22 mayo, 2014. Por

Él mató a un policía motorizado

Lo trágico es magnético
Hablamos con un símbolo del nuevo-nuevo rock argentino: Él mató a un policía motorizado
Él mató a un policía motorizado

Hace diez años, Él mató a un policía motorizado se juntaban en un barrio de La Plata a poner en común sus primeros acordes, compartir discos de la escena noise y space-rock de los primeros años ’90, a hablar del rock alternativo americano y británico y a jugar-sin-jugar a la lisergia según el extrarradio argentino.

Hoy, dos álbumes y tres EPs después, la banda platense es uno de los símbolos del nuevo modelo de autogestión artística de Argentina y uno de los nombres del underground de su país más ladeado fuera de sus fronteras: en tan solo dos años, Limbo Starr ha editado todo su catálogo y sus giras duran semanas, además de tocar en recintos y festivales que ni muchas de las bandas más longevas de nuestro país alcanzan.

Quedamos con dos de ellos, su líder Santiago Motorizado y el último en llegar al grupo, Agustín (Chatrán Chatrán), en medio de su maratónica gira europea y a pocos días de poner fin a la misma, con los conciertos más esperados, de Madrid y Barcelona, de cara, para hablar no sólo del estado actual de la banda, sino también de independencia musical en tiempos de Twitter, de rock para zombies, de Los Planetas y de sus conexiones magnéticas con lo trágico y lo arty.

Notodo: En estos dos años Limbo Starr está publicando todo vuestro catálogo al sentido inverso: primero La Dinastía Scorpio (vuestro último LP), luego un recopilatorio con los EPs y ahora vuestro debut. ¿Veis que quien se acerque ahora por primera vez a la banda encontrará coherencia entre los del último y los del primer disco?
Santiago Motorizado:
Yo creo que sí. La Dinastía Scorpio, al ser un disco largo y separarse de los EPs temporalmente, tiene relación y una referencia directa con el primero; y en algún punto las estrcuturas de las canciones tienen relación también, más allá del recorrido que se hizo después con los EPs, donde es probable que la banda haya encontrado su sonido en el EP Navidad de reserva, y en las letras, que se llegó con el correr de las canciones a una síntesis más pulida. Pero sí que en las estructuras más complejas comparten cosas canciones del primero y el último disco.
“Nos interesa crear cosas que propongan universos alternativos que generen una especie de golpe.”

NTD: Cada vez vienen más a España y cada vez que vienen tocan en lugares más grandes. ¿Qué es lo que creéis que caló en el público español de un grupo que en Argentina sigue siendo underground?
S.M.:
Pasaron muchas cosas para que, por lo menos, la atención esté en la banda. Después de tener esa atención, lo que genera es esa respuesta afectiva y la sensación de que somos bienvenidos. Pero es principalmente porque gustaron las canciones. Quizá las letras, al ser simples, generan una conexión más directa: por más que sea el mismo idioma, a veces la poesía de cada región no llega a conectar con oyentes de otros lugares. También el hecho de que la atención se ponga más aún sobre nosotros fue la invitación regular del Primavera Sound cuando no teníamos nada en España; que Limbo Starr haya editado nuestros discos; y que Jota de Los Planetas hablase mucho de nosotros generó ciertas expectativas en los que confían en el criterio de él.

