25 febrero, 2013. Por

F. Nixon & D. Adanti

Anima-dos
Hablamos con Francisco Nixon y Darío Adanti antes de dar un nuevo Concierto Animado
F. Nixon & D. Adanti

Los ilustres serán ilustrados. Y tal cual: porque, en este caso, la unión tanto de disciplinas como de nombres propios de la escena creativa viral independiente de nuestro país mezclan tinta y cuerdas de guitarra en los Conciertos Animados, el proyecto que Fran Nixon y Richi Vicente lideran en las canciones y que el ilustrador argentino Darío Adanti (y uno de los jefes de la crew de la revista Mongolia) plantea a través de una exposición de imaginería ilustrada por la cual los ilustres personajes que viven sin imagen física en el cancionero de Nixon y Vicente, tanto en solitario como en lo que fue su periplo en La Costa Brava, serán dibujados y animados por Adanti, sus lápices y su cacharrería molona.

Nosotros hemos hablado con Fran Nixon y Darío Adanti, dos tercios de los que protagonizarán este combo animado que unirán canción de autor desnuda, ilustración en directo y cinemascopía lo-fi en la madrileña sala Siroco el próximo viernes 1 de febrero (y más fechas que irán confirmando próximamente), y nos han hablado no sólo cómo ha surgido el proyecto y a quiénes han (sic) copiado, sino de las posibilidades interdisciplinares de su propuesta, la proyección creativa y dinámica que este nuevo ejercicio supone para ellos y de un susceptible (o no) reclamo por parte del público de una mutación del proyecto en un posible formato musical del discurso político crítico, entre tantas otras cosas. Vámonos, átomos. Venga, vámonos.
Fotos: Clara Bellés / Entrevista: Alan Queipo


Notodo: Contadnos cómo nace la idea, para quien no sepa de qué va la cosa.
Darío Adanti:
Voy a decir la verdad (risas). Había venido Liniers, que es amigo mío, de Buenos Aires con Kevin Johansen, y hablando me decía que estaba buenísimo que para nosotros, que estamos todo el día encerrados como en una cueva, el hecho de salir, hacer otras cosas y, sobre todo, de ver gente, era muy motivador. Entonces le dije “te voy a copiar” (risas). Lisa y llanamente. Además sabía que Max (que también es amigo y un gran dibujante de Mallorca) lo había hecho con Pascal Comelade. También estaba el de Muchachito Bombo Infierno, que pinta un cuadro gigante en todo el concierto, me topé con algunos otros proyectos que se hacían fuera, y empecé a pensar la forma de aportar algo diferente. Y como yo aparte de dibujante hago animación para promos de la tele, se lo propuse a Fran, que ya me molaban mucho sus canciones porque son como cuentos, historias, crea personajes, que es lo que me gusta a mí. Me interesaba su repertorio en concreto.

NTD: ¿Tú cómo te tomaste esa propuesta? ¿Lo veías como una excentricidad o te apetecía darle una vuelta al formato de tus conciertos?
D.A.:
Con calma. Fran siempre con calma (risas).
Fran Nixon: Yo conocí a Darío a través de un amigo en común, que estaba en aquellos momentos montando el fanzine Viernes Peronistas, que fue el germen de lo que luego sería Mongolia, y la verdad no conocía mucho su trabajo, pero me regaló el cómic que hizo (Caspa Radioactiva) y me gustó mucho, me hice muy fan suyo y enseguida dije que sí. Yo también muchas veces había pensado hacer algo más escénico, pero todo el rollo de actuar y preparar cosas me da mucha pereza. Y cuando me vino Darío con la idea me pareció muy bueno el hecho de aportar un aliciente escénico y escenográfico al concierto, además de que tenemos puntos comunes narrativos.
“Nixon: ‘La reacción no es como en otros conciertos, en donde la gente va a cantar las canciones y hay un ambiente más de juerga: esto es más como estar en el cine’. ”

NTD: Mencionabas recién esa conexión narrativa del que cuenta historias con canciones y el que lo hace con dibujos. ¿Qué otros puntos en común consideráis que os unen y que se ven en este proyecto?
F.N.:
La afición al cómic.
D.A.: Sí. Y a leer. Compartimos lecturas comunes.

