el discurso, con frases como por ejemplo ”Esto es una puta mierda”, es algo dañino para el sector a nivel ético y moral y putófobo?

Natalia: Creo que tiene un fondo putofóbico inconsciente, porque no siento que las personas tengan en mente a una trabajadora sexual cuando usan esa expresión. Incluso así, sigue perpetuando la idea de que ser una puta es algo malo. Es difícil desentenderse de estos modismos, soy la primera que hace comentarios así impulsivamente, así que puedo entender que su uso no esté ligado necesariamente a un odio o rechazo a las prostitutas.

Notodo: ¿Cuándo empezaste a plantearte que la prostitución podría convertirse para en ti una opción válida como trabajo?

Natalia: Me cansé del trabajo que tenía en ese momento y me di cuenta que las opciones laborales que me ofrecía el sistema eran más de lo mismo: trabajos con sueldos precarios, muchas horas y haciendo algo que no me aportaba nada a mi desarrollo personal. Empecé a buscar otras alternativas y la prostitución me mostró unas condiciones más atractivas. Cuando eres una prostituta independiente, tú decides cuando trabajas, con quién, dónde y qué haces. Me apetecía esa independencia y la idea de follar con desconocidos me daba morbo. La prostitución fue el trabajo que mejor se adaptó a mi personalidad y mis intereses.

Me apetecía tener independencia y la idea de follar con desconocidos me daba morbo

Notodo: ¿Cómo fue el proceso para liberarte de todas las ataduras y connotaciones que la sociedad nos impone con respecto a las trabajadoras sexuales? Supongo que al principio te ocasionaría diversos dilemas internos.

Natalia: Mi proceso para liberarme de ataduras tenía que ver más con mis inseguridades que con las connotaciones de la sociedad. Tengo la suerte de tener un entorno que siempre me ha apoyado y no sentí directamente el estigma, estaba segura de lo que quería y entendí que si alguien tenía un problema con ello no era asunto mío. No se puede vivir intentando satisfacer a los demás, y desde pequeña he tomado decisiones poco convencionales como dejar el instituto, irme a vivir a otro país con un chico que conocí por internet, ser vegana..

Notodo: Y siguiendo con este tema. ¿Cuándo descubriste el movimiento feminista y cómo afectó éste a tu elección?

Natalia: Cuando descubrí el feminismo no lo entendí y mi primera reacción fue de rechazo. Tiempo después empecé a informarme sobre la lucha de las trabajadoras sexuales y esto me hizo dar cuenta que siempre he sido feminista. Enriquecerme de la experiencia y el discurso de otras compañeras me ayudó a entender que a pesar de mi privilegio estoy en un colectivo discriminado y marginado, y para mí ser puta es un acto feminista en sí mismo. Fue gracias al apoyo de otras compañeras que entendí el significado de la sororidad y la importancia de hacer llegar a mucha gente un discurso visible y claro para desestigmatizar mi trabajo. El feminismo tuvo un efecto empoderador sobre mi trabajo, hizo que me diera cuenta que hacía falta hacer activismo y me dio las fuerzas para hacerlo.

Notodo: ¿Cuál ha sido tu evolución en cuanto a pensamientos, ideas, criterios etc si comparas a la Natalia de cuando empezó ”todo esto” a la Natalia de ahora?

Natalia: Cuando empecé no era verdaderamente consciente de la posición social que adquiere una mujer cuando decide ser puta, tampoco me lo tomaba como un trabajo serio. Con el tiempo, además de informarme sobre el feminismo de las trabajadoras sexuales empecé a leer sobre marketing y branding. La suma de esas dos cosas marcó una diferencia en mi forma de trabajar. Empecé a usar el discurso de activismo para construir mi marca y segmentar clientes. Un libro muy importante para mi fue Start with why de Simon Sinek, que básicamente te anima a montar empresas que aporten un valor o una solución a un problema.

Notodo: ¿Afectó de alguna manera tu decisión a tus relaciones con tu familia y amigos?

Natalia: Realmente no. Desde el primer momento compartí con mi entorno que estaba considerando trabajar como puta y a nadie le sorprendió. Las personas que me quieren saben cómo soy y que este trabajo encajaba conmigo.

