3 febrero, 2016. Por

Penny Necklace

Esta es la entrevista a Penny Necklace
Penny Necklace: 'Preferimos tocar muchos años para 200 personas que sólo un día para 200.000'
Penny Necklace

Mike Tyson habla en su libro de su conflictiva vida como delincuente juvenil en Brownsville, un barrio bajo de Brooklyn, cuando Odette Suárez de Puga, lideresa y alma máter de Penny Necklace, traspasa la puerta del madrileño Café Pavón mientras suena a modo de hilo musical una lista de Spotify de éxitos folkys contemporáneos.

Un curioso ejercicio en el que este charlatán, tras conocer el sino y el seno del proyecto desde sus orígenes, se reencuentra con el que hoy es uno de los grupos más personales de la escena synth-folk estatal: Penny Necklace, que hace escasos meses publicaron Este es el disco-fanzine de Penny Necklace, la que supone su primera referencia en largo, publicada en un curioso formato y en el que dan un vuelco a su sonido, cambiando los aires folk por la indietrónica más aérea, y cantando en castellano.

Tés negros mediante, charlo con Odette acerca no sólo de todos estos años hasta llegar a este primer ejercicio largo, sino de su percepción del lugar que tienen en la escena y de este reseteo y reinicio al que se someten con su primer éxito en ciernes: un doblete en Madrid este jueves 4 y el viernes 5 de febrero para presentar su debut.
Entrevista: Alan Queipo


Notodo: Es vuestro primer álbum largo después de una buena retahíla de EPs. ¿Por qué ahora? ¿Qué es lo que tenéis ahora que no teníais antes?
Odette Suárez de Puga:
La verdad es que no lo he pensado, pero creo que ha tenido que ver que nuestro último EP (Throwing Lights), era una especie de disco que ni corto ni largo, tenía siete temas…

NTD: …un “MP”…
O.S.P.:
Algo así. No conseguimos llegar a hacer un LP porque no teníamos dinero y llegamos muy pilladas y al final fue un disco que dio la sensación de que se quedaba a medias, que no terminaba de ser una cosa ni empezaba a ser otra. Por eso de cara a este decidimos pedir dinero; y cuando pides dinero, al menos nosotras sentimos que nos metíamos en un proyecto de mayor envergadura, con un carácter más profesional porque si no la gente no invertiría su dinero, y decidimos hacer nuestro primer álbum largo (aunque tampoco lo es tanto: tiene sólo diez temas). Tanto eso como el hecho de que haya un cambio claro de sonido, el paso a cantar en castellano y la sensación de que había muchas cosas nuevas que estaban pasando, decidimos hacerlo así.
“Pasar de cantar en inglés a castellano ha sido un cambio buscado, pero un esfuerzo enorme ”
NTD: ¿No había una intención de ‘órdago’? No de que sea la última oportunidad que os dabais, pero que igual sí que internamente podíais ser conscientes de que es el paso más importante que habéis dado estos años, y que si no llega a funcionar también puede tener consecuencias negativas…
O.S.P.:
Por ahora todo fluye de manera muy natural. Por supuesto, yo personalmente, al menos, tengo momentos en los que la música me hace sufrir un montón: a mis casi treinta años aún me cuesta conseguir, haciendo música, dar algunos saltos personales y afecta a muchos frentes de mi vida privada, y da mucha impotencia, es una putada; pero si sigo apostando por esto es porque me motiva. Si no me hiciera muy feliz, al fin y al cabo, no lo haría. Y todo lo que hago al margen de Penny Necklace también afectan al proyecto: hacer trabajos de diseño gráfico o de webs, por ejemplo. Creo que hemos ido creciendo, aunque haya sido muy de a poquito, pero han sido siempre pasos adelante, y la idea es seguir por este camino. No sé si el disco va a darnos un salto definitivo para formar parte de la escena, tocar más y poder vivir mejor: conozco grupos que tienen un estatus en el circuito mayor que el nuestro y no pueden vivir de la música, y se quejan de las mismas cosas que nosotras. También influyó que la gente nos dijese que hasta que no sacásemos un disco en formato largo no nos tomaban en serio…

