24 noviembre, 2010. Por

The Black Keys

Brothers
The Black Keys hacen del origen del rock su arma más pura para engordar melodías vehementes
The Black Keys

Los caminos del rock and roll son inexpugnables. Así lo quiso Muddy Waters, Elvis, The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelin o Cream. Y el resto da igual, dirían los rockeros. Hoy en día, los caminos del rock and roll parecen ser bastante más expugnables de lo que hubiéramos imaginado hace cuarenta años. ¿Quién hubiera dicho que el blues, el rock and roll y similares derivarían en un género para clasicorros, viejos y retrófilos de antaño (y no los retrófilos de la new wave, ¡dónde va a parar!)? Pocos hoy salvan el blues como género indispensable y como hilo del que, tirando y tirando, acabas incluso en la electrónica. Los pocos que lo hicieron, fallaron. Menos tres: The White Stripes, Wildbirds & Peacedrums y The Black Keys.

Tanto los Black Keys como los suecos Wildbirds & Peacedrums (éstos algo más por ser un grupo casi sólo de voz y batería) y la banda de Jack White supieron renovar el sonido del blues, principalmente por agregarle un vestido colorido y diferente al tipo de canciones que engordaron en su día Howlin’ Wolf o Robert Johnson, entre muchos otros. No es un blues al uso porque, seguramente, no es blues. Brothers absorbe del sonido clásico la métrica, el formato rítmico y el congelamiento de algunas formas particulares como el tembleque tímbrico, los fraseos clásicos y la poca cantidad de partes dentro de la canción. Del resto, todo lo que queda por venir. Saturaciones, guitarras que apestan a trémolo en momentos, aires de americana, falsetes golosos y una actitud tan macarra como la que intentaron dar (sin grandes canciones pero pretensiones bastante jaggerianas) Primal Scream con aquel Riot City Blues. The Black Keys comandan un serial de grupos (Cold War Kids, Band of Skulls, The Dead Weather o Black Rebel Motorcycle Club) que se sirven de la influencia del sonido clásico para aplicar (a diferencia de otros como Wolfmother o Them Crooked Vultures) renovación y buen gusto a un añorable pasado. La diferencia es que el dúo californiano baja la fidelidad respecto de su anterior y aplaudido Attack & Release para facturar glosas monacales de traje y corbata como Everlasting Light, el blues pop de armónica, amplificador reventado y saturación abreviada de She’s Long Gone, la psicodélica Next Girl o The Only One y Tighten Up (que bien podrían haber formado parte del Back to Black de Amy Winehouse) o las aportaciones más cerca del formato canción sin demasiada experimentación de Sinister Kid o Unknown Brother. Si no fuera porque hoy en día quince canciones son muchas para un disco (nos estamos acostumbrando mal) y porque hay algún punto más bajo y prescindible como Never Gonna Give You Up, Brothers no despuntó ni causó el halago que se hubiera merecido cuidando esos pequeños detalles. Aún así, Carney y Auerbach deberían estar bien satisfechos por darle a la música lo que es de la música: origen y sensatez.

The Black Keys

+ INFO

Artista: The Black Keys

�lbum: Brothers

G�nero: Blues rock

Discogr�fica: V2 / Nuevos Medios

A�o: 2010