19 Abril, 2016. Por

Coque Malla

El hombre y la tierra
Coque Malla: 'Me preocupaba más ser una estrella de rock que hacer buena música'
Coque Malla

De ser "un astronauta más" recién emigrado del "universo ronaldo” a ser “el último hombre en la tierra” han pasado algo más de quince años. Tres lustros y monedas en los que la figura y la obra de Coque Malla ha sufrido un cambio radical, en los que su cénit como artista continúa escalando posiciones y convirtiéndolo en uno de los más superdotados símbolos del rock de autor (en y) español.

Su último movimiento es el, hasta ahora, uno de los mejores discos de lo que llevamos de año: El último hombre en la tierra, un ejercicio de fino y adulto rock and roll sinfónico de autor que eleva las facultades de un Malla con el que quedamos en el madrileño barrio de Vallecas, a escasos metros del local de ensayo, y con el que compartimos bistec con ensalada en una conversación en la que hablamos de madurez, de ‘lo rock’, de nuevas categorías, de publicidad, televisión y canción protesta.

Notodo: La última vez que nos vimos me contabas que estabas en un momento de replantear tu carrera, y sentías que el reconocimiento de Termonuclear no había sido el que esperabas. No sé si en estos cinco años en los que hiciste muchas cosas pero que no grabaste canciones nuevas tienen que ver con ese replanteamiento…
Coque Malla:
Supongo que sí. De todas maneras, aquel fue un momento muy concreto, y la vida cambia y acaba yendo por diferentes lados. Mujeres tuvo un reconocimiento muy potente, entonces esa perspectiva cambió. Desde La hora de los gigantes empezó como una promesa de idilio con el público y con los medios que no acababa de cumplirse que creo que con Mujeres sí se cumplió: tuvo mucho éxito, gustó y todo empezó a tomar otra dimensión. Mi vida ha cambiado, también: he tenido una hija, me he ido al campo a vivir… Las cosas cambian. Y luego, por fin empezaron a aparecer las canciones de este disco, que es un disco que requería toda la atención, todo el mimo y un montón de trabajo, por eso en su momento anuncié que iba a dejar un tiempo de tocar: intuía que el disco que venía iba a ser muy gordo de llevar: desde el proceso de composición a la producción; y me ayudó bastante aquello de la Gira fantasma para tomar aire y reflexionar; fue un acierto parar una temporada.
“He conseguido enfocar el objetivo en situaciones que no son parte de mi mundo interior ”
NTD: Dices que no es un disco autobiográfico, que no trata de tu vida en el campo, de “hombre aislado”. Sin embargo sí que hay guiños que pueden presentar esa lectura, desde el título mismo, El último hombre en la tierra. ¿Crees que es un disco que podrías haber concebido de la misma manera en el entorno urbano al que estabas habituado antes?
C.M.:
Yo creo que sí. Cuando yo digo eso es que no quiero que la gente saque frases de las canciones e intente adivinar mi vida a través de ellas. No digo que no tenga nada que ver, pero sí que no son autobiográficas las canciones de la primera frase a la última. Uno parte de una emoción, que ya de por sí es algo bastante abstracto. Son emociones y sensaciones que forman parte de lo que uno vive en su día. Y sí, el campo puede estar ahí; pero si tú no sabes que yo vivo en el campo no dices: “este disco lo ha escrito uno que vive en el campo”. No es un disco de marginación ni mucho menos. Es un disco sobre lo que yo escribo siempre: de amor, desamor, añoranza, soledad, alegría… En este disco, además, he conseguido quitar el objetivo de mí mismo y enfocarlo en otras situaciones, completamente externas, que no son parte de mi mundo interior, sino cosas que observo.

