28 octubre, 2016. Por

Iván Ferreiro

En alegre impunidad
Iván Ferreiro: 'Es tan hermético que te digan que eres indie como que eres un triunfito'
Iván Ferreiro

Hay algo sobrenatural, retorcido y delicado en la manera que tiene Iván Ferreiro de construir canciones. En Casa, su primer álbum tras tres años de silencio discográfico y uno sabático en el que ha pasado por tragedias mayores y menores, consigue doctorarse en arquitectura emocional: uno de sus mejores y más versátiles cancioneros, consiguiendo abrir melones hasta no explorados por el gallego.

El disco, que ve la luz hoy mismo, fue la excusa perfecta para quedar con Ferreiro y hablar de las luces y las tinieblas de la intimidad, la suya y la de todos, con la que consigue un nuevo y limpísimo corte en el córtex emocional de su nueva colección de gemas pop, pero también de su estatus en el circuito estatal, su labor como compositor para otros artistas y la música de karaokes.
Texto: Alan Queipo / Fotos: Wilma Lorenzo

Notodo: El título Casa me parece bastante gráfico. No sé si también alude a cierta vuelta al hogar, a haber recuperado algo de tus orígenes que crees que habías perdido…
Iván Ferreiro:
El tema es que, después de mucho tiempo sin parar, en una especie de gira continua, necesitaba parar y encontrarme en mi casa. Pero realmente mi casa es mucho más compleja que el edificio donde vivo. Yo realmente en mis discos acabo contando lo que me va pasando: lo disfrazo, trato de engañar de alguna forma, porque mi vida privada no le interesa a nadie. El anterior, Val Miñor – Madrid hablaba sobre cuáles eran mis casas; y ahora me vi en Val Miñor todo el año, y me fui dando cuenta desde que llegué que había un montón de cosas que no hacía en mi ciudad: antes iba de gira, estaba entre dos ciudades…
“Si el pop tiene que ver con la memoria colectiva, existir en los karaokes me parece la hostia ”
NTD: Eras como un turista en tu casa…
Iván:
O descansaba o sólo hacía recados: si recados, si ir al dentista, si ocuparme de mis hijos, etc. Y esta vez me dio tiempo para el ocio. Y empecé a escribir desde ese sitio. Y aunque se llame Casa la portada es Laniakea, que es el cúmulo de galaxias en el que estamos: me di cuenta que mi casa es mucho más grande que mi casita en Gondomar. Incluso hace unos días, en el Festival Interestelar de Sevilla, donde estuve tocando, cantaba esto de “vuelvo a casa” y me di cuenta de que mi casa también es el escenario. Al final hago lo mismo de siempre: decir que hablo de una cosa y estar hablando un poco de todas. Creo que, al final, nuestra casa es donde nos quieren y donde nos cuidan.

NTD: Al final has acabado haciendo un disco mucho menos conceptual de lo que puede llegar a parecer.
Iván:
Sí es cierto que la idea de ‘casa’ es un poco abstracta: empecé queriendo hablar de algo muy concreto y acabé hablando de algo muy abstracto: tiene que ver conmigo todo el tiempo, con el yo. Pero es que creo que el pop siempre tiene que ver con el ‘yo’. Lo que espero es que en algún momento estas canciones sean la casa de alguien. A mí me pasa muchas veces de encontrarme solo en un hotel y me pongo los cascos a escuchar músicos que me encantan y me siento en casa. Iba a hacer una cosa sobre algo muy puntual y acabó siendo sobre algo muy abierto.