NTD: No sé hasta qué punto sois conscientes de la importancia que tienen Jota y Los Planetas en la escena independiente española. ¿Sentís responsabilidad de ser algo así como los ahijados argentinos de él?
S.M.:
La primera sensación que tengo es de gratitud y que me enorgullece que a Jota le guste nuestra música. Cuando a cualquier persona le gusta nuestra música, en general, me genera una sensación agradable, pero si viene de parte de un artista de las características de Jota, un poeta y un compositor que admiramos y nos gusta mucho, es tremenda. Y también esa cosa anecdótica de un artista que tiene cierta distancia con el universo en el que nosotros nacimos.
Chatrán Chatrán: Además, cuando la banda empezó, no se escuchaba a Los Planetas, no fue una influencia desde el inicio como a veces se dice.
S.M.: Claro. Nosotros conocimos Los Planetas después de Navidad de reserva. Manu se enoja cuando pone que una de las máximas influencias de Él mató… son Los Planetas cuando, en realidad, no lo son desde los orígenes. La conexión está más en que ambas bandas tenemos influencias comunes: el indie-rock, el rock de guitarras, la música alternativa inglesa de los ’80 y ’90. Pero no me molesta para nada que nos comparen con ellos porque es verdad que tenemos cosas comunes y son un modelo de banda que admiramos mucho.
“Hacer música es algo sagrado, y creemos que se puede compartir la experiencia artística con la “empresarial” sin que una anule a la otra.”

NTD: En la grabación de este disco dais un paso y grabáis en un estudio profesional, abandonando lo casero. ¿Cómo fue la experiencia?
S.M.:
Estuvo bueno. Era algo que teníamos ganas de hacer. Estábamos cómodos con las grabaciones caseras, era nuestro hábitat desde que empezamos con la banda, pero teníamos ganas de experimentar con otro tipo de herramientas y llegar a lugares que la limitación de lo casero no te permite llegar.
C.C.: Y te preparas, porque el tiempo está contado y vas con horas concretas y ensayas para eso. Y esa rigidez, por así decirlo, te pone en un lugar y bajo una presión concreta.
S.M.: Tiene sus ventajas y desventajas: uno sueña con poder estar un mes ahí tranquilo grabando en el mejor estudio del mundo, pero también, a veces, ese vértigo que se genera, ayuda a darle cierta vibra y cierto dinamismo a la grabación misma. El resultado, sobre todo en la batería, en los bajos y la mezcla que hicimos en el estudio de Eduardo Bergallo, que es un productor muy conocido en la Argentina por haber trabajado muchos años con Soda Stéreo, hizo que la experiencia tuviera otra dimensión.

NTD: Mencionáis a Eduardo Bergallo, que trabajó tanto con grupos como Soda Stéreo, como decís, pero también con Shakira, por ejemplo. ¿No teníais cierto miedo que el hecho de trabajar con él pudiera hacer que se pierda la esencia de lo que fue Él mató… durante diez años?
S.M.:
Yo tenía cierto miedo, sobre todo en la mezcla, porque ahí es donde uno puede llevar lo que se grabó a lugares bien diferentes con sólo tomar ciertas pautas de estética del sonido. Cuando planeamos la grabación estábamos de acuerdo con Eduardo de intentar imprimir en el disco el sonido de la banda en vivo, que sí que existía cierta diferencia entre los discos anteriores y lo que mostrábamos en directo. Pero después, en la mezcla, él tenía inquietudes por limpiarlo un poco y alejarlo de ese planteamiento inicial. Seguramente fue porque está acostumbrado a trabajar todo el tiempo con ese perfil de producciones y debe tener ciertas mañas por tratar de encontrar el sonido más puro y más radiable. Pero a nosotros ya con las primeras tomas que escuchamos de la grabación ya estábamos contentos y era lo que buscábamos, y sobre todo marcaba una diferencia con nuestras primeras producciones. Pero la disputa no era por no perder la esencia de la banda, que creo que estaba igual de todos modos, sino porque nos gustaba el sonido que se había logrado. Pero estuvo todo bien, Eduardo se adaptó muy bien a todas nuestras locuras, que tampoco fueron tan locas.
C.C.: Sí. Y también fueron muy importantes sus consejos, dónde poner los micrófonos, qué dinámica darle a la grabación. Nosotros no estábamos familiarizados con eso, y poder trabajar con gente como él la primera vez que lo hacíamos fue muy bueno para la banda.

