31 Mayo, 2016. Por

Brian Hunt

Memorias de un corazón roto
Brian Hunt: 'No he sabido escribir canciones hasta que no he tenido otra crisis emocional'
Brian Hunt

De adolescente punkarra en la Torrelavega de finales de los años ’90 a uno de los símbolos del rock alternativo estatal hay un paso: Brian Hunt. Y es que el cántabro de origen británico es uno de los nombres que hemos repetido con fiereza en la última década, ya sea viéndolo en proyectos como Half Foot Outside, Templeton, Tuya o Kidsgofree como siendo el primer socio de una por entonces amateur Russian Red.

Aquella época dejó también un debut en solitario, I Lost My Glasses, que ya exploraba las vicisitudes de las rupturas sentimentales. Siete años después de aquel debut (y cinco del split compartido con sus colegas de Muy Fellini), Hunt regresa con Love/Unlove, un enfurecido, romántico, vengativo y reflexivo canto al catódico final de su última relación.

Quedamos con él en el Café Pavón para charlar del paso del tiempo, de su largo silencio discográfico, de su lugar en el circuito y, sí, también de amor y desamor, esa cruenta arma de doble filo contra la que libra batalla en este doble EP, una de las mejores noticias que nos podía dar.
Entrevista: Alan Queipo / Fotos: Nerea López y Jorge Hunt / Body Painting: Coco Dávez

Notodo: Si bien hace cinco años aportaste algunas canciones al Split con Muy Fellini, son entre siete y ocho años sin disco nuevo, desde aquel I Lost My Glasses de debut. ¿Por qué pasó tanto tiempo? ¿Por qué no funcionó, te encontraste con otras cosas en medio, no estabas convencido en dar otro paso…?
Brian Hunt:
Es una suma de todo. Sí que es verdad que, como dices tú, no ocurrió nada con el proyecto. Era en pleno boom de Russian Red. Parecía que yo era una especie de "joyita a conocer" porque era supuestamente “el que hace las canciones para Lourdes”, aunque no era cierto y yo siempre lo intentaba desmentir: afortunadamente quedó demostrado con todos los discos que fue sacando.

Sí que es verdad que en aquel momento me fue fácil encontrar alguien que se interesase por mí. Me volvió a tocar el papel de novato: en aquel momento llegas a pensar que las cosas iban a pasar solas, y no es así: el que mandas eres tú, el artista eres tú y el que tiene que luchar eres tú. Nadie va a hacer nada por ti a menos que des beneficios económicos o tienes una oleada de fans. Y sí que pasé un tiempo en que me desinflé un poco al ver que no salían conciertos y no se movía el proyecto. Y luego, por otro lado, empecé una relación con pareja, y de ahí a no saber escribir canciones hay un paso (risas), porque no tenía un corazón roto que me inspire a escribir canciones.

Por eso es muy evidente mi título de disco: como no he sabido escribir canciones hasta que no he tenido otra crisis emocional, decidí ponerle este título tan explícito al doble EP. Y luego, en todos estos años empecé un pequeño estudio que luego creció hasta convertirse en El Invernadero; y además estuve en estos años de gira con Russian Red y tocando en Templeton. Y como no soy una persona que sepa escribir sobre política tampoco me la quería jugar a componer sobre otras cosas. Pero la suma del ánimo y estar ocupado en otras cosas hizo que esté un poco parado.
“La música como matemáticas la puede hacer cualquiera, pero se convierte en algo único cuando es algo muy personal ”
NTD: ¿Pero tenías claro que querías retomar tu carrera en solitario o llegaste a perder interés?
B.H.:
No, sí que tenía muchas ganas. De hecho, hay un par de canciones del disco que llevaban tiempo guardadas en un cajón pero siempre con el objetivo de que formasen parte de un nuevo disco. Hice poca cosa en todos estos años pero sí que tenía claro que quería retomarlo cuando llegase el momento.

Tuve una época, justo después de que grabamos el Split con Muy Fellini, en la que grabé otras canciones: una se quedó por el camino, otra la perdí por completo (aunque tampoco me apasionaba) y las otras dos forman parte de Love/Unlove. Algo he hecho, pero tampoco es que me haya puesto mucho las pilas en todos estos años anteriores.

