5 noviembre, 2015. Por

Egon Soda

Dadnos precipicios
Egon Soda reinventan el rock cazallero con Dadnos precipicios, su mejor disco hasta la fecha
Egon Soda

“Como tengo problemas para decir ‘te quiero’, por prejuicios extraños, por esnobismo agorero: voy a morir de pie”
Extracto de Escápula

Uno de los gurús del sonido neoindie, o indie mainstream, culpable de algunas de las producciones más celebradas en esa zona intermedia entre la escena alternativa y al acceso a circuitos comerciales como Ricky Falkner; el núcleo duro de uno de los referentes más plurales del rock alternativo barcelonés en los últimos lustros, unos Standstill desde hace pocas semanas con el cadáver fresco tras decidir sumirse en un parón indefinido; haciendo uno de los mejores álbumes de rock en castellano de este curso. Ni una superproducción neoindie ni un salto mortal hacia texturas conocidas y reconocidas habitualmente en el circuito por el que músicos de la talla del mentado Falkner, Ricky Lavado o Charlie Bautista, por mentar sólo a la mitad del ahora sexteto: en Dadnos precipicios no sólo no hay prejuicios, sino un afán por reivindicar y actualizar el sonido del rock and roll cazallero embutido en una de las mejores colecciones de rock en castellano que hemos escuchado este 2015.

Con una literatura que por momentos viaja a la mitología griega, en otros al espacio, a la literatura shakesperiana, al análisis geológico, al mundo astrológico, al romanticismo sucio, a la crisis social o a la filosofía existencialista, Falkner y compañía dibujan un tratado pirotécnico, rockero a la yugular, repleto de mil dolores pequeños, entusiastamente melódico, plural, visceral, íntimo cuando vadea y explosivo cuando manda la necesidad. Un álbum de rock que demuestra no sólo que el miedo es el valor de los demás, sino que el (valor) de Egon Soda es hacer de su corazón idiota y de calidad un impredecible pero extremadamente preciso guía para volver a poner el rock en español en circulación desde nuevas perspectivas, con nuevos matices y una mirada más plural de lo habitual, más cerca de obras maestras como el Termonuclear de Coque Malla o el Avería y redención #7 de Quique González que de la enésima apología de la épica neoindie.

En Dadnos precipicios, tercer ejercicio después del "difícil segundo disco…", los encontramos buscando un punto medio entre Love of Lesbian y una versión progresiva del folk-rock de Los Secretos (El cielo es una costra), se acercan al rock and roll cazallero de Los DelTonos con timbaleras y riffs de psicodelia rock para cantar a la crisis (La Recuperación), parecen colarse en el cancionero inédito de Carlos Cros con un medio tiempo de rock de autor muy stoniano (Cáliban & Co.), encontramos trazas de los Standstill de Vivalaguerra en una canción que va de lo íntimo a lo universal (Bueno, Averno), firman una balda rock que recuerda el Me estás atrapando otra vez de Los Rodríguez desde una perspectiva alternativa (Escápula), ponen en contacto a Los Enemigos con los Black Crowes más rituales (La Manada), se reencuentran con Enric Montefusco en una de las piezas más circularmente zen, tribales, rituales y meditabundas del disco (Roble Inverso), ensucian un rock and roll aceitoso y cazallero con ayuda de Martí Perarnau (Reunión de pastores, ovejas muertas) y hasta conectan con el sonido del slide guitar de Carlos Raya o de los Pereza de su disco Aviones (Diluvio universal). No descubráis mal y tarde que la justicia es fea y tuerta: escuchad a Egon Soda. Vale la pena la canción.

Egon Soda

+ INFO

Artista: Egon Soda

�lbum: Dadnos precipicios

G�nero: Rock de autor

Gira:
05.11: Madrid. Teatro Lara (SON Estrella Galicia)
06.11: Valencia. Loco Club
07.11: Cornellà. Sala Ramón Romagrosa
26.11: Barcelona. L'Auditori (Amplificats)

Discogr�fica: Naïve

A�o: 2015