9 febrero, 2016. Por

Igor Paskual

Enciclopedismo y práctica del rock
Igor Paskual: 'Igual no suena muy cool, pero yo hago rock español'
Igor Paskual

"Adoro la vida", dice en un momento Igor Paskual mientras conversamos en un café en el barrio de Malasaña. En algo más de media hora, se bebe dos cervezas pese a ser las 4 de la tarde y habla de modo entusiasta y vitalista, con voz muy alta y gesticulando con todo el cuerpo. Uno se queda con la sensación de que podría mantener con él una conversación de horas y horas, sobre el rock u otras circunstancias, sin llegar a cansarse. Tierra firme y su gira supusieron la excusa para quedar, pero el también lugarteniente de Loquillo tiene siempre un alcance más amplio.

NTD: Eres un experto en David Bowie. Tanto, que hasta llegaste a dar un curso monográfico sobre él en la Universidad de Oviedo. ¿Cómo has vivido el shock de su muerte?
I.P.: Pues la verdad es que mal. En primer lugar porque la muerte fue inesperada, y porque creo que hay una parte del mundo que conocemos que se acaba. Siento como que había una tierra firme que ya no está. Yo lloré cuando me enteré, no me lo podía creer. Estos días estoy mal a gusto conmigo y con el mundo, que creo que es un lugar peor. Esas sorpresas que nos daba… Él nos enseñó a mirar la vida a través de sus ojos. Yo tengo 40 años y no era fácil descubrir cosas, guiarte, y él me dio una educación no solo emocional, que te salvase la vida de adolescente, sino cultural también, que te abría puertas hacia un montón de mundos, ya fuera Nietzsche, los cuentos de Christopher Isherwood, todo el rock alemán de los setenta o el Scott Walker más contemporáneo. Todo eso lo descubrí a través de él. Siento que me quedo culturalmente huérfano. Además, sus discos de los 2000 me gustaban mucho, The Next Day está a la altura de mis favoritos junto con Station To Station y Low. Impartir el curso sobre él es una de las cosas que más placer me ha dado en mi vida junto con haber tenido hijos y tocar de telonero de los Who.
“Igual no suena muy cool, pero yo hago rock español ”
NTD: Como historiador del arte supongo que también valorarás el que Bowie era una de esas personas que hacía natural el congraciar la música con otras disciplinas
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I.P:: Exactamente. A mí mi etapa más nocturna me llegó tarde, yo realmente era un buen estudiante, una especie de ratón de biblioteca, lo que pasa es que luego me cautivaron muchas cosas de lo que se supone que es el rock. Yo podía tener mucho interés por Oscar Wilde y Dostoievski y, de repente, enamorarme de Iggy Pop. Cuando tenía 15 años, a los fans de Iggy Pop no les gustaba Dostoievski o los prerrafaelitas del XIX, y viceversa. Yo siempre he tenido una contradicción en eso, hasta que conocí a Bowie y aunó multitud de referencias sin resultar pedante. Podía ser el más sexual del mundo, haber vivido la noche de una manera muy profunda, sin ser un idiota. Y yo reconozco que me parecía la mezcla perfecta entre la luz y la oscuridad, ser una persona responsable e irresponsable y que eso le hiciera tan humano y, al mismo tiempo, tan extraordinario, porque tenía un talento que estaba fuera del alcance de nadie.

NTD: Leyendo El arte de mentir me llama la atención tu idea del fetichismo. ¿Crees realmente que hay prendas u objetos que dotan a uno de un carácter mágico, casi como el traje de los superhéroes?
I.P.: Soy, incluso a mis años, una persona eminentemente mitómana. Como miembro de una banda relativamente grande de este país, tras haber visto muchos trucos del rock y gran parte de su andamiaje, no se me ha paliado sino que se me ha acrecentado. No sé si es porque me he agarrado al rock como forma de supervivencia. Entonces, como buen mitómano tengo un sentido de la liturgia muy desarrollado, que supongo que también tiene que ver con mi formación católica. Parte de mi éxito, no quiero decir que a nivel de ventas, tiene que ver con esa parte tangible y visual. En el mundo del vicio necesitamos una liturgia, y yo lo tengo muy desarrollado, hay una serie de objetos que están cargados de experiencias y supongo que es una manera de otorgar vida a las cosas, de hacer que los objetos, que son tangibles de forma empírica, también tengan una parte espiritual. Es una forma de cargar a la vida de algo más. Y lo necesito. Y también hay que saber utilizarlo sin malgastarlo. Es igual que las palabras “Te quiero”, hay que saber cuándo utilizarlas para que no pierdan su significado. Es tratar de que la vida tenga arte.
“Impartir un curso sobre Bowie es una de las cosas que más placer me ha dado en mi vida junto con haber tenido hijos y telonear a los Who ”
NTD: Éste es tu segundo disco como Igor Paskual. ¿El publicarlo con tu nombre y apellido cambia mucho tu percepción de las cosas?
I:P.: Es distinto, lo que pasa es que yo también soy una persona muy diferente a la que tocaba en Babylon Chat. Y luego con El Loco, por una parte es verdad que él te protege, porque además es un cantante con un carisma como pocos hay, y te digo tanto en el panorama nacional como el internacional pero, a la vez, él también te exige tanto que en ningún momento puedes esconderte. Es como un futbolista: tienes que darle un buen pase para que él meta de cabeza. Sentí que era el momento de hacer mis propios discos porque, usando la terminología de Nacho Vegas, tienes una obligación moral. Igual no suena muy cool, pero yo hago rock español. Me sentía con la obligación de ampliar esa línea maestra y aportar mi granito de arena a una cosa que me precede.