NTD: ¿Cómo surge la idea y decisión de trabajar con tu hermano Miguel en el disco?
C.M.:
Lo primero que hicimos Miguel y yo juntos fue At the Movies, una canción que hice por encargo para TCM por su aniversario. En ese momento quería hacer una cosa con cuerdas y no sabía muy bien a quién llamar: estaba un poco perdido, no sabía en quién confiar y que me entendiese y tuviese buen gusto. Llamé a Diego Galaz, que es un violinista increíble y artífice de Fetén Fetén, renovadores de la idea de música tradicional, además de tocar con gente como Nacho Mastretta, y es muy amigo. Yo tenía la idea de que Diego hiciese los arreglos de cuerda y Miguel los de metales, pero cuando Diego me dijo que Miguel les acababa de hacer un arreglo para una orquesta y se habían quedado con la boca abierta lo tuve claro. Nunca había pensado en él como arreglista de cuerdas porque él es un tipo muy humilde y muy reservado y no lo va vendiendo por ahí.
“He roto prejuicios en torno a mí a base de hacer discos muy buenos y dejarme el corazón ”
Los arreglos que hizo para At the movies fueron increíbles, encajamos perfecto; luego hicimos otra canción para Bite, una película de terror medio gore, de un director español que vive en Inglaterra, y le quise meter cuerdas y arreglos sinfónicos. La volví a hacer con Miguel y volvió a ser increíble, así que fue inmediato que quisiera aplicar estos casos que hasta ahora eran puntuales al sonido del disco. Y así fue, de hecho.

NTD: ¿Y por qué esta inquietud de darle a las canciones este empaque sinfónico? ¿Sentías que era algo que tenías por hacer?
C.M.:
De alguna manera sí que siento que es algo que llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo. Yo siempre he intentado ir en esa dirección: con Los Ronaldos en alguna canción hicimos algún intento de meter cuerdas, pero era otra época y era complicado en ese entonces meter unas buenas cuerdas a menos que te fueras a Londres y te gastases un pastón…

NTD: Quizás las cuerdas “españolas” sonaban más a verbena que a grupo con aristas sinfónicas, ¿no?
C.M.:
Claro. Pero vamos, las influencias y mis ganas de poder hacer algo en esta dirección siempre han estado ahí; pero quizás fue la brutal influencia por la música de Neil Hannon, de The Divine Comedy, quien ha disparado algo que ya estaba ahí: la capacidad que tienen por entrelazar música clásica y pop me tiene obsesionado de un tiempo a esta parte. Miguel ha entendido claramente por dónde quería tirar y hemos hecho un equipo de puta madre.
“Antes me preocupaba más ser una estrella de rock que hacer buena música ”
NTD: Quizá de tu etapa en solitario sea el disco más equilibrado: hay mucha variedad de registros, desde singles clásicos hasta onda circense, rollitos spoken word y la sensación de que estás contando muchas cosas, como si fuese una película sin imágenes… ¿Querías que se notase ese movimiento sin caer en la idea de “disco conceptual”?
C.M.:
Tuve la idea de “disco conceptual” muy pronto, en la época de Termonuclear; y luego apareció Mujeres que es un disco de duetos pero que nace de un concepto, que es contar las relaciones entre hombres y mujeres; pero éste no. Empecé a componer y me salieron las canciones que me salieron, tenía claro que quería que hubiese cuerdas y arreglos sinfónicos… pero lo que le ha dado unidad al disco ha sido el trabajo que hemos hecho en el estudio, en el local, Miguel en su casa… Y al final el concepto del disco es la unidad.

Tenía miedo, ya con muchas canciones grabadas aunque no terminado el disco, de que fuese demasiado dispar, y que suene a ensalada incoherente: pero en cuanto me lo puse me di cuenta de que convivían perfectamente Lo hago por ti con El último hombre en la tierra, y eso se ha dado por el trabajo y el mimo de todos, y el trabajo de José Nortes y el mío en la producción y la manera en la que abordamos las canciones y el sonido.