NTD: No es fácil encontrar gente que sepa leer, ¿no?
F.N. y D.A.:
(Risas)
D.A.: Tenemos intereses literarios políticos, históricos… nos ponemos a leer y acabamos hasta las tantas hablando de las sociedades matriarcales y patriarcales (ríe).
F.N.: Yo colaboro en Mongolia, también, porque a partir de las comidas de los Viernes Peronistas nos hicimos amigos y empezamos a compartir bastante de nuestros mundos.

NTD: La mayoría de los conciertos que disteis fueron con Richi Vicente. ¿Va a empezar a ser un proyecto de dos, quedándose Richi afuera o cuál es la idea?
F.N.:
Esta ronda de conciertos que vamos a hacer ahora va a ser con Richi, también. Está un poco al margen de la promo por compromisos laborales e incompatibilidad de horarios, pero seremos los tres. Darío y yo hemos hecho cosas un par de veces, pero la idea es que el tándem lo compongamos Ricardo, Darío y yo.
“Adanti: ‘Tener una historia detrás pero obligarte a plantear alternativas para no presentar siempre un mismo dibujo y que no se vuelva un coñazo, te dispara mucho la imaginación”‘.

NTD: ¿Y en algún momento pensáis en incorporar otra gente, ya sea otros “nombres propios” como una banda que sirva de apoyo para el proyecto de trío o dúo? ¿Gente del 15-M haciendo biodanza, quizás?
F.N. y D.A.:
(Risas)
F.N.: Pensamos que, en cuanto podamos, hacerlo con banda: Enrique Moreno, que es el batería de La Costa Brava y que toca conmigo como Nixon, tiene ganas de sumarse. La idea es que, cuando nos empiecen a pagar un caché y tengamos dinero para gastos, hacerlo con banda. De cara al verano esperamos que salga algún festival para poder hacerlo de esta manera.

NTD: O sea que estos conciertos que fuisteis y seguiréis dando con este formato sirven un poco como ensayos generales de cara a dentro de unos meses, ¿no?
D.A.:
Sí, tal cual. Una de las cosas que a mí me pasaban al principio era que, si bien dibujo en directo cuando firmo libros en los salones del cómic, te tomas tu tiempo y no estás atado a que la cosa se termina. Nunca me había puesto a empezar un dibujo y tener que terminarlo cuando acaba la canción.

NTD: Y además las canciones de Fran no es que duren diez minutos…
D.A.:
Claro, ¡duran dos minutos! Al principio tenía pánico escénico y teníamos que ensayar. Yo creo que cuando me solté fue en Valencia, que fue muy íntimo, con poca gente en un lugar pequeñito, y todo hay que decirlo, me había tomado un par de chupitos de tequila, y yo que no soy de bebercio diario, estaba animado: contaba chistes y todo.
F.N.: Y volviendo un poco a lo que decíamos antes, Darío tiene en la cabeza hacer cosas con pantallas y en vídeo, mezclarlo con objetos.
D.A.: Me encantaría. Es que cuando me compré un programa, que en realidad es de VJ, como manejo programas para hacer animación y post-producción digital, al ver el de VJ y ver que era muy parecido, vi que tenía muchas posibilidades además de sólo dibujar, proyectar e ir disparando animaciones sobre mi dibujo. Con esto puedo capturar imágenes de ellos y hacer cosas. Lo que pasa que para hacer eso tengo que invertir dinero.
“Adanti: ‘Me encanta la narrativa por la narrativa misma y también me canso de lo político de la actualidad. Necesito descansos’.”

