1 diciembre, 2014. Por

Rulo

Lija y terciopelo
Entrevistamos a Rulo en el tramo final de su gira de teatros junto a su Contrabanda
Rulo

En ocasiones, hay actos kamikazes que te pueden salvar la vida. El de Rulo fue uno de ellos: hace cinco años, decidió abandonar La Fuga, en aquel entonces uno de los grupos que estaban viviendo su etapa de popularidad más dulce, sabiéndose además símbolos de uno de los géneros más castizos de nuestra música popular, el rock urbano. Aquel arriesgado giro no fue fácil, pero el músico cántabro no sólo salió ileso de aquel volantazo, sino que ha salido reforzado de aquella maniobra de escapismo.

Ahora, pasados casi cinco años desde que emprendiera camino con Rulo y la Contrabanda, se encuentra celebrando sus primeras dos décadas en la música y comandando un barco que ha hecho de su versatilidad, a caballo entre el rock de autor, el rock callejero y las señas urbanitas y románticas de sus canciones, uno de sus mayores triunfos. Quedamos con él a su paso por Madrid y antes de arrancar con la traca final de conciertos en teatros, aprovechando la presentación de su álbum más reciente, el directo Una noche en el castillo, grabado en vivo el pasado verano en el antológico Castillo de Argüeso cántabro. Pura lija y terciopelo.
Entrevista: Alan Queipo / Fotos: Clara Bellés

Notodo: Ha costado pero al final pudiste hacer el concierto en el Castillo de Argüeso que un año antes no se pudo llevar a cabo. ¿Por qué te hacía tanta ilusión hacerlo aquí? ¿Por poder dormir luego en casa de tus padres?
Rulo:
(Ríe) En casa de mis padres ya no me dejan ni dormir, me echaron hace tiempo (risas). La banda ha cogido la costumbre después de un disco de estudio hacer una gira de teatros dando la vuelta a las canciones. Era la cara b de la banda, pero ahora ya es la otra cara, tienen ambas la misma importancia. Pero el hecho de hacerlo en el Castillo de Argüeso es porque soy muy cabezota: hubiera sido más fácil hacerlo en un teatro al uso, donde ni llueve ni hay que subir dos días antes las luces; pero como siempre me ha gustado complicarme la vida, cuando fui al castillo hace un año y medio me entraron muchas ganas de hacerlo ahí. Me reuní con muchos cómplices que me ayudaron a poder llevarlo adelante, desde Warner a la banda y todo el equipo técnico, porque para sacarlo adelante ha sido un rollo salmón, nadando a contracorriente. Pero lo que cuesta mucho sudor sabe mucho mejor. Y cuando lo vi en casa como público me hizo muchísima ilusión. Aunque ahora hay una resaca emocional muy bestia y no quiero volver a tocar en un castillo (risas). Al que me pregunta que si lo repetiremos el año que viene le digo que se ponga el DVD. A lo mejor lo vuelvo a hacer cuando se cumpla un aniversario simbólico, pero este concierto me ha costado más desgaste que los ciento y pico de los dos años y medio de gira; pero es porque este concierto era muy personal, una cosa mía, un capricho. Pero conseguimos lo que queríamos: que 856 personas se sintieran especiales.
“Rulo y La Contrabanda es una banda con piel de rock and roll, y sobre esa piel nos ponemos cincuenta trajes encima ”
NTD: Era una manera de culminar esa gira de teatros con más de veinte conciertos, también. Pero la grabación y la reactivación de la gira, y lo que decías de que ya ambas caras tienen el mismo peso, ¿ha hecho que el perfil de las nuevas canciones tiren más para lo semi-acústico que para lo eléctrico?
R:
Yo creo que no: Rulo y la Contrabanda es una banda de rock and roll. Digo “rock and roll” porque si dices “rock” el corsé es más estrecho, pero bajo el ala del rock and roll puedo hacer una canción como El vals del adiós y puede convivir perfectamente con Fauna rara, con un perfil más frívolo o ácido. El hábitat natural de esta banda es una sala, un club; aunque también nos mole tocar en un sitio al aire libre para siete o diez mil personas, y también me gusta tocar en teatros. Lo que no me gusta es hacer siempre lo mismo. Lo más bonito para mí de esta gira es que la apuesta de los teatros, que muchos al principio eran reacios y no confiaban en que íbamos a poder darle una vuelta de tuerca a nuestro repertorio, han visto que la banda también funciona en ese hábitat. Fue un pulso con los teatros, y demostramos tanto el público como la banda que es algo que nos gusta hacer, lo hacemos bien y que la gente quiere ver. Al final van a ser como treinta bolos en teatros, y si antes llenábamos uno para 800 personas, ahora llenamos uno para 1200 dos días, como el Nuevo Apolo de Madrid, donde cerraremos la gira. Y es bonito que el público joven acuda a un teatro, y que en muchos casos sea su primera vez. Hay muchos niños que no puede ir a un concierto a La Riviera, por ejemplo, y ahora en los teatros yo saco a un niño a cantar La cabecita loca en casi todos los conciertos en teatros. Los teatros han venido para quedarse. No me gustaría tener que elegir entre teatros y salas, porque me costaría mucho tener que desprenderme de algo que creo que forma parte de la genética de la banda. Me gusta esa bipolaridad.
“Con 35 años no puedo hacer una canción que diga que estoy borracho por las aceras ”
NTD: Siempre has dicho que te gusta hacer “canciones que sangren”. Quizás en esta etapa que abriste con La Contrabanda hay un tono más melancólico, menos festiva que las de tu etapa en La Fuga. ¿Tiene que ver con tu crecimiento personal o con la concepción que tienes de las canciones que muestras como Rulo y La Contrabanda?
R:
Uno puede planear una gira, pero no qué tipo de disco vas a hacer, es algo muy visceral, sale de las tripas. Hay algunas canciones como Fauna rara, en la que nos disfrazamos toda la banda en directo, y mantienen ese tono festivo y nos reímos de nosotros mismos. Pero sí que es verdad que con 35 años no puedo hacer una canción que diga que estoy borracho por las aceras: ahora me emborracho de otra manera. Del mismo modo que las canciones que hacía con Suizidio, mi primera banda, cuando tenía con 14 años, no son iguales que las que hago ahora con 35; no serán iguales las que haga cuando tenga 55. Es una evolución lógica y natural.