NTD: Hay canciones de rock and roll, de blues, de rock de autor; pero también hay otros sonidos. ¿Crees que es justa la etiqueta de “rock” para definir a este disco o crees que sería limitarlo?
C.M.:
Yo creo que sí. Desde que The Beatles hicieron el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band el concepto de rock saltó por los aires. Entonces, ahora, ¿qué es rock y qué no es rock? ¿Qué es pop y qué no es pop? Hace muchos años que todo eso se expandió tanto con grupos como los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, Bowie, Dylan… Cogieron el pop y el rock, experimentaron con ello y lo expandieron: no me lo he inventado yo ni mucho menos. El rock para mí es un género mayor que le hace justicia a cualquier cosa: no es una definición pequeña. Quizá alguien que no ha escuchado toda la historia del rock o que no tenga una cultura musical muy grande y le digan que esto es un disco de rock se despistará; pero yo sí que considero que es un disco de pop-rock.
“Me llamaron de A mi manera y dije que no; quizás hubiera ido con un formato y compañeros diferentes ”
NTD: Aunque salvando las distancias, y como sucede en el Sgt. Pepper’s…, dijiste que este es un disco en el que querías que “pasasen muchas cosas”. ¿Crees que en los discos anteriores tuyos pasaban pocas cosas?
C.M.:
Lo que quería es que, harmónicamente, fuese mucho más complejo que los discos anteriores y que cosas que yo he sabido hacer hasta ahora. He intentado complicar las cosas, musical y harmónicamente hablando; pero eso no quiere decir que en los discos anteriores pasasen pocas cosas: pasaban las que pasaban, y en este disco he querido llegar más lejos. No en cuanto a calidad, que eso es muy relativo y subjetivo: pero sí que melódica, instrumental y harmónicamente pasan muchas más cosas que en discos anteriores que he hecho.

NTD: Para referenciar el sonido del disco hablas de The Divine Comedy pero también orbitan nombres como los de Burt Bacharach, Frank Sinatra, Richard Hawley… ¿Hubo discos concretos que hayáis escuchado en el estudio para acercarte a determinados patrones?
C.M.:
A la hora de componer no, porque creo que eso es algo muy íntimo: si uno coge una referencia para componer una canción está muerto. Otra cosa es que tú compongas y haya cosas que te salgan porque es la música y las emociones que llevas dentro: cuando tú escuchas mucho a un artista es como intoxicarte con algo, y cuando haces pis o sudas (risas) sale fuera. Con la música pasa igual que con el vino. Si tú estás un año escuchando a Divine Comedy, Richard Hawley, Bowie y los Beatles es normal que acabes sudando las emociones que te han transmitido sus canciones.
“Un anuncio no es el mejor vehículo para transmitir tu obra, pero hoy día hay pocos vehículos donde difundirla”
Eso no quiere decir que te pongas a replicar de disco ajeno a papel y boli propio esas sensaciones: eso no tiene alma. Lo que sí hicimos a nivel arreglos fue encontrar climas (que es muy difícil poder transmitirlo con palabras cuando además tampoco tienes técnica académica, como es mi caso), poniendo ejemplos a los arreglistas, escuchando mucha música. Creo que este especialmente es un disco que agradecerá que se lo escuche entero, he pensado mucho en el orden, en la manera de ensamblarlas…

NTD: ¿Por qué dices que “éste especialmente”?
C.M.:
Por cómo ha quedado. Nunca me ha costado menos hacer un orden, parecía que estaba hecho antes, es un disco de muy difícil producción pero muy ordenado, equilibrado: una canción como La señal, con esa entrada de cuerdas, me estaba pidiendo a gritos ser la canción de arranque… Y fueron saliendo una atrás de otra, con ese final de la nana. Para mí es un disco que tiene un ritmo perfecto.

NTD: No se puede decir ni de coña que sea un disco político ni de canción protesta, pero sí que hay algunos ramalazos en canciones que evocas a la situación sociopolítica. ¿Querías mojarte, en ese sentido?
C.M.:
Sí, uno saca las canciones de las vivencias. Uno de repente siente algo con la realidad que le choca y de pronto lo convierte en canción o no. Esta vez sí ha pasado. Hay algo hermoso, noble, positivo en todo lo que ha pasado política y socialmente en los últimos años, y es la gente saliendo a la calle y diciéndole a los políticos que basta ya, que no nos representan; pero después de unos cuantos años de eso me surgió la reflexión de: buscamos siempre el cambio en las instituciones, y las instituciones somos nosotros. Estoy convencido de que los políticos son un reflejo de lo que somos, y como no cambiemos nosotros profundamente nada va a cambiar. El cambio está en una revolución espiritual individual de cada uno, y de eso habla El cambio interior. En Todo el mundo arde también van los tiros por ahí. Santo, santo podría aplicarse también a un cambio desde la base, que viaja a la génesis, una búsqueda de cambio que nos haga libres.
“A la gente le pones música en televisión y cambia de canal ”
NTD: En los últimos años parece que has encontrado en los anuncios de televisión el espacio que no se te está dando en radios comerciales como sí se te daba antes. ¿Crees que el espacio que da este tipo de soportes vale más o comunica mejor la obra que sonar en Los 40?
C.M.:
Buena pregunta. No sé si vale más o menos, pero desde luego sonar en Los 40 Principales es mucho más caro: es imposible entrar ahí.

