Blessure Grave

Judged by Twelve, Carried by Six

Hay grupos que no saben pararse quietos. Blessure Grave es de esos grupos. Con apenas dos años sonando por pubs y antros de Estados Unidos, los de San Diego ya se han desquitado con tres EPs y tres singles el pasado 2009 (en su mayoría agotados). Y ahora, en 2010, de la mano de Release the Bats y Alien8 (y antes de editar una colección de seis splits, EPs y 7’’) nos llega el primer largo de los norteamericanos: Judged by Twelve, Carried by Six.

Para los que creían que en San Diego y California siempre hay sol, felicidad y gente en bañador correteando por las playas, Blessure Grave tiene algo que deciros: ni de coña. Y no porque estemos mal informados acerca de la temperatura de aquel estado, sino porque estos muchachos son más oscuros que un agujero en el suelo. Esta banda, si tiene una característica, es que suena a todo y a nada a la vez. Revuelven en el pasado para sonar actuales. Hacen un combinado de música de garaje, post-indie, pop gótico y old-wave sonando en perfecta imperfección. Ningún instrumento está demasiado presente. Las guitarras suenan inacabadas y filosas y el bajo, por momentos más y por momentos menos presente, lleva el ritmo de la canción junto al golpe extremo de los timbales (no más de dos o tres) en la percusión, pasando de platos y caja en mayor medida, haciendo sonar este Judged by Twelve… más grave aún de lo que parecía al principio. En el fondo, Blessure Grave sí que recuerdan a grupos como The Cure o al sonido pre-Madchester. Incluso, es posible que así sonaran los madrileños Parálisis Permanente (salvando las distancias) de haber nacido en San Diego. El halo de oscuridad constante no se muestra sólo en la gravedad y en la monotonía inconexa de las bases filosas de las canciones sino, sobre todo, en la voz a lo Curtis pero más desafiante, menos suicida y con más actitud punk, si cabe, de su cantante T. Graves. Su voz suena a como si cantara en la bañera de algún bar punk de carretera rural (A Thousand Drums). Incluso las voces de Reina Kay, mitad del dúo (que se hace quinteto en directo) junto a Graves, no hacen olvidar esa constante oscuridad imperante. El mayor mérito de Blessure Grave sea, quizás (además de las enormes canciones y ese popurrí de estilos inacabados en tan perfecta consonancia), el hecho de que saben resumir en poco más de dos minutos lo que muchos de sus contemporáneos intentan (y en muchos casos no consiguen) hacer en cinco. Sólo con comprobar que puedes encerrarlos en la misma bolsa que grupos de synth-pop-postpunkero (Cold Cave, Zola Jesus), old new-wave añeja (New Order), pop gótico (The Cure) o movida madrileña se ve el eclecticismo del grupo. No son los más melódicos del barrio ni escucharás sus canciones en tu garito de moda, pero temazos como Changes in the Darkness (himno pop apocalíptico), Feeding the Silence u Open or Shut son buenas razones para ensalzar a los nuevos raritos de la corona.

Bookmark and Share

¿lo has escuchado?
escribe aquí tu opinión


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:

nuestros proyectos


notodo.com es un proyecto de