16 abril, 2012. Por

La Habitación Roja

Virulencia eléctrica
Entrevistamos a La Habitación Roja con motivo de su nueva rebelión eléctrica en formato LP
La Habitación Roja

Serios, de soslayo y todos juntos y reunidos, La Habitación Roja parecen un coro de míticos que, si bien no se completan las palabras y se llevan bastante la contra entre ellos, siguen manteniendo fuelle, discurso, actitud y, como el buen vino, mejoran con los años. Fue Eléctrico, aun a pesar de regresar a la etapa más frenética y veloz de la banda y, de hecho, trasladarnos a décadas como los ’80 o los ’90, no supone ni un retroceso ni un arranque de machotes que, en torno a los cuarenta años, quieren sentirse chavales de veinte ni mucho menos: allí se citan varias de las mejores melodías de los últimos años y, tras aquel experimento de reposo acústico que fue Universal, regresan a los escenarios con buena mandanga que ya los (y nos) está haciendo sudar la gota gorda y cantar algunos de los mejores estribillos de la temporada. Sobre eso, la rebelión valenciana, el conflicto generacional, decepciones y recepciones y gags de Muchacha Nui nos habló el quinteto, aunque Jorge Martí y Pau Roca chuparon micrófono como líderes y representantes sindicales de uno de los pocos mitos vivos del indie estatal clásico que continúan superviviendo en la escena.

Notodo: ¿Cuál era el objetivo al que os enfrentasteis para Fue Eléctrico? Con Universal habíais comentado que la idea era cambiar el método al que estabais acostumbrados, renovaros, de alguna manera.
Pau Roca:
Es un disco muy influenciado por la gira del anterior disco. Sacamos muchas conclusiones de tocar mucho en directo y nos apetecía un disco que funcionara muy bien en directo. Es un disco que consideramos que su vida natural comenzará cuando lo empecemos a tocar en directo. Desde luego, Universal es un álbum más para escuchar en casa y Fue Eléctrico para ver y tocar en directo.
Jorge Martí: Nosotros creo que tenemos una serie de coordenadas con las que nos sentimos a gusto, y lo que sí que creo es que a lo largo de la historia del grupo cada disco ha sido una acción y el siguiente una reacción, y siempre hemos funcionado en base a ese principio. Y esa reacción siempre ha sido introducir algunos elementos que no estaban en el disco anterior. Y, de hecho, cuando hemos repetido fórmula, no nos ha salido ni ido tan bien. En este caso fue algo más natural: Pau había alguna canción en la que tocaba hasta guitarra española en directo cuando la mínima expresión de sonido a lo que habíamos estado acostumbrados era al de la guitarra acústica; y ahora nos apetecía subir el volumen del amplificador al once como en Spinal Tap.

NTD: En el título una palabra como ”fue” nos traslada inmediatamente al pasado: tanto al vuestro, al de discos como Nuevos tiempos, como al de un sonido general con el que parece identificarse este Fue Eléctrico, como bandas indies de los ’90 de España y de fuera como Nada Surf o Lemonheads. ¿La idea era viajar al pasado de alguna manera?
P.R.:
Tuvimos bastantes pocas ideas, en realidad. Intentamos coger cada canción y elevarla a la máxima expresión. Pero sí que supongo que el cruce de melodía con guitarras distorsionadas, un poquito de ruido y delay, sí que nos traslada a los ’90, que es una época que nos ha marcado mucho.
J.M.: También nos han dicho, incluso, que suena ochentero. Yo lo que pienso es que tiene un poquito de todas las épocas que nos han molado. Incluso a mí hay ciertas cosas que, para mí personalmente, guardan reminiscencias de la última época. Desde que ha entrado Jordi, el hecho de disparar algún loop desde el sintetizador o disfrazar las canciones con texturas que van por bajo y que no tienen un gran protagonismo pero que, si las quitas, cambian por completo, acaban embelleciendo el resultado final. Puede que la gente no se dé cuenta pero nosotros sí miramos mucho el acabado. Una misma canción, según cómo la trates, te puede sonar retro o más contemporánea o adscribirse a una determinada época. Y lo que más me gusta de este disco es que sí que suena a clásico pero no creo que sea un disco eminentemente retro: tiene un poquito de todo lo que nos gusta, y mucha música de la que nos gusta es atemporal, que podría haberse hecho en cualquier momento desde los ’80 hasta aquí.

