21 febrero, 2013. Por

Eels

Wonderful, Glorious
Eels o la rehabilitación de sus maldiciones en bonitas epopeyas adultas
Eels

Después de la tormenta siempre llega la calma. O algo parecido a ella. Como a la que nos ha sometido Mark Everett, aquel músico maldito de nuestra era y el divo impulsivo y exhibicionista que los indies de la Generación Facebook (o post-Fotolog) estaban esperando para elevar a los altares del pop a la vez que se merendaban su libro y su inacabable fiebre musical productiva. La tormenta fueron unos años (entre 2005 y 2010, aproximadamente) en donde su mito suburbial iba conviviendo con el de héroe a reivindicar de la nueva generación: esa culminación llegó con una trilogía ermitaña pero contradictoriamente exhibicionista: tres discos (End Times, Hombre Lobo y Tomorrow Morning) y un libro (Cosas que los nietos deberían saber) en donde parecía querer enterrar al maldito con el que se lo relacionaba y en el que sometió a su producción a una anodina revuelta de desintoxicación versátil que lo mantuvo en cama un par de años. Ahora, con la barba crecida, unos kilos menos y varias canciones compuestas después, nos encontramos a un Everett que se escapa del malditismo extenuado que recogió en pretéritos álbum y en la formación de una imagen derrotada y al borde del colapso, relacionada con Sparklehorse, Vic Chesnutt, Mark Eitzel, Billy Bragg o Will Oldham (a.k.a. Bonnie Prince Billy) y cede enteros ante el ritmo y la conjugación de un formato de confesionalidad nerviosa, acercándose más a la generación post White Stripes y ñu bluesera (presidida por The Black Keys) y al de señores como Tom Waits o Nick Cave. Dicho y hecho.

En Wonderful, Glorious, Everett parece más viejo de lo que es: luce experimentado pero renovador consigo mismo, tratando de no sonar excesivamente excéntrico y de cogerle el pulso al pop, consiguiendo un acceso cuasi cultista a un territorio minado por héroes del rock en décadas pretéritas, y consiguiendo palco VIP para sus escarceos y alegatos ya no tan suicidas. Esta abigarrada nueva colección de canciones conecta al Eels más deudor de la garganta carrasposa de Tom Waits (Bombs Away), mezcla rock progresivo con psicodelia moderna a lo Flaming Lips (Kinda Fuzzy), se vuelve un narcótico crooner romántico algo denso y circular (Accident Prone), se acerca al blues-rock para aperturas de series de televisión de los Black Keys intercalados con Shania Twain (Peach Blossom u Open My Present), juega a encandilar desde un piano-bar del futuro (The Turnaround), inicia el proceso de transformación de Waits en un Elvis moderado y ennoviado con Dan Auerbach (Stick Together), se transforma en un Brian Adams de uso múltiple (True Original), se acerca a los juguetes-chatarra de Stephin Merritt en The Magnetic Fields (You’re My Friend), propone una versión psicodélico-sesentera del Thom Yorke más analógico (I Am Building a Shrine) y hasta entrega luminosas súplicas épicas a medio camino entre las facciones psicodélicas de Beck, Spoon o la melódica positiva de suecos como Peter, Bjorn & John (Wonderful, Glorious). O, lo que es lo mismo: minar sus depresiones y conectar su Beautiful Freak con el Midnite Vultures de Beck, el Brothers de The Black Keys, el Sunshine Superman de Donovan y el Comfort Eagle de Cake. ¿Fin de un ciclo y apertura de otro? Ciclo-délico y ciclo-tímico será. Bienvenidos a la era Aquarius de Mark Everett y su enésima imaginería de la canción de autor.

Eels

+ INFO

Artista: Eels

�lbum: Wonderful, Glorious

G�nero: Pop maldito

Gira:
27.04: Barcelona. Arteria Paral-lel
28.04: Madrid. La Riviera

Discogr�fica: Cooperative Music / Music As Usual

A�o: 2013