NTD: ¿Sientes que es la primera vez que se está tomando en serio a Penny Necklace?
O.S.P.:
Creo que es la primera vez que nosotras invertimos dinero en serio para el proyecto: es la primera vez que contratamos a una agencia de comunicación; la primera vez que tenemos un mánager; la primera vez que hacemos un disco largo en un formato físico guay… Ya no somos nosotras mismas dando el coñazo, haciendo muchos papeles a la vez, casi sin delegar en nada. Hay cosas que fuimos probando en discos anteriores, como el tema de la distribución, y el EP anterior se distribuyó en la Fnac y no tuvo ningún efecto especialmente positivo: no nos dio ningún otro beneficio más allá de que la gente pudiera comprarlo en tiendas de otras ciudades a las que no íbamos a tocar. Pero exceptuando eso, ahora tenemos una dinámica profesional más “formal”, asumiendo menos papeles y delegando en gente que sabe y que también confía en el proyecto.
“Preferimos tocar muchos años para 200 personas que sólo un día para 200.000 ”
NTD: ¿Hay alguna experiencia en estos siete u ocho años que haya hecho crac, algún hecho simbólico que supusiese un antes y un después y que haya ayudado a reafirmar tus convicciones en este proyecto en concreto, Penny Necklace, y no en otros?
O.S.P.:
Si soy sincera conmigo misma mi cualidad no es ser músico instrumentista, como sí lo puede ser Julia [NdeR: batería del grupo], por ejemplo, y que puede tocar en cinco bandas a la vez. Yo, cante bien o mal, sería raro que cantase en cuatro o cinco bandas en simultáneo; creo que la voz es lo que da identidad a un proyecto, y yo elijo que sea a través de Penny Necklace, y no como parte de otro grupo. Además, en Penny Necklace tengo un papel más creativo, o al menos así ha sido hasta ahora: de alguna manera funciono como eje, y aunque no me sienta solista y me siento acompañada dentro de una banda, tanto Julia como Diana [NdeR: guitarrista de la banda] confían en mi criterio y en lo que sale de mi cabeza para que podamos funcionar como un engranaje común. Sí que me gustaría, por ejemplo, hacer canciones para otros artistas; pero siendo guitarrista o teclista en otras bandas, que lo he hecho en algunas, y no cumplir un papel más creativo, no acaba de gustarme.

NTD: No te gusta tener un papel secundario, ¿no?
O.S.P.:
Si pudiese aportar creativamente, aunque no sea la cara visible de ese proyecto, sí me gustaría; pero ser sólo una espectadora que reproduce lo que otro manda no hace que me sienta a gusto del todo. Intento no guiarme por ninguna regla, sino crear lo que a mí me apetezca.

NTD: Un poco a colación de esto; hay gente que te llama Penny a ti, personalmente. ¿Sigue siendo Penny Necklace “el grupo de Odette” o se han ido equilibrando las voces en el seno de la banda? ¿Qué espacio tienen Diana y Julia?
O.S.P.:
Creo que ya nos llaman “las Pennys”, que suena fatal pero nos llaman así (risas), y cuanto más representadas e identificadas con lo que hacemos y lo que proyectamos se sienten, también se sienten más integradas. Por mucho que quieras integrar a alguien, si ellas pensasen “ya lo hará Odette” y no están a mi lado o no se preocupan por lo mismo, no formarán parte; pero en este disco, que lo hemos compuesto juntas, que incluso muchas de ellas han nacido de un riff de guitarra de Diana o de un ritmo que trajo Julia, ya notan su impronta. Aun así, sigo creyendo que confían mucho en mi criterio, y es algo que agradezco; pero más que “mandato” es que creen en mí, en lo que les propongo. Hay discusiones y debates, aunque quizás sea yo la que ponga en común más ideas.
“Está muy bien hacer singles que lo peten, pero nosotras hicimos un disco en el que intentamos que todo tenga que ver, que sea una obra artística total ”
NTD: ¿Y a la hora de decidir ir a La Voz, y de algún modo “exponer” la música que hacíais con Penny Necklace en los canales de esa plataforma, hubo también debate?
O.S.P.:
No, eso fue una decisión personal mía.

