El viejazo no perdona a nadie. Y mucho menos a los músicos y bandas. Si tuviéramos que analizar la historia del pop contemporáneo (desde los ’50 hasta nuestros días) podríamos decir, amén de lo resultante en las últimas décadas, que salvo honrosas y contadas excepciones, los grupos de rock alternativo de los ’90 son los que logran mantener cierta plenitud creativa, renovación, evolución y temple a la hora de “hacer”. Allí tenemos a Sonic Youth, Yo la Tengo, Portishead, Radiohead, PJ Harvey, Blonde Redhead o los que aquí nos competen, Low, entre muchos otros surgidos hace dos (y en algunos casos hasta casi tres) décadas. No es de extrañar que esa peculiar comunión de rock alternativo noventero, a caballo entre la lisergia de la generación X, la explosión de un rock independiente para radiofórmulas y la elevación de un combinado de bandas que de tan maduras en su juventud se han transformado, hoy, en los grandes maestros de las nuevas juventudes rockeras. Entre toda la nueva ola y horda a puñados monstruosos de bandas súper limitadas por una auténtica tremendamente ausente, son los mismos que (n)os hicieron temblar hace quince los que siguen pariendo el grueso de los grandes discos del año. Y como muestra un botón: Low regresan de aquella lápida pseudo-brumosa que supusieron sus dos discos anteriores (y los primeros bajo el ala de los casi-siempre-eficientes Sub Pop), The Great Destroyer y Drums and Guns, materiales bastante más filosos, guitarreros y poco sorpresivos, y se sacan de la manga C’mon, una mezcla suave pero perfectamente encaminada entre su seña de identidad, el slowcore, con algo de trip-hop, orquesta de rock alternativo y un pop luminoso casi épico.
El impacto es mucho más sano y golpea más fuerte si te coge por sorpresa. Y no es que ya no se confiaba en Low ni mucho menos: el trío norteamericano nunca ha decepcionado, pero sí que había bajado la guardia. Culpar el grado de implicación de Alan Sparhawk con su proyecto paralelo, Retribution Gospel Choir, es pecar de incauto. La espiral en la que cae un grupo mítico dentro del underground global pasados ya los diez años y casi aniquilada la escena, obligando a reconstruir las bases de los que lograron sobrevivir, es chungo. Y C’mon supone un golpe de efecto ante los incrédulos: la parejita (Mimi Parker y el mencionado Sparhawk) junto al tercero en discordia, Steve Garrington, se trenzan en una escapada hacia lo oblicuo, lo atmosférico, lo punzante, lo teatral. Y dramatizan. Porque el pop es dramático y porque el imperativo del título del disco obliga a trenzarse en una batalla ultra-madura de lo magistral de renovar la escaleta de las etiquetas hacia menesteres menos trágicos que estar preparados para el fin. A juzgar por canciones como Majesty/Magic, una de sus mejores piezas desde Canada o John Prine (ambas de Trust, probablemente el mejor disco del trío hasta la fecha). No es extraño retrotraer a Low hace casi diez años, cuando ultimaban detalles para publicar Trust, y se encendían en melodías más febriles, lentas, parsimoniosas pero con una intensidad y un relajo que se detenía en la impaciencia. Quizás por eso han preferido quedarse en sus calles de Minnesota, más precisamente en Duluth, para ocupar una antigua iglesia yankee y hacer un revival hacia el futuro y volver a los orígenes sin dejar de mirar para adelante. ¿Lo cualo? Básicamente manteniendo la presión de sus álbumes más tensos y lentos (The Curtain Hits the Cast o Long Division) pero rellenando aquella fiebre sudorosa y cansina con un teatro rigurosamente luminoso, evitando los achaques tanto darkys como guitarreros sucios. Por allí aparecen piezas con un tratamiento de una enormidad claustrofóbica como Nothing But Heart (o Sparhawk después del llanto y el arrepentimiento), la armonía pura y la dosificación perfecta de la violencia con la paciencia (Done, con un sonido de lap steel pulido por Nels Cline, guitarrista de Wilco) o la americana después de la americana (Witches: pura erosión hacia el infinito). Un trabajo que supera la madurez y antoja una nueva etapa para Low, lejos de la pereza del ruido y más cerca de las zonas espaciales (pero bien producidas) de Galaxie 500 o Spiritualized, del art-rock menos híbrido de Lou Reed, del blues desenraizado de la América profunda de los '40, de la ñoñería redentora de The Magnetic Fields, de la inevitable compañía de grupos de su generación como Yo la Tengo o del empape con grupos más actuales como The National. Claves certeras para no morir intentando ahogarse en sus trece. Melancolía en tonos ocres.
*Low están de gira por nuestro país: el martes 27.03 en Barcelona, el 28.03 en Madrid, el 29.03 en Santiago de Compostela, el 30.03 en San Sebastián y el 31.03 en Toledo.
*Escucha el disco en Spotify haciendo click aquí.
Artista: Low
Álbum: C'mon
Género: Slowcore
Gira:
26.03: Sevilla. Teatro Central
27.03: Barcelona. Apolo (con Rauelsson)
28.03: Madrid. But (con Rauelsson)
29.03: Santiago de Compostela. Capitol (con Rauelsson)
30.03: San Sebastián. Kursaal Sala de Cámara
31.03: Toledo. Círculo de Arte (con Rauelsson)
Discográfica: Sub Pop / PopStock!
Año: 2011