NTD: Es curioso que me cites a Vegas porque, una vez, entrevistando a Loquillo, le preguntaba por su obsesión por autoafirmarse constantemente en sus canciones, y él lo que me respondió es que “para hablar de sus inseguridades ya está Nacho Vegas
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I.P.: Lo que pasa que, entre El Loco y Nacho creo que hay un punto medio, el rollo está en ver dónde se encuentra. Lo de la autoafirmación del Loco es verdad, porque yo lo conozco personalmente, y es como un tiburón: si no sigue adelante, se muere. También conozco bien a Nacho y no es tan inseguro como parece. Sin gustarme nada la música que hace, es una de las carreras que más respeto, por valentía, por el momento en que decidió hacer lo que hacía, por lo que hizo, por cómo lo hace. Sin gustarme nada, lo respeto mucho más que a gente que me gusta. Las personas no somos totalmente seguras ni totalmente inseguras. No somos siempre los Mojinos Escozíos ni somos siempre Nick Drake, somos personas muy complejas con muchísimos lados, somos mucho más que binarios. Tenemos toda una gama de grises por explorar, y a mí es la que más me apetece. Yo tengo una gran carga en la que me parezco mucho al Loco, y también tengo cosas en común como ese prototipo de persona que es Nacho, pero a mí me gustaría abrir una tercera vía u otra forma de caminar en el rock español, también en lo literario. Se practica muy poco, porque la música tiende a polarizarte mucho, hay poco tiempo para matizar y también somos un país de blanco o negro. A quien está en una posición de gris parece que se le tacha de acobardado, de no comprometerse, cuando puede ser todo lo contrario. Me gusta ser muy extremo, cantar algo de un modo muy punk y muy tierno.
“Mi etapa más nocturna me llegó tarde: era un buen estudiante, pero me cautivaron muchas cosas de lo que se supone que es el rock ”
NTD: El disco anterior se titulaba Equilibrio inestable y éste, Tierra firme. Parece una obsesión por buscar un punto de apoyo, una referencia.
I.P.: Pues sí, la verdad es que la hay. Muchas veces me siento un superhéroe y otras veces abajo del todo. Pero no es algo mío, es muy humano lo de acostarte Don Quijote y levantarte Sancho Panza. Creo que el arte y la experiencia de vivir se basan en dar algo a los demás, en la renuncia, en el pedir y en el tomar. La clave creo que está en pensar que vamos a vivir treinta años más y construirse un proyecto a largo plazo y, a la vez, no perder de vista que te puedes morir mañana. En cómo combinar ambas cosas reside la clave. Ahora, a mi edad, yo tengo tres hijos, y es cierto que las inestabilidades no se te acaban pero vas desarrollando instrumentos para vivir con ellas. Yo a mis hijos no les puedo dar un equilibrio inestable, les tengo que dar una tierra firme. La gente que me rodea no tiene culpa de mis mierdas. Es como lo que hace El Loco, “yo tengo mis problemas pero no tengo por qué contártelos”. La cuestión del equilibrio inestable y la tierra firme no termino de resolverla del todo, pero espero que el próximo disco sea la síntesis.