NTD: Antes decías que con el primer disco apareció con el boom de tus producciones para Russian Red o Anni B. Sweet tu nombre aparecía mucho. Eras como una especie de it-boy que salía hasta posando en la Rolling Stone
B.H.:
Eso no me gustó demasiado, pero bueno, está hecho ya…
“No he sabido escribir canciones hasta que no he tenido otra crisis emocional ”
NTD: Pero sí que eras un nombre conocido en el circuito. No sé si ahora, visto con perspectiva, ¿crees que te diste demasiada prisa en sacar I Lost My Glasses? ¿Tuvo un pelín de punto oportunista?
B.H.:
No creo que fuera oportunista, porque en realidad yo empecé a grabar el primer disco antes de grabar el de Russian Red. Había grabado canciones mías, luego paré un tiempo y luego lo terminé. Lo que creo que pasó es que no fui demasiado profesional en aquella época, no me tomaba la música tan en serio: me divertía hacer canciones, copiaba cosas que me gustaba escuchar… pero no me lo tomé tan en serio ese disco, sino que me divertía imitando cosas. Podría haber tenido suerte y me podía haber salido de puta madre y hacer un disco de puta madre sin querer; pero era más bien un disco normalucho sin querer.

Pero de todo se aprende, y de aquel momento aprendí que te tienes que poner las pilas y ver qué es lo que no funciona y qué puede hacer que la canción mejore. También he aprendido en todos estos años como productor en el estudio, que no se trata tanto de sobreproducir, insistir, sobrearreglar las canciones… Y yo creo que en España, al venir imitando el pop anglosajón, estamos un poco detrás en la calidad de las canciones. La producción va a ayudar a desarrollar matices, pero lo que hay que hacer son buenas canciones. Sí que hay otros estilos en los que la técnica es más importante, pero en las canciones de rock y pop importa más que sea buena, que sobreviva sola.

NTD: No sé si trabajaste este Love/Unlove más tranquilo, con menos presión. El hecho de que no haya nadie esperando nada…
B.H.:
El primero puede parecer que cuando lo hice me di prisa, porque apareció después de aquel boom; pero en realidad lo empecé a trabajar antes, bastante doméstico todo. Ahora lo que cambiaron son las herramientas y la metodología, pero al final la cabeza sigue siendo la misma: intentar hacer cosas desordenadas, jugar un poco con el ruido… Lo que sí he intentado mejorar es en hacer una canción redonda y agradable que escuchar: en el primero intentaba hacerme el rarito y en este lo he intentado hacer con un poco más de control.
“Nadie va a hacer nada por ti a menos que des beneficios económicos o tengas una oleada de fans ”
NTD: Yendo a la temática de las canciones, es un disco marcado por los vaivenes del corazón, se podría decir. ¿No te da cierto pudor sobreexponer cosas tuyas tan personales?
B.H.:
Siempre digo que no me gusta esconder nada. Y cuando algo me gusta y tiene que ver con mi vida privada, supongo que tendré ese punto morboso que hace que me guste el doble. Me parecía lo más sincero y lo más duro. Me gustaría que la mayoría de las cosas (que algunas lo son) fuesen mentiras y que consiguiese evocar esa tristeza sin que fuera verdad; pero si yo no me lo creía lo tiraba a la basura: me funcionaba mejor, me lo creía más y lo interpretaba mejor siendo verdad. Es como se dice con todo esto de la musicología: la música hay que sentirla. Y estoy muy de acuerdo.

La música como matemáticas la puede hacer cualquiera, pero se convierte en algo único cuando es algo muy personal. Lo de los títulos surgió sin querer, casi como una coña, de pensar “las canciones hablan de amor y desamor y lo voy a llamar ‘amor y desamor’”. Podría haber puesto el nombre de mi exnovia en grande, pero no era plan (risas).

NTD: No le hubiera gustado, imagino…
B.H.:
Tampoco le va a gustar éste.

NTD: ¿No tienes feedback de que haya escuchado el disco o sepa de la existencia? ¿No has hablado con ella para avisarle de que ibas a sacar un disco que habla mucho de ti pero también mucho de ella?
B.H.:
No, no tengo noticias de que sepa nada. No hablé con ella ni ella vino a decirme nada, así que si lo sabe no estoy al tanto.

