24 noviembre, 2016. Por

Julián Maeso

Luceros del alma
Julián Maeso: 'La falta de cultura es la responsable de lo que nos pasa a nivel sociopolítico'
Julián Maeso

Conversar con alguien como con Julián Maeso da gusto, porque supone conversar con un músico hecho a sí mismo y con alguien con mucho criterio. Ha colaborado con Quique González y M-Clan y con estrellas internacionales como Ken Stringfellow, Taylor McFerrin y The New Mastersounds. Ha formado parte de bandas como Speak Low, The Sweet Vandals, Aurora & The Betrayers o The Sunday Drivers, entre otras.

“Llevo 25 años tocando. Mis dos discos anteriores (‘Dream are gone’ (2012) y ‘One way ticket to Saturn’(2014) los saqué yo mismo pero tuvieron una licencia Legacy. Lo sacaba yo pero luego los licenciaba Sony con Legacy. Para mí es un sueño estar en Legacy con el catálogo que tiene (Dylan, Leonard Cohen), con artistas que admiro y que son una inspiración para mí. No puedo estar más que agradecido”, me reconoce en el plató de las oficinas de Sony el toledano. Y es que él mismo se conoce: “Yo soy un esbirro. Estoy al servicio con mis canciones. De materializar esa canción. Y tengo la suerte que puedo hacerlo, porque mi día y día es así. Y luego elegir a los mejores músicos y llevarlo a cabo, y luego meterme en la carretera y hacer kilómetros y kilómetros…”.

Esa es la vida real de un músico en España, fuera de los romanticismos y de los ideales. Pero su música suena auténtica, busca diversas sonoridades, entre lo anejo y la raíz, entre lo genuino y la fusión. Y el resultado siempre está a un nivel elevadísimo. En un país anglosajón, Julián Maeso sería una estrella. Aquí lo es, pero a pequeña escala. Les recomiendo que se dejen llevar por esa música inspirada.
Entrevista: Andrés Castaño

Notodo: ¿Qué planteamientos tenías con Somewhere, somehow?
Julián Maeso:
Mi manera de ser no es de tener ningún planteamiento. Soy una persona que para bien o para mal no planteo las cosas con tiempo. Hago las cosas porque las siento así. Y unas veces me equivoco, otras veces doy en la clave. No digo: “voy a hacer un disco que va a sonar así”… No me siento a componer una canción así. Estoy en cualquier momento, en cualquier lugar (Somewhere, somehow), y me vienen melodías. Y yo lo que hago es que, según me vienen, lo grabo en el móvil. Lo dejo ahí y luego veo si eso me sirve o no. Las que me gustan las desarrollo. Algunas das con la clave y la acabas. Otras pueden permanecer meses y quedarse en el camino.  Luego, esas canciones conforman un disco. No hago 30 canciones para quedarme con 10. Tengo un número de canciones, busco un hilo conductor y les doy forma. Lo que sí tengo claro los músicos que voy a llevar.
“La falta de cultura es la responsable de lo que nos pasa a nivel sociopolítico ”
NTD: Sobre la inspiración. Lo que acabas de decir pero tú improvisas mucho. Nick Cave se impone unos horarios. ¿Qué te parece a ti?
Julián:
Yo no funciono muy bien en estudio. Porque te limita. Tienes que pagar el estudio y tienes unas horas limitadas, y también cuentas con los músicos en unos momentos limitados. En casa grabé el primer disco y este último, grabé las bases en el estudio de Alfonso Ferrer, el bajista. Alfonso tiene su propio estudio, conoce mi estilo y sé que puedo delegar en él, y eso es genial: es parte fundamental del sonido de disco. En casa tienes tanto tiempo que se te va da las manos, quieres meter mandolina, teclados… Y luego mezclar tantas pistas no es fácil.

NTD: Por ejemplo, está Paco Loco que capta muy bien el sonido de la americana. ¿Consideras que hay buenos productores en España?
Julián:
Sí, aunque huyo de los productores convencionales en el momento en que un productor se pone de moda. No creo que un productor funcione para todos. A mí, de hecho, en alguna ocasión me han pedido si podía producir algún disco, o ayudar a algún grupo y he dicho que no, porque a lo mejor mi mierda no vale para otros, ni quiero imponer a otra gente cómo yo veo la música. Esas figuras de ‘productores estrellas’ y que todo el mundo quiere grabar con esos productores me echan un poco para atrás.

Hay gente que dice que este disco suena a “carreteras de Estados Unidos”. Y mi día a día era carretera de Toledo a Villaluenga de la Sagra. Con Alfonso Ferrer, que no es muy conocido pero que tiene un amor por la música y un conocimiento, y los músicos que han colaborado, uno es de Terrassa y otro es de Illescas. Tienen un talento enorme aunque tampoco sean conocidos. El problema es que en España no se valora a los músicos que hay aquí.
“Hay gente que dice que este disco suena a “carreteras de Estados Unidos”. Y mi día a día era carretera de Toledo a Villaluenga de la Sagra”
NTD: ¿Por qué crees que pasa eso?
Julián:
Por falta de cultura. La falta de cultura se manifiesta en todos los ámbitos y es responsable de lo que nos pasa a nivel social, político, etcétera.  Siempre lo de fuera va a ser mejor. Y a mí me gusta más grabar con alguien que no conozca el estilo o que venga de otros sonidos, porque le va a dar otra vuelta, va a salir otra cosa diferente.