NTD: Las letras de La Dinastía Scorpio hablan más de mujeres, amistades, amores, y redujeron un poco ese halo más “magnético” o “apocalíptico”. No sé si responde a una cosa puntual para este disco o es un poco hacia dónde camina la nueva lírica de la banda.
S.M.:
Con La Dinastía Scorpio nos alejamos un poco de la idea de disco conceptual y esa lírica religiosa, apocalíptica, de zombies, que armamos puntualmente para Día de los muertos. Y este último disco nos hizo liberarnos un poco de esto: en su momento fue divertido trabajar en discos más conceptuales, poner un tema y hacer el ejercicio creativo de armar un universo alrededor de eso, pero también en un punto te encerraba en ese lugar, y hacía que muchas canciones se queden fuera inmediatamente. Con La Dinastía Scorpio la idea era retomar algunas canciones que habían quedado fuera de algunos planes conceptuales y que sea libre de concepto y que no esté bajo ese halo que habíamos creado con la trilogía. De todos modos sí que creo que hay algo que los une, porque las letras están escritas en un tiempo determinado y similar, y tiene que ver con algo más introspectivo, de situaciones que no sé bien cómo definir…
C.C.: Realismo mágico, a lo García-Márquez (risas).
“En las contraposiciones es donde se genera la síntesis emocional de la banda.”

NTD: Esa melancolía o introspección convive con un sonido bastante épico, como de una feliz depresión. ¿Qué es lo que os gusta de este tipo de contraposiciones?
S.M.:
En ese tipo de contraposiciones es donde se genera la síntesis emocional de la banda. Es una situación que nos enamora. A mí, particularmente, desde chiquito ese tipo de contradicciones me generaron, en todo tipo de artes, una sensación perturbadora de mezclar dos sentimientos supuestamente opuestos; y cuando formamos la banda queríamos precisamente eso, poder explorar cosas que nos apasionaban pero hacerlo a nuestra manera. En la estética visual también nos interesa crear cosas que propongan universos alternativos que generen una especie de golpe en el que consume propuestas artísticas que pretenden no mostrar siempre la misma cara de la moneda.

NTD: Si bien pudiese parecer que estabais abriendo una nueva etapa (disco en estudio profesional, sello en España, la integración de Agustín (Chatrán Chatrán) en el grupo…), en una entrevista reciente decíais que estabas cerrando una etapa sonora. ¿Qué es lo que tenéis en mente de cara a lo próximo que vendrá?
S.M.:
Quizás signifique un cierre, a la vez que significa un comienzo para otras cosas, como la edición de un primer disco en España o la apertura en general de la banda hacia otros horizontes. Y precisamente hay varios países que lo que más conocen son las canciones de La Dinastía Scorpio. Quizás en Argentina es un disco que arrastra una cosa anterior, y somos varios en la banda que estamos comenzando a reclamar nuevas exploraciones sonoras, tratar de romper un poco con el modelo creativo. Como mínimo es algo que nos divierte. Veremos qué pasa cuando nos pongamos a trabajar en las nuevas canciones, pero yo sí que noto que nuestro gusto musical se va ampliando un montón: desde cosas insignificantes a primera vista como puede ser la música que escuchamos en la furgoneta en la primer gira con la música que escuchamos ahora, que hay muchísimas cosas que hace diez años no hubiéramos escuchado nunca y ahora nos parecen hermosas.
C.C.: Ver bandas en otros países nos educó mucho, también. Legitima algo que vos traés dentro y que al ver que otro lo dice o lo propone genera una sensación de reivindicación de cierto tipo de sonidos. El mismo hecho de venir a Europa y ver lo integrado que está el mundo del disco en vinilo y el sonido que tiene este tipo de productos también nos ha marcado.

NTD: Además, en Argentina no hay fábrica de vinilos. Debéis estar como niño con zapatos nuevos ahora que Limbo Starr os publica los discos en vinilo.
S.M.:
Nos encanta. Cada vez que venimos compramos más vinilos cada vez más extraños. Es un lujo poder volvernos con un disco nuestro en vinilo a Argentina.
“Con La Dinastía Scorpio nos alejamos de la idea de disco conceptual y de esa lírica religiosa y apocalíptica.”