NTD: ¿Y no tienes curiosidad por saber qué piensa?
B.H.:
Un poco, quizás. Lo que da mucha pena, supongo, es que allí escuchará muchas cosas que por mi parte no se las he dicho cara a cara: hay cosas que están puestas en las letras pero que igual es la primera vez que las escucha.
“El futuro de los sellos indies pasa por la transparencia, que es lo que falta: hoy en día hay mucha casta ”
NTD: ¿Cómo hay que tomárselo? ¿Cómo un ejercicio de venganza o una obra de arte que resume un período de vuestras vidas?
B.H.:
Ahí me pillas, me ha gustado esta pregunta. Iba a decir que ‘no’ a la venganza, pero supongo que esa parte de dolor y furia que he sentido mientras componía las canciones también se cuela: plasmar esto y dejarlo claro y hacer que todo el mundo se entere tiene un poco de venganza. Yo le tengo mucho cariño a esta persona y es como cuando terminas con cualquier relación: es una obligación acabar con una relación que ya no deseas. Echo mucho de menos esos momentos buenos que vivimos. Es complicado ver cómo alguien que es tan importante en tu vida deja de estar a tu lado de esa manera. Prefiero decir que no es un disco vengativo, pero supongo que cuando te dejas llevar por la furia y la emoción también se cuela.

NTD: ¿Se termina todo este proceso de furia, desamor, sufrimiento con la salida del disco? ¿Es un disco que te sirvió terapéuticamente a pasar página?
B.H.:
Sin duda fue terapéutico. Tenía las cosas muy claras, pero repetírtelas ayuda. Y sin duda me guardo esto que me dices para contestarlo en futuras entrevistas, porque sin duda fue un ejercicio de terapia. Sí que empecé de cero al hacer el disco, y creo que ahora que sale el disco por fin creo que cierro el círculo por completo y puedo intentar escribir sobre otras cosas, que aún no tengo ni idea de lo que será. Creo que me voy a buscar una novia temporal. O mejor me voy a meter a política y luego salirme (risas).

NTD: Antes dijiste también que no sabes escribir de otra cosa que no sea de amor o desamor. Y de alguna manera tus dos discos hablan sobre la ruptura de dos relaciones importantes en tu vida. ¿Es realmente lo único que te genera inquietud artística?
B.H.:
He intentado escribir sobre otras cosas. Canciones de estos EPs como Reel Love o So Good tienen cosas de la situación social o alguna traza que no va tanto sobre mi relación. Y me costó bastante atreverme con ello: no soy alguien muy comprometido políticamente, pero sí me gustaría poder escribir sobre otras cosas. Ahí está mi siguiente reto.
“Muchas veces tocar por el bocadillo de hoy y el del día siguiente es cobrar el doble ”
NTD: En la nota que enviasteis a prensa y de la que hablábamos antes te haces algunas preguntas, incluso con un toque de cinismo: “¿me estoy enamorando o desenamorando? ¿son canciones de amor o de odio? ¿me marea o no lo entiendo?”. ¿Sigues creyendo en el amor romántico o estás en un plan nihilista con los sentimientos?
B.H.:
(Risas) Estoy un poco con la vendemotos del amor, con no creérmelo, como en el momento después de haber vivido los cuentos de Romeo y Julieta. Aquel momento de cuando eres teenager, tus primeros amores con veintipocos, cuando conoces a alguien que te marca mucho en la vida. Ya cuando te pasa un par de veces y ves que suceden cosas muy similares y las reacciones de cara al amor parece que tienen fecha de caducidad; y en mi caso lo es, pero también conozco a mucha gente que llevan muchos años y tiene pinta de que no se van a separar ni de coña…

NTD: ¿Crees que esa gente no se hace las preguntas que haces tú ahí?
B.H.:
No, creo que están tan unidos que son una misma persona. Yo creía en eso y creía que me iba a pasar a mí. Pero también está esa sensación de sabotaje, cuando llegas al final de una relación y quieres acabar con ello. Por eso esos vaivenes de no saber qué es lo que quieres, si quieres estar con alguien o no, si estás de puta madre o lo quieres dejar, si lo dejas y echas de menos a la otra persona… Son los propios engaños de la vida en pareja.

NTD: ¿Y crees que haberlo planteado con un caso práctico en este doble EP da más soluciones o genera más conflictos a quien lo oye?
B.H.:
Creo que genera más conflictos. Por eso acabo diciendo que el amor confunde y que yo con este disco también. A la hora de escribir también tenía esos momentos: escribir sobre desamor pero de repente escribir una canción tan dura, como echando de menos a alguien con quien realmente no quieres estar. Pero forma parte de las contradicciones de las relaciones, que es un poco lo que se expone en el disco.