NTD: Visto con la perspectiva del tiempo, ¿crees que tu paso por La Voz aportó algo a Penny Necklace o es algo de lo que ahora no te gusta que se pueda hablar, como le pasa a Lucía Scansetti con el de Carlos Jean en El Hormiguero en el que participó?
O.S.P.:
Creo que no es algo que pondría en mi currículum porque no lo vivo como algo representativo en mi vida musical, porque no me aportó nada ni formativa ni profesionalmente. Fue más bien una experiencia. Sólo había estado en televisión de pequeña, cuando canté con Rocío Jurado en una escolanía siendo una niña (ya que nos ponemos, ¡nombramos todo!). Creo que me hubiera arrepentido si hubiese rechazado la oferta de ir, me hubiera preguntado “¿qué hubiera pasado si…?”: lo hubiera idealizado y me hubiera imaginado algo mucho mejor que, ahora habiendo pasado por ahí, he vivido. La Voz al final es un medio de promoción sólo para los coaches, que están ahí sentados dando espectáculo pero sin interesarse por prácticamente ninguno de los participantes. Es un programa de televisión, no valoran la creación propia ni que alguien tocase un instrumento ni la sensibilidad. A pesar de eso, creo que la gente que va allí tiene talento y que la gran mayoría de los que estaban cantaban mejor que yo; pero yo no valoro sólo el “cantar bien”, sino un montón de factores extra que por allí no entran ni siquiera a valorar.

NTD: Otra de las novedades del disco es el paso al castellano. ¿Qué es lo que motivó el cambio? ¿Surge de manera natural o por la necesidad de llegar a más público?
O.S.P.:
La verdad es que no es que me haya levantado una mañana y haya decidido que lo que quería era escribir en castellano. Ha sido un cambio buscado y premeditado; un esfuerzo enorme, porque me cuesta mucho expresarme bien con palabras, y es un trabajo que me ha costado más que a otra gente que lleva muchos años escribiendo, sean letras, poemas o lo que sea. Por anecdótico, sí que recuerdo un concierto que dimos en Santander en un festival cuando aún cantábamos sólo en inglés, y estábamos Julia, Sara (cuando tocaba con nosotras) y yo, y escuchamos a Mutea, que hoy son Club Del Río, y cuando estábamos viéndoles decíamos que cómo molaría que el EP que íbamos a entrar a grabar la siguiente semana, que era Throwing Lights, fuese en castellano. A la vuelta en la furgoneta empezamos a traducir todas las letras al castellano (algunas adaptaciones eran un auténtico desastre) y al llegar le dijimos a Dany Richter, que ejerció de productor del disco, que qué le parecía la idea, y nos dijo: “muy bien, para el siguiente disco las hacéis de verdad, porque esto es un desastre ahora” (risas). Con Este es el disco-fanzine de Penny Necklace fue desde el minuto uno en castellano: sólo hay una canción que tuvo un primer esbozo en inglés, que es Una historia que nadie se cree, que en inglés era una canción anterior nuestra, Get My Name; pero el resto fue todo en castellano desde cero. Fue un trabajo muy duro, porque había letras que realmente eran tremendas, y el propio Víctor (NdeR: Cabezuelo, productor del disco y líder de Rufus T. Firefly) me metía mucha caña diciéndome que no le transmitían nada algunas letras, porque me ponía muy pomposa, intentaba ser poeta y no me salía (risas). Nos ayudaron mucho las improvisaciones en el local, también: cada una iba lanzando palabras o frases y a veces servían como puntal para comenzar a escribir una letra de cero.
“Siento que si uno busca al sello, el negocio que hagáis entre los dos no es beneficioso para ti ”
NTD: Las letras fuerzan una intimidad que quizás antes era más imperceptible. Aquí hay confesiones muy explícitas, historias que más de una pueden tener nombre y apellidos. No sé hasta qué punto sientes más vértigo ahora que antes, al menos en el plano íntimo…
O.S.P.:
Me siento cómoda hasta que ese fulano al que se le pueden poner nombre y apellidos aparezca en el concierto, pero hasta ahora no ha pasado… y no creo que tenga huevos a que pase. Son cosas que escribí en un momento, ahora estoy en otro diferente, no me siento exactamente igual. Es como las fases del duelo después de una ruptura, y hay canciones que forman parte de diferentes fases: desde odio hasta tristeza o culpa. Y aunque en cada uno de esos momentos yo pensara en alguien específico, seguramente vuelva a sentir algo parecido con otras personas; e incluso mucha gente haya sentido algo parecido a lo que cuento en algunas de ellas. Soy muy visceral, y o estoy súper enamorado u odio intensamente a alguien, y eso se nota también en las letras, pero no reniego de ello. Quizás me quite pretendientes, pero nada más (risas).