NTD: ¿Cuánto tiene este disco de las gentes, del sitio, de las cosas que pasan en Gondomar?
Iván:
Creo que existe todo el rato Gondomar en el disco. Y creo que existe en el sentido de que creo que hay canciones que, sin darme cuenta, suenan más a verano, otoño, invierno o primavera. Y está Gondomar no sólo por una cuestión geográfica, sino porque están mis amigos todo el tiempo, que son los que me ayudaron a poder hacer canciones que hablen de mí para que hablen del oyente, porque si no no sirve de nada. Pero sí existe ese espacio, esa atmósfera, que es el sitio en donde me quieren y me cuidan.
“Mi intención es ser mainstream, pero no estaría dispuesto a pasar por ciertas situaciones que me pueda incomodar”
NTD: Da la sensación de que es un disco de historias tristes pero con finales razonablemente felices: historias oscuras pero con sonidos y guiños bastante luminosos. Resulta curioso que sea en un disco ‘de abandono’ tenga trazas tan positivas. ¿Buscabas esa contraposición, ese halo de esperanza?
Iván:
Sí, totalmente. A mí es lo que me gusta de lo que he hecho como compositor, más allá de que las canciones sean mejores o peores o le vayan a gustar o no a la gente. Tuve un año medio raro; esos años en los que si cuentas los momentos chungos todo el mundo te diría que fue un año de mierda, pero curiosamente fue un año increíble. Tenemos años en los que no nos pasa ninguna desgracia, y este año tuve un montón de ellas. El abandono es la excusa perfecta para una canción, pero he tenido problemas mucho más graves, y ahí estaban mis amigos para ayudarme. Lo que no quería hacer en ningún caso es un disco llorón: ya hay muchos discos de ese perfil. Excepto la muerte de uno mismo todo lo demás se soluciona: he tenido defunciones tristes de amigos, me caí de la bici y me rompí un brazo… Pero quería un disco que te sentara bien. Eso no quiere decir que no pueda contener toda esa oscuridad y ese dolor, pero también que ayude al oyente a sentirse de puta madre y pensar que puede solucionar sus desgracias. Me encanta que lo veas eso en el disco, porque creo que todas acaban bien: no hay finales en las que la gente pueda decir, “joder, este tío está en la mierda”…

NTD: Hay incluso puntos medio sarcásticos en algunas de las letras, casi tragicómicos…
Iván:
Sí, hay bastante humor. Me he reído mucho. En momentos puntuales muy mierda me ha pasado de estar con mis colegas, que pase una cosa y empezar a descojonarme cuando debería haber estado llorando. Pero el mérito no es mío, sino de los que me acompañan. Los amigos, la familia y la gente que nos quiere, si nos abandonamos a ellos y dejamos que nos ayuden pueden solucionar muchos de nuestros problemas. Me he dado cuenta de que en otros momentos en los que he estado triste no he estado mejor porque no me dio la gana ni me he dejado ayudar ni he tenido la persona adecuada para animarme o me abandonaba en la autocompasión. Soy una persona que me gusta mucho ayudar a los demás y a veces me cuesta… me costaba, quiero puntualizar eso: me COSTABA dejarme ayudar. Y ahora tuve a alguien que cuando tuvo que darme una colleja me la dio (risas).

NTD: Hay una frase muy gráfica, también, que es la de “las tinieblas de la intimidad”. ¿Descubriste algo de ti en este año de reaprendizaje de muchas cosas que tienen que ver con cómo vivir tu vida?
Iván:
He aprendido muchísimo. Incluso hay muchas cosas que creía que tenía en mí que me parecían cojonudas y no las poseo. Por ejemplo, descubrir la falta de valentía: uno siempre cree que es valiente y que va a estar a la altura de las circunstancias, y hay veces que no lo he estado. Incluso un montón de cosas de mí que no me gusta tanto y que quería eliminar ahora la acepto, y si soy cobarde y acepto mi cobardía acabo siendo un poco valiente, incluso.
“Si hiciésemos todos la misma puta canción no existiríamos como artistas individuales ”
Muchas veces parece que estamos obligados a ser como superhéroes; y hay veces que creo que somos de puta madre precisamente porque somos miedosos, unos cagaos y hasta miserables, en algún punto. He descubierto parte de mi egoísmo y no me ha dado miedo a enseñar mis partes feas: me ha ayudado a estar más contento. Suena horroroso a nivel social, pero no soy un político: soy músico y puedo ser asqueroso si me da la gana (risas). Aún así sigo odiándome por no ser mejor en un montón de cosas. Pero en el fondo creo que todos queremos ser Atticus Finch de Matar a un ruiseñor: ese padre y abogado increíble que siempre hace lo correcto. Yo no lo soy, pero ya no sufro por ello: no siéndolo sigue habiendo gente que me quiere. Y Casa tiene que ver con aceptarse uno mismo: tiene hasta un principio de éxito.