NTD: Estáis haciendo un crowdfunding vía conciertos para ahorrar para las nuevas maquinitas de Darío, entonces…
D.A.:
(Risas) ¿No está mal, eh? ¿Hacemos crowdfunding? ¡Una ONG, mejor! (risas)

NTD: ¿Y os vais a animar a intercambiar los papeles, como hacen Liniers y Johansen en sus conciertos?
F.N.:
Yo sí. Será una mierda, pero me animo (risas).
D.A.: Yo realmente tengo una incapacidad. Y mira que soy muy musiquero, ¿eh? Soy de los que está la canción y siento que lo estoy haciendo de maravilla, pero cuando acaba me doy cuenta que el concepto “afinar” junto con el de “ahorrar” no los piloto.
F.N.: También estamos con falta de tiempo en este momento: él está a tope con Mongolia y mil proyectos y yo con Deezer y otros proyectos, y no nos da tiempo a juntarnos los tres con calma y pensar más cosas. Echamos de menos poder montar cosas.

NTD: ¿Y qué opina Liniers de este plagio descarado?
D.A.:
Como somos amigos… ¡se aguantará! (risas). De todos modos, somos perfiles diferentes y yo hago otras cosas. Está claro que yo le robé la idea a él, aunque tenga la coartada de que había más gente que lo hace. Cuando vaya a Buenos Aires tendré que invitarlo a un asado. Pero la culpa es de él, que me picaba para hacerlo.

NTD: Por lo que se puede ver en vídeos, parece ser como que se arma un escenario que simula ser un espectáculo de marionetas, como de títeres para adultos. Como contando fábulas pero para mayores de 18. ¿Lo veis de esta manera?
D.A.:
Bueno, hay un poco de eso. Y como la animación que hago es de papeles recortados y me gusta mucho trabajar con objetos y armar collages de objetos…
F.N.: Yo creo que más bien se refería a que los títeres somos nosotros (risas).
D.A.: Creo que en La Noche de los Libros hice uno de los personajes con caramelos, chapas y otros elementos. Lo bueno de eso es que puedes juntar un montón de cosas en una caja, y quedas de puta madre y mucho más original y no tardas tanto como al dibujar. De hecho, tenemos la idea, de tirarme un día entero, unas doce horas, haciendo un dibujo con acrílico, grabarlo y ponerlo en directo en cámara rápida haciendo el paripé. Ajustándolo justo con el tiempo. Algún día caerá.
“Nixon: ‘Cantar algo me da mucha vergüenza. Entonces, tengo que hablar cosas que realmente me creo’.”

NTD: Al fin y al cabo se trata de un diálogo interdisciplinar, también. ¿En qué sentido consideráis que nutre el dibujo a la música y viceversa a vuestro accionar como, correspondientemente, músico y dibujante?
F.N.:
A mí me gusta mucho que se materialice lo que es la historia y los personajes. Y creo que para la gente que está viendo el concierto es muy entretenido. De alguna manera, el ver cómo se está desarrollando el dibujo crea una expectativa. Darío intenta también cerrar muchas veces el dibujo con un chiste. Y aporta muchísimo. La reacción no es como en otros conciertos, en donde la gente va a cantar las canciones y hay un ambiente más de juerga: esto es más como estar en el cine.
D.A.: Es verdad que tiene mucho que ver con el cine mudo, en donde había una banda en directo y la proyección detrás. Lo que pasa que acá es al revés: la imagen está en función a la música.

NTD: Es un poco Méliès, ¿no?
D.A. y F.N.:
Sí, sí, totalmente.
D.A.: Podríamos hacer un homenaje a Méliès, ¿no?