NTD: ¿Queda algo del Rulo de Suizidio en La Contrabanda?
R:
En esencia, todo. Obviamente, he tenido una hija, he vivido mil cosas, mil encuentros y desencuentros, pero cuando veo los vídeos de la actuación con Suizidio que hay colgado en internet, me saca los colores porque teníamos una jeta de la hostia: no sabíamos tocar y subíamos a un escenario, y eso te lo da mucho la juventud. Pero por otro lado, yo sigo haciendo lo mismo: sigo cantando. Gente que iba conmigo al colegio o al instituto, en veinte años han dado cincuenta tumbos, y yo, como dice la canción de El mejor veneno, que veinte años después casi nada cambió. En esencia, soy ese mismo loco que sigue flipando haciendo y tocando canciones, aunque como persona, afortunadamente, no soy el mismo. Hoy no soy el que voy a hacer mañana. Cada uno es el resultado de lo que te pasa.
“Si haces siempre lo mismo te acabas convirtiendo en un funcionario de tu propio público ”
NTD: Con respecto a lo que hacías en La Fuga, con La Contrabanda has ampliado más el abanico de estilos, introduciendo blues, vals, reggae. ¿Es algo que querías hacer en su momento con La Fuga y que con La Contrabanda encontraste más margen de libertad?
R:
En la primera etapa no. Pero al final ya empezaba a tener la sensación de estar haciendo siempre lo mismo. Pero eso le pasa a todas las bandas, sean del estilo que sea: cuando ya llevan unos años tienes un corsé, y no te lo impone nadie: tú mismo te autoimpones las limitaciones. E igual hay un día que alguien de la banda quiere hacer algo diferente y tú no, y viceversa; acabas sucumbiendo al miedo. Pero cuando ya tienes unos años asumes que tienes que hacer lo que te salga de verdad, sin límites. Y en ese sentido se nota más en Especies en extinción, el segundo disco de La Contrabanda. El primero tenía cosas del pasado y cosas del futuro, pero mantenía una línea. Con el segundo era tentador repetir lo que hice en Señales de humo, que había sido número 1 y funcionó muy bien, pero hubiera sido muy cobarde hacer eso. Y El vals del adiós o Mi pequeña cicatriz son canciones que, si no fueran por la voz, podrías pensar que son de grupos diferentes.