NTD: Antes hablabas de la importancia de los amigos. Muchos no conocemos y forman parte de tu vida privada; pero otros muchos sí, y son los que han hecho contigo Casa: Ricky Falkner, Pablo Novoa, Nico Pastoriza, Leiva, tu hermano Amaro… ¿Hubiera sido muy diferente, menos personal, si no hubieras tenido amigos que también son aliados creativos?
Iván:
Creo que sí, hubiera sido radicalmente diferente. Yo hace tiempo que decidí trabajar siempre con amigos. Igual este es mi disco más “mío” en el sentido que tiro hacia donde yo necesito. Pero creo que cada vez hay más autores en mis propias canciones, más gente interviniendo. A la hora de componer tengo a todos estos que dices conmigo; y además es muy bonito porque escriben conmigo y para mí. Quizás Nico sí que a veces llega con ideas y me da el principio de algo para que lo termine. Y el resto muchas veces me dan algunas de sus mejores ideas, como el caso de mi hermano, por ejemplo, y ayudan a que yo cuente lo que necesito. Y luego a la hora de grabar yo opino bastante poco: creo que sabría hacer la producción de mi disco, pero si se lo doy a Ricky va a ser un disco mucho mejor. Creo que siempre voy a hacer algo mucho mejor si confío en los demás. Ni siquiera lo llamo colaborar: es trabajar juntos con gente muy generosa, que trabaja para mí. En estas “tinieblas de la intimidad” que me mencionaste a veces está el contrapunto de las “luces de la intimidad”, que tienen que ver con tu gente barriendo para el mismo sitio que uno.
“No soy político: soy músico y puedo ser asqueroso si me da la gana ”
NTD: Hay un par de canciones, Farsante y Laniakea, concretamente, que me suenan bastante cerca de un registro de estándar, casi como crooner. No sé si es un registro en el que te sientes cada vez más cómodo. Sobre todo teniendo en cuenta que en el último año compusiste canciones con un perfil similar tanto para Raphael como para Sergio Dalma.
Iván:
Cada vez estoy más abierto a que las canciones emocionantes lo sean desde cualquier sitio. También me veo más suelto, con más capacidad de cantar cualquier cosa y de moverme en cualquier estilo. En el caso de Farsante fue una idea de Leiva, que me trajo ese estribillo increíble y acabé completándola yo con Amaro. Creo que, de todos modos, es mi disco más variado y completo en cuanto a estilos o perfiles de canción. Mi idea es ir tirando hacia las canciones como objeto sobre el que trabajo, y tengo que ampliar mi cabeza mucho más, todavía.

NTD: ¿Cómo te sentiste componiendo para otros, como es el caso de Raphael y Sergio Dalma?
Iván:
Llevaba tiempo queriéndolo hacer, pero nunca me lo habían propuesto. Creo que se pensaban que hacía canciones mucho más raras y que a lo mejor no iba a aceptar. Pero componer para los demás es increíble. En mi caso, me puse en concreto a ellos, no es que fuesen canciones que yo tenía ahí guardadas y las propuse.
“Es tan hermético que te digan que eres indie como que eres un triunfito
En el caso de Sergio quedé con él y estuvimos hablando de la vida, y encontré un sitio común, que es el de cantar: y su canción habla de eso, pero trato de existir yo en esa canción, también; decir lo que creo que le pasa tanto a él como a mí a la hora de cantar, y quedé encantado con el resultado. En el caso de Raphael quería escribir algo sobre una persona que ya lo ha hecho todo, con una personalidad muy marcada, y traté de hablar sobre él pero desde mi punto de vista; y curiosamente cuando grabó la canción y la escuché cantada por él me di cuenta de que hablaba mucho de mí. Pero es de lo que deben ir las canciones: que creas que habla de uno pero en el fondo tiene que hablar de quien la escucha.