NTD: Resulta curioso que Fue Eléctrico sea eminentemente eléctrico en presente, mientras que el pasado inmediato, Universal, haya sido un disco más cercano a un pop acústico. ¿Os van las dualidades y la ambigüedad, al margen del chiste/gag que extrajisteis de Muchacha Nui?
P.R.:
Tendría más sentido Es Eléctrico o Será Eléctrico, pero el guiño humorístico quiso que fuera así.
J.M.: Sí que habla en pasado porque el futuro está por escribir. Estamos en el presente y podemos hablar de todo lo que ha pasado hasta ahora. Sí que hay canciones que puedes hacer referencias al futuro, pero no a ciencia cierta. Lo que hacemos es decir que hasta aquí ha sidomuy emocionalmente excitante, y resalta eso. Luego, se supone que la broma de Muchachada Nui no la íbamos a contar, pero al final ayuda a quitar un poco de peso y dramatismo a la coña.

NTD: Habéis grabado con Santi García, algo así como el Steve Albini español, que es alguien que tiene un perfil algo más cercano al rock alternativo y al sello BCore, un rock medio punky, hardcoreta. ¿Por qué esa decisión de acercaros un poco más a esa rabia juvenil y el sudor instantánea del rock y alejar la madurez del cantautor que habíais mostrado en Universal como sí parece mantener otros grupos y/o artistas de vuestra generación?
J.M.:
Eso es algo que hemos hablado con él: que tiene esa fama, pero también ha grabado desde Delorean a María Coma. Es un tío muy versátil: vas ahí y te graba. Pero con nosotros, primero, que tenía muchas ganas de hacer este disco, y segundo, que tenía en su cabeza una idea de cómo tenían que sonar estas canciones. Y entre él y nosotros hubo quorum casi inmediato. Él quería que rockeáramos, que sonara robusto y que tuviera garra pero sin perder la belleza y el espíritu pop que siempre ha tenido el grupo.

NTD: Es el octavo disco. ¿Cuál es el método para mantener el pulso creativo teniendo, incluso, más de quince años como banda? ¿Cuál es el objetivo que uno se plantea habiendo superado buena parte de las fases a las que el grueso de bandas aspiran en toda su trayectoria?
P.R.:
Creo que el hecho de que nunca lo hicimos por una moda ayuda. Hay muchos grupos que estaban pegados a su tiempo diez años antes. O muchos grupos que nacen ahora resulta difícil imaginárselos con una carrera de ocho discos a sus espaldas. Creo que las canciones buenas son las que mejor envejecen, y luego que hemos ido muy tranquilamente haciendo lo que nos gusta. Y como nos sale tan natural, eso ayuda a que envejezcamos muy bien.

NTD: O sea que es una cuestión más de fluidez…
P.R.:
Es que si no fluye tienes que ser o muy inteligente o muy maquiavélico para que vaya bien (risas).
J.M.: El objetivo es que no hay objetivo, más allá de hacer canciones que nos gusten, nos unan y nos emocionen. Supongo que el día que hagamos canciones que no ilusionen a la banda no las sacaremos. O que no hace justicia a la trayectoria del grupo. Si llegamos aquí, seguimos adelante y hacemos discos es porque nos ilusiona el material y no porque “tenemos” que sacar un disco. Yo creo que podríamos tocar con grupos de más éxito a sueldo y ganarse la vida mejor que con La Habitación Roja, pero seguro que no sería lo mismo.

NTD: Siempre se os ha tildado, de alguna manera, de depresivos, tristones, de tirar para abajo las emociones. Aquí, sin embargo, ya sea por la rabia que decís que Santi García os transmitió y logró colaros, o por la naturaleza de las canciones, se aprecian tonos más optimistas, positivos, enérgicos. Incluso en los momentos en los que se menta una felicidad pasada se hace con una sonrisa en la cara. ¿Es una forma de poner la otra mejilla en tiempos en los que es muy fácil tirar para abajo?
J.M.:
Supongo que va a interpretaciones. Hay un comentario que leí en Twitter que decía “no sé si este disco me deprime o me pone contento: todavía no lo he decidido”. Yo creo que tiene un poco de las dos cosas. Es un disco que habla de experiencias traumáticas y de dolor pero con un planteamiento de seguir adelante, superarlo y continuar: no dar el brazo a torcer. Y en ese sentido puede que tenga cierta rabia, pero en general me parece un disco romántico en el buen sentido de la palabra. Una especie de romanticismo rabioso. Y lo bueno del grupo es que nada es premeditado: todo es bastante puro, no buscamos una pose. Ese es el secreto de la longevidad del grupo, quizás.