NTD: I Lost My Glasses tenía un registro más folk. Este no es tanto un disco de un género concreto, sino que tocas varios palos dentro de lo que puede ser el pop alternativo. Rompe con la idea de cantautor. ¿Fue buscado? ¿Querías mostrarte como un artista más completo, menos hermético?
B.H.:
Creo que el primero me pilló en esa moda del folk de por entonces. Venía de grupos de indie-rock como Half Foot Outside y de repente tengo una guitarra acústica y escucho Iron & Wine o Ryan Adams y me apetece hacer algo más de habitación. En este he intentado hacer mejor la canción, concentrarme más en ella. Y por eso lo dividí en dos EPs: me puse a hacer canciones sin género y luego las reuní y unifiqué por bloques. Si en el anterior mandaba la acústica en este si bien hay trazas de guitarra acústica, hay más variedad de registros, imitando más estilos, de alguna manera.
“El tiempo demostró que no era yo quien hacía las canciones de Russian Red ”
NTD: Da la sensación de que, quien conozca tu trayectoria en los grupos en los que has estado o en los que tuviste algo que decir como productor, que hay un poquito de muchos de ellos. ¿Te gusta esa idea de que sirva como panorámica o retrospectiva?
B.H.:
No soy consciente pero sí que puedes tener razón. Evidentemente, cada cosa que he hecho me ha influenciado. Y además, con el tiempo, uno consigue consolidar su carrera y su etiqueta. El primer disco de David Bowie le puede gustar a mucha gente pero luego cuando saca veinte discos cojonudos se pierde un poco, es una referencia que se queda más como souvenir; pero aún así, cualquiera que lo analice tendrá que asumir que aunque hayan pasado decenas de discos y de años, sigue sonando a David Bowie.

Supongo que conmigo pasa algo parecido, salvando las distancias: después de tocar con Templeton, Tuya, Half Foot Outside o Russian Red es como si cada movimiento hubiera aportado su granito de arena para ser lo que es hoy mi proyecto como Brian Hunt y que Love/Unlove suene a lo que suena.

NTD: En la nota que habéis hecho llegar a prensa, donde escribís textos tanto tú como Lourdes, ella hace mención a tu faceta post-adolescente. ¿Ves que hay un regreso al instinto básico, a las cosas que escuchabas tú cuando eras postadolescente?
B.H.:
Sí que es verdad que siempre he sido y sigo siendo muy nostálgico en cuanto a la música. ¿Para qué escuchar discos nuevos de estilos de música que me marcaron en la infancia cuando lo que quiero es ponerme a aquellos que escuchaba de adolescente? Sí que intento renovar mis playlists, pero me cuesta: de vez en cuando, veo el nombre de Green Day y vuelvo a poner el Dookie. Lourdes me conoce muy bien musicalmente y supongo que también lo verá así, y sigue escuchando en este disco los referentes que siempre he tenido desde hace veinte años. Supongo que es su manera de decir que soy un pequeño adolescente en el cuerpo de un hombre de 35 años (risas).
“Los artistas ya no confiamos en los sellos: pasa como con la política, no nos representan ”
NTD: Ella dice también que eres “sencillo pero rebuscado”… ¿Te ves identificado con esa etiqueta?
B.H.:
Sí, sí que me veo identificado…

NTD: ¿Pero desde un punto de vista personal o creativo-musical?
B.H.:
Creo que en Love/Unlove se puede ver eso también: en este disco me he puesto a hacer canciones pop de toda la vida, pero a la vez me salía de dentro ensuciarlas, meter coletillas raras o no pulirlas del todo porque no me gusta demasiado la perfección.

NTD: ¿Y trabajaste con discos o artistas o referentes concretos? Cosas a las que te gustaría que sonasen las canciones del disco…
B.H.:
Sin copiar y copiando, que luego cuando pones tu pequeño granito de arena la copia se difumina; hay algunas evidentes, como en Reel Love, que le puse entre paréntesis For Wilco para que luego la gente no se me tire encima: preferí adelantarme yo y asumir la influencia de Wilco en esa canción. Tengo un colega que me dijo que le va a enviar la canción a Jeff Tweedy para que me denuncie (ríe). Pero esa canción era un jingle muy sencillo y facilón, y vale que la melodía tenía gancho, pero quería deconstruirla de alguna manera, y me basé en Wilco.