NTD: No sé si ayuda el hecho de tocar con músicos que han tocado con músicos de perfiles tan diferentes como Amaia Montero, Enrique Bunbury, Iván Ferreiro
R:
También, pero sobre todo era sacar toda la música que yo llevaba dentro. Yo en mi casa siempre he escuchado todo tipo de música. Siempre digo que Rulo y La Contrabanda es una banda con piel de rock and roll, y que sobre esa piel nos ponemos cincuenta trajes encima. Es la manera de tener ilusión por componer, sino ves que has hecho 120 canciones en tu vida que son siempre iguales, o cada vez peores porque estás intentando imitar algo que ya has hecho. Para eso, como compositor, dejarme llevar y tratar de hacer once canciones diferentes fue muy estimulante.
“Todo siempre nace con vocación de eternidad y al final se acaba yendo a la mierda ”
NTD: En algunas entrevistas referencias a Bunbury o a Fito como modelos de comportamiento, de algún modo parecidos al tuyo: estaban liderando bandas muy exitosas y deciden dejarlas para abrir nuevas vías. ¿Ves que hay cosas comunes?
R:
¿Sabes qué pasa? Que esto es muy viejo. Hay grupos que llevan años currándoselo en el local de ensayo, y cuando ese grupo crezca y les empiece a ir bien llegará un momento en el que van a discutir, van a acabar a hostias y van a hacer carreras en solitario. Es así. Yo ahora te lo digo muy tranquilo, pero en su momento pasé un año con depresión, pero es así. Todo nace con vocación de eternidad y al final todo se va a la mierda. Tú te casas con alguien y crees que vas a estar toda la vida, pero en el 99% de los casos no funciona, y un grupo es igual. Es muy bonito que mientras el grupo funcione que sea de verdad, porque lo otro es un timo. Hay público que se queja de la separación de los grupos, pero, ¿qué quieren? ¿Que cada uno vaya en su coche a dar el concierto? Yo conozco muchos grupos que hacen eso. A mucha gente sí le vale, pero a mí no.

NTD: Dijiste que dejar La Fuga tuvo un punto inconsciente, y que sabías que era muy difícil llegar a las cotas de popularidad que teníais en el momento en el que dejaste la banda. Sin embargo, te estás acercando bastante a lo que tenías en la época de La Fuga. ¿Está superando tus expectativas?
R:
Cuando yo me fui de La Fuga era un barco muy lujoso y muy grande: tocábamos para 12.000 personas en Madrid. Cuando vuelves a tu casa y dejas el grupo de tu vida lo que menos piensas es que te va a ir bien. Afortunadamente, no fui cobarde y no me quedé en un sitio en el que no estaba a gusto. Y como premio a eso funcionó la historia que estamos haciendo ahora, también.
“No me gustaría tener que elegir entre teatros y salas: ambas forman parte de la genética de la banda ”
NTD: ¿Y cómo vives el hecho de que tus ex compañeros sigan tocando como La Fuga?
R:
¿Quién soy yo para decir nada? Cada uno, tanto yo como ellos, hemos sacado ya varios discos, llevamos ya cerca de cinco años por lados diferentes. Yo tengo mi opinión personal, pero no se la digo a los medios, lo hablo con mis amigos, como mis amigos me dicen lo que ellos piensan. Pero si algo intento es tener educación y precaución.