NTD: Ya no podrás ser la “tronista” del indie, entonces.
O.S.P.:
(Risas) No pasa nada, podré superarlo.

NTD: ¿Se equilibrarán en directo ambos repertorios, los del inglés y castellano; o empezáis de cero? ¿Entra en el plan adaptar alguna del inglés al castellano?
O.S.P.:
No entra en nuestros planes cantar nada en inglés ni tocar nada anterior a este disco. Hay una canción del EP anterior, The Wall Staring at Me, fue compuesta en castellano, se llamaba Obviedad, pero para los primeros conciertos sólo hemos preparado las canciones del disco y alguna que otra sorpresa; pero no entra en nuestros planes reconstruir canciones antiguas. Seguro que no vamos a cantar A Little Shine of Mine: eso te lo aseguro.
“No entra en nuestros planes recuperar o reconstruir canciones antiguas ”
NTD: Hasta hace no mucho una canción de Penny Necklace hubiese sonado como esto que suena aquí (NdeR: sonaban canciones de Mumford & Sons, The Lumineers, Of Monsters and Men…); y ahora tiráis por las órbitas sintéticas, ramalazos psicodélicos, kilos de reverb, melodías aéreas… ¿se acabó el folk en Penny Necklace?
O.S.P.:
Quizás los instrumentos que usábamos no es que se hayan acabado, pero sí la forma de componer, y la idea de proyectar el sonido de esos instrumentos que teníamos antes. Ahora tiramos más por programaciones electrónicas, por mezclar y filtrar texturas, pero suena menos a madera, eso sí: el mismo hecho de haber utilizado un iPad para hacer la preproducción del disco ya da un indicativo del tratamiento de las texturas y los matices. Es cierto que el disco tira más hacia los medios tiempos, pero vamos por fases: ahora estamos obsesionadas con hacer canciones de bombo-caja, porque nos flipa el último disco de Mucho, y quizás lo próximo que vayamos componiendo tire por ahí.