Y luego, en aquella época escuché mucho el Everyday Robots de Damon Albarn, y al ser tan fan de la parte esa de locura de Blur, me gustó mucho en cuanto a letras y de mezcla entre cantautor y trip-hop. Luego hubo otras referencias que no entraron en el disco con canciones que no entraron en el disco porque no estaba del todo contento.
“Prefiero decir que no es un disco de venganza, pero cuando te dejas llevar por la furia y la emoción eso también se cuela”
NTD: De ese disco de Damon Albarn se dice que es su “disco de madurez”. ¿Tú buscabas que este Love/Unlove lo fuera para ti?
B.H.:
Sí, totalmente. Sobre todo la idea de “cantautor adulto”; o referentes como Nick Cave, al que intento acercarme un poco en las canciones que hay de piano con el disco. Es una influencia que me vino sobre todo después de ver la película 20000 días en la tierra, el documental sobre él, en el que hay un momento en el que él está haciendo una de las canciones de Push the Sky Away en el estudio; y como yo tenía una melodía que me recordaba a él me inspiré un poco en contar algo con el piano e ir subiendo la intensidad.

NTD: Dices que es una coproducción entre tú y Juandi (NdeR: Juan Diego Gosálvez, una de las mitades de Tuya y batería también en el disco). ¿Cuánto hay de él? ¿No tenías miedo de al ocuparte tú de tantos frentes y delegar tan poco corrieras el riesgo de perder la perspectiva, cierta distancia?
B.H.:
Me gusta mucho escuchar; y sobre todo cuando curro con alguien de confianza me suelen gustar más las ideas del otro que mis ideas, salvo que las tenga yo claras. Con Juandi me entiendo muy bien, y casi siempre a todas sus ideas le digo que sí. Fíjate que las canciones debería decir que son mías, pero en cuanto a arreglos y producción fue a medias, porque estábamos los dos en el estudio, y me gusta mucho que sea así.

La cosa empezó sobre todo después de la cancelación de la gira de Russian Red: teníamos un mes vacío donde yo me concentré en hacer maquetas con el móvil y la guitarra y él llegaba y pulíamos la canción, casi siempre en directo, él con baterías y yo con guitarras. Tampoco usé todos mis medios del estudio: nos concentrábamos más en desarrollarla con elementos muy básicos. Y todo lo que se ha sumado de esa canción cruda en directo era un poco de los dos: él algunos teclados, yo con guitarras y bajos… Me aportó dos oídos más y a equilibrar y organizar las canciones en la mezcla para que no estén llenas de capas y sean imposibles de escuchar.
“Es un disco terapéutico: tenía las cosas muy claras, pero repetírtelas ayuda ”
NTD: Hacerlo con Juandi y viendo que la banda con la que grabaste el videoclip en directo sois el germen de lo que fue el inicio de Tuya… ¿se puede ver como una cara b de los inicios de Tuya? ¿Es un golpe de estado a David T. Ginzo?
B.H.:
No, yo le meto mis golpes de estado a David/Jimmy por todo lo que haga con Tuya (risas), pero somos amigos. De hecho, en el vídeo de Reel Love sale él tocando. Lo que pasa es que yo empecé a currar con ellos dos a la vez que empezó Tuya, y coincidió temporalmente casi cuando grabé las canciones para el Split con Muy Fellini, que son ellos los músicos con los que las grabé. Luego yo dejé de currar con Jimmy y él conmigo en Tuya; no por nada, sino más bien por tiempo y ganas que por indiferencias y discusiones, que es lo normal en los grupos.

Tampoco es que fuéramos Lennon/McCartney y el pop se haya perdido una pareja histórica. Y Juandi siempre está ahí y siempre dice que sí: a David le dice que sí para Tuya y a mí me dice que sí para lo mío.

NTD: Tras haber publicado tu primer disco en Limbo Starr, te has autoeditado este. Dices que estás contento, que controlas tú todo, pero, ¿te hubiera gustado que hubiera aparecido un sello o un mánager o una agencia o algún tipo de socio o socia con quien ir de la mano?
B.H.:
A veces pienso que sí y a veces pienso que no. Pasa un poco como en el amor (risas). El futuro de los sellos indies va a pasar por la transparencia, que es lo que falta en muchos de ellos. Vale que no se están haciendo de oro, aunque algunos quizás sí, pero igual tienen que darle una vuelta a su forma de hacer negocios.

