18 mayo, 2015. Por

Julián Hernández

Sobre hombros de gigantes
Entrevistamos a Julián Hernández, líder de Siniestro Total, con motivo de la publicación de su primera novela
Julián Hernández

No le gusta que se lo considere mito de la Movida; pero se siente: Julián Hernández es uno de los nombres fundamentales del rock de los últimos treinta años y el último superviviente de la formación original de Siniestro Total, símbolo del sonido Vigo de los años 80 y uno de los proyectos (sin-querer-queriéndolo) más vanguardistas de la escena rock.

Mientras sigue en activo con Siniestro Total, replanteándose el modelo de gestión del proyecto, sigue siendo uno de los azotes punk de la música estatal. De todo ello y de su primera novela, Sustancia Negra, que presentará el próximo martes 19 de mayo a partir de las 20h. en La Fábrica en la penúltima Sesión Notodo del curso con entrada gratuita hasta completar aforo y acompañado por Edu Galán (uno de los mongoles de la Revista Mongolia) y por el artista Óscar Mariné, hablamos en esta entrevista que le hicimos hace algunas semanas.

Notodo: Muchas veces se te considera ya no sólo una figura central para la música española, sino también uno de los grandes intelectuales del rock. ¿Consideras justa esa etiqueta?
Julián Hernández:
No me considero para nada uno de los grandes intelectuales del rock ni que mi trascendencia vaya más de lo que representa para algunos una banda como Siniestro Total. Lo que pasa es que, a lo mejor, nos hemos reído mucho de los intelectuales, y de tanto criticarlos hemos acabado cogiendo muchas referencias de ellos. Y cuando coges tres o cuatro ideas y las mezclas la gente acaba confundiendo qué es una cosa y qué es otra. Lo nuestro siempre ha sido más un pastiche. Si en vez de hablar de amor hablas de Nietzsche la gente ya se piensa que eres un erudito o un intelectual. Como en este país la intelectualidad es tan cutre, si coges cuatro ideas la gente se confunde.
“Si en vez de hablar de amor hablas de Nietzsche la gente ya se piensa que eres un intelectual ”
NTD: ¿Eso quiere decir que el público en general se conforma con poco?
J.H.:
No es que la gente se conforme con poco, pero lo que pasa es que el 90% de las letras de las canciones de los artistas son muy malas; y en el país de los ciegos el tuerto es rey: a poco que te esfuerces un poco pareces un superdotado, pero tampoco es que sea así. Aunque para ser justo no es que sean “malas”, sino que están abocadas a una reiteración permanente, con las mismas cursilerías, y a poco que te escapes un poco parece que estás haciendo algo revolucionario.

NTD: Lo que ayuda aún más a tener esa idea de “intelectual del rock” es que publiques ahora tu primera novela, Sustancia Negra. Comentaste que el libro nace “por encargo”. ¿La idea nació desde Espasa o llevabas tiempo con la idea de meterte en ficción?
J.H.:
No es un encargo exactamente. Lo hubiera sido si Belén Bermejo, editora de ficción de Espasa, me hubiera dado un argumento o unos personajes. Y no es el caso. Se trata más bien de una proposición deshonesta que no pude rechazar. La llamada (Mario Tascón hizo de alcahueta) giraba en torno a un mensaje tajante: ¡escribe una novela! Y en un par de semanas tenía que tener una sinopsis… con libertad absoluta. Ya había publicado ficción: en el libro Simpatía por el relato, en la página de El Butano Popular, en el fanzine Smecta… Siempre corto recorrido, claro. Esto ya daba algo de vértigo, para qué negarlo.
“Muchas novelas parecen obligadas a estar basadas en hechos reales y sustentarse en una documentación exhaustiva. ¡Vaya una mierda! ”
NTD: ¿Cómo te enfrentaste al proceso de escribir una novela y desarrollar personajes, que es bastante diferente a escribir artículos, cuentos, relatos o ensayos, que es lo que habías hecho hasta ahora?
J.H.:
Pues con mucho cuidado. Una vez escrita la sinopsis, que estaba bastante clara, había que solucionar todos los problemas que planteaba. Fue de muchísima ayuda volver a ver Down by law, la película de Jim Jarmusch. La presentó Agustín Fernández Mallo en un ciclo de películas "de culto" en Coruña y (re)descubrí una escena que no recordaba. En ella, los tres protagonistas (John Lurie, Tom Waits y Roberto Benigni) están en la cárcel y el italiano dice a sus compañeros de celda que tiene un plan para fugarse. El siguiente plano es el de los tres corriendo por una alcantarilla ya libres. ¿Para qué contar toda la historia de la fuga si la historia no va de eso? Como decía Agustín, puedes poner ahí cualquier película del género de fugas y valdría perfectamente. Y luego está el gato Silvestre. En un episodio, Piolín se sube en lo alto de un poste y Silvestre no le puede alcanzar. Entonces el gato mira a la cámara y dice: “¡Pero qué tontería! Esto es un dibujo animado: aquí puede pasar cualquier cosa”. Y empieza a subir por unos escalones invisibles hacia Piolín. Bueno, pues en una narración también puede pasar cualquier cosa. Con esas dos iluminaciones ya tenía bastante.

