15 diciembre, 2016. Por

Ruiseñora

El Siglo XXI es el nuevo Siglo XX
Ruiseñora

Los niños jugaban al escondite
y aquel limonero los vio perder;
ya nadie se acuerda del siglo XX,
tuvimos que crecer.

¿Se puede ser coplera desde el infrandergráun? ¿Se puede mirar al siglo XX con un cariño propio de una folclórica arraigada a la tierra, a la tradición, a la copla; y sin embargo no desenchufar los cables del sintetizador y las baterías programadas? ¿Existe una vía para el cuplé en la psicodelia popular?

Sí a todo. Esa es la respuesta que consiguen darnos Ruiseñora, dupla formada por Elia Maqueda (a quien los más alternativos del patio conoceréis por haber formado parte de las extintas Agnes, pero también por haberla visto el último año poner voz a espíritusanto en directo) y Atilio González (que anteriormente pasó por bandas como Matarse en la Castellana, Mantra for Saints o Jygüer; y actualmente colabora con Alborotador Gomasio), quienes acaban de debutar con Siglo XX, un vistoso puente en bajas fidelidades que consigue edificar un túnel en el tiempo que nos conduce de la psicodelia sintética más espacial al cuplé, la copla y el folclore de raíz… y viceversa.

Con evidentes puntos en común con las primeras maquetas de proyectos como La Bien Querida o Astrud o esa idea de rave coplera que impuso el año pasado Le Parody, Ruiseñora pían cantos universales y contemporáneos pero con una evidente toma de tierra en lo tradicional. Quizá el mayor valor de su cancionero es no intentar rehacer clásicos históricos de Imperio Argentina, Raquel Meller, La Goya o Pastora Imperio; sino que encuentra en la pluma de Elia Maqueda un revitalizante cancionero que, junto con el de De la Puríssima, reinicia en un hipotético “Año 2” una nueva era de la copla y/o el cuplé.

Entremedias, órbitas que nos retrotraen a las atmósferas espaciales del indiepop maquetero de los años ’90, entre los Manta Ray y Los Planetas más experimentales e incidentales y espacios densos, repletos de neblina antigua en los que dejan himnos contemporáneos que van desde la nostalgia del tiempo pasado (Siglo XX), a una precuela de El último cuplé de Sara Montiel (El primer cuplé), temáticas clásicas actualizadas como la de la hostilidad emocional (Hay un huracán o Rencillas) y hasta apologías de lo rural con reflujo a Lorca y Miguel Hernández (Campo a través).

¿El Siglo XXI es el nuevo Siglo XX?

Ruiseñora