A un músico le gusta mucho grabar con un productor que admira, estar en otro país. Por ejemplo, cuando grabé Tiny Telephone con The Sunday Drivers en San Francisco con Brad Jones, simplemente estar en San Francisco y grabar con ese tío, con ese equipo tan bueno, es una experiencia importante para un músico. Aquí se ha puesto de moda ahora el rollo vintage, porque hace unos años en los estudios todo era muy comercial, muy perfecto. Los discos de hace décadas se grababan en directo con dos micrófonos. Había buenos músicos, buenos técnicos. Y el técnico tenía que apañarse, colocar la batería al fondo, etcétera…

NTD: Hablando de The Sunday Drivers. Se te queda muy lejos ¿no?
Julián:
De todas las bandas en las que he tocado he aprendido algo. Siempre hay que quedarse con eso. Ver lo que has aprendido y no renegar de nada. Todo es un aprendizaje.

NTD: Recuerdo que The Sunday Drivers salisteis en un recopilatorio de Les Transmusicales de Rennes…
Julián:
Por la experiencia que tengo, porque he estado en muchos proyectos, la clave es estar el día concreto, en el momento adecuado y en el lugar oportuno. Y también tener algo que ofrecer. The Sunday Drivers tenía a Jero, un buen vocalista, la banda trabajaba todos los días. Dio la casualidad de que la banda tocó en Moby Dick, allí le vio el del sello de Rock Indiana, da la casualidad de que Miguel Corral y Pepe Corral trabajaban en la programación de Moby Dick y también en el FIB. Tocamos en el FIB, allí les vio el programador de Les Transmusicales y fuimos a tocar allí; y una vez allí nos vio el A&R de Naïve Records.

Antes estuvo Mushroom Pillow, pero vamos, no tengo muy buenas palabras hacia ellos: lo único que hicieron fue entorpecer todo, una independiente que jode más que facilita. Así hace la gente dinero, aprovechándose de los demás. Es un caso aislado. Hay mucha gente que ama la música y que respeta a la gente, y hay gente que va a la suya, a la pasta y a sus intereses, que te hace firmar contratos leoninos. Y que lo primero que te exige firmar contratos de 50% de derechos, un 25% para la editorial y un 25% para su bolsillo. Gente que no ha movido un dedo y que va a seguir cobrando un 25% de los derechos de The Sunday Drivers. No quiero hablar mal de nadie, pero las cosas y todo el mundo en su sitio.

NTD: Los músicos se hacen principalmente en la carretera, y ahí hay de todo. Y luego hay salas y salas. Sitios con solera donde te gusta tocar y otras pocas preparadas.
Julián:
Es cuestión de personas. La mayoría de las salas de España no están preparadas para hacer conciertos; podría decir que un 80% no reúnen las condiciones. Generalmente son escenarios con paredes lisas, reflectantes, cristales, el luminoso de la sala detrás o el espónsor que lo único que hace es fastidiar al fotógrafo… Lo ideal sería madera para absorber el sonido. O no vas a ver madera o una alfombra. O una tela negra al fondo del escenario. Y luego técnicos de sonido, como si cualquiera pudiera ser técnico de sonido. Muchas veces no he podido ir con mi propio técnico por la pasta.
“A la mayoría de las salas no les interesan las sensaciones y el clima que es capaz de generar un músico ”
A mí me gustan esos sitios que aunque tengan un poquito mejor o peor las condiciones técnicas, te tratan excelentemente (amables, te alojan en un sitio cercano a las salas, te dan bien de comer). De hecho, las salas que más cuesta alquilar son las que luego te echan deprisa y corriendo después del concierto. Estás cubriendo un espacio. Llegas, tocas y luego te tienes que ir. Sólo para hacer dinero. Llevas un año con un disco, con toda tu ilusión y tu trabajo, y cuando llega el día en el que llenas una sala grande, según acaba el concierto, ponen ‘momento discoteca’. Me ha costado dos horas de concierto generar una música y unas sensaciones en el público y un clima… y no te dejan ni esa media hora o ese margen. Enseguida te ponen las vallas acotando para echar a la gente a la calle.

Tú cuando alquilas una sala y la llenas les consigues una pasta. En el fondo ellos no pagan a los técnicos, tú pagas a la SGAE, y con el alquiler tú pagas a los técnicos, a los de seguridad, a las camareras… Es cuestión de respetar al que genera unas sensaciones. Pero es que al final es el dinero el que manda en este mundo, por desgracia.