NTD: Pasando revista a vuestros casi veinte años como banda, ¿os sentís frustrados en algún aspecto en relación con lo que habéis conseguido? ¿Os esperabais mayor éxito, quizás?
P.R.:
Cuando empiezas siempre hay una parte de leyenda en la que te crees que cada single te cambiará la vida, pero luego hay un montón de grupos que han llevado una vida musical más relajado.

NTD: ¿Como decir que “las cosas de palacio van despacio”, a lo mejor?
P.R.:
Es lo que nos tocó vivir. Pero también ha habido gente a la que le ha ido muy bien y les ha costado mucho mantener ese nivel. Sobre todo en España, que es un país en el que se respeta bastante poco las carreras largas: no te tienen muy en cuenta, les da pereza eso de un octavo disco. Yo creo que en otros países se los trata mejor.

NTD: Habéis vivido la etapa más subterránea y sectaria del indie.Ahora que grupo como Vetusta Morla, Lori Meyers, Sidonie o Love of Lesbian hacen el tránsito al mainstream, ¿veis que hay una renovación de la escena, del planteamiento creativo, de la relación entre la música independiente y el pop de masas? ¿Ha afectado en vuestro modo de trabajar, de alguna manera, todo este replanteamiento? ¿Ha ayudado a generar un feedback, que haya nuevas porciones de público en los shows de La Habitación Roja, una renovación general?
P.R.:
Desde luego sí que toda la gente que viene de escuchar a Love of Lesbian o Vetusta Morla tienen más que ver con lo que nosotros hacemos. Al menos más que los que vienen de escuchar a Shakira. O a Napalm Death

NTD: ¿Cómo en el Primavera Sound de este año, no?
P.R.:
(Risas) Sí, o Cradle of Filth.
J.M.: Yo lo que creo es que hay mayor público interesado en la música en español. Hay mucha más gente no sé si necesitada pero esperando canciones que le digan algo de su vida, con las que sentirse identificado. Y ha habido unos grupos que no es que se hayan llevado el gato el agua, pero que han sabido estar en el momento preciso. Creo que para lograr alcanzar cierta repercusión masiva no hace falta sólo tener buenas canciones o buenos medios, es una cuestión de casualidades que te llevan a conectar. Y las pruebas en la historia es que grupos como Nirvana alcanzaron éxito masivo en su día y luego cada gran sello fue buscando su Nirvana particular y no lo consiguieron, al menos no de la misma forma. Afortunadamente la música no son matemáticas: es algo que trata con el alma y los sentimientos, y eso no es fácil de manejar, y sobre todo el tipo de música en el que nosotros nos movemos. Creo que siempre hemos tenido una carrera ascendente. Yo estoy satisfecho. Con respecto a lo que preguntabas antes acerca de estar frustrados o no, sí que hay épocas en tu vida en la que piensas “¿y si…?”; pero, a la larga, nosotros conocemos a muchos grupos, hemos tocado con muchos músicos, y nos damos cuenta de que somos afortunados en estar en la situación que estamos. Probablemente el 95 % de los grupos o más nunca van a llegar siquiera a nuestro nivel, y no porque sean peores, sino porque la casualidad lo ha querido así: hay muchísima gente con propuestas de calidad que se quedan en el baúl de los recuerdos… o de las compañías.

NTD: Antes el éxito de un grupo se basaba en la cantidad de discos que se vendían. Ahora, en la cantidad de enlaces compartidos en Facebook, los followers en Twitter o las reproducciones de vídeos en YouTube, por ejemplo. ¿Os apetece más este modelo de negocio vosotros que venís del indie?
P.R.:
Es más libre. Antes a la televisión sólo tenían acceso artistas contados, y sólo había plataformas como Radio 3 o radios pequeñitas. De repente, esto hace todo más democrático. Tiene sus peligros, pero la masificación también los tiene.
J.M.: Antes tenía cierto romanticismo el día que salía el disco, no haber escuchado más de una canción en la radio, acercarte a la tienda, preguntar por el disco, comprar por catálogo… y a nivel independiente todo eso era muy excitante. Y a mí todo eso me gustaba. Sé que no va a volver, pero me parecía más bonito y le daba más valor a la música. Pero sí que es cierto lo que dice Pau, que ahora es todo más democrático.
P.R.: Para mí, que soy fan de la música, poder acceder a cualquier grupo en cualquier momento me parece algo maravilloso. Antes yo no tenía dinero para comprarme todo lo que quería…
J.M.: Ni ahora (risas).