NTD: Víctor Cabezuelo, que toca en Mucho, entre otras bandas, es el productor del disco; y es la primera colección de canciones que suena, y mucho, a Rufus T. Firefly, donde también toca Julia. ¿Era una influencia buscada? ¿Tenéis miedo de que os comparen, que seáis la “versión femenina de Rufus T. Firefly”?
O.S.P.:
En sonido y arreglos está clara la mano de Víctor, porque el productor fue él, y él es el alma de Rufus. Pero creo que eso pasa con cualquier cosa que haga él: la prueba es el nuevo disco de Mucho, que suena también bastante a Rufus. Tiene una personalidad que se adhiere completamente a cada cosa que hace. Si además, nosotras hemos trabajado las tres con él; él ha tocado cosas en el disco; Julia toca en Rufus y a la vez es una de nosotras tres… Al final es normal que haya no algo, sino mucho de ellos en nuestro sonido; pero la diferencia es de dónde nacen las canciones, y no nacen de la cabeza de Víctor. Las letras de Víctor son más complejas, con más referencias cinematográficas o científicas, hablan menos de amor; y las nuestras giran más en torno a los sentimientos. Pero compartimos gustos musicales y mucho tiempo, es normal que una cosa suene a la otra.
“Las canciones abordan las diferentes fases del duelo después de una ruptura: odio, tristeza, culpa… ”
NTD: ¿Y no tenéis miedo de que se os acuse de falta de personalidad?
O.S.P.:
Yo continuamente ahora que estoy de promoción me comentan todo el rato “aquí ha estado Julia con Rufus hace unos meses”… pero, en el fondo, que me comparen con alguien que yo admiro no me molesta. El disco Nueve me lo sé de pe a pa: me lo sé del mismo modo que me sé los de Alt-J o Tame Impala, soy fan de ellos. Otra cosa sería que me comparen a alguien que no me gusta, pero no es el caso.

NTD: Recién hablabas de la impronta que deja Víctor en cada proyecto por el que pasa, de manera más pasajera o más formal. Si bien puede que sea pronto para decirlo, ¿crees que es una de las posibles figuras potenciales de un tipo de sonido para el pop alternativo estatal?
O.S.P.:
Quizá en un circuito sí; pero también creo que hay un sonido de “indie”, que es el de los grandes cabezas de cartel de los grandes festivales, que está representado tanto en ellos como en toda una generación de bandas emergentes. Rufus T. Firefly aún no está tan representado, ni en festivales ni en sonido. De momento están más en la letra pequeña. Pero sí que a quien le guste ese estilo de música es consciente de que un disco como Nueve ha sido muy importante, y que hay muchos músicos, con mayor o menor proyección, que lo han comenzado a coger como referente o como modelo. Es una persona valiosísima, y ojalá le vaya muy bien.
“Si no hubiese participado en La Voz hubiera imaginado algo mucho mejor de lo que es ”
NTD: Habláis de influencias recurrentes como Tame Impala, Alt-J o Warpaint. No sé si Víctor a la hora de producir o mezclar ha trabajado escuchando texturas o matices de discos concretos.
O.S.P.:
Cuando estábamos componiendo escuchamos mucho An Awesome Wave de Alt-J, de ahí sacamos el sonido de batería. En la voz no se parece tanto porque la de Alt-J es más seca y Penny Necklace es más pop. Luego, tiramos mucho de cerrar graves y agudos y luego abrirlo, que es algo que suena en muchas partes del Currents de Tame Impala, que fue un modelo; como también lo fue James Blake en esa concepción de pop digitalizado, de filtraciones indietrónicas.

