14 junio, 2011. Por

Julieta Venegas

Sosteniendo el escudo
Entrevistamos a Julieta Venegas antes de su inminente paso por el FIB
Julieta Venegas

Ese maldito prejuicio que comanda, lidera y obstruye las vías de apertura de mentes en el mundo musical es el mismo que ha causado el horror y estupor en la comunidad de fibers más holgazanes cuando se enteraron de que Julieta Venegas era una de las figuras más destacadas del cartel. ¿Será por haber vendido cientos de miles de discos de cada una de sus placas? ¿Será por liderar una nueva ola de cantantes femeninas latinoamericanas? ¿Será por sus múltiples colaboraciones con artistas de diverso pelaje? ¿Será porque desde hace diez años que no haya nadie que logre moverla de un sitio que, con total rotunidad, la eleva como una de las cantautoras más versátiles en el mundo del pop? No, probablemente la culpa sea de que sus canciones suenan en la radiofórmula. Como sea, Venegas saca el escudo a pasear, se defiende de las críticas y trata de hacer entrar en razón al fíber medio a golpe de buen pop y conocimiento del medio.

Notodo: Has tardado cuatro años en publicar “Otra Cosa” tras el éxito de “Limón y Sal”. Se había hablado incluso de crisis creativa. ¿Qué es lo que te alejó todo este tiempo de la publicación de nuevas canciones?
Julieta Venegas:
En realidad, yo el MTV Unplugged lo trabajé como un disco nuevo: me dediqué a componer arreglos de las canciones viejas cerca de dos meses, metí cuatro canciones nuevas y me tomó bastante rato armarlo. No lo vi como un impasse ni un disco “de paso”. Le dediqué bastante más tiempo porque tenía ganas de trabajar más a fondo cosas como los arreglos y el show en vivo, concretamente. Fue como una pausa de la composición en sí, pero no me lo tomo como un parón, sino como algo que potencie otro lado de mi faceta como músico, además de aprovechar para ejercer de productora por primera vez. Muchas cosas que tenía pendientes las pude llevar a cabo en ese disco.
“La radiofórmula no va a definir lo que se escucha en un país. Nunca. Y menos ahora”

NTD: Has trabajado en este disco con Ale Sergi, de Miranda! y Adrián D’Argelos de Babasónicos. Ya anteriormente habías compartido autoría con gente como Coti, Joselo de Café Tacvba, etc. No eres de esas artistas que sólo empatizan con lo que comunican ellas mismas, sino que más bien eres una intérprete y compositora versátil y fácil de adaptarte al otro.
J.V.:
A mí la verdad que me divierte mucho componer con otra gente. En este disco estuve bastante clavada, componiendo durante varios meses, debido a que estuve cerca de un año sin salir de gira y que también me lo tomé como un espacio de tiempo para la creación. Entonces cuando llegué a Buenos Aires para trabajar con Cachorro (NdeR: Cachorro López, productor artístico de los últimos discos de Julieta Venegas) para elegir las canciones y estructurarlas antes de grabar el disco el México, se dio muy rápido todo ese trabajo, así que acabé aprovechando que estaba por ahí para verme y ponerme a trabajar con amigos. Me apetecía, después de varios meses trabajando sola encerrada, juntarme con otra gente a hacer canciones. Y tanto Ale (NdeR: Ale Sergi, líder, cantante y compositor de Miranda!) como Adrián (NdeR: Adrián Dárgelos, líder, cantante y principal compositor de Babasónicos) son muy amigos míos, y especialmente con Adrián llevábamos bastante tiempo diciendo que queríamos hacer algo juntos, así que los llamé, también para ver si aprovechábamos alguna canción para meter en el disco. Y tal cual: escribimos como cuatro o cinco con Adrián y quedó en el disco Debajo de mi Lengua, y cerca de ocho con Ale, y quedó Bien o Mal. Más que nada me divierte, porque de trabajar tanto sola (ya sea escribiendo, arreglando, etc.) uno se acaba “aburriendo”, entonces me gusta empezar a buscar gente con la que pueda incorporar otras ideas y salir un poco de mi dinámica.