NTD: ¿Cómo se lleva el hecho de trabajar a distancia, con Jorge en Noruega? ¿Acabáis menos hasta la polla el uno del otro?
P.R.:
(Risas) Es más tranquilo porque cada uno puede adecuar su momento para trabajar a su momento diario. Si hay un día que quiero dedicarle todo el día a las canciones y no tener necesidad de que todos se trasladen al local te da momentos de libertad que de otra manera serían imposibles. Desde luego los discos no serían iguales silos discos nacieran exclusivamente en el local: en casa tienes más tiempo para experimentar.

NTD: ¿Tampoco lo echáis tanto de menos, entonces?
J.M.:
También lo hacemos, sí.
P.R.: Ahorramos mucho trabajo sucio de aprendernos las canciones, por ejemplo. Ahora llegamos y ya nos sabemos casi todo lo que vamos a hacer.

NTD: Dorian han hecho un remix para la canción Ayer. ¿Os planteáis en algún momento dar un giro hacia sonidos más electrónicos, tras experimentar con sonidos acústicos o eléctricos? ¿El próximo disco podría ser Fue Electrónica?
José Marco:
Yo no.
P.R.: (Risas) A mí sí me gusta mucho lo de tocar teclados…
Jordi Sapena: De todas maneras, La Habitación Roja tiene un formato de banda de rock clásica y no creo que hagamos un disco a lo The Postal Service, sin batería y con teclado.
J.M.: Sí que hemos hecho algunos experimentos, con baterías electrónicas programadas, colaborando con algún DJ en el EP Dirán que todo fue un sueño. Yo no lo descarto. Es algo que hemos hablado Pau y yo y no lo descartamos.

NTD: Bueno, lo tendréis que discutir con José (Marco).
J.M.:
(Risas) A raíz de lo de Dorian nos ha picado un poco el gusanillo, igual. Yo creo que estamos preparados para experimentar en ese aspecto. Yo soy ultra fan de New Order de toda la vida, y me parece un buen ejemplo de mezcla de rock y electrónica, y es algo que me parece muy excitante.

NTD: Saliéndonos un poco de la temática musical, ¿cómo estáis viviendo todos estos últimos acontecimientos socio-políticos en vuestra comunidad?
P.R.:
No deja de ser una minoría si lo trasladamos a las urnas. Pero también las minorías tenemos derecho a hablar y enfadarnos. Hemos visto en primera persona los porrazos que los policías le daban a los chavales e impresionaba ver a niños volcar por los suelos por las palizas que la Policía, pagada por nuestros impuestos, le propinaban. Y más viniendo de una Comunidad Autónoma que ha sido robada y saqueada de esta manera. Pero mientras la gente se siga expresando de esta manera es lo que va a pasar. De todos modos, el hecho de que sólo salgan 20.000 personas cuando en Valencia el área metropolitana son un millón de personas resulta bastante deprimente. Fuimos a la manifestación y conocíamos a todo el mundo. Son los mismos que vamos a ver a Yo la Tengo cuando vienen a tocar (risas).
J.M.: Yo sí que creo que el 15-M fue el principio de algo, y si las cosas siguen así puede que vaya a más. Desde luego, es para estar enfadados. Somos muy pacientes y aguantamos mucho, pero yo creo que al final la paciencia también tiene un límite y se puede acabar desbordando la cosa. A mí me emociona ver a los estudiantes en la calle clamando por sus derechos. Me parece algo estimulante. Espero que cada vez vaya más gente y de que sean conscientes de que se pueden cambiar las cosas si se participa. Pero si un 30% de la población no va a votar es difícil. Lo más importante me parece la educación. No hacen falta más lecheras, más policía, y que la gente tenga el suficiente espíritu crítico para discernir entre el bien y el mal.

NTD: Recomendadnos un libro, un disco y una peli.
Jordi Sapena:
La hermandad de la uva.
P.R.: El nuevo de Tórtel, Entusiasmo.
Marc Greenwood: No habrá paz para los malvados.
J.M.: A mí Shame me pareció un peliculón.


*Escucha el disco en Spotify haciendo click aquí.

*La Habitación Roja están de gira y tocarán el 31.01 en Donosti (Gazteszena), el 01.02 en Teruel (Place Café Teatro), el 02.02 en Murcia (Sala Musik), el 09.02 en Madrid (Penélope), el 15.02 en Valencia (#PrimaveraValenciana) y el 16.02 en Ferrol (Teatro Jofre).

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