No debería mandar quien tiene el dinero o la polla

Notodo: ¿Cómo es un día usual en tu trabajo? ¿Cómo eliges a tus clientes y cómo es tu relación con ellos?

Natalia: El primer filtro pasa mi web y el contenido que ofrezco. Creo que comunico con claridad el tipo de persona que soy, la experiencia que ofrezco y los clientes que busco. Las personas interesadas me escriben un mail, si veo que nos vamos a entender y que el encuentro será agradable para ambos, intercambiamos un par de mensajes para concretar fecha, hora y lugar. Luego hablamos un minuto por teléfono para asegurarme que está todo claro y dar la oportunidad al cliente de que comparta conmigo lo que necesite o de resolver sus dudas de una forma más cercana. Cuando llega el día de la cita, mi rutina es la misma que la de cualquier mujer que sabe que a tal hora tendrá un encuentro íntimo.

Notodo: ¿Consideras que tus tarifas son un primer filtro que te ayuda en esa selección?

Natalia: Creo que decir algo así puede sonar clasista. Lo que a mí me interesa por parte del cliente es que me respete como mujer y como trabajadora sexual, y no creo que el hecho de poder pagar una tarifa alta sea una garantía de calidad humana.

Notodo: ¿Entre tus clientes te has encontrado con un perfil o perfiles de persona determinados que tiendan a repetirse?

Natalia: El perfil actual de mis clientes es el que yo elijo según lo que ofrezco. Quiero tener citas tranquilas con personas que quieren pasarlo bien y disfrutar en compañía. Las personas que me contratan es porque buscan eso. Más allá de eso no se puede hacer un perfil absoluto de cómo es un cliente, porque es cualquier tipo de hombre que se encuentre en un momento de su vida en el que le apetezca una experiencia así y pueda tenerla.

Notodo: ¿Sueles tener clientes mujeres? Quiero decir, que soliciten tus servicios solas sin ir acompañadas por una pareja heterosexual.

Natalia: Me gustaría decir que sí, pero la verdad es que no es algo habitual para nada. ¡Aprovecho para animar a las mujeres a que me escriban!

Notodo: Esto no deja de ser un entorno comercial, tú ofreces unos bienes y servicios a cambio de remuneración económica, y cuando se habla de estos temas siempre tenemos la frase de ”el cliente siempre lleva la razón” por ahí pululando. Siendo esto un caso más especial, ya que no es como si fueras a comprar tomates, estando los sentimientos y la integridad de las personas tan a flor de piel y en juego, ¿cómo entiendes tú esa frase? ¿Los clientes suelen entender que en este caso está un poco fuera de lugar y que hay que matizarla muchísimo?

Natalia: Esa frase siempre me ha parecido una basura en cualquier tipo de sector laboral. Las personas que venden tomates también tienen emociones y deben ser respetadas. Las trabajadoras sexuales merecemos la misma consideración que cualquier mujer y cualquier trabajadora. Mis clientes entienden esto sin problema porque es el requisito imprescindible para que lleguemos a conocernos. No debería mandar quien tiene el dinero o la polla, ofrezco un servicio según lo que puedo y quiero, lo tomas o lo dejas.

Entiendo que vivimos en un mundo en donde a veces nos encontramos con que la necesidad de dinero pesa más que cualquier cosa, pero creo que deberíamos promover un trato en donde quien tiene el dinero no se aproveche de una situación de vulnerabilidad para imponer sus intereses. Ni con las putas ni con los que venden magdalenas.

La presión que tengo por cumplir cierto tipo de feminidad también la tendría si trabajara en el Zara

Notodo: Viviendo en una sociedad en la que se hipersexualiza el cuerpo de la mujer a la mínima oportunidad y se le usa como reclamo publicitario, ¿consideras que el trabajo sexual (tanto prostitución, como cine porno, webcamers…) mantiene de alguna manera esta idea y la presión por seguir los cánones de belleza?