NTD: ¿Y tú, Fran, te sientes más tranquilo de que la gente no te mire tanto a ti ahora en tus conciertos? ¿De que, al margen de que tus canciones cantadas por ti sigan siendo las protagonistas la gente esté entretenida con otro paisaje?
F.N.:
Me siento mucho más relajado, sí.
D.A.: Con la música a mí me pasa que cuando tenés que dibujar delante de gente y no tenés una historia detrás, generalmente vas siempre hacia lo mismo, repitiendo recursos. En este caso, tener una historia detrás pero obligarte a plantear alternativas para no presentar siempre un mismo dibujo y que no se vuelva un coñazo, te dispara mucho la imaginación, porque, de repente, al cuarto cowboy que has hecho no volver a hacerlo igual, tiene un punto de vértigo de saber qué vas a hacer pero no mucho. Y jugar con el margen del error y la equivocación.
F.N.: Y yo me siento muy arropado. Siempre en el escenario sufría bastante. La parte escénica es la que peor llevaba. Me gusta mucho componer y grabar, pero si bien me gusta tocar, casi me gusta más que haya acabado el concierto y haya salido bien. Y ahora con Darío me relajo mucho más.
“Adanti: ‘Una vez hablamos que Fran debería hacer una versión dos de Inditex, en el que va a buscar a la chica pero está en el paro’.”

NTD: En una época en la que los conciertos y los espectáculos culturales en general tienen el IVA más alto de la historia, y son casi un elemento de lujo, ¿el hecho de proponer un perfil de concierto que se acerque más al formato de “experiencia” creéis que puede incitar al espectador a querer acercarse al concierto, de incentivo a la gente para que haga el desembolso?
D.A.:
Está claro que con lo que pasa con la música a partir de internet, el show en directo pasa a ser algo que sí tiene que tener algo de único. Que la gente ya espera no sólo ir a escuchar las canciones que conoce, sino algún tipo de espectáculo.
F.N.: Yo creo que el hecho de que la entrada sea más barata o más cara tampoco influye mucho. Si a la gente le gustan las canciones va a ir y si no, no. Pero sí que es verdad que aportar un plus ayuda.
D.A.: También es verdad. Lo que pasa que como nunca me había subido a un escenario hablo por hablar (risas).

NTD: Antes mencionabais un poco esa conexión ideológica, que os conocisteis por los Viernes Peronistas, y que ahora Fran colabora en Mongolia, en el que Darío es uno de los ejes principales… ¿Creéis que la gente puede buscar que se cree una imagen discursiva política? ¿Ser la Fundación Robo antes de que salgan de gira?
F.N. y D.A.:
(Risas)
F.N.: El repertorio está montado. A lo mejor fuera del personaje pueden salir cosas, pero tampoco es que hablemos mucho entre canción y canción. En ese sentido no creo que el tema Mongolia contamine la visión general del show.
D.A.: Yo, que defiendo mucho que toda la sociedad se haya politizado a partir de la crisis (porque lo que no era normal es que estuviéramos tan despolitizados, y me incluyo), tampoco eso significa es que todo tenga que tener un contenido político: a mí me encanta la narrativa por la narrativa misma y también me canso de lo político de la actualidad. Necesito descansos que tenga que ver con narraciones que te quiten un poco de eso. A mí me hace bien que, estando casi diariamente escuchando las noticias para ver qué pasa por el tema de Mongolia, a veces necesito salir un poco. Por eso los show con Nixon, quizás para él sean más normales y relacionado a su trabajo, pero para mí son algo más relacionado a mi ocio: me divierto, no tengo esa presión ni tengo que estar pensando en esos temas. Sí que me parece que puede llegar a haber cierta demanda para un tipo de música social, pero que cada cosa tiene su espacio: si todos hiciéramos temas sociales nos quedamos sin esa riqueza.
F.N.: Nixon va más de retratos sociológicos que políticos. Puedes hacer segundas lecturas, pero no es algo explícito.
D.A.: Muchas veces el autor tiene cosas impresas en lo que hace que no son ni buscadas ni explícitas. Berlanga, por ejemplo, tiene muchas películas que no son políticas, pero está claro que viéndolas con distancia, hablan de un tiempo social y político.
“Nixon: ‘En asuntos de moral sólo se puede predicar con el ejemplo; y pedirle a los artistas que escojan un tema concreto es pedir demasiado’.”