NTD: Cuidáis mucho la estética de la banda en general: desde el diseño de los carteles hasta proyecciones o colaboraciones con escritores como Fabián Casas. ¿Es una manera de integrar la propuesta de Él mató a un policía motorizado en eso de la “experiencia participativa” a lo que hace alusión el propio Casas?
S.M.:
No es algo planeado, en realidad, sino cosas que se van dando sobre la marcha, pero nos encanta.
C.C.: Además, los chicos estudiaron artes plásticas y por algún lado tenía que salir todo eso.
S.M.: De momento, somos bastante tímidos para hacer algunas cosas, pero por suerte conectamos con gente que conecta con nosotros y nos ayuda a romper esa timidez y explorar otros lugares: la posibilidad que me dio Fabián (Casas) de ilustrar un libro suyo estuvo buenísimo, por ejemplo. Pero son conexiones que aparecen de una manera muy natural, y las disfrutamos: conocer gente que hace y le gusta el arte te facilita vivir experiencias conectadas con todos esos universos.

NTD: No sé si la idea es seguir repetir el modelo de disco largo y varios EPs o si fue una cosa puntual de esa primera etapa.
S.M.:
Cuando sacamos el primer disco largo y después sacamos el primer EP, Navidad de reserva, nos hicieron una entrevista para un diario bastante importante de Argentina, Página 12. El periodista nos preguntó qué íbamos a hacer y nosotros le dijimos, entusiasmados, que una trilogía de EPs conceptuales. Y él nos decía: “eso va a fallar, porque yo te hago la nota para este EP pero que para el siguiente no” (risas). Y nosotros le decíamos que, bueno, nos parecía bien, que hiciese lo que le pareciera: si no le interesa, no podíamos hacer nada. Pero la gente los tomó como discos independientes y cada salida de un nuevo EP era como un lanzamiento discográfico al uso, no lo vivimos de manera diferente, en ese sentido.
C.C.: Yo en aquel momento no estaba todavía con ellos, tocaba en otra banda, y no me enteré que era una trilogía hasta que sacaron el último (risas).
S.M.: La forma de escuchar música cambió tanto que no se puede descifrar cuál va a ser tanto la percepción como la recepción de la gente ante un disco largo, un EP o un single. Una canción suelta puede tener más respuesta que un álbum conceptual de 500 canciones. Ahora mismo tenemos muchas canciones con las que nos gustaría ponernos a trabajar ya y ver qué forma va tomando eso como para después ponernos a pensar el formato que va a tener y cómo las vamos a agrupar.
“Los Planetas no fueron una influencia desde el inicio de la banda.”

NTD: En Argentina sois referentes de un modelo de gestión: sacasteis cosas con proyectos paralelos en sellos online como Mandarinas Records; sois los símbolos de esa especie de sello-cooperativa que es Laptra; tú, Santi, eres uno de los socios de la tienda de discos independientes y autoeditados Mercurio, en el centro de Buenos Aires; todas ellas muestras de autogestión explícita. ¿Qué es lo que os interesa de seguir explorando ese modelo? ¿Qué es lo que hace que ni siquiera las ofertas de multinacionales haga que queráis dejarlo?
S.M.:
Sí, nos llamaron de sellos como PopArt, que es la gran multinacional de rock argentino desde hace años, para firmar con ellos pero no nos interesaba: le agradecimos la invitación pero es un universo que está tan lejos de nuestra filosofía, de nuestra experiencia, de lo que a nosotros nos gusta… De la forma que hacemos las cosas es la única que conocemos, las demás las conocemos por experiencias de otros, pero así estamos bien y somos felices. Obviamente que tiene un montón dificultades, pero yo creo que tiene más beneficios en la balanza con respecto a firmar con un sello como PopArt, que por más que tenga una estructura industrial y promocional y pueda ayudar a una banda a alcanzar mayores cotas de público, me parece que está tan alejado del arte y es tan alevoso que el único interés es comercial, que no nos interesa. Para nosotros hacer música es sagrado y creemos que se puede compartir la experiencia artística con la “empresarial” sin que una anule a la otra. Se firman muchas cosas por el simple hecho del negocio inmediato y efímero, y no nos interesa estar relacionados con ese mundo. Y también por eso nos unimos a Limbo Starr en España, porque sentíamos que tiene el espíritu de nuestro sello, Laptra.