NTD: La prensa define Sustancia Negra como una novela surrealista, y tú prefieres denominarla “cachaverosódica” e incluso tratas de alejarte de la etiqueta de “novela”. Para que la gente nos entienda, ¿cómo o qué explicarías que es este libro?
J.H.:
La propia narración se autodefine como “artefacto novelesco”. Básicamente es un relato de relatos, con una trama y una subtrama a modo de pilares y ejes. En la presentación en el Club Faro de Vigo, Manolo Romón (poeta y sin embargo amigo) propuso una explicación que me encantó: si El Quijote es una novela, entonces Sustancia Negra es una novela. A partir de esto concluía que si la Alicia de Carroll puede ser cualquier cosa, entonces Sustancia Negra puede ser… una novela. Normal que me encantara que echara tal piropo, pero por ahí van un poco los tiros. No sé por qué, pero la inmensa mayoría de las novelas que se publican parecen obligadas a estar basadas en hechos reales y sustentarse en una documentación exhaustiva. ¡Pues vaya una mierda! A mí lo que me interesa es otra cosa. El mismo Romón apuntaba a que los personajes que pululan por esta historia saben de su condición de sujetos imaginados. Hay que ser sincero con ellos. A lo mejor el capitán Alatriste no sabe que un académico del siglo XXI está escribiendo su historia y se cree real. ¡Eso sí que es triste!
“La gran carencia del 15-M fue la música: todas las revoluciones en este mundo habían tenido música, y el 15-M se quedó sin nada ”
NTD: Este año en Siniestro Total cumplís 33 años, la Edad de Cristo, y supongo que la idea de traer a Cristo a Sustancia negra (precisamente como símbolo del apocalipsis) no es por casualidad. ¿O sí?
J.H.:
¡Sí! ¡Es una casualidad! Bueno, si es que existen las casualidades… La historia de la verdadera muerte de Nuestro Señor es la más vieja de cuantas salen en Sustancia Negra. De alguna manera me venía de perlas como detonante del apocalipsis, de la Destrucción Incoherente de la que habla uno de los personajes. Pero sale a la luz justo en el momento en el que Siniestro Total cumple la Edad de Cristo. No lo había visto así: habrá que pensar en que efectivamente NO existen las casualidades.

NTD: Dijiste que Sustancia negra es una especie de Las mil y una noches pero al revés; y hay voces que la intentan acercar a la literatura de Fernández Mallo o Fernández Porta. ¿Hay alguna referencia literaria con la que crees que emparenta bien la novela?
J.H.:
Los Fernández, y algunos otros como Germán Sierra y Manuel Vilas, han metido un buen hachazo a ese tipo de narrativa rancia e hiperdocumentada de la que hablábamos antes, cierto es. Supongo que es imposible permanecer impermeable a lo que se está publicando alrededor y que te llama la atención o, incluso, te entusiasma. He escuchado a algunos escritores decir que no leen mientras escriben para que nada les influya. No es mi caso; entre otras cosas, porque más que escritor (eso no me lo dices en la calle), uno es un aprendiz de lector. Ex nihilo nihil fit, que decían los clásicos, y a mí me ha sido de mucho provecho releer a Gómez de la Serna, por ejemplo, al tiempo que escribía. No se trata de robar descaradamente, que podría ser, sino de atrapar al vuelo soluciones, aromas, patrones, no sé. Caminamos sobre hombros de gigantes.
“Si una canción logra extenderse como un reguero de pólvora es porque nace de una manera muy natural ”
NTD: ¿Consideras que los músicos españoles son “poco leídos”?
J.H.:
Eso decía Josele (Santiago): “¿cómo van a escribir letras si no se han leído un libro?” (risas) Creo que sí que falta leer mucho más. Siempre me ha llamado mucho la atención una canción de La Oreja de Van Gogh, que parece que oyen campanas y no saben de dónde vienen cuando cantan eso de “como dijo aquel genio esta vida es un sueño…” (NdeR: la canción es Soñaré).