NTD: Y tú, Fran, colaborando en Mongolia que es la referencia satírica de la juventud post 15-M y tuitera, y girando con Darío, ¿no te ves tentado a componer proclamas anti-rajoyistas y críticas con el sistema, mutando en una especie de Woody Guthrie?
F.N.:
(Duda) No lo sé. No me sale instantáneamente. Cantar algo me da mucha vergüenza. Entonces, tengo que hablar cosas que realmente me creo. Y ahora mismo sí sé que existe ese público, y desde un punto de vista comercial hasta me podría venir bien, pero esa faceta la desarrollo más colaborando en Mongolia con chistes, pero la parte de Nixon, que viene heredada de La Costa Brava ya viene con su propia inercia: han sido muchos años creando un tipo de canción y de discurso que creo que si me pusiera a hablar de forma explícita de política quedaría un poco forzado, o así lo vería yo. Eso no quiere decir que haga una canción que más o menos toque el tema, pero dar un giro que sea “un disco de canción protesta” no lo veo.
D.A.: Una vez hablamos que Fran debería hacer una versión dos de Inditex, en el que la va a buscar pero está en el paro (risas).
F.N.: Hombre, podría hacer todos los personajes de todas las canciones, tres años después de la crisis, en pasado.
D.A.: Las pijas de la ciudad venidas a menos…

NTD: Ya no hay becas Erasmus
F.N.:
Ya no hay fiestas de futbolistas (risas). Podría construir eso fácilmente, pero como acaba de decir Darío, tampoco todo es política. Creo que, por lo menos para mí, ese discurso es importante. Así como, en política, creo que lo público tiene su espacio y el mercado el suyo, y la dificultad es ver cómo se encajan esas dos piezas; en el caso del arte puedo hablar de política, de horticultura o de nada. Pero en mi caso llevo muchos años trabajando un tipo de canción, y creo que es necesario que existan esos espacios que hablen de cosas que no tengan directamente que ver con un discurso político. La gente se enamora y se muere, y lo hacen los de izquierdas y los de derechas. Resumiendo: el espacio político no agota toda la realidad.
D.A.: Yo lo estaba pensando ahora con Dylan, que soy muy fan. A él se lo toma al principio como un cantante social, y no lo era: era un cantante que de pronto hacía canción social, canciones de amor o poesías absurdas. Supongo que la música suele tener un gran problema y es que parece que tú estés arengando o dando lecciones. Y realmente tocar la política sin humor a mí me parecería muy complicado.
F.N.: Marx decía que los ingleses hicieron la revolución disfrazados del Antiguo Testamento, y los franceses la hicieron disfrazados de romanos. Ahora, parece que la gente quiere hacer la revolución disfrazado de revolucionario del ’68: y dentro de ese disfraz está la figura del cantante protesta, es algo que hay que tener. Yo creo que vivimos una época diferente; porque en el ’68 tenía sentido que a quien le pusieran un micrófono delante pudiera lanzar mensajes que no podían llegar de otra manera, pero hoy en día no creo que el cantante tenga que ser la figura que ejerza de portavoz. Ahora mismo es un momento más de redes sociales, de movimientos ciudadanos, como el ejemplo que tuvimos con la portavoz de la Plataforma contra los desahucios o el 15-M, que son movimientos que se caracterizan una estructura más de red que jerárquica. En ese sentido yo no me veo adoptando ningún tipo de papel de portavoz generacional.
“Adanti: ‘Tocar la política sin humor a mí me parecería muy complicado’.”