NTD: ¿Pero sigues sus movimientos?
R:
Al principio sí, nos miramos más todos de reojo. El primer disco que hicieron sin mí lo escuché, pero el nuevo no. Yo siempre hablo de La Fuga con toda la naturalidad del mundo, pero tampoco me apetece que se difumine el trabajo que estoy haciendo ahora con La Contrabanda. No quiero ser como Bunbury cuando le preguntan de Héroes del Silencio ni que sea un tema tabú, tampoco, pero al final hay gente que parece que quieren que esté en guerra con mi pasado, y no es así: más allá de las rencillas que haya podido haber, yo estoy en paz y muy feliz con lo que hice en mi pasado.
“Cuando vuelves a tu casa y dejas el grupo de tu vida lo que menos piensas es que te va a ir bien ”
NTD: El otro día Juan Destroyer escribía acerca de este nuevo disco en directo y decía que tirabas la guitarra al suelo como una reivindicación para los que te acusan de blandengue. ¿Tú ves que se te acusa de moñas o de blandengue dentro de la escena rockera estatal?
R:
Yo creo que los que me acusaron en su día ya se bajaron del curro. Cada vez que sacábamos un disco nuevo con La Fuga decían lo mismo: “os habéis vendido”, “cada vez sonáis más blandos”… Eso lo llevo escuchando desde el 98. Tú puedes ser el más duro de la vida y hacer trash metal en un local para diez personas, y parece que esa es la única manera de ser auténtico. Ya si empieza a verte gente cambia la historia. Es un debate que me descorazona bastante. Siempre he hecho lo que se me ha puesto en la entrepierna y el corazón. Suena fatal, pero es verdad (risas). He recibido tanto los aplausos como los palos que me han dado. En su momento, con La Fuga cuando grabábamos en estudios mejores y sonaba mejor ya empezabas a dejar de ser auténtico. Y ni hablar cuando tocabas para 12.000 personas: eras un vendido de la hostia.