NTD: Nuevamente trabajas con Cachorro López en la producción, como comentabas. Ya son muchos discos juntos, ¿no?
J.V.:
Sí, esta vez creo que la producción la avancé bastante más yo sola y Cachorro me aportó objetividad (ríe). Necesitaba también eso: llega un momento en que estás tan metida en ello que pierdes un poco el concepto de lo que sirve y no sirve, y una “mente alemana” como la de Cachorro ayuda a escoger y concretar las cosas. En total había alrededor de cuarenta canciones y acabamos eligiendo doce de todas ellas.
“Tengo curiosidad de ver qué pasaría si trabajo con otra persona en la producción”

NTD: Si bien en Otra cosa sigues una línea sonora parecida con tus últimos álbumes, y aunque en este coqueteas un poco más con el pop sintético, siguen teniendo una tónica en la que las doce canciones del disco pueden ser singles. ¿Cómo se llega a tener esa capacidad para convertirse en una especie de “fábrica de hits”?
J.V.:
(Risas) No lo llamaría así, no sé (risas). Tiene mucho que ver el proceso de selección. Yo creo que si hubiera hecho este disco con alguien que no fuera Cachorro habría elegido otras canciones de esas cuarenta. De toda esta última época de composición podrían haber surgido muchos discos diferentes, y el hecho de trabajar con un productor determinado te encamina para un lado o para otro. Con Cachorro quizás acaba tomando un perfil más directo, accesible. Me divierte eso, pero también me divierte pensar que quizás con él no trabajo más, por una cuestión de que quizá ya hayamos encontrado lo que podemos hacer juntos, y me apetece ver lo que puedo hacer con otras personas. Él sigue siendo un referente y uno de mis mejores amigos, pero sí que tengo curiosidad de ver qué pasaría si trabajo con otra persona.

NTD: Quizá tenga algo que ver con el título del disco, ¿no? Una especie de “cerrar un ciclo”, de “pasar a otra cosa, a otro plano”, hacer una cosa diferente a lo que vienes haciendo en los últimos años. ¿Puede ser?
J.V.:
Siempre tengo interés en eso, la verdad, pero con Otra cosa me refiero más a una muestra del presente, porque creo que es una frase que decimos todos. Siempre pensamos que nuestro presente es diferente a antes. Como si “ahora sí” fuera “otra cosa”. Cuando yo hice este disco quería mostrar un presente mío, esa “otra cosa” personal, en la que influyó mucho el MTV Unplugged, aportándome mayor claridad en muchísimos aspectos de mi faceta musical y personal. Lo que te abruma como artista en el estudio cuando alguien te dice “no, esto no funciona” no me pasó en este disco, prácticamente porque al hacerlo prácticamente sola y con las ideas claras ayuda mucho a que todo camine de modo más fácil.
“Me ataca un poco el ego pensar que uno trabaja muchísimo por ser una cosa y la gente la convierte en alguien que no es”

NTD: El hecho de haber sido madre recientemente, ¿crees que va a influir en el concepto, el sonido de tus nuevas canciones y hasta de tus nuevas perspectivas como músico?
J.V.:
Yo creo que sí. A mí, personalmente, una hija me ha cambiado el eje de las cosas, pero también me ha liberado. Y no desde el hecho de decir “¡oh! ahora voy a hacer canciones de cuna…”, sino que creativamente me siento más liberada y tengo más ganas, si cabe, de ver qué pasa. No he escrito nada desde que nació mi hija porque he estado de gira pero sí tengo curiosidad de ver, sobre todo, cómo voy a acomodar mis horarios de composición y de creación a la hora de compaginarlo con el cuidado de mi hija.

NTD: En tus canciones se suele sobreentender un tono tragicómico, de humor propio y/o ironía. ¿Por qué te suele interesar la utilización de este tipo de elementos?
J.V.:
Yo creo que ese es mi tono de contar las cosas. Si bien me gusta contar historias, procuro que se deje ver mi personalidad en ellas. Siempre me imagino una situación y pienso “¿qué diría yo aquí? ¿cómo actuaría yo?” y eso luego lo dejo ver en las canciones. Aunque luego haya cosas que no diga en la realidad, me gusta poder plasmarlo en las canciones.
“Se está democratizando la música”