NTD: Alguien se lo dijo pero no sé quién, ¿no?
J.H.:
Claro, es como que un día vieron algo en Google pero no lo tienen claro. De todos modos, no te creas, hay una serie de músicos en los que las editoriales sí que se fijan porque venden muchos libros, como es el caso de Mark Everett o Nick Cave
“Nos podría haber matado tanta gente por lo que cantamos que ya no pensamos ello ”
NTD: ¿Pero vez que en España estamos un poco por detrás?
J.H.:
Hay algunos casos, como Antonio Luque (NdeR: Sr. Chinarro), Daniel Higiénico, Sabino Méndez… Quizás las nuevas generaciones están un poco desconectadas, pero también porque están creciendo en otra época, en la que cuesta mucho publicar y en la que la cultura de Internet está muy metida dentro.

NTD: Se está hablando de una nueva canción protesta. A Siniestro Total siempre se ha asociado con algún tipo de canción protesta o crítica. ¿Sigues un poco lo que está pasando ahora?
J.H.:
Sí, lo nuestro era una canción más de pataleta (risas). Creo que la gran carencia del 15-M fue la música: se suponía que todas las revoluciones en este mundo habían tenido música, y precisamente el 15-M se quedó sin nada. Afortunadamente, gente como la Fundación Robo comenzaron a esgrimir y allanar el camino de gente que comenzó acercar sus proyectos a este tipo de canción tiempo después. Es difícil forzar esas cosas artificialmente: si una canción logra extenderse como un reguero de pólvora es porque nace de una manera muy natural. Entiendo que se puede canalizar un montón de energía y de actitudes a través de la música, pero la dispersión que genera Internet y que no haya un foco único de difusión ha hecho que cambie un poco la dimensión de lo que antaño conocíamos como “canción protesta”. Existe una convocatoria para una mani, pero ya no existe la focalización de una música o una canción para protestar por algo. En ese sentido, quizá sea el fin de la música de guerras y revoluciones.
“La censura es una de las cosas más productivas que hay y te ahorras muchísima pasta en promoción ”
NTD: ¿Consideras que los discos de Nacho Vegas, Vetusta Morla, Pablo Und Destruktion, Pony Bravo… han llegado tarde y mal?
J.H.:
A mí, por ejemplo, Pony Bravo me gustan mucho. Nacho Vegas también me parece muy bueno. Sí que es cierto que pueden haber llegado un poco tarde, y que si bien han logrado reunir el sentir de la calle desde diferentes perspectivas, hay una realidad, y es que son discos que aparecieron dos o tres años después de aquellas jornadas de reflexión. Quizás la música española haya sido demasiado condescendiente durante mucho tiempo con todo lo que estaba pasando, incluso en los buenos tiempos, y peor en los buenos tiempos, porque han sido una engañifa: nos han tenido con aquello que Buñuel llamaba “la ilusión de la libertad”, y nos han tenido como en un teatro hasta que decidieron que había que desmantelarlo. Probablemente, durante los buenos tiempos habría que haber seguido siendo muy crítico con el Estado, y haberles seguido muy de cerca para que no se confiaran.

