The Bleach

Shining Blackout

En los últimos años el término rock and roll se fue desgastando. O bien se utilizaba para denominar a cualquier grupito que tocaba rock sin demasiado decoro, o bien para titular a modo de revista sensacionalista determinadas actitudes macarras o bien para justificar los excesos de los músicos en general. Pero el rock and roll nunca dejó de ser un estilo. Macarra, sucio y con mucha actitud, pero un estilo heredero del blues del sur del Mississippi de los ’50. Hoy, vapuleado y absorbido por el indie y la necesidad de ser modernos a toda costa, pocos artistas globales (Jack White y pocos más) han sabido recuperar la actitud macarra de The Rolling Stones, Small Faces, la Velvet Underground y la etapa más lisérgica de Creedence Clearwater Revisited o Steppenwolf. Y en España, ya te puedes imaginar: anclados en Burning y a correr. Por suerte para los puretas y los amantes del sonido clásico y analógico, nos queda una esperanza en Madrid: The Bleach.

Arropados por el sello Algoenblanco (que con el fichaje de los madrileños y de Idealipsticks ampliaron su paleta de estilos hacia el rock de raíz), pasando del auto tune y las malditas maquinitas modernas y apostando fervientemente por el sonido clásico de guitarras afiladas, The Bleach sacan a la luz (y tras año y medio de espera) Shinning Blackout, su primer disco largo, a medio camino entre la cumbre de lisergia sonora de finales de los ’60 de los Rolling Stones o Cream (salvando las distancias, claro), la energía de Primal Scream y la inevitable comparación con contemporáneos más recientes como Jet o White Rose Movement. Tras esa imagen tan londie de típico grupo directo a imitar a The Strokes se esconden Sam, Jon e Iván, un power trío de sonido clásico y herencia garagera, alejados del término rock and roll español (aquel que pusieron de moda primero, Tequila, y luego, Pereza) y más cercanos a la época de ácido y blues que fue Woodstock y, si se quiere, al brit pop más macarrita de primera mitad de los ‘90. Se atreven tanto con escarceos al gospel stone a lo Gimme Shelter (en Gotta Love You) como al pop coreable de estadio de rollo Oasis (La La La). Canciones como Crystal Ball, la motera Burn This City o Diggin’ (una canción que no sería de extrañar si la empezamos a escuchar hasta el hartazgo en cualquier comercial chick de televisión) son delicias de un sonido que en nuestro país es muy difícil de encontrar y que ha quedado relegado en algunos intentos tímidos por recuperar el rock clásico de forma aburrida en los últimos años. Quizás sí haya que admitir que The Bleach, si bien se acercan a pasos agigantados a conseguir una personalidad marcada, aún siguen dependiendo (por momentos en exceso) de algunos clichés típicos del género, repitiendo esquemas, yeites y guiños a toda la corriente de los años ’60 y ’70. Aún así, bien vale elevar a Shinning Blackout como uno de los grandes debuts de lo que va del año. A ver quién tiene cojones a pasarles por encima. Chapó.

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The Bleach. Foto: Sara Navarro
The Bleach. Foto: Sara Navarro
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Artista: The Bleach

Álbum: Shining Blackout

Género: Rock and roll

Discográfica: Algoenblanco

Año: 2010

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