Muchos han sido, son y, en un presente continuo que adelanta futuro, seguirán siendo, los proyectos que en este año revisiten una propedéutica que es fontana siempre fundamental del revival incesante de esa significación natural del producto artístico, como decía Panofsky. Sin ponernos tan finos, pero recordando muchos proyectos de curvatura y caída en el pasado ochentero de la vibración de onda vástaga, como bien pudieran ser Mirrors, John Maus, Sixth June, Mushy, Led Er Est, The Softt Moon, Black Marble, //TENSE// o Mode Moderne, por nombrar algunos ejemplos, es lógico adivinar cómo en el itinerario que Scott Milton sigue hay una orientación cada vez más tendente al pop y al trabajo macerado y consumible. Sintetizadores de nocturnidad fugitiva sobre impulsos rítmicos de una cold-wave electro y esa constante clerical-ritualista (también parte de su estética, siempre de lúgubre claroscuro y hábito monástico) en un sonido conjurado desde un brío tan pronto épico, neorromántico o gótico, como industrial, brillante y, de drones de rocío helado, escapista. Milton atraviesa así los senderos más oscuros que fueron depositarios de sus primeras incursiones en Disaro y en Desire con The High Road para desembocar en este Loyal To A Fault para los, siempre interesantes, catálogos de Mannequin y Desire. Y así nos lo encontramos, fiel a una culpa. La culpa. Su culpa.
Por su culpa se abandonan ergástulas de arquitectura siderúrgica hacia un paseo noctívago rumbo desvelado y vigía hacia un synthpop noir. Por su culpa la redención más aciaga sucumbe al embelesamiento infeccioso de una dinámica más practicable y pop en un trabajo protoelectrónico de atmósferas neones y etérea luz negra. Por culpa de la colaboración con Philipp Münch (de Synapscape y The Rorschach Garden) el nuevo trabajo de The Present Moment vira ligeramente hacia la síntesis que no guarda dilataciones innecesarias ni dispersiones abusivas. Centrado en un trabajo más sincrético, los cíclicos sintetizadores, los bancos de niebla drónica, los bajos pronunciados, los compases propulsados y la afinada pulsación melódica escorada que despunta emocional en agudos al quiebro de unas síncopas, son algunas de las estrategias compositivas y sustancia transvanguardista de este nuevo catálogo sonoro de Scott Milton. Una exploración que hibrida géneros hacia una especulación neoísta que sobrevuela una cinemática concatenación de nocturnos viscerales y adictivos. Culpables de esta revisión, los diez temas que componen Loyal To A Fault avistan éxtasis vocales posrománticos y sinfonías atávicas que hacen de cada uno de ellos una eclesial eucaristía. De obsesivas tragedias y terror cold cave (The Distance Between Us o Intrigue, vaya si lo es), himnos de un neosynthpop enriquecido (que tocan cielos crepusculares con A New Day o Precision), dramas ferroso-marciales (The Start Echo), accidentes abisales de cautivación esotérica, naufragio emocional y deleitantes sintes en armonía (Rejection), panegíricos de neurolépticos traumas proto-electro-trónicos (A Loyal To A Fault, Alone o Cheap Thrill); estas piezas gótico-modernistas, a tiempo presente, se convierten en pequeñas odiseas sintéticas de lamentación mesmeriana y magnética. En viajes trágico espaciales de pérdidas y ausencias. En sus quejidos nostálgicos y en su hechizo, clamor, está su pecaminosa culpa. Su fidelidad a la culpa. Por su culpa. Por su gran culpa.
Artista: The Present Moment
Álbum: Loyal To A Fault
Género: Synth noctívago
Discográfica: Mannequin / Desire
Año: 2011
