Mater Suspiria Vision

Inverted Triangle II

Lo de estos desestabilizadores del sonido, buscadores de recónditos ecos donde mostrar el derrumbe derrotista y lo caedizo hacia un holocausto sonoro siempre tan apabullante como quejumbroso, galvanizante y sodomita, tienen siempre a la extensión prolija de su trabajo como incesante insignia de su creatividad infatigable y manifiesta. Además de estar dando cabida a un buen número de trabajos de ocultos velos y veladuras hacia un escudriñamiento del sonido postrero de estos años de dominancia oscura y roto-electrónica que tan bien se amagan con rectitud y asfixia en Phantasma Disques, su propia plataforma discográfica, este proyecto colaboracionista, siempre en esencia Cosmotropia de Xam y Aura, pero con pasajeros nuevos en cada experimental aventura, acaban de publicar su último trabajo. Una continuación de su Inverted Triangle I que, de saga, entrega su segunda vuelta. Y con ellos nos arriman otra vez a los más inhóspitos escombros de la deconstrucción sonora, la psicofonía que ahora les habita y el deambular vagante de voces que se orientan entre lo lisérgico y el paseo tenebroso, la catenaria plomizamente desplazada, el sample giallo corrupto y una residual lava abrasiva de drones y ritmos saturados de delays constantes, brujerías y aquelarres evocados y la profundidad narrativa y nocturna de estas pesadillas que triangularmente se invierten. No sin antes haber entregado una nueva película experimental, Allucinazione! y un nuevo proyecto videográfico con Ariana Papademetropoulos y Chloe Sobejko en su Inauguration of Snow White (y con música también de Mater Suspiria Vision y Pwin Teaks, siempre todos ellos prestos a la desaparición rápida de ediciones numeradas. Con Inverted Triangle II. Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors ofrecen alaridos desperdigados en ecos que resuenan en estéreo en una fantasmal erosión corrosiva de ritmos ametrallados, jingles precipitaciones hechos y flotaciones drónicas. Éteres de un nuevo espesor neblino aturdido, post-industrial y desolado del novismo avant-garde y el excéntrico witch house de drone maldito, krautrock pútrido, kosmiche de metalurgia zinc, trance ralentizado y enloquecidos y ofuscados ritmos derrotistas de ascensos y caídas. Triangulares, invertidas. 

En esta segunda entrega, de bastante más empacada y lograda estética sónica y audiovisual, que su primera, estos rostros ocultos se acompañan de colaboraciones de estas damas hechiceras de muerte y seducción sirena, casi mitológica, que embeben sentidos con bilis susurrada desde versos ritualistas que invocan conjuros de pociones y filtros mágicos. Son estas nuevas Medeas, Morganas, Liliths y otras arquetípicas herederas de las que ya nombraran Teócrito, Ovidio, Apuleyo o el mismo Horacio, las que facultan lo vocal como estirges que sobrevuelan noches nublas y pactan sobrenaturales cultos. Nos llevan también seductoras en un ralentizado giro que nos mira acentuando el pestañeo y el gesto acompañado que encomia su seguimiento zombi y desajustado desde Paradise of New H Suite (Paradise of New Religion of Medusa and Mania), donde voces ctónicas del inframundo conviven con manías persecutorias de Mania, que cuando Medusa no nos petrifica es ella la que psicotiza a través de ecos, flamígeros riegos de lavas escoriáceas y balsáticas y nanas convertidas en pesadillas agrietadas y rugosas en un desarrollo par de una misma cantata pagana. How I Quit Crack se aparece desde el lustre neon desvelado en flúor de electromagnetismo performático a través de esa Opera Infernale que culmina la primera cara de su vinilo y donde seguimos samples y silbidos de últimos gritos agónicos cavernosos que exhalan desesperación patológica y arrojan al equilibrio inestable de una muerte sensorial, lenta rítmica y quejosa atmósfera.
 
Continúan seduciendo voces en un jardín vacío y habitado (que también retrata Eugène Atget) derruido de trinos de pájaros reverberados las sensualidad vocal y casi promiscua, siempre quimeras, gorgonas y sirenas, que siguen cultos sacrificiales de polifonías vocalistas de arcana localización en A Giant Snake That Eats Ifset, cuyo título ya es bastante, autodevorado, evocativo, en los que son Shazzula, Ariana Papademetropoulos y Carmen Incarnadine las que seducen, desde su resonancia, el tímpano. I’m floating in a world of new age. De trepidaciones rítmicas y nuevos espesores trancedrónicos emerge la voz de Shivabel, otra de estas apariciones que abandona su mausoleo para el culto mistérico en la mareante, espejada en lo deforme y lobotómica Allucinazione! Que nos postra ante una nueva voz rebotada en destellos teosóficos que se devuelven, escatológicos, como espectrales seres cosmológicos-esotéricos en Inauguration of a New H, donde es el cántico embelesador de Marina Dellamore el que se agota en el último drone volcánico y humoso que parece querer solidificar a su fin errático fosilizado. Bienvenidos a una alucinógena épica witch house, con Mater Suspiria Vision, a una devasta muerte de cuyo eclipse sólo cabe resurrección.

*Puedes ver el teaser de su Inverted Triangle II aquí
*El ábum puede comprarse aquí en distintas ediciones (boxset, edición de 6 cubiertas de vinilo, cd-r).

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Artista: Mater Suspiria Vision

Álbum: Inverted Triangle II. Inverted Triangle II - Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors

Género: Witch house, ghost drone, drag

Discográfica: Phantasma Disques

Año: 2011