Joe Volmer es el geniecillo que maquina y dispone, detrás de su propio Oz, conjuntos pirotécnicos desde los que camufla su identidad desde una bien servida partida de proyectos centinelas. Como Party Trash, con este título cómo a nadie le puede pasar desapercibido, os conté algo a tenor de otro asunto hace un tiempo descrito, pero también es quien se esconde tras Police Academy 6 (sí, él es de diez en cada uno de sus proyectos nominales). Bajo este seudónimo hace poco se colaba este vídeo para un tema en el que colabora con una de las arras hímnicas que más mimaron a mis oídos el año pasado (y hablo de Raw Moans y la voz de Joseph Vorachack, en concreto, del que pronto tendremos vinilo en Living Tapes), un intrigante y lynchiano episodio músico-dramático, como nos acostumbra el de Tennessee. Además de esa joya que ya firmaran en conjunto para un recopilatorio en casete de Beko-DSL, que es Drunk Dial, colabora con él (y junto a Top Girls) formando increíbles vistas y Skylines y adopta otras formas de transparencia cambiante como Clearing. Pero si hay un proyecto donde este joven ha destilado mayor creatividad y con el que ha generado una prolífica carrera (publicando más de cinco álbumes en menos de dos años) ése es Party Trash, o esa fiesta abizarrada de estrofas rítmicas asoladas, melodías cinemáticas y una base compartida entre una tenebrosa electrónica, el ambient de constelaciones tintineantes y opacas, la rotura psico-electro-pop, el witch house y una base surrealista industrial fantasmática e ilusionista.
Para Clan Destine, sello sobre el que pronto volveremos a incidir por estos derroteros, ha publicado Alone, un nuevo trabajo de once temas de psicodelia abstracta, plancton de negativo electromagnético y sinfonías aciagas en la forma de brasas drónicas saturadas, sigilos y vilos alucinatorios, sirenas ambulatorias y policiales en respuesta al terrorismo dramático de una banda sonora de suspense intrigante. Once que de solo a puta (pues prologa Alone y concluye Whore) dejan espacio para cajas de ritmo con desórdenes en tempos complejos, samples de sollozos, ahogos y gritos y una laminación de pistas que agravan sonidos tortuosos de sintetizadores ardiendo en Floored, justo antes de dar paso a las llagas y aberturas sobre tejidos melódicos de ensimismamientos bellísimos (como los de Night Flash o Father, que ojalá durase eternamente); ablaciones de resistencia acusmática y destrozos sonoros en ∞ (donde colabora con el mexicano Drugs For Drunks) o las inspiradas Kings o Shallow Grave, de nuevas fallas incendiarias que imploran marcialismos arcanos contiguos a llantos desconsolados atrapados para siempre en el olvido (Forgive & Forget). Capítulos trémulos transportadores a pasadizos dimensionales en hordas espectrales rindiendo cultos paganos (en Transform y The Brood) como Calla Donofrio sugiere ya desde su magnifico collage en desnudos de cuerpos clonados vagando por cavernas abisales. En ecos deconstruidos de criaturas sobrenaturales. Fantasía de luz negra y supuraciones de inmundicia terrenales. Solo en Party Trash. Alone.
Artista: Party Trash
Álbum: Alone
Género: Cinemática lynchiana
Discográfica: Clan Destine
Año: 2011