NTD: ¿Con esto nos dices que hay que pagar mucho para sonar en Los 40?
C.M.:
Es que Los 40 Principales es un servicio radiofónico para radiar tu música y cobra por ello. No es ningún secreto ni es la mafia: es una empresa privada y tienen derecho a hacerlo. Pero es que yo creo que además hay un cuaderno de estilo que ni siquiera pagando habría espacio en ese perfil de radio comercial: los grandes accionistas de esas grandes radios consideran que hay determinada música que no debe sonar, y no la radian. ¿Un anuncio el mejor vehículo para transmitir tu obra? Evidentemente, no.

Ahora bien, hoy día hay muy pocos vehículos masivos para transmitir tu obra; y si la propuesta es interesante, ¿por qué no? El creativo publicitario que está detrás del anuncio de BMW en el que suena La hora de los gigantes es el mismo que estaba detrás de aquel de IKEA del No puedo vivir sin ti, y es un tipo que hace cosas muy interesantes, dicho por todo el mundo que trabaja en el medio publicitario. La campaña de IKEA fue bonita, la música sonaba sola, sin locución, y difundió esa canción a unos niveles impensables en otros medios. Ahora nos ofreció una campaña nueva e interesante y respetando la canción y me pareció bien. Por el camino llegaron miles de ofertas para entrar en otras publicidades que yo he rechazado, y eso la gente no lo sabe.
“El cambio está en una revolución espiritual individual”
NTD: ¿Y no tuviste miedo a que la gente diga que eres un “pesetero”?
C.M.:
Volvemos al “cambio interior”: eso la gente lo dice subido a un BMW. Y ahí está ironía y la trampa de esta sociedad en la que todos estamos metidos hasta el tuétano. Si un tío se ha ido a una cueva y está viviendo íntegramente con sus principios y me recrimina que yo le he vendido una canción a una marca publicitaria, igual me preocupa, lo escucho y veo qué puedo aprender de él; pero ahora mismo estamos todos empatados, entrampados y jodidos.

NTD: No sé si has visto el programa de LaSexta A mi manera [NdeR: entrevistamos a Coque apenas días antes de la muerte de Manolo Tena], donde hay muchos compañeros de tu generación (algunos mayores, otros menores). Se ha criticado mucho, pero a la vez es uno de los pocos programas de música que hay hoy en día. ¿Tú estarías dispuesto a entrar? ¿Crees que hace bien? ¿Te gusta el formato?
C.M.:
Los artistas que están ahí están trabajando, ganándose el pan. La música está jodida, y de repente llega una oferta de trabajo, la coges y lo haces lo mejor que puedes. Y eso es lo que tengo que decir respecto a los que entraron. He de decir que estoy flipando positivamente con Manolo Tena: me parece un cantante acojonante. Nunca me hubiera planteado que Manolo Tena me podría molar, y de repente viendo el programa lo veo cantante con un swing, un feeling y una voz de haberlo vivido todo acojonante…
“La influencia de The Divine Comedy disparó mi interés por entrelazar música clásica y pop”
NTD: Eso literalmente, ¿no?
C.M.:
Literalmente (risas).