NTD: A pesar de que vienes de una raíz más de cantautora y compositora y tienes una apertura sonora más amplia, el gran público te suele identificar con gente como Paulina Rubio o grupos como La Oreja de Van Gogh, quizás cerca de un sonido más “plástico”. ¿Te molesta este tipo de asociación?
J.V.:
A lo mejor sí me siento un poco limitada. (Hace silencio. Piensa) No sé, supongo que todos los artistas nos sentimos como individuos: que cada quien tiene su propia personalidad. Y yo, como mi historia viene más de otra raíz e influencias, quizás lo noto más. Sí que me han dicho muchas veces eso de que “sí, vas a tocar en el FIB pero la gente te identifica con Thalía o Paulina Rubio y a mí se me queda un poco cara de póker. Y no por nada personal, simplemente que estilísticamente somos totalmente diferentes: no con ellas en particular, sino con el concepto de intérprete. Yo empecé a cantar porque empecé a componer: vengo de una historia completamente diferente, de bandas de rock. Entonces sí, quizás me ataca un poco el ego pensar que uno está trabajando muchísimo por ser una cosa y la gente la convierte en alguien que no es. Pero, por otro lado, es la manera que te simplifica sonar en la radiofórmula: si te escuchan junto a ese artista ya piensan que eres igual que él. Pero es una cosa que se va acomodando con el tiempo: yo sigo tocando, haciendo cosas y se va acomodando, poco a poco, el público que me escucha y la gente que va a mis shows.

NTD: Recién mencionabas lo del FIB y aquí se ha armado bastante revuelo cuando te confirmaron para tocar en el festival. Mucha gente, sobre todo los indies y fíbers más acérrimos, se han tomado tu inclusión casi como pseudo cabeza de cartel del FIB como un paso atrás en el festival. ¿Qué crees que es lo que más te conecta con el supuesto espíritu del festival y lo que crees que puedes aportar a este público? ¿Entiendes la reacción de la gente?
J.V.:
No sé si “aporto” o no, pero me siento identificada completamente con la gente que hace su música y la toca en un escenario. Cuando empezó todo este rollo de “¡no! ¡cómo van a llevar a Julieta Venegas al FIB!” dije “¿me estarán confundiendo con una artista de “pop” que no soy yo?” (risas). Pero a la vez una entiende a la gente: salir en radiofórmula te simplifica. Y yo no es que esté buscando sonar en radiofórmula: sueno desde hace dos discos (NdeR: y Limón y Sal) y, a la vez, pienso que la única forma que tengo de defenderme es sobre un escenario. Mi historia viene más de una banda de rock que del perfil de artista de radiofórmula. Yo soy lo que soy, y estar sobre un escenario es lo que he hecho toda mi vida, y me divierte hacerlo en un lugar en el que, además, me puedo bajar y ver grupos que me gustan.
“Cuando se armó el revuelo por mi confirmación para el FIB dije “¿me estarán confundiendo con una artista de “pop” que no soy yo?””

NTD: ¿Y por qué crees que a otras artistas cerca de tu patrón sonoro como Javiera Mena o Natalia Lafourcade se las atiende mejor en el circuito indie que a ti?
J.V.:
A mí me encanta que le esté yendo tan bien a la Javi. También a ella la están conociendo recién ahora. Y aunque ella se percibe como una artista pop, es más bien un pop indie, y en ese sentido sí va a encontrar bastante público aquí. Y a mí me encanta porque es alguien que ha hecho su disco sola y ha levantado todo sola. En ese sentido ella representa lo que a muchos artistas les corresponde ser, porque las disqueras no van a apostar por nadie nuevo. Entonces está bueno que gente como Javi, Gepe, Carla Morrison, Ceci Bastida, etc., se empiecen a autoeditar y salir adelante sin el apoyo de una discográfica grande, y eso significa, también, que te quedas fuera de la radiofórmula, porque ésta se cierra y se limita cada vez más. Y por suerte empiezan a aparecer vías distintas para llegar a la gente, que son los festivales, otra prensa que no tiene por qué ser la radio masiva, Internet, etc. En el caso de Javiera, mucha de la gente con la que ha podido conectar ha sido gracias a las redes sociales (MySpace, Twitter…) y conectar con gente que tiene la misma manera de pensar, y no una disquera que te prometa sacar un disco. Y está bueno eso. ¡Y lo sé porque me estoy quedando en la misma casa de ella ahora! (risas).