NTD: Una cosa que sí parece clara es que huyes del rollo cortavenas como de la peste.
I.P.: Exactamente, así es. La tristeza, en una sociedad opulenta como ésta, a pesar de la crisis que estamos viviendo, en un país en el que es raro que te asesinen por la calle o que te mueras de una fiebre… regodearse en la tristeza me parece un exceso de vivir demasiado bien. Tienes todo el derecho a sentirte deprimido, pero sentirte deprimido jamás debe ser un lujo. Yo me meto con muchos grupos y me caen muchas hostias por ello, y yo no digo que yo sea la solución, pero sí lo intento: por todo lo que me ha dado el rock tengo una obligación. Luego ya si hago la misma mierda de siempre es cuestión mía.
“Entre Loquillo y Nacho Vegas existe un punto medio: no somos siempre los Mojinos Escozíos ni somos siempre Nick Drake ”
NTD: Nuevo cine español podría ser una canción de Ilegales
I.P.: Pues te lo agradezco, porque yo soy muy fan. Es la mejor banda española que ha habido, o al menos desde los ochenta, porque también hay grupos maravillosos anteriores como Juan y Junior, Los Pekenikes, Los ÍberosIlegales mezclan muy bien ternura y violencia. Aunque ésta tiene un tratamiento muy contemporáneo, no intenta ser un remedo de los ochenta.

NTD: ¿Tenías en mente a gente concreta cuando la escribiste?
I.P.: Sí, pero se puede aplicar a mucha. Unos cuantos grupos, unos cuantos cantautores y unos cuantos actores. No quiero dar nombres, porque ya entre los artículos y todo lo que hago no me apetece ser una especie de apestado social. A algunos de ellos incluso los conozco y los quiero, pero a veces creo que ellos se quieren poco a sí mismos. No digo que hagan las cosas bien o mal, sino que siempre las hacen igual. No hablo de profesionalidad ni de talento, sino de la carencia de reflexión, de por qué y para qué se hacen las cosas, que es algo que me parece muy importante.
“Es muy humano acostarte Don Quijote y levantarte Sancho Panza ”
NTD: ¿El orden del disco está muy pensado?
I.P.:
Sí, muchísimo. Yo, desgraciadamente, pienso mucho las cosas. Es, además, un álbum muy difícil de contar. Para mí grabar 12 canciones, o 13, o 20, no supone ningún problema. Para mí el problema es hacer un disco, que no tiene nada que ver. Esto es algo que aprendí de Springsteen, que por la exigencia personal que ha tenido en muchas partes de su vida me parece un modelo: si tienes un relato que contar, las canciones tienen que formar parte de ese contexto. Ten en cuenta que es un trabajo, a mi modo de ver, heterogéneo, dispar que no disperso, grabado con muchos músicos distintos porque quería registrarlo canción por canción. El recorrido emocional que hay en el disco está pensado también. Yo vengo de la generación del LP, adoro a Guns ‘N Roses pero también a Pink Floyd.

NTD: Dos canciones que van seguidas, Casanova y Opulencia, parecen identificar la necesidad de acumular sexo con la acumulación de dinero y placeres materiales. Esa idea de la insatisfacción occidental.

I.P.: Efectivamente. En el disco todas las temáticas están tratadas de dos o tres formas distintas. Opulencia también se compensa con la siguiente canción, Poemas, que es el mismo instinto pero refinado, pasado por el filtro de la cultura. Alborada también es un canto a la infidelidad que se compensa con una historia de amor como Tú y yo. Todos los temas tienen su contrapunto. Me gustaría mucho quitarme de encima esa especie de obsesión por devorar no tanto dinero como poder y objetos. Creo que es debido a esa especie de miedo por morir un día y que, si no tienes todo eso, te estás perdiendo algo. Por mucho que he leído o he intentado analizarme a mí mismo, nunca me he quitado de encima ese instinto. A veces puedo llegar al convencimiento de que no es bueno ni necesario, pero el corazón o el instinto me dicen que sí. El sexo no lo es tanto en sí como las experiencias que vienen asociadas alrededor. Sí soy una especie de acumulador insaciable de experiencias. Me interesan, me hacen sentir vivo, presente en este mundo. El instinto me hace salir a cazar poder, me lo pide. Nunca había pensado mucho en esto pero es verdad, y en el disco se refleja. Opulencia estuvo a punto de quedarse fuera porque es una canción vulgar, y al final dejé que se quedara precisamente por eso, porque contrarrestara la exquisitez de otras. Por qué iba a tener miedo y no meter ese tema en la ecuación humana que es el disco. Eso también lo hacían Ilegales, que podían tener en el mismo disco canciones como La casa del misterio y Caramelos podridos. Esa combinación creo que es lo que te hace humano. Cualquier otra cosa creo que es una forma de castrarte emocionalmente a la hora de mostrarte en un disco. Que no tienen por qué ser forzosamente autobiográficos, aunque los míos lo son. Cuando tenga más imaginación dejarán de serlo.
“En el mundo del vicio necesitamos una liturgia, y yo lo tengo muy desarrollado ”
NTD: ¿Cómo es trabajar con Loquillo?
I.P.: (Piensa mucho) Es una relación muy curiosa, y extraordinaria por lo longevo de la misma. Cuando hice diez años en la banda, él me miraba con cara de: “¿Ya llevas tanto conmigo?”, porque, como decía Laudrup de Cruyff, cinco años con él eran como diez con cualquier otro entrenador. El Loco es una persona excesiva y extraordinaria, para lo bueno y para lo malo. Es una persona que pide mucho de ti y da mucho también, que no se conforma, y eso lo diferencia de muchos compañeros de generación que están totalmente acomodados. Nos conocimos en un momento en que yo estaba muy poco a gusto con mi generación, no me entendía absolutamente con nadie, y El Loco tampoco con nadie de la suya, y en ese momento de ida y vuelta nos encontramos. Hay puntos en los que tenemos un conflicto tremendo, por edad, por formación, por forma de ser, y otros en los que coincidimos mucho, pero creo que hemos encontrado la fórmula para ser muy amigos y trabajar bien juntos. Él es un artista a la antigua, un artista como Rocío Jurado, y lo digo en el sentido más cariñoso. Cuando él sube a un escenario, ocurre algo. De momento he tenido la fuerza para seguir a su lado y es muy estimulante, y me siento orgulloso. Muchas veces la gente me pregunta si no me molesta que me asocien siempre con Loquillo, y la verdad es que para nada.