NTD: ¿Tienes en la cabeza gente para la que te gustaría componer? Hace un año decías en una entrevista para GQ que compondrías para David Bisbal, por ejemplo.
Iván:
Sí, sí. Yo hago canciones, es mi trabajo; y también es cierto que yo cuando compongo para mí muchas veces me da la sensación de que ya conté todo lo mío de ese año y que no tengo nada más que contar. Y si tengo un montón de cantantes maravillosos con un estilo diferente al mío para los que poder componer creo que me daría muchísimas satisfacciones, aunque igual la gente pueda pensar que no tiene nada que ver con lo que yo hago. Yo podría contar sus cosas de otra manera, ampliar su registro.

Creo que muchas veces estamos cada uno muy cerrados en nuestros propios estilos, y me gusta la idea de llegar y revolucionar su registro. Bisbal me encantaría, pero casi con cualquiera…
“Me molesta la aristocracia de los gustos, que alguien se crea de puta madre por escuchar una cosa y que piense que los demás son imbéciles ”
NTD: ¿Incluso canciones de música latina ligera?
Iván:
Sí, ¿por qué no? Creo que sería un reto y me divertiría bastante haciéndolo. Y sobre todo que creo que cada vez tengo menos barreras en mi cabeza para poder hacer cualquier cosa. Me molaría hacer música latina, pero le quitaría todo ese machismo cabrón que tiene muchas veces: me ofende bastante.

De hecho, yo a mis hijos no les digo lo que tienen que oír, pero cuando a veces llegan y ponen alguna canción de reggaetón con un mensaje machista me siento y me pongo muy serio. Y eso que yo considero que en una canción puedes decir lo que quieres: si quieres ser un puto asesino en serie en una canción puedes serlo. Y si eres un machista en una canción, que sea para denunciarlo. Pero en muchas ocasiones no es así, y creo que tenemos que tener mucho cuidado con toda esa parte machista que existe ahora. Molaría que exista un reggaetón donde no exista el machismo.

NTD: Aquí en Madrid hay un proyecto de reggaetón feminista que se llaman Tremenda Jauría. Luego está el caso de las Kumbia Queers, también. Pero es cierto que los reggaetoneros de masas son los que son y cantan lo que cantan.
Iván:
El machismo ahora mismo es un problema muy gordo. Hay muchos que lo minimizan, pero es una cosa que vemos todo el rato. Y no tiene sólo con el maltrato físico, sino algo que está en las bases de la educación, incluso. Y hay que acabar con todo eso. Por eso cuando mis hijos me llegan con alguna canción de ese perfil los paro y les explico de qué va. Lo único que puedo hacer en mi casa es trabajarlo desde dentro, desde mi casa. Pero sí haría música latina sin problemas.
“Espero que en algún momento estas canciones sean la casa de alguien”
NTD: Leí en alguna entrevista que te encantaría hacer mainstream pero para otros artistas, que tú no te ves como un proyecto de artista mainstream. ¿Por qué crees que te sentirías incómodo? Sobre todo teniendo en cuenta que tanto tú como Los Piratas fuisteis símbolos de esa bisagra entre indie y mainstream…
Iván:
Yo cuando me refiero al mainstream lo hago sobre actos promocionales: me costaría ir a ciertos programas y entrar en ciertas mecánicas de promoción. Realmente mi intención es ser mainstream: me gustaría gustarle a muchísima gente y llegar a la mayor cantidad de gente posible, pero también es cierto que no estaría dispuesto a pasar por ciertas situaciones que me pueda incomodar.

