Mogwai

Hardcore Will Never Die, But You Will

Si hay un elemento clave que coloca (y eleva) a Mogwai como la banda referente del post-rock actual (e, incluso, del género en un sentido más histórico) es su permisividad de movimientos. Los escoceses se mueven con libertad en cada una de sus acciones: campan a sus anchas tanto por el género instrumental como por el rock alternativo de los ’90, fidelizando a clásicos con psicodelia con altas cotas de presencia digital, pasando por encima de conceptos como el rock electrónico o el clásico coñazo instrumental que acaba por simular una eterna introducción que no llega a ninguna parte en una mecánica formal de la canción popular a oscuras y en un silencio verbal (en la mayoría de temas) que, justamente por prescindir de aquel elemento, transforma a Mogwai en un combinado diferente, evocador, pujante, en alza y en constante acción. Hardcore Will Never Die, But You Will, séptimo álbum de la banda, retrotrae al quintet de Glasgow a la época de su enorme Happy Songs for Happy People pero con una química de unión y compresión que continúa la retórica de su anterior LP (si pasamos por alto su directo del año pasado, Special Moves), The Hawk is Howling, volviendo a centralizar fuerzas en un método sostenido más por teclas que por guitarras punzantes (algo que sí hacían más en sus inicios: lo normal para mentes post-rockeras) pero procurando asistir con más velocidad y menos aridez claustrofóbica al meollo de la canción: sin excesos de imaginería atávica y con más concreción en su lenguaje. Y, por si fuera poco y tras la enorme actuación que llevaron a cabo en el Escenario Llevant del Primavera Sound de hace unos meses, regresan menos de medio año después para una serie de conciertos más cercanos, en sala, gracias, en parte, al ciclo de conciertos Imperdibles San Miguel (uno de los hijos pequeños del Primavera Sound).

Hardcore Will Never Die, But You Will es el mensaje apocalíptico que Braitwaite, Aitchison y compañía han estado dando forma durante tres años. Años, por cierto, en los que la gira de The Hawk is Howling los ha llevado a recuperar el respeto de antaño y aquel que parecían haber dilucidado en su algo más flojo Mr. Beast. Con su séptimo largo los escoceses evitan la suspensión espacial de discos anteriores, aunque ello no suponga la transformación de la banda en algo que no es ni debe de ser nunca, a ser posible. Se mueven, simplemente. No se quedan quietos. Facturan una colección de canciones que se pasean por los bajos graves, los sonidos espaciales controlados y los teclados psicodélicos uniendo las referencias clásicas a gente como Frank Zappa o Captain Beefheart con lo que hubiera sido una bonita evolución razonable de gente como Sonic Youth o Brian Eno, consiguiendo elevar sus expectativas de rock de masas en canciones que (por fin y esta vez sí con calidez y calidad y no como lo hacían en Mr. Beast) bajan de los cinco minutos y, a su vez, pariendo su canción más larga (superando, incluso, aquella My Father My King que este año celebraría su décimo aniversario), compleja, envolvente y crecida hasta la fecha: Music for a Forgotten Future (o cómo crear un disco dentro de un disco que, a todas luces, podría ser la banda sonora de una banda sonora). Mogwai respeta su pasado, su presente y se adelanta al futuro. Utiliza elementos que parecen renacer con la época (como el auto-tune en George Square Thatcher Death Party), evoluciona su rock de guitarras hacia una planicie controlada de base semántica de teclados y bajo (el núcleo duro), limando asperezas tanto con el rock alternativo melódico (y afónico) de los ’90 en canciones que son reales torbellinos como San Pedro y paseándose por formas de balada post-pop como el piano-bomba de Letter to the Metro o Death Rays. Aún así, posiblemente sean Mexican Grand Prix (una mezcla de psicodelia adictiva, voz a lo Daft Punk, mutación digital y puritanismo sonoro que evoca a los ’60 en su base), You’re Lionel Ritchie (con pregrabaciones en portugués que parecen anunciar el fin del mundo y una base extrema grave que mezcla poesía punk, rock instrumental híper-fiero y saturaciones que hilan melancolía con afanes violentos) o las crecidas White Noise y Rano Pano, magmas simbióticos de pop adormecido, rock gutural y lucha sintética. Mogwai, nuevamente, a los pies y servicio de la evolución del rock 2.0.

*Mogwai estarán tocando los próximos días 25.10 en Bilbao (Kafé Atnzokia), 26.10 en Madrid (Palacio Vistalegre), 27.10 en Zaragoza (Sala Oasis) y 28.10 en Barcelona (Casino de l'Aliança del Poble Nou).

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