NTD: Cada vez hay más grupos de pop independiente que logran alcanzar unas cotas de ventas y unas giras estratosféricas y, a su vez, los artistas de radiofórmula están sufriendo un furo revés. ¿Tú ves que realmente hay menos distancia entre el indie y el pop de masas?
J.V.:
Más que nada está cambiando el mercado musical. Se está deteniendo todo eso de mitificar al artista. Se está democratizando la música. Finalmente las disqueras ya no apuestan esa cantidad de dinero exagerado que apostaban y es todo mucho más normal: ellos también han tenido que normalizarse y adaptarse a lo que está pasando ahora. Ya no es solamente sacar un disco, que ese disco tenga que sonar en tal radio, promover al artista de tal o cual manera… Es distinto. Y la relación que tienen los artistas con los fans también es diferente: es mucho más cercana. Tienes una manera de estar conectado, y está bueno. Yo cuando saqué mis primeros dos o tres discos estaba completamente desconectada, porque no existía Twitter ni las redes sociales tan masificadas. Y aunque haya veces que te tiren mala onda, también hay otras que te tiran buena onda, y te enteras de que te siguen desde lugares que no tenías ni idea. Y todo ese cambio de la industria te obliga a buscarte a ti mismo la forma de sobresalir e interesarle a la gente.
“Me parece lindo enriquecer lo que haces con tu personalidad su totalidad: nunca limitarte por tus prejuicios”

NTD: Has hablado en algunas ocasiones de tu interés por rebuscar un poco en la tradición casi folclórica de la música mexicana. En los últimos años esa investigación de las raíces folk de artistas de diferentes países es cada vez mayor. ¿Por qué te interesa en particular esa identificación con lo mexicano?
J.V.:
No es que quiera ser medio folclórica, para nada, pero me parece natural que se cuelen cosas de la música que me gusta y con la que he crecido. Sí me parece lindo que enriquezcas lo que haces siempre con tu personalidad pero en su totalidad: nunca limitarte por tus propios prejuicios. Yo cuando compongo y cuando arreglo busco una cierta libertad, trabajar sin tapujos ni prejuicios y ver hacia dónde me lleva eso. Trato de quitarme todo ese tipo de etiquetas de la cabeza, llámese folk mexicano, llámese pop.

NTD: ¿Y cómo fue asumir el cambio de vida de una artista que, en tan solo cinco años, pasa de ser una artista conocida sólo en su país pero tampoco a tan gran escala a ser una estrella multinacional y vender más de un millón de discos en solo unos años?
J.V.:
(Ríe nerviosa) Sí me doy cuenta que soy una privilegiada en el sentido que puedo sacar un disco y salir de gira con él, tocar en Latinoamérica, en Estados Unidos o en España… sí me siento muy privilegiada, pero a la vez lo entiendo como un trabajo. Es todo parte de un proceso. No es algo que me llegó de repente. Si me hubiera llegado de repente quizá me hubiera desubicado bastante. La gente me empezó a conocer en mi tercer disco. Ya llevaba dos discos, dando vueltas y definiéndome como compositora y saber qué es lo que quería hacer. He tenido tiempo para desarrollarlo antes de que empezara la gente a conocerme. Así que ya no me afecta tantísimo lo que pasa con mi disco cuando sale: me gusta hacerlo y todo el proceso egoísta de la creación, pero me desentiendo bastante de lo que viene después, aunque también lo disfruto. De alguna manera soy una artista de música popular: me gusta tocar y que vengan públicos de todos los estilos y no pertenecer a un ghetto determinado ni tener una etiqueta concreta. Me encanta ver que en mi público hay gente de todas las edades. Y conectar con gente tan diferente me parece lo más importante: personas a las que le gustan las canciones y que no están preocupadas por cómo te van a llamar o catalogar.
“Me gusta empezar a buscar gente con la que pueda incorporar otras ideas y salir un poco de mi dinámica”

NTD: De México la gente o el vulgo conoce, sobre todo, los grupos y cantantes masivos como Maná, Thalía, Paulina Rubio, que, a su vez, son de los más importantes en habla hispana de todo el mundo. ¿Crees que es realmente representativo de la música que se hace en tu país?
J.V.:
Si son solamente ellos tres, no (risas). No por nada en particular, pero me parece que sería limitarlo demasiado: está Zoé, Café Tacvba, Instituto Mexicano del Sonido, Carla Morrison, Ceci Bastida, Jessy Bulbo, Disco Ruido, Belanova, Nortec Collective, Los Macuanos… muchísimas cosas que hacen de todo. No es por decir algo en contra de los artistas que mencionas en particular, sino porque la radiofórmula no va a definir lo que se escucha en un país. Nunca. Y menos ahora, que cada vez se limita y se cierra más. La mejor manera de saber qué está pasando en un país es Internet, y ver recomendaciones de otros grupos, visitar blogs buenos de gente con criterio. Hay que investigar. Ya no es tan fácil como decir “voy a poner la radio a ver qué suena en México”, porque no vas a escuchar nada.

