30 Enero, 2012. Por

Lana Del Rey

Born to Die
Lana Del Rey se juega los cuartos y muere matando en su LP debut: Born to Die
Lana Del Rey

El panegírico onanista (y no del onanismo según la RAE, precisamente) que hace algunos meses elevaba a Elizabeth Grant a la categoría de nueva deidad ante dichosos ejercicios revivals (Blue Jeans y Video Games) desplazados con cuentagotas pero con una precisión marketinera lo suficientemente precisa como para que se cree una bola de amores instantáneos y revalorización del suelo que pisa (los especuladores inmobiliarios de su día, probablemente, hayan comprado acciones de la chica de la muchacha del bótox labial) lleva unos meses contrariado y hoy la condena a garrote vil (¡despierten a Fraga!). Según Facebook y la troupe indie más crítica y sectaria, lo que mola ahora es odiarla. Meterse con su padre (el magnate multimillonario Rob Grant) es religión, y acusar a la niña de sus ojos de ser un ejercicio plástico (en el sentido físico y metafórico teniendo en cuenta el cuadro híper-realista que es su cara), un must. Aún así, la última it girl (cuánto término anglo: ¡qué síndrome!) del pop global, llamada a convertirse en una de las luchadoras en el barro por coger el testigo, a su vez, de esa silla vacía que dejó Amy Winehouse (y que parece haber ocupado Adele) y de esa bestialidad metaglobal en la que parecen militar unas cuantas elegidas por el mercado (Lady Gaga, Rihanna, Katy Perry o Beyoncé), debuta con un álbum que, sin ser la última reinterpretación del pop ni la salvación de la genética del formato canción mestiza, atiza con la misma crudeza (aunque con altibajos) terrenos de soul revival, de pop orquestal o de pop urbano al mejor (¿o peor?) estilo Britney Spears con una sensualidad de pin up rehabilitada bastante cuestionable, que lo mismo te pone palote que te baja el calentón de un plumazo. Subir y bajar y subir. Y bajar, al fin.

Probablemente el mayor problema de este LP sea precisamente eso: que es un LP. Born to Die ya no son singles sueltos (muy buenos, por cierto) que responden a una mezcla de razas desde un punto de vista estético (tanto de ella, de sus vídeos y de esa mezcla musical tan urbanita y “pop”ular como sectaria) tan útil para las ventas como para responder a un reclamo espacio temporal completamente necesario. Se tratan de doce canciones, con todo lo que ello conlleva: aquí se aprecian más sus limitaciones (vocales, de planicie, de copia a viejas y nuevas divas, de comparaciones inevitables con otras nuevas intérpretes bastante más ágiles y avezadas a la hora de enfrentarse al micrófono) pero también su talento para enfrentarse a un debut que podía ser un globo repleto de gas propano o de centellas de colores. Ni una ni la otra: ni una three hit wonder ni un bluff del copón. Seguramente lo que mejor consigue Lana Del Rey (y su equipo, claro) sea esa capacidad por merodear derroteros tan a priori opuestos como el pop revival con reminiscencias a Nancy Sinatra, Nina Simone o Marianne Faithful como el mainstream más abrumadoramente urbano (el de la Britney Spears de aquel magnífico In the Zone: la nasalidad postrada que la señorita Grant utiliza en los momentos más épicos de sus cortes nos remite automáticamente a aquella diva descerebrada) y hasta ciertos coletazos (en este caso a base de la producción) a ciertos aires trip-hop o bases eminentemente R&B y hasta de proto-hip-hop.

Entre las orquestaciones más de corte crooner maduro ubicamos piezas como la conocida Born to Die, Million Dollar Man o Radio (¿puede que esta sea la cuarta de las grandes canciones que Lana se tenía guardadas?) o el calco al Bitter Sweet Symphony de The Verve (esto lo oiréis mucho, os aviso) de la épica National Anthem; mientras que los postulados más urbanitas y pedigüeños del formato Timbaland o Kanye West sean Off to the Races (¿la “quinta” en discordia?) o la adolescente Diet Mountain Dew; mientras que hits inconmensurables como Video Games o Blue Jeans pelean por sobrevivir al paso del tiempo y luchar contra una avanzadilla de aquellas dos (Dark Paradise, otra de las “nuevas grandes”), mientras otras canciones se antojan como un relleno bastante plano y falto de chicha (Summertime Sadness, Carmen o la final This is What Makes Us Girls). No se trata ni de buscarle la quinta pata al gato ni de sumarse a esa constante contradicción de la crítica global más molesto (un día eres Dios y al otro la mayor mierda que se haya cagado), sino más bien de no frivolizar ante la estacada de uno de los discos más esperados de todo 2011 y de analizar el redondo más allá de hypes, de elevaciones en tono de deidad o de todo lo contrario. Y el resultado, en definitiva, es uno de los primeros grandes discos que abogan por conectar mundos dispersos, aunque muchas veces ese riesgo no encandile ni al indie más acérrimo ni a la niña popera que recorta fotografías para pegar en su carpeta. Por algo será que Lizzy adivinó con cierta premura el aviso de tormenta tropical sobre sus hombros y ha decidido titular el disco Born to Die: estar lista para la muerte o la reencarnación. Al menos, sobra carne. Y plástico.

LANA DEL REY – Born to die from Yoann Lemoine on Vimeo.

Video Games – Lana Del Rey from Maksi Einhorn on Vimeo.

Lana Del Rey

+ INFO

Artista: Lana Del Rey

Álbum: Born to Die

Género: Pop hypeado

Discográfica: Universal

Año: 2012