Mi sueño es hacer música que le guste a mucha gente pero poder sentirme que soy yo todo el rato: hay ciertos lugares donde no me gustaría estar. Y luego también te digo una cosa: el grado de exposición a veces me asusta. Incluso hoy en día me veo abrumado en muchas ocasiones y no son muy naturales. El hecho de que te mire mucha gente no es algo muy natural: vivo en ese sitio pero a veces no estoy especialmente cómodo. Soy una persona bastante tímida y con muchas inseguridades: no me gusta verme en la tele hablando en las entrevistas. Trato de ser natural, pero no me gusta mi propia naturalidad y me veo como pequeñito y ridículo en la pantalla. Ves al lado a un tío bueno increíble y dices: “¿por qué no me queda igual de bien el traje a mí?” (risas).
“Me gustaría hacer música latina, pero le quitaría todo ese machismo cabrón que tiene muchas veces ”
NTD: En la nota de prensa Óscar García Blesa dice que los que llegaron antes que tú te avalan como artista respetado, sus contemporáneos presumen de convivir con su talento y las nuevas bandas lo revelan como una influencia. ¿Tú te ves como un artista que puede estar en esa triple frontera y estar integrado en los tres sitios?
Iván:
Yo me siento bastante integrado en general, pero creo que es por mi carácter: soy una persona abierta, simpática y cariñosa. Pero me sigue dando un poco de pudor que me digan ese tipo de cosas. Lo que sí siento es que hago lo que me da la gana. O más bien siento que los demás creen que hago lo que me da la gana (risas). A veces es más importante lo que piensen los demás que lo que piense uno mismo.

A mí me encanta la música, da igual que hayan llegado antes, a la vez o después que yo: siempre tengo ganas de escucharlos a todos. Si la gente me respeta yo doy las gracias y lo aplaudo. Pero en el fondo cuando llego a casa me pasa como a todos: pienso que soy un idiota que se pregunta qué coño hace aquí. Trato de disfrutarlo pero mirarlo un poco desde lejos. Procuro que todo lo que me dicen no me afecte mucho, tanto lo bueno como lo malo. No quiero que ninguna opinión haga que cambie mi idea.

NTD: Se te sigue metiendo en el saco de la escena indie. Hace unos días hablé con Enric Montefusco y decía que él está un poco con los “estándares del indie”. ¿A ti te gusta que te metan en esta escena?
Iván:
A mí me hace la hostia de gracia, porque cuando estábamos con Piratas decían un día una cosa y después otra. Y, de repente, un día empecé a ser indie. Pero yo creo que la música indie española, o lo que se considera indie, no es ni más ni menos que el desarrollo del pop español de toda la vida. Si es así, tanto Radio Futura como Alaska eran indies: había una corriente en los ’80 y te encontrabas a La Frontera haciendo música de vaqueros, a Golpes Bajos con su movida jazz y cool increíble, Parálisis Permanente haciendo punk con unas letras increíbles… Ahora hemos decidido llamarle indie a todo eso, pero en el fondo estamos hablando de pop español. Y yo me siento ahí. Las etiquetas son necesarias para los demás.
“Siempre voy a hacer algo mucho mejor si confío y delego en los demás ”
NTD: ¿No sientes que la etiqueta indie acaba resultando hermética, en ocasiones?
Iván:
Es igual de hermético que te digan que eres indie como si dicen que eres un triunfito. Habría que romper esas barreras: todos hacemos canciones, cada uno tiene su estilo. A mí lo que sí me molesta es la aristocracia de los gustos, y que alguien se crea de puta madre porque escucha una cosa y que piense que todos los demás son imbéciles. Me parece inmaduro, ni siquiera me enfada.