NTD: De la misma manera que en los ’90 se habló de un “nuevo rock argentino” con grupos como Babasónicos y Los Brujos como referentes; y desde hace unos años tanto vosotros como Onda Vaga, Utopians, Los Coming Soon, Les Mentettes… aparecéis como los abanderados del “nuevo-nuevo rock argentino”. ¿Veis que está pasando esto, y que el “rock barrial”, al menos para la opinión pública y la crítica está pasando a un segundo plano?
S.M.:
Sí, está pasando desde hace unos años. Sucede pero de manera distinta a cómo funcionaba el mundo cultural hace algunos años, de todos modos. Quizás se rompieron un poco esos lugares comunes donde uno iba a buscar información sobre música y ahora con internet, tanto blogs, páginas o redes sociales, la forma de llegar a ese conocimiento se ramificó y de alguna manera lo descentralizó. Y para mí es bueno, creo que rompe muchas fronteras y propone un nuevo juego que, como mínimo, es divertido. Y nosotros en todo ese mundo al que hacés referencia, lo que puede ser la escena “alternativa”, estamos muy contentos de ser parte de esta nueva generación de músicos que hay en la Argentina, a los que admiro mucho, y vivir esta época junto con ellos está muy bueno.
“No firmamos contrato con una multinacional argentina porque creemos que su filosofía está muy alejada del arte.”

NTD: ¿Hay razones para seguir confiando que La Plata dejó de ser semillero de proyectos de corte ricotero (NdeR: “hijos” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, grupo platense y la banda más importante del rock argentino de todos los tiempos) y pasa a ser cuna de lo alternativo?
C.C.:
Había una semilla anterior a la nuestra de grupos underground que dejaron una pequeña herencia en la ciudad.
S.M.: Yo espero que ahora esté pasando algo que nos pasó a nosotros en los ’90 y que sirva para seguir renovando la escena, que ahora quizás tiene una asimilación y una proyección en bloque gracias al sello que tenemos entre casi todas las bandas (NdeR: Laptra). Por ejemplo, nosotros cuando éramos chicos íbamos a ver a grupos como Peligrosos Gorriones, que la veíamos como “la” banda platense. Y yo, personalmente, siempre tuve especial devoción por un grupo punk que se llamaba Embajada Boliviana, que me cambió la vida, desde pequeño me volvió loco y fue la banda que hizo que quisiera formar una banda de rock desde la primera cinta de casete que escuché por primera vez, que sonaba como el orto mal, pero para mí era magia: escuchar a esos tipos tocar con esa urgencia y esa actitud me inspiró para que quisiera hacer eso yo también. Y hace poco el cantante, Julián Ibarrolaza, me invitó a cantar en su disco solista, que está por salir, y para mí era como cantar con Joey Ramone: para cuando te dicen que sos malísimo, eso te ayuda a que te sientas un poco mejor.

NTD: ¿Y para cuándo proyectáis disco nuevo?
S.M.:
Vamos a armar en mi casa, en un cuarto que tengo libre, una sala-local: hace tiempo que no tenemos un lugar propio 100 % para tener tiempo para explorar todo lo que nos gusta hacer, y a la vuelta de la gira europea lo haremos y empezaremos a maquinar los nuevos pasos de Él mató.

Gira:
22.05: Madrid. Sala BUT (con Tachenko)
23.05: Valladolid. Porta Caeli (con Tachenko)
24.05: Sevilla. CAAC (Territorios Sevilla)
28.05: Barcelona. Parc del Fòrum (Primavera Sound)
30.05: Barcelona. La Seca – Espai Brossa (Primavera a la Ciutat)
31.05: Barcelona. La Botiga del Primavera Sound

Él mató a un policía motorizado