10 octubre, 2013. Por

Waxahatchee

Cerulean Salt
Katie Crutchfield contacta a Alanis Morissette con Bikini Kill para su segundo LP como Waxahatchee
Waxahatchee

Como una Winona Ryder del rock alternativo de autor, Katie Crutchfield roba a los 90s y añade personalidad a un repertorio que es esputo para cantautoras y ñoñería para las punkarras. Y es que casi como una virgen suicida que sobrevivió a la confrontación noventera del riot grrrl con el pop americano de divas del feminismo radioformulero como Alanis Morissette, Shania Twain o Sheryl Crow, y como un híbrido entre Kathleen Hanna y Donna de Sensación de vivir, esta neoyorquina muta en Waxahatchee y se debate entre una posible banda sonora para un spin-off del personaje de Phoebe en Friends o el riot grrrl después del riot grrrl. Porque más que esperar re-reuniones de Hole o Bikini Kill, un nuevo LP de The Breeders o reclamarle a PJ Harvey que vuelva a ser la de Dry, la propuesta que esta neoyorquina trae entre manos es sencilla, evocadora y fiel pero renovadora tanto para las fauces del femme-rock de autor, el alt-rock-country y, sobre todo, las posibilidades de un nuevo riot.

Con una voz tímida, imperfecta pero especialmente emocionante, sensible y repleta de matices confesionales, Crutchfield revalida en este Cerulean Salt las modélicas piezas de rock de autor que inició en American Weekend pero quitándose de vicios remember trillados, centralizando su potencial en esas melodías circulares que contactan a la vez con una base sólida, desnuda y poco invasiva con las canciones. Melodías melancólicas, románticas, depresoras y depredadoras: sencillas, cortas y directas al corazón, con una base muy similar entre sí y una clara influencia de referentes de pop-rock de autor de corte femenino y cierta visceralidad riot, más cerca de sus facciones mainstream-alternativas (Alanis Morissette, Joan Osborne, 4 Non Blondes o The Breeders) y de contemporáneas como Mirah, Wildbirds & Peacedrums, The Mynabirds, Thao Nguyen o Soko.

En Cerulean Salt conecta las facciones más americanistas o country con arranques grunge acústicas que bien nos pueden recordar el MTV Unplugged de Nirvana (Lips and Limbs), con “fuckings” suenan deliciosos y con una inocencia que se confunde con perversidad (Blue Pt. II), acercándose con sigilo al riot grunge, como una extensión de las nuevas maneras de Mikal Cronin (Coast to Coast), hace de la naturaleza y el nudismo rock-folk pura sangre (You’re Damaged), abre un puente entre la vis sensible de la PJ Harvey del Rid of Me y las melodías de Joan Osborne (Hollow Bedroom), esputa riffs saturados e imperfectos sobre un rock riot de autor circular y límpido (Dixie Cups and Jars), desnuda a la Alanis Morissette más visceral pero le quita la guitarra acústica y le pone un bajo eléctrico (Brother Bryan), firman un punk’n’roll lento, casi en reprise (Waiting), exhibe una canción que podría haber cantado en la fiesta de graduación de 1997 mientras sus amigas se enrollaban con el guaperas del equipo de fútbol americano (Swan Dive) y reparte anguloso rock gritón que suenan a himnos, escapularios y re-reivindicaciones riot contemporáneas (Misery Over Dispute y Peace and Quiet, las dos mejores canciones). Una buena manera de jubilar a Best Coast y de grabar la segunda parte de Singles.

Waxahatchee

+ INFO

Artista: Waxahatchee

�lbum: Cerulean Salt

G�nero: Grunge-americana

Discogr�fica: Wichita / Don Giovanni

A�o: 2013