Los americanos o los ingleses son mucho más maduros. No creo que Thom Yorke le gire la cara a Adele cuando se la encuentra. Y la industria inglesa funciona porque todos están en el mismo carro, y se alegran que te cagas cuando otro llena tres pabellones. Aquí nos falta esa madurez: veo a gente muy indignada cuando ven a un grupo que les va de puta madre y diciendo que se lo merece más otro grupo.

A mí me parece que vender una entrada es una cosa muy complicada; y que alguien decida salir de su casa y pagar un dinero para ver a alguien es algo que deberías aplaudir todo el rato. Si uno valora mucho que lo vayan a ver 100 personas, que también valore los 2.000 o 15.000 que van a ver a los otros. Y luego los gustos personales ya están por abajo: cuando haya madurez, poder decir que no te guste algo, y que no pase nada. Como cuando Radiohead dijeron que a Muse no los conocían y Coldplay no les gustaban: y estoy seguro que cuando coinciden se saludan y no tienen un puto problema. Hay que respetar las sensibilidades distintas. Menos mal que la gente no se parece entre sí, porque si hiciésemos todos la misma puta canción no existiríamos como artistas individuales.
“Si Los Piratas tenemos una pequeñísima parte en Vetusta Morla me pondría orgullosísimo ”
NTD: Dijiste alguna vez que te resultaba gracioso que el éxito de Piratas estallase cuando os separasteis. Sin embargo es algo que se quedó, y canciones como Promesas… o Años 80 suenan en los karaokes casi tanto como Bailar pegados o Como una ola. ¿Cómo vives este mainstream invisible en el que lleváis Los Piratas cerca de quince años?
Iván:
A mí me encanta. Lo que me hace gracia es que haya gente que piense que éramos un grupo exitoso y que todo el mundo cantaba nuestras canciones. Pero mejor que pase tarde a que no pase nunca. Si el pop tiene que ver con la memoria colectiva, existir en los karaokes me parece la hostia. Uno hace canciones para llegar a esos sitios. Y me encanta la dimensión que tiene a estas alturas y lo disfruto.

A veces me da un poco de palo llegar a determinados sitios y estar sonando con esas canciones. Pero me parece cojonudo que haya pasado; sobre todo por mis compañeros, con los que trabajamos mucho y nos metimos mucha caña y nos esforzamos un montón. Y al final conseguimos llegar. Mucha gente cree que si me preguntan por Piratas me va a molestar, y para nada: éramos cinco tíos trabajando muy duro para hacer canciones bonitas y llegar a algún lado. Es la gente la que decide cuál va a ser la canción que tiene que llegar: es tan democrático que la gente escuche lo que le sale de los huevos que hay que disfrutarlo, es un regalazo.

Incluso ver cosas que eran nuestras que hay otras bandas desarrollándolo de otra manera; y con esto quiero dejar claro que no digo que nadie nos copie…
“Hay veces que prefiero ser un cagao miserable en vez de un superhéroe”

NTD: Se ha hablado mucho en el principio de Vetusta Morla, por ejemplo…
Iván:
No hay nada que copiar, pero sí que había un planteamiento que empezamos a hacer nosotros que se continuó haciendo de manera diferente. Y me parece muy bonito y gratificante.

NTD: ¿Pero crees que hay “hijos de Los Piratas” en la escena?
Iván:
Eso a mí me lo dice mucho la gente. Pero a mí me gusta pensar, por ejemplo en el caso de Vetusta Morla, que entre todas las maneras de hacer canciones que había, hay algunas que tienen una forma parecida a la mía. Pero como también creo que tienen cosas de Bunbury y de otros referentes. Todos los grupos nacemos con unas influencias y unos referentes. No creo que ningún grupo sea el “hijo de” nadie. Si Los Piratas tenemos una pequeñísima parte en la manera de hacer canciones de Vetusta Morla me pone orgullosísimo y me hace la hostia de ilusión. Yo lo vi sobre todo en el primer disco, y me llenaba de orgullo. Sería imbécil si me hubiera parecido mal.

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