NTD: En Efe Eme decías que para ti Antonio Vega y Yosi de Los Suaves, por mostrar dos símbolos que la gente puede no ver como cercanos, representan lo mismo. ¿Ves que se están rompiendo ciertas barreras y tabúes en la escena, a pesar de lo que decías ahora?
R:
Afortunadamente quienes no lo encuentran cercanos son los mismos que se molestan de que un grupo tenga éxito o que ven la evolución de un músico o una banda como una pérdida de autenticidad. La música es algo tan grande, que no puedes intentar ceñirla a una sola cosa ni convertirte en un fundamentalista de lo homogéneo. Tanto Antonio Vega como Yosi son dos tíos que cantan y sienten en castellano, que cuidan mucho los textos y que dejan su corazón en cada canción. ¿Qué más me da cuál hace más ruido? A mí me llegas o no me llegas. Lo de las etiquetas es un horror, y para el que hace canciones ni te cuento. Si tienes que hacer caso a la gente, siempre harías lo mismo, y si haces siempre lo mismo, ¿para qué estás en la música? Te conviertes en un funcionario de tu público.
“Hay gente que quiere que esté en guerra con mi pasado, y yo estoy en paz y muy feliz con lo que hice en La Fuga ”
NTD: ¿Y tú ves entre tu público hay perfiles más mezclados y que lo que antes la gente veía como una herejía ahora convive de una manera más democrática?
R:
Piensa que cuando vas a ver a Extremoduro a Las Ventas es prácticamente imposible que las 10 o 12.000 personas que hay ahí sean todas iguales. No son todos rockeros puretas, es gente que, sin necesidad de ir con una chupa de cuero y fumándose un porro, le gusta la banda. Yo sí que noto que hay gente de la anterior etapa que no se ha descolgada y que ahora va con sus hijos, conviviendo gente de 45 con chavales de 15 años. Noto que es un público que se ha renovado, y que hay chicos que no han crecido con La Fuga que espiritualmente se están formando ahora, y lo están haciendo con Rulo y La Contrabanda como una de sus bandas sonoras. Y eso es muy emocionante.
“Siempre he hecho lo que se me ha puesto en la entrepierna y el corazón ”
NTD: ¿Sientes que tanto con La Fuga en el pasado como ahora con La Contrabanda has, de alguna manera, formado musicalmente a dos generaciones?
R:
Sí, pero no creo que sea tanto mérito mío como el de sus padres, que les pusieron el disco. ¿Por qué yo escucho a Supertramp, Sabina o la Creedence? Porque es lo que me ponía mi padre cuando tenía 12 años. Y luego los chavales mayores de mi barrio escuchaban Barricada y Los Suaves, y ahí me pasé al rock. Más que culpa de los grupos, que indirectamente sí porque aportan la materia prima, creo que directamente son los padres o sus entornos cercanos. Para mí ver cómo, improvisadamente, puedo sacar a un niño de 8 o 10 años a cantar La cabecita loca al escenario y se emocionan y ves que le está llegando y que el día de mañana se quiera montar un grupo, es la hostia.
“Lo que cuesta mucho sudor sabe mucho mejor ”
NTD: No sé si ves que el rock urbano se ha estancado, y que el cartel del ViñaRock sigue siendo el mismo el de ahora que el de 2005, y que han faltado referentes para una nueva generación.
R:
Sí, totalmente. Teniendo idea creo que no tengo idea de qué ha podido pasar (risas). Una de las cosas puede ser que internet ha dado muchas cosas muy buenas y dado voz y acceso a todos, pero ha roto las dinámicas que antes sí existían. Por ejemplo, un sello como DRO antes publicaba primeros discos de muchos grupos debutantes. Ahora, hay menos sitio “masivo” para grupos desconocidos. Internet es un escaparate saturado, repleto de artículos, parece una tienda de chinos. Faltan un par de bandas nuevas que convivan con los que llevamos 15, 20 o 40 años en esto. Es muy difícil que puedan sacar la cabeza y que algo te pueda sorprender.
“En esencia, soy el mismo loco que flipaba haciendo y tocando canciones que hace 20 años ”

NTD: ¿Qué nos puedes contar de los siguientes pasos? Tengo entendido que querías parar un año.
R:
Sí. Ahora tenemos la traca final de la gira de teatros, habiendo regresado de hacer una gira por nueve países entre Europa y Latinoamérica, pero necesito descansar y poder afianzar las ideas que tengo para el próximo disco. Con este ritmo me es imposible, compongo a cuentagotas, y yo lo que quiero es levantarme por la mañana y no pensar que tengo que coger un avión o un tren y que puedo caminar al monte o rascarme la nariz y luego componer. Me apetece hacer recopilación de lo que he vivido estos dos años y pico y volcarlo en una canción. La gente dice que para componer necesitas estar muy activo, pero yo creo que también necesitas un poco de calma. Por eso pararemos un año en España, pero en Latinoamérica sí que haremos algunos festivales: es una zona donde estamos creciendo bastante y no nos podemos permitir parar un año y pico y detener la evolución que uno tiene ahora. Me va a costar parar, pero sé que es necesario.
NTD: ¿Entonces habrá disco para 2016?
R:
Me cuesta decir una fecha concreta, porque eso lo determinan las musas, que son más putas que yo y que todos (risas); pero mi idea es, si todo va bien, pueda salir a finales de 2015. Y si va mal, a principios de 2016. Cuando tenga 8 o 9 canciones chulas y que me convenzan, nos pondremos a maquinar detalles. Ya tengo 2 o 3 que me gustan mucho y otras que no valen para nada (risas), así que estoy en el camino.

Gira:
02 y 16.12: Madrid. Teatro Nuevo Apolo
06.12: Palencia. Teatro Principal
13.12: Salamanca. Teatro Juan de la Enzina

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