NTD: Músicos como Nacho Vegas, Joe Crepúsculo o Jorge Martínez han manifestado su cercanía a partidos como Podemos. A ti se te ha visto cerca de Xosé Manuel Beiras. No sé si hay algún partido que te ilusione especialmente y si ves que es importante que los artistas expresen explícitamente su gusto por determinados partidos.
J.H.:
En el caso de Beiras, venía a los conciertos, y si bien no es “colega” sí que tenemos amigos en común y me liaron para hacerme una foto. Mi opinión sobre los partidos políticos es bastante jodida, porque he visto a amigos del alma pelearse por un puesto en una secretaría general de un pueblo, así que no sé si son buenos…
“Es bueno que haya partidos nuevos y que la gente se ilusione. A mí me pilla ya muy mayor lo de la ilusión ”
NTD: ¿A ti nunca te ofrecieron ningún cargo político?
J.H.:
No, por Dios. Y si lo hacen ya saben cuál va a ser mi respuesta, además de que los hundiría en la miseria, seguramente (risas). Lo que sí que creo es que los partidos nuevos cambiaron la perspectiva política y electoral que teníamos hasta ahora, y que no hace falta casarse con ninguno: puedes estar de acuerdo con unos ahora y dentro de unos meses con otros, y lo que en su momento se consideraba como “voto de castigo” ahora tiene un peso mucho mayor, porque puede decidir unas elecciones. Se supone que en eso consiste la democracia, y hasta ahora parecía que si votabas a un partido te habías casado con él. Creo que es bueno que haya partidos nuevos y que realmente la gente se ilusione. A mí me pilla ya muy mayor lo de la ilusión.

NTD: En los últimos meses se ha puesto en tela de juicio hasta qué punto un artista o comunicador puede expresarse libremente, sobre todo con el tema del terrorismo islámico. ¿Qué crees que hubiera pasado si hubieran escuchado Ayatollah en su momento?
J.H.:
No hubiera pasado nada porque la canción es totalmente amable: es una chiquillada que acaba diciendo que el Ayatollah mola…
“La nostalgia es un sentimiento bastante reaccionario y paralizante ”
NTD: En Charlie Hebdo también jugaban con el humor, y desde el islamismo no se entendió así…
J.H.:
Sí, pero eran caricaturas políticas muy bestias, aunque perfectamente legítimas. A nosotros en todo caso nos tendrían que haber quemado en la hoguera por nuestra manera de comunicar y de expresar lo que pensamos por cualquier tipo de fe religiosa, pero no concretamente por el islamismo. Nos podrían haber matado tantos que ya ni lo pensamos.

NTD: ¿Y en algún momento alguien puso algún tipo de límite al discurso de Siniestro Total? ¿Os habéis autocensurado?
J.H.:
Hay alguna cosa que no es autocensura pero sí que por lo general intentamos huir de las obviedades. No por nada, sino porque en los momentos que aquí había servicio militar no íbamos a escribir una canción que dijese “la mili es una mierda”: eso es una obviedad, eso ya lo sé, nosotros siempre quisimos contar algo más. Creo que se pueden decir barbaridades mucho más gordas siendo menos explícito y literal que si dices las cosas con todas las letras.
“Mi opinión sobre los partidos es jodida: he visto a amigos pelearse por un puesto en una secretaría general de un pueblo ”
NTD: ¿Y os han censurado alguna vez desde fuera?
J.H.:
No, ojalá, sería maravilloso: la censura es una de las cosas más productivas que hay y te ahorras muchísima pasta en campañas de promoción, por eso ya no hay censura, ahora directamente no sales en los medios. Solamente nos pasó una cosa, pero no fue censura: en el programa que Jesús Hermida tenía por las mañanas en la televisión, que es cuando decidimos no hacer playback nunca más, fuimos a tocar tres canciones, y la última era Alégrame el día, que era el cierre del programa. Pero al cerrar nos dijeron que teníamos que acabar, que no había tiempo, y todo porque en Alégrame el día hay una frase que dice “alégrame el día por Dios y la Virgen María”. Pero sigo sin entenderlo, porque no es ninguna referencia religiosa ni anticlerical, sino una exclamación totalmente cotidiana. No nos dieron ninguna explicación, sólo que les parecía muy fuerte. ¡Pues no diga usted “Jesusito de mi vida”! (risas)