Natalia: En la industria sexual si hay algo es variedad de perfiles. Es un mito que todo el porno sea igual, solo hace falta buscar un poco más allá de la página de inicio de PornHub. Cada vez hay más sitio para sexualidades, cuerpos y deseos diferentes y es en el trabajo sexual donde se ve con claridad y se experimenta sin tapujos. La presión que yo tengo por cumplir cierto tipo de feminidad viene del resto de la sociedad, y también la tendría si fuera camarera o trabajara en el Zara.

Notodo: Podríamos decir que tú estás en una posición privilegiada ya que has decidido voluntariamente dedicarte a esto y puedes llevar tu negocio como quieras. ¿Crees que visibilizando casos como el tuyo o el de Amarna Miller (por poner un ejemplo conocido) se invisibiliza al gran porcentaje de personas que se encuentran atrapadas en este mundo no por decisión propia?

Natalia: Es un error pedirle a las trabajadoras sexuales que seamos portavoces de otras mujeres. Amarna y yo hablamos por nosotras mismas y desde nuestra experiencia, no somos representación de otras mujeres que viven realidades que no conocemos. Es muy necesario hoy en día que el trabajo sexual deje de estar estigmatizado y hablar con claridad sobre ello es lo que ayuda a derribar prejuicios. Creo que hace falta entender que son situaciones con problemáticas diferentes que deben ser tratadas.

Las mujeres que deciden ser trabajadoras sexuales deberían tener asegurados derechos básicos como personas y como trabajadoras, y aquellas que acaban en este sector y quieren salir cuanto antes, deberían tener alternativas para hacerlo. En ninguno de los casos deberíamos ser perseguidas ni discriminadas.

Notodo: Que las mujeres puedan beneficiarse de su cuerpo y lo utilicen como quieran en la esfera económica no es una idea que esconda nada negativo, salvo cuando ese bien es lo único que se tiene con lo que comerciar. En este caso ya no hablaríamos de algo elegido, sino impuesto y muchas veces desde fuera, se convierte en una obligación patriarcal. ¿Crees que la prostitución elegida sigue sustentando los cimientos sobre los que se construye la trata de una manera directa o indirecta?

Natalia: La trata con fines de explotación sexual es solo una modalidad dentro del trabajo forzado. Según las últimas cifras de la ILO, hay una mayoría aplastante de víctimas en otros sectores como la agricultura o el trabajo doméstico. A pesar de las estadísticas, nadie pide a los agricultores que se responsabilicen de la trata, ¿por qué sí se hace con las putas?

Notodo: Teniendo en cuenta el orden social en el que estamos inmersos muchas personas piensan que aun cuando la prostitución es elegida sigue siendo una imposición encubierta, que en realidad esta profesión no se ejerce libremente y que las putas seguís siendo víctimas de los roles y esquemas patriarcales. ¿Qué opinas?

Natalia: Que nadie haga esa reflexión sobre los trabajos de cuidados es un claro indicador que el problema está en el sexo. ¿Por qué nadie está intentando rescatar a las mujeres que eligen limpiar o cocinar? Nadie quiere rescatar tampoco a las mujeres que voluntariamente construyen matrimonios heterosexuales, a pesar de que el matrimonio es una institución con orígenes patriarcales en donde no hace mucho, casarte con un hombre te convertía literalmente en su propiedad. Hace falta entender que las mujeres somos sujetos que no necesitamos tutelaje y podemos decidir sobre nuestros cuerpos. Somos personas sexuales, y al igual que las bases del matrimonio han ido evolucionando, pasa lo mismo con el trabajo sexual en donde es posible trabajar en condiciones éticas y feministas.

Ser puta en una sociedad que nos quiere sumisas es un orgullo

Notodo: La imagen que se tiene el feminismo radical y su posición abolicionista tiende a estar algo sesgada, en realidad no estamos hablando de un sector del feminismo moralista y conservador que criminaliza a las prostitutas, lo que se defiende es la lucha contra la institución prostitucional. No creo que se pueda hablar de prostitución encapsulándola sin tener en cuenta que está afectada por el entorno patriarcal y el capitalismo contemporáneo. ¿Consideras que desde la prostitución de elección libre se estén perpetuando dogmas patriarcales?