Siempre digo que si alguien como Radiohead o Vetusta Morla se autoedita por algo es. Los artistas estamos prefiriendo autogestionarnos nosotros a que nos gestione un sello: no confiamos en ellos, pasa como con la política, da la sensación de que no nos representan. No quiero que parezca que soy anti-sellos, pero en el indie hay mucha casta, también. Creo que se deberían poner las pilas porque al final los artistas si pueden se van a las multis porque, con todo lo que tienen, son más transparentes: yo todas las cosas que he tenido con multinacionales me han llegado los reportes económicos en todo momento, y es algo que no pasa con las indies. Muchas veces me da la sensación de que hay abuso de confianza. Si tienes un par de huevos el estar solo sale incluso mejor.

Ahora mismo, yo he contratado la promo y me he autoeditado digitalmente, no voy a apostar por lo físico; y estoy aprendiendo un montón a saber cómo funciona la música a través de internet y los movimientos de dinero que hay, que son cosas que cuando estás en un sello no te enteras.
“Algunas de las influencias centrales del disco fueron Damon Albarn, Nick Cave y Wilco ”
NTD: ¿Y te ves preparado para negociar cachés de bolos?
B.H.:
Los bolos son otra cosa. Yo de momento lo estoy gestionando, y veré según el caso. A mí me encantaría poder tocar mucho: mi idea es ir a tocar solo, y mientras pueda cubrir gastos y me divierta, yo encantado. Pero como hay tanta gente en el mundo de la música, siempre hay alguien que lo va a hacer por menos. Hasta que no eres alguien interesante te van a estar mareando y racaneando. Yo, de momento, soy feliz yendo a tocar solo; y en el momento en que pueda plasmar mi disco en directo con banda, eso tiene un precio.

NTD: No es muy ambicioso el ir a tocar ‘por el bocadillo’. Al final todos los productos tienen un valor…
B.H.:
Yo puedo pedir un caché, pero de ahí a que lo paguen es otra historia. Y soy consciente de cómo funciona la historia, y muchas veces tocar por el bocadillo y el bocadillo del día siguiente ya es cobrar el doble (risas).

NTD: ¿Pero crees que hay sitio en el circuito para tu propuesta?
B.H.:
Yo siempre creo que sí, pero también lo creí con el primer disco y no he tocado casi nada. Sí que es verdad que estoy tratando de ser mi propio líder, y moverme más y estar dispuesto a veces a palmar y a veces a ganar más. Siempre he intentado ser justo, pero he tenido tantas experiencias marcianas, con unas condiciones tan raras y que no tienen ningún sentido, que es momento de reflexionar y ponerle cabeza a cada propuesta. He tenido que negociar cachés ridículos con gente que no confiaba ni siquiera en que fuera a funcionar, y eso no tiene ningún sentido.
“Con el primer disco no me tomaba la música tan en serio: me divertía hacer canciones, copiar cosas que me gustaba escuchar… ”
NTD: ¿Qué te gustaría que pasase con este disco, qué es lo que te haría ilusión de este reinicio del proyecto?
B.H.:
Con tal de poder tocar en España en cuatro puntos y ver que funciona ya me quedaría contento, viendo cómo están las cosas. Con el disco anterior intenté salir fuera de España y no se pudo; y con este estoy intentando que se me edite fuera y tratar de asomar la cabeza, pero es muy complicado: mucho le tengo que gustar a Fulanito en Alemania para que diga “vale, eres mejor que Menganito en Dusseldorf”. Yo me quedo contento con gustarle a un mínimo de gente, que al final es lo que te va a gratificar. Si al menos le gusto a veinte personas estoy contento…

NTD: ¿A “veinte personas” o a “determinadas veinte personas”?
B.H.:
No me gusta ir de snob en ese sentido. ¿Por qué tiene que ser mejor gustarle a veinte Thoms Yorkes que a veinte Marianos Rajoys? (risas) Siempre es mejor que le gustes a alguien a quien tú consideras que tienen “buen gusto”, aunque es algo muy cultural y relativo.

Brian Hunt