NTD: Él siempre cuenta la anécdota de que te quiso en su banda tras un concierto en que Babylon Chat erais teloneros, y tú dijiste desde el escenario algo así como que os ibais a follar a las novias de sus fans.

I.P.: Fue exactamente así, pero el recuerdo que yo tengo es malísimo. Yo afrontaba ese concierto con gran ilusión, y dije aquello no tanto con intención de provocar como de hacer un guiño cómplice, como cuando un pintor hace una performance en una galería. Allí no hay unos códigos que se apliquen en la vida real, pero de repente ese código sale a la calle y la gente no entendió nada, su público de entonces, año 2000, era bastante conservador. Salimos totalmente abucheados, nos querían pegar y tuvimos que sacar el puesto de merchandising. También nos habíamos morreado ante el público. Eso es algo que ya lo hacía Bowie en el 72, y muchos grupos en los 80 también, pero es cierto que a mediados de los 90 hubo un giro muy conservador en España, y también en el mundo del espectáculo. Fui al camerino a pedirle perdón y él me dijo: “No, no, si me ha encantado. Yo de Rock-Ola salí a navajazos”. Es verdad que El Loco siempre prefiere la leyenda a la verdad, pero en este caso ambas cosas confluyen.
“Yo vengo de la generación del LP, adoro a Guns ‘N Roses pero también a Pink Floyd ”
NTD: ¿Dirías que el público es más conservador que los propios artistas?
I.P.: (Risas) Es una pregunta muy cabrona. Sí y no. A lo largo de la conservación hemos hablado de dos cosas: que estamos entreteniendo a la gente, que no es nada malo, y a la vez ofreciendo una propuesta artística entendida al modo romántico. Dependiendo de lo que pidamos a un artista, o a lo que éste diga que viene a vender, podemos esperar una cosa u otra. Si ahora se reúnen los Guns N’Roses originales yo no quiero que evolucionen, porque lo que busco es rememorar, entretenerme y vivir una experiencia que no tuve en su momento. Pero si van a sacar un nuevo disco igual sí les pido que cambien. Lo que sí te digo es que, en mi experiencia en la Facultad, era mucho más conservador el alumnado que el profesorado. Había muchos profesores de carácter marxista con propuestas nuevas para enseñar, pero los estudiantes eran más reacios. En el mundo del arte no estoy tan seguro, pero sí es cierto que muchas veces pasa. A veces es más conservador el votante que el propio político, y si éste se sale de la norma no recibe el apoyo. Pero estamos hablando de masas, y cuando te diriges a ellas tienes que buscar el mínimo denominador común, y ese mínimo cada vez es más bajo. Ese es ahora mismo el gran problema. Yo detesto decir lo de “damos al público lo que quiere”, pero algo de cierto hay en eso, y los resultados a la vista saltan.

Gira:
12.02: Ferrol. Teatro Jofre
13.02: Pontevedra. Sala Karma
25.02: Bilbao. Kutza Beltza
26.02: Pamplona. Zentral Café
04.03: Córdoba. Rockola
05.03: Sevilla. Fun Club
18.03: Huesca. El Veintiuno
19.03: Zaragoza. Las Armas
01.04: Barcelona. Festival de la Guitarra

Igor Paskual