NTD: Eres muy activo en Twitter, y es raro ver a músicos de tu generación tan activos en una red social tan asociada a generaciones más jóvenes. ¿Qué es lo que te da Twitter?
J.H.:
Todo empezó como una encerrona: me metieron a través de unas jornadas sobre internet y nuevas tecnologías que hay en la Isla de San Simón, en la Ría de Vigo, en la que todos iban con unas tablets y unos portátiles de puta madre y yo iba con lápiz y papel. Y ahí mismo me abrieron una cuenta de Twitter, me explicaron un poco y, al llegar a casa, acabé totalmente enganchado como un gilipollas.
“Siniestro Total no es sólo la gente que está tocando, sino una idea en expansión ”
NTD: Habéis dicho que en vez de publicar discos con Siniestro Total os apetece más lo de ir grabando canciones y publicarlas, como singles digitales. ¿Ese es el horizonte discográfico que avistáis para vosotros?
J.H.:
En la medida en que sean canciones sueltas es ridículo esperar a dos o tres años para grabar un álbum. Los álbumes de colección de canciones tampoco, a no ser que tengan un concepto que las englobe. La inmediatez de grabar canciones e ir sacándolas me parece más real y motivador. Luego, si tenemos una idea más unitaria, como el directo que grabamos en La Iguana, tiene una idea, más sentido. Muchos de nuestros discos son conceptuales, y otros son colecciones de canciones; pero con lo que sí queríamos acabar es con la idea de álbum como una tiranía: ya que hacemos todo nosotros solos, vamos a gestionarnos como mejor nos parezca.

NTD: Hace veinte años que de los miembros originales de Siniestro Total sólo quedas tú. ¿Crees que Siniestro Total eres tú; que no podría haber existido la banda con otro de los miembros liderándolo solo en el tiempo?
J.H.:
Lo que pasa es que hay un cierto espejismo en eso: Javier Soto, por ejemplo, no estuvo en el principio de Siniestro Total porque cuando volvió de la mili nos lo “robó” Os Resentidos, y hasta que no fue abducido por las fauces de Siniestro Total no formó parte formal de la banda, pero de algún modo él también estaba en la etapa de los inicios de la banda. De todos modos, Siniestro Total no es solamente la gente que está tocando, sino una cosa en expansión: hemos necesitado tanto a Óscar Mariné como a cualquiera de los que estábamos tocando; sin la portada de ¿Cuándo se come aquí? probablemente Siniestro Total no habríamos sido nada. Tenemos un concepto más multidisciplinar, aunque suene un poco cursi, y de expandir más una idea global que una foto en la que se mantengan en el tiempo los miembros con el pasar de las décadas.
“La música española ha sido demasiado condescendiente con todo lo que estaba pasando, sobre todo en los buenos tiempos ”
NTD: Suele pasar que con grupos que llevan, como Siniestro Total, más de treinta años, se cae en la nostalgia del principio. ¿Tú sientes que se sigue reclamando a aquellos Siniestro iniciales y que sigues pasando un examen en la que se sigue comparando y buscando puntos comunes con aquella etapa?
J.H.:
Eso lo dice, curiosamente, tal cual Mark Everett en su libro Cosas que los nietos deberían saber. Si incluso a él le pasa consigo mismo imagínate en una situación como la nuestra. La nostalgia es un sentimiento bastante reaccionario y paralizante: si tú estás pendiente de qué es lo que hiciste y a dónde tienes que llegar supuestamente, estás cayendo en un error muy grave. Uno tiene que hacer lo que se le ocurra o lo que le salga, pero si pretendes ser autorreferencial todo el rato es absurdo. Me acuerdo que cuando Los Enemigos sacaron La vida mata, uno de los jefes del sello dijo que qué disco más malo y que no tenía ninguna canción como John Wayne, que estaba en el disco anterior. ¡Pero tenía una canción como Septiembre o Desde el jergón, que son infinitamente más conocidas y fundamentales en su repertorio ahora que John Wayne! ¡Y no las veía! Eso demuestra la parálisis que ejerce la nostalgia en algunas personas.