NTD: ¿Por qué andar pululando en tres estudios durante tantos meses? ¿Cómo manejasteis los egos de gente muy acostumbrada a trabajar en producciones ellos solos como Manuel Cabezalí, Dany Richter, Brian Hunt o el propio Víctor?
O.S.P.:
Tiene sus dificultades, pero más en temas de organización: tipo de formato, archivos que se pueden llegar a perder, etc; pero, en realidad, es más lógico. El primer estudio en el que entramos, el Neo MusicBox, fue por haber ganado el concurso del Sonorama, y nos dio tiempo a grabar tres temas, que sirvieron como pistoletazo de salida para decidir no sacar esos tres temas y listo, sino hacer el disco. Ahí es cuando contactamos con Dany Richter, que tiene el estudio El Lado Izquierdo, y grabamos allí las baterías, que tiene un equipo muy guay para grabarlas, que es lo más difícil de grabar. Y el resto lo grabamos con Brian Hunt en El Invernadero, que es más hogareño, doméstico, analógico… más vivo. Creo que aprovechamos la virtud de cada uno. No son para nada ególatras, todo lo contrario: han acompañado y estado a favor de esta dinámica, y creo que han funcionado muy bien. Cuando hubo algún traspiés lo hemos solucionado rápidamente.
“No nos molesta que nos comparen con alguien que admiramos ”
NTD: ¿Por qué la muletilla constante de “esto es…”? ¿Es un accidente con el que seguisteis; o es una especie de álbum conceptual con un eslogan casi reivindicativo, de “esto es lo que somos”?
O.S.P.:
Podría ser. Reivindicativo no, pero conceptual sí. Está muy bien hacer canciones por separado o singles que lo peten en la radio, pero nosotros hemos hecho un disco en el que intentamos que todo tenga que ver, que sea una obra artística total. La referencia fue un vídeo en el que hablan acerca de John Baldessari, y donde mostraban su estudio, su casa, a él… Nosotras empezamos la campaña de crowdfunding con el mismo modelo, mostrándonos a nosotras, nuestro estudio, lo que somos a todos los niveles. Y a raíz de eso ya vino el resto: el disco, el bolso, el flyer, la nota de prensa… De hecho, es muy gracioso ver cómo algunos medios copian y pegan íntegramente las notas, porque al principio de ella pusimos la frase “esta es la nota de prensa de Penny Necklace”, y queda bastante ridículo que, cuando se supone que tienen que convertirlo en “noticia”, lo que hacen es fusilar el contenido íntegro sin leérselo.

NTD: Se dice que el disco ha muerto, que no hay nada más anacrónico que un disco; sin embargo, vosotros habéis decidido crear una especie de objeto de deseo. ¿Por qué?
O.S.P.:
La tirada es muy pequeña, son 500 copias, y entre los que ya lo habían pagado y a poco que haya un poco de recorrido, tampoco era una apuesta con demasiado riego. De todos modos, creo que el disco no ha muerto del todo, el mercado del vinilo sigue creciendo. Nosotras hicimos un fanzine porque el vinilo es bastante caro para fabricarlo, y si tienes el presupuesto justo y no exprimir a tus seguidores lo suyo era economizar medios; y como tenemos conocimiento de cuestiones relacionadas con el diseño o la creación gráfica, pusimos el conocimiento que tenemos en este proyecto. También es una manera de valorar a los mecenas: darles algo que puedan colgar en su pared, del que puedan formar parte a otro nivel.
“No tengo problema en estar con tíos, pero para trabajar me encuentro más cómoda con chicas ”
NTD: ¿Intentasteis mover el disco en algún sello? ¿Hubo algún contacto de algún arrepentido que haya querido hacerse ahora que el disco se está moviendo a buen ritmo?
O.S.P.:
No hemos mostrado el disco a ninguna discográfica. Tengo la sensación, que quizás es errónea pero por la poca experiencia que tengo, que si tú buscas a la discográfica, el negocio que hagáis entre los dos no es beneficioso para ti. Lo mejor es que sigas trabajando y que cuando la discográfica venga, te va a valer la pena en ese momento tener al sello detrás.