NTD: ¿Tú no entrarías?
C.M.:
Me llamaron y dije que no. Pero esto ya es una decisión personal: yo haría ese programa en un sótano guarro lleno de guitarras…

NTD: ¿Y con qué compañeros?
C.M.:
Alondra Bentley, Jacobo Serra, Iván Ferreiro, Suso Saiz y Josele Santiago. Creo que somos toda gente que nos encontramos, nos ponemos a hablar y nos hacemos amigos: tenemos cosas en común, amamos la música de la misma manera, dedicamos el 100% de nuestra vida a intentar hacer buenas canciones… Si a mí me dicen que van a hacer un documental dos semanas conviviendo en un estudio, me apunto. La casa es lo de menos: no sé por qué tiene que verse esa opulencia, esas chimeneas de mármol… no lo entiendo muy bien.

NTD: Una cosa como lo que hicieron Pereza, Amaral, Xoel López, Quique González e Iván Ferreiro con músicos argentinos en el Laboratorio Ñ, ¿no?
C.M.:
Exactamente. A mí el formato no me disgusta, pero el estilo de cómo está hecho es lo que me parece más tontorrón. Pero vamos, también es verdad que es el único programa de música que hay, con gente tocando canciones, y ya es algo.
“Alguien que no tenga una cultura musical muy grande y le digan que este es un disco de rock quizás se despistará ”
NTD: También está Qué tiempo tan feliz
C.M.:
(Risas) De todos modos, no estoy seguro de que sean unos ejecutivos malvados que digan: “vamos a quitarle la música a la gente de la televisión, que la está pidiendo a gritos”. A la gente le pones música en televisión y cambia de canal.

NTD: Pero luego pones La Voz y es el programa más visto del año…
C.M.:
Ya, ya. ¿Pero crees que si Telecinco pusiera un programa acojonante de música la gente lo vería?

NTD: No, yo creo que del mismo modo que hay espacio para mostrar cómo viven los cocodrilos o cómo se mueven las redes de Eduard Punset, TVE podría hacer espacio a algún programa de música que no se emita los martes a las dos de la madrugada como Los Conciertos de Radio 3…
C.M.:
Sí, por supuesto. Creo que deberían, es su obligación como televisión pública; pero el problema que no haya música en los medios no acabo de estar seguro que sea de los medios. Aquí cambiamos de canal. Recuerdo que Andreu Buenafuente, que sigue apostando por las actuaciones en directo y por una selección de artistas exquisita, tuvo que quitar en su época de La Sexta las actuaciones, porque en cuanto ponían la música la audiencia desaparecía y no volvía.

NTD: Para terminar: dices que la gente conoce más y mejor tus canciones, y que las respeta más tanto a ellas como a ti. ¿Qué es lo que crees que has ido ganando en estos años? ¿Crees que la gente ha roto prejuicios en torno a ti o al revés?
C.M.:
Supongo que se han juntado las dos cosas: yo he roto prejuicios en torno a mí a base de hacer discos muy buenos y de currar mucho y hacer conciertos muy buenos, trabajar muy duro y dejarme el corazón…
“He intentado complicar las cosas, musical y harmónicamente hablando ”
NTD: ¿Antes no lo hacías?
C.M.:
Buena pregunta. Sí, sí lo hacía, pero creo que había una preocupación importante en ser una estrella del rock, que superaba mi también interés por hacer buena música. Y luego, que el tiempo también te da herramientas para aprender a ser mejor: he trabajado y avanzado y eso la gente lo ha ido percibiendo. Es difícil, y es una de las razones por las que ha pasado esto de forma paulatina, pasar de una banda con mucho éxito y con un estilo determinado a hacer un disco como Soy un astronauta más en el que yo flipaba y me preguntaba sobre la existencia. Eso ha ido que ir remontándolo poco a poco. Es un análisis complejo, casi terapéutico.

NTD: ¿Y hacer discos como éste crees que te aleja de la idea de seguir siendo un ronaldo?
C.M.:
Pero ese alejamiento no lo da sólo este disco: lo da la vida, la evolución y el hecho de mirar alrededor y darte cuenta de que no me veo haciendo discos con Los Ronaldos. Se puede hacer un día como un acto de celebración, pero yo ahora mismo no lo veo. Y la culpa de eso la tiene el paso del tiempo, el crecimiento, el envejecimiento.

Coque Malla