NTD: ¿Crees que hay más medios que cuiden la música más allá de Ruta 66, de Radio 3, etcétera…? Por ejemplo, Rolling Stone España se fue a pique…
Julián:
La Rolling Stone se fue a pique porque era más un magazine que un una revista de música. Imperaba más la tontería. Las entrevistas que publicaban parecían de mentira. Cuando todo se convierte en modas, productos, en gilipollez, y en hablar de tontunas, entonces la música ya no está… Lo importante es que si te publican en una revista es por apoyarte o porque les gusta tu música, con un criterio o con un trasfondo.

NTD: Haber tocado con M-Clan y con Quique González te ha llenado, ¿no? Además son estilos que te tocan.
Julián:
Sí, por supuesto, te tocan. Carlos Tarque es un amante del blues y del rock, aparte de ser un excelente anfitrión y un tío muy divertido. Y la voz que tiene. Y es una banda a la que le gusta el rock and roll y lo demuestra en directo desde hace 20 años. Y con Quique igual, es un muy buen compositor. En ambos casos he aprendido. Estar en una gira y mejorar, de aprender de tus errores, de cómo tienes que tocar y comportarte.
“Lo que no me gusta de girar con artistas conocidos es adoptar cierto rol de músico mercenario ”
Lo que no me gusta de esas giras es el rollo ‘músico mercenario’, de los roles que tienes que adoptar. Y en un momento dado, si tienes suerte y la banda funciona con los músicos, pero si se convierte en una suma de mercenarios, unas veces funciona y otra no…

NTD: Luego tengo la sensación que eres alguien sin un género musical concreto, sin prejuicios, porque en este disco por ejemplo incluyes una canción reggae como I wonder and wander.
Julián:
No me gusta hacer sólo un estilo. Me gusta fusionar estilos en un mismo disco. Incluso en una misma canción, como ésta que mencionas, que empieza con un ritmo country y luego deriva en reggae. Por suerte, los músicos no tienen ningún tipo de problema y saben darle el ritmo a la canción. En eso hay mucha labor de los músicos, conocen mucho, pero no van a seguir una pauta si no les cuadra…

Yo toco diferentes estilos. Y ahora mismo lo que más me llama la atención es el flamenco. En este país la falta de cultura saca ese rollo sectario. Por ejemplo, Silvia Pérez Cruz es increíble lo que hace. Cierto es que durante unos años he estado haciendo una tipo de música más concreta, quizás, porque es la que más conozco, tengo escuchada y asimilada, pero es una evolución lógica. No quería forzar nada. Pero no me cierro. No van a ser todos mis discos en inglés, ni en rock and roll. Me gusta avanzar y fusionar estilos.

NTD: ¿Crees que hay muchas bandas que merecen la pena en España?
Julián:
Hay muchas bandas con talento en España a las cuales no se les apoya.

NTD: ¿Crees que tiene que ver con la música mainstream y comercial y fenómenos como los realities como La Voz u Operación Triunfo?
Julián:
Realmente habría que hacer un documental sobre esto. Hay muchos problemas. Uno de base cultural. Otro de educación, que algo está empezando a cambiar, con escuelas creativas, privadas, que por suerte dan blues, jazz y rock a los niños. Antes sólo enseñaban clásica.
“Mushroom Pillow es un sello independiente que entorpece las cosas más que facilitarlas ”
Yo, por ejemplo, cuando intenté aprender música sólo estaba el conservatorio y me echaron, no pasé de primero de solfeo y piano. He sido autodidacta. No me llamaba la atención: ellos no veían que ya desde pequeño me interesaba el blues, y me obligaban a poner las manos así o asá. Por otro lado también es todo lo que ha pasado con no dejar entrar a los menores a los conciertos. Luego, el sectarismo de los festivales, todos catalogados por géneros y estilos, y por edades.

Y luego en televisión no hay programas musicales más que Cachitos y Los Conciertos de Radio 3. Los programas de la noche, de variedades, de madrugada, que hay de música, con músicos desconocidos y que son de relleno: eso es una mafia. No se puede ver música en directo durante todo el día, pero luego de madrugada está petado porque el alquiler de un espacio nocturno es más barato que el diurno. Esos minutos y minutos nocturnos generan millones de euros en derechos de autor. Porque lo repiten y son horas de emisión todos los días. El productor de esos programas pone un estudio sencillo, el músico se lleva un 15%, el productor un 50% y la televisión 25%. Entonces no es normal que donde más dinero se genere sea en programas de noche de televisión… También se podría hacer un Cachitos con bandas de ahora, no sólo recordar el pasado.
“Me gusta fusionar estilos: ahora lo que más estoy escuchando es flamenco ”
Y esos programas donde hay un coach, que mueven millones, generando expectativas a gente a chavales con la competitividad, con el éxito… Y luego firmar un contrato con unos derechos de imagen y demás leoninos. Y acaban subiendo a esos artistas al éxito y estampándose después si su fórmula no funciona. Y recupérate de eso…

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Julián Maeso