Natalia: Un dogma patricarcal es tratar a las putas como recipientes de esperma o normalizar las agresiones diciendo que ese es nuestro trabajo. Esas cosas no corresponden con la prostitución, pero es el retrato que se empeñan en divulgar desde el abolicionismo. Yo creo en un feminismo que empodera a las mujeres para que podamos decidir cómo vivir libremente según lo que consideremos oportuno. A veces eso significa que otras mujeres elijan algo que no entiendes o que no elegirías para ti.

Empatizo completamente con las preocupaciones de las feministas abolicionistas: yo no quiero un mundo en donde el hombre tenga derechos sobre las mujeres y tampoco quiero que aquellas mujeres que no quieren ser prostitutas se vean obligadas a serlo por falta de opciones. Pero luchar contra esas cosas no es incompatible con conceder derechos a las trabajadoras sexuales y construir un mundo en donde las mujeres no seamos perseguidas y juzgadas si queremos ser putas.

Notodo: Supongo que habrás recibido muchas críticas desde el feminismo radical, ¿consideras que hay desinformación y prejuicios?

Natalia: Considero que faltan ganas de escuchar y sobra paternalismo. Los problemas que atañen a las prostitutas son problemas de las mujeres, creo que el feminismo debería sumar. Las putas feministas existimos, y el feminismo no puede existir sin nosotras.

Pagar una tarifa alta no es garantía de calidad humana

Notodo: ¿Crees que la prostitución como institución histórico-política prolonga estereotipos como una sexualidad binaria, el constructo de ”necesidades masculinas”, las prácticas sexuales dominantes, etc.?

Natalia: La prostitución, igual que el porno, es una fuente de entretenimiento y no de educación. Lo que sucede en ella es un retrato de la sociedad en la que vivimos. Yo creo que según el feminismo se extiende, las putas nos empoderamos y eso se ve en nuestro trabajo. Pero me parece muy injusto pedirle a la prostitución que exista únicamente en condiciones híper idílicas. Creo que hay que atacar la raíz del problema, los hombres machistas vienen así de casa, no son un producto de la prostitución.

Notodo: ¿Estás a favor de la regulación de la prostitución?

Natalia: Estoy a favor de que las leyes que se aplican en otros trabajos también se hagan efectivas en la prostitución y que cualquier medida “especial” que deba tomarse se haga junto a las trabajadoras sexuales respetando nuestros derechos humanos. La charla de TED de la compañera Toni Mac explica muy bien los diferentes tipo de leyes que existen actualmente y cuales son las consecuencias que tiene cada uno en nosotras.

Notodo: ¿Has tenido alguna experiencia con algún cliente que haya sido especialmente buena y que recuerdes de manera muy positiva? Te pregunto esto al final porque creo que hemos entrado en cuestiones bastante densas y complicadas, y me gustaría que tanto tú como los lectores terminéis esto con buen sabor de boca y no tanta carga intelectual.

Natalia: Claro, he tenido clientes con los que conectado mucho, y tanto el sexo como todo el resto del encuentro fue muy enriquecedor. He sentido muchísimo afecto por muchos clientes y sé que ha sido algo mutuo. Las relaciones con mis clientes me han enseñado mucho sobre las relaciones sanas, porque está todo pactado, algo que no suele suceder en parejas o encuentros esporádicos no mercantilizados. Incluso si sexualmente el encuentro me deja indiferente, en la mayoría de las citas me quedo con un sentimiento de satisfacción porque todo existe desde el respeto.

Un dogma patricarcal es tratar a las putas como recipientes de esperma

Notodo: Y por último, ¿qué le dirías a una persona que se está planteando ser prostituta?

Natalia: Que se lo tome como un trabajo serio. Pasa unos días haciendo un estudio de mercado y pensando en lo que quieres y lo que no. Conoce tus opciones, decide objetivos y busca herramientas para alcanzarlos. Ser prostituta independiente tiene la ventaja de que lo puedes adaptar a ti y no hay una única forma de que funcione. Para más consejos podéis leer mi columna mensual en Broadly donde voy contando cosillas que pueden ser útiles.

Natalia Ferrari