NTD: Hace poco se ha cumplido un año de la muerte de Germán Coppini. ¿Crees que quedaron cuentas pendientes entre ambos?
J.H.:
La vida une y separa, y en el momento en el que Germán estaba en Golpes Bajos era impensable que lo pudiera compatibilizar con Siniestro Total, pero luego, con el tiempo, las cosas se van separando: cada uno va forjando su camino, y coincidir hubiera sido difícil. Pero alguna vez sí que nos subimos juntos a un escenario por culpa de Patacho de Glutamato Ye-Yé o para algún homenaje o cosa aislada, pero trabajar juntos hubiera sido más complicado.
“La música en España es excepcional, no cotidiana: que desaparezca de los planes de estudio es bastante esclarecedor ”
NTD: Hasta hace menos de dos años Antón Reixa, compañero generacional y amigo tuyo, fue Presidente de la SGAE, un organismo con el que llevas tiempo siendo muy crítico. Tú, que en su día incluso armaste sellos y rechazas ese imaginario casposo que impone la SGAE, ¿sientes que estás un punto intermedio, en una generación asociada a la vieja industria, y a la vez planteando nuevos modelos?
J.H.:
Lo que quieres decir es que soy un desubicado, ¿no? (risas) Sí que es verdad que uno tiene una edad y que viene de un tiempo y de una escena que es casi prehistórica, en los coletazos de la última SGAE franquista. Luego vino la renovación de la SGAE con Teddy Bautista, que hizo muchas cosas buenas, pero ya se sabe lo que hace la perpetuación en el poder. A mí lo único que me gusta de verdad es tocar las pelotas. Entiendo que el derecho de autor fue un logro democrático-burgués para no depender de que un archiduque o un arzobispo te pagara, dependiendo más de la aceptación general que del capricho del que manda. Lo que pasa ahora es muy sencillo: si no existe un organismo que recaude algo de dinero, producción nueva no va a poder haber: la gente no vive del aire y las producciones no salen de la nada; entonces hay que ver, no sé cómo, eso que lo vean ellos, qué hacer para que siga habiendo producción. De todos modos creo que equivocamos muchas cosas cuando se dice que “la cultura debe ser libre y gratis”. Quien quiera regalar sus cosas que lo haga, pero el problema está que, en un país tan cutre en lo musical, sobre todo si comparamos la manera de vivir la música de manera cotidiana y al consumo que se tiene en Argentina, México, Brasil… La música en España es excepcional, no es cotidiana. De hecho, que la música esté desapareciendo de los planes de estudio es bastante esclarecedor.

NTD: Aunque veas que la música española es cutre, ¿ves que hay bandas-relevo que hayan cogido el espíritu de Siniestro Total?
J.H.:
Nosotros no nos vemos reflejados en nadie porque tampoco creo que hayamos inventado nada: hemos cogido cosas de The Kinks, de Frank Zappa, de Dead Kennedys… Como hemos copiado a mucha gente no nos vemos reflejados en nadie en concreto. Hace tiempo, cuando salieron Novedades Carminha en Galicia se los mencionaba como nuestros herederos, pero yo creo que era por ese discurso gamberro, el sistema de humor como discurso, esa vis punk y el tema de que eran gallegos, pero nada más: luego tienen su personalidad bastante marcada. Además, nosotros somos un grupo muy ecléctico, y los Siniestro Total de 1982 no son iguales que los de 2015: somos un grupo casi sin género.
“Quizá sea el fin de la música de guerras y revoluciones ”
NTD: ¿Y el que siga diciendo que Siniestro Total son punk qué les dices?
J.H.:
Que sí, porque yo creo que “punk”, si se refiere al estilo musical de la Nueva York y el Londres de 1977, a veces no, pero como idea general sí que funciona: seguimos siendo punks, porque ser punk es también la intervención, hacerlo tú mismo… Recuerdo que los punks de manual se escandalizaron al ver la portada del primer disco: estaban buscando las letras de los Sex Pistols, pero si los copias a ellos se convierte en escolástica, y lo que hizo Óscar Mariné en la portada era dinamitar por otro lado. La actitud era la misma, pero todo el mundo se pensaba que para ser punk había que utilizar la misma tipografía-collage en el nombre de la banda.

NTD: ¿Qué próximos pasos hay para Siniestro Total?
J.H.:
Nos gusta la idea de lo de la Edad de Cristo, que la cumplimos este año; y como tenemos muchísimas canciones sobre religión quizás hacemos un recopilatorio…

NTD: Quien dice recopilatorio dice también una Lista de Spotify, con este nuevo modelo que estáis empleando…
J.H.:
(Risas) Sí, totalmente. Esa es una idea, que presidirá un poco la idea de concierto el año entero. Y luego seguir sacando canciones nuevas como singles.

Julián Hernández