NTD: Desde hace un tiempo más o menos breve hay una nueva escena en Tijuana a la que se denominó “ruidosón”. ¿Sientes que hay algún tipo de similitud, aunque no sonora, con aquella especie de escena que se formó hace cerca de quince años en torno al Nortec Collective, Tijuana No, tú…?
J.V.:
Yo no creo que aquello fuera ninguna escena, porque yo me fui de México muy chica y empecé a definirme artísticamente fuera de Tijuana: me fui al D.F. a los 22 años. Aunque me siento muy tijuanense en la manera en que escucho y entiendo la música, porque el vivir en la frontera hizo que yo creciera escuchando sobre todo música en inglés y que me acercara a la música en español casi a los 18 años, entonces mi manera de escucharla no es igual que una persona del D.F. Pero aquello no fue un movimiento. Me identifico con mis amigos, que fueron los que marcaron mi vida: si no fuera por Tijuana No estaría tocando el piano clásico. Fue el grupo que me jaló a salir del piano clásico y empezar a componer, trabajar en el escenario, etc. En ese sentido sí tengo gente con la que formé parte de algo, pero no sé si tanto de una escena.
“Salir en radiofórmula te simplifica”

NTD: Tu relación con músicos de todo el mundo es bastante buena, pero con lo españoles también es bastante cercana: has colaborado con gente tan variopinta como Mastretta, Bunbury, Fangoria o El Guincho, entre otros. ¿Estás al tanto del pop actual? ¿Qué es lo que más te gusta de la escena actual?
J.V.:
Algo sí. Los últimos discos de Klaus & Kinski, La Bien Querida, Lori Meyers y Kiko Veneno me gustan mucho. Siempre que vengo acá, y eso me llamó la atención de España siempre, da la sensación de que estás en un lugar de música independiente. Ahora se está dando en más países porque ya es como una necesidad. Pero antes en México, por ejemplo, la música independiente no era tanta como es ahora. Ahora como las disqueras no fichan a nadie nuevo los grupos no tienen otra manera de salir. Pero en España llevan bastante más tiempo los sellos independientes y la “movida indie” como tal. Ese ghetto fíber que se identifica con algo y no entiende la inclusión de artistas de radiofórmula en el cartel. Y está bueno porque habla de una movida independiente bastante sana, que se cuidan entre ellos y tiene vida propia. Es, de alguna manera, idealista. En México también empieza a haber más ruido de la movida independiente, cosas que no hubieran tenido cabida en la industria gigante de hace unos años que, yo creo, está a punto de desaparecer.

NTD: Has coqueteado bastante con el hip-hop, ya no sólo en canciones bastante punteras como “Eres para mí” sino con colaboraciones con La Mala, el Sindicato Argentino del Hip Hop o el mismo Dante Spinetta. ¿Te planteas en algún momento tirar para sitios así?
J.V.:
A mí me da por épocas. Y tuve una época bastante hip-hopera hace un tiempo. En cuanto a raperas, Anita Tijoux me parece la mejor, y La Mala me gusta muchísimo. Con ella trabajé ya tres veces, porque ella me invitó a cantar en Malamarismo, luego yo la invité al Unplugged y luego cantamos juntas con Nelly Furtado. Me parece interesante lo que se puede lograr como género el hip-hop en español. Me intriga el hip-hopero hispano, no tanto el gangsta americano. Por eso Anita Tijoux me encanta: me parece muy importante el discurso, no solamente la estética.

NTD: Para terminar recomiéndanos a un grupo o disco, un libro y una película que tengas ahí rondando por la cabeza.
J.V.:
En Buenos Aires descubrí hace poco un libro que me encantó que se llama La manzana de Adán, de Ernö Szép. Disco me gustó mucho el Audiovisión, de Gepe. Y película me gustó mucho una mexicana que se llama Luz silenciosa, que lleva un ritmo completamente diferente a una típica película de acción, muy bonita.

*Julieta Venegas estará tocando en el FIB 2011 en su jornada inaugural, el jueves 14.07

Julieta Venegas