NTD: ¿Que el artista ponga las condiciones dices?
O.S.P.:
Creo que las condiciones tienen que ser justas, que una discográfica es una empresa que también tiene que ganar dinero… pero creo que no nos hace ningún favor especial. Tienen una infraestructura que puede ayudar a que un grupo sea muy grande; pero si luego comienzan a influir en el tipo de movimientos del proyecto, o qué tipo de música quieren que hagas, y no van a valorar lo que estás haciendo, no es un acuerdo justo. Si mañana un sello nos dice que vamos a estar sonando en Los 40 Principales pero dentro de un año no vamos a existir más, prefiero estar tocando muchos años para doscientas personas antes que tocar sólo una vez para doscientas mil.
“La gente nos decía que hasta que no sacásemos un LP no nos tomarían en serio ”
NTD: Antes de la entrevista me comentaste que no te gustaba mucho hablar de la idea de “grupo de mujeres”, que intentáis que no sea de lo que se hable cuando se habla de Penny Necklace. Después de que hayan pasado hombres, ¿hay de unos años a esta parte una especie de estrategia de que todos los miembros sean mujeres, como una máxima de marketing estético?
O.S.P.:
A ver, casualidad no es; pero hemos probado chicos y chicas a lo largo de todos estos años. Ha dado la casualidad de que las chicas que formamos la banda, que desde hace poco somos cuatro (NdeR: tras la entrada de Marta Brandáriz), somos gente con una sensibilidad parecida y una proximidad en la que conseguimos entendernos. No tengo ningún problema en estar con tíos, pero quizás para trabajar me encuentro más cómoda con chicas. O con un chico que tenga una faceta más próxima a la mía, sea una “faceta femenina” o sensibilidad en general. Con los tíos machotes de furgo y griterío no cuadro, al menos trabajando, donde puede haber momentos tensos, aunque de fiesta sí. Primero cuadré con Julia y luego con Diana. Pero hace no mucho músicos como Willy Tornado, o el mismo Víctor, que es casi una Penny más, también han conectado bien con nosotras. No es porque sea chico o chica, sino que sea una persona tranquila, de fiar, sensible.

NTD: ¿Qué esperáis de este disco? ¿Qué próximos movimientos vislumbráis en los próximos meses?
O.S.P.:
Ahora mismo lo que queremos es que siga moviéndose, que llegue a promotores de festivales y tener trabajo en verano, que podamos repartirlo por todos los sitios donde podamos. Estamos organizando una gira para llegar con las mejores condiciones posibles a todos los sitios donde nos dejen. Estoy muy contenta del feedback, tratan con mucho cariño al disco, la gente que le da la oportunidad al disco le gusta. Antes le hacían un caso más superfluo; y ahora hay gente que me dice que le gusta a un nivel superior al de antes, que igual le hacía gracia o le divertían las canciones. Ahora hay gente incluso que nos pide canciones para su boda. Y luego Mariana Borau, que es quien rodó el videoclip de Purpurina y que ahora está fuera de España unas semanas, está rodando historias-vídeos de cada una de las canciones, y la idea es juntarlas y hacer una especie de película que se llamará Esta es la película de Penny Necklace, y hacer algún tipo de estreno-encuentro en algún sitio tipo La Neomudéjar o Vaciador 34, o por el estilo. ¿Puedo hacerte una pregunta yo antes de acabar?
“Tengo momentos en los que la música me hace sufrir muchísimo”
NTD: Sí, claro.
O.S.P.:
Tú, que fuiste parte de Penny Necklace en sus inicios y que ahora lo puedes ver con cierta distancia, ¿qué sientes: orgullo, decepción, indiferencia?
NTD: Creo que es el mejor momento de la banda. Si bien de todos los EPs había cosas que me gustaban, y siempre valoré el potencial y el talento que teníais en las distintas formaciones que hubo a lo largo de estos cerca de siete años, creo que casi siempre me faltaba algo o me sobraban cosas, tanto creativamente como de gestión del proyecto, que daba una sensación de cierta inestabilidad. Yo ahora sí que veo estabilidad, buenas canciones, un trabajo organizado, buena proyección, cierta personalidad y que siembra una semilla para crecer en una buena dirección. A mí hay tres o cuatro canciones del disco que me gustan mucho, y creo que es de lo más destacado del último tramo de 2015. No es la primera vez que estoy orgulloso de lo que lo hacéis, pero probablemente sí la vez que más lo estoy, y que más me apetece que la gente conozca a Penny Necklace.

Penny Necklace