NTD: Hace unos meses, el líder del grupo valenciano Senior i el cor brutal escribió un manifiesto en Rockdelux criticando a los músicos por su pasividad en lo que a utilización de voz política se refiere, invitando a que los músicos pasen a la acción, que este es el momento de hacerlo, y que digan realmente lo que piensan. ¿Os veis participando activamente con vuestras voces y no detrás sólo en Mongolia, en algún tipo de crítica?
D.A.:
Como en realidad los seres humanos tenemos muchas facetas, yo creo que hay que dejar que algunas facetas no estén vinculadas siempre a lo mismo. Pienso, por ejemplo, en Crazy Cat, de George Herriman, que es un cómic que a mí me flipa de los años ’30, en plena Gran Depresión, completamente surrealista, en el que el gato-gata está enamorado de un ratón que tiene familia y que le tira ladrillazos, y el gato se enamora aún más cuando se los tira… Si Herriman hubiera hecho un cómic hablando explícitamente de la Gran Depresión, no tendríamos el Crazy Cat que tenemos hoy.
F.N.: Yo creo que en asuntos de moral sólo se puede predicar con el ejemplo; y pedirle a los artistas que escojan un tema concreto es pedir demasiado. Creo que hay mucha gente que está llevando el compromiso político a su arte y es perfectamente válido, como también lo es lo otro. Y yo como autor, si bien me considero políticamente cercano a la social-democracia, me dirijo también a gente de derechas, porque hablo de cosas que no entran en temas políticos. La gente lo toma o lo deja, pero cuando hago canciones no estoy en ese juego. Y que se me diga que ese juego es ilegítimo, lo acepto porque es parte del espacio común que compartimos, pero yo defiendo que lo que hago es legítimo porque al fin y al cabo el arte es un espacio de libertad. ¿Falta de compromiso? El compromiso se ejerce todos los días, no solamente cuando sales a cantar: el activismo se hace de muchas maneras. Y, como dice Darío, se sobreestima la capacidad de influencia que tienen hoy en día los artistas. El público está al mismo nivel o por encima del artista hoy en día.
D.A.: Va a salir una revista que la hace uno de los socios de Mongolia con otros periodistas, que es una revista francesa que ellos traen aquí, que se va a llamar Alternativas económicas; y es de economía, con una óptima de izquierda pero para que la entienda toda la gente. Y algo así me parece mucho más concreto a la hora de explicar cosas que pasan y no que yo haga un tebeo. Yo hago tebeos en las que meto al Niño Dios en situaciones de actualidad para Mongolia, pero no creo que nadie por el Niño Dios la va a entender mejor que de una manera mucho más directa.
F.N.: El argumento que hay detrás de esto es que si no estás conmigo estás contra mí. Y ahí está la trampa dialéctica: que se te acuse por omisión. Y eso a mí me parece injusto.

NTD: En los últimos años hubo un boom de ilustradores que se pasaron al cine o series de animación, como Paco Roca, Juanjo Sáez, Joaquín Reyes… ¿Os veis haciendo un trabajo conceptual audiovisual, hacer una colaboración pseudo-cinematográfica músico-ilustrada?
F.N.:
La verdad es que nos encantaría, lo malo es la falta de tiempo.
D.A.: Yo, de hecho, antes hacía muchos cortos, para tele y para cine. Ahora me auto-obligo a hacer pequeñas cosas para Mongolia, pero hace como tres años que perdí la dinámica.
F.N.: Pero mira, sí, lo vamos a hacer. Nos acabas de dar una idea (risas). Pero lo hacemos para hacernos toda la ruta de festivales de cine (risas). Pero ahora mismo tenemos pensado que en primavera-otoño hacer esta gira, y luego ya meternos en el nuevo disco de Nixon y Vicente, y supongo que Darío participará en ello también.

NTD: Para acabar, contadnos vuestros planes profesionales ahora mismo.
F.N.:
Yo estoy escribiendo la historia de La Costa Brava, que lo va a publicar Jekyll & Jill, y esa es la prioridad que tengo ahora mismo, además de gira, componer para el disco (en mi blog he publicado bastantes canciones estas últimas semanas), colaborar en Mongolia y mi trabajo diario en Deezer.
D.A.: Nosotros seguimos con Mongolia, y acabamos de publcicar con Mondadori El Libro Rojo de Mongolia, pero como proyecto he empezado a trabajar con Fran en las ilustraciones para el libro de La Costa Brava de Fran, también.

Fotos: Clara Bellés / Entrevista: Alan Queipo

F. Nixon & D. Adanti