No se recuerda tal revolución musical en el mundo del pop independiente en nuestro país como la que supuso el alzamiento de Vetusta Morla a gran escala en todos los sentidos: de masividad, de explosión mediática, de venta de discos y de exposición internacional. Su incubación durante diez años de su primer largo oficial, Un día en el mundo (a pesar de que desde su formación en 1998 hasta la publicación de su disco sacaron varias maquetas y EPs), supuso, por lo general, apoyo por parte de crítica y público pero también algo de escepticismo. Prácticamente todo el mundo asumía que, sí, en efecto, la recopilación de canciones que conformaban Un día en el mundo era majestuosa, pero no dejaba de ser un grandes éxitos a modo de resumen de toda su carrera reconvertido a primer disco. La pregunta era: ¿serán capaces en dos o tres años hacer un disco capaz de satisfacer las expectativas de su, ahora, numeroso rebaño? Sobre todo, sí. Y más por joder y por ser expresamente crítico, no. ¿Lo cuálo?
Votos a favor
Si hay algo que destacó en Un día en el mundo y que vuelve a destacar en Mapas es el curro que tienen encima las canciones. Todo parece trabajado al milímetro, no sólo en las grabaciones sino, como se ha visto en su mastodóntica gira, en su directo. Las canciones mezclan tensión, dramatismo, épica y pop de masas. Es normal que tanto los pijos más recalcitrantes y los indies más modernos apoyen al sexteto tricantino. En su segundo LP tienen varias razones para seguir confiando ad eternum en ellos: Lo que te hace grande, Boca en la tierra, Mapas, Maldita dulzura, Baldosas amarillas o El hombre del saco vuelven a poner a punto la maquinaria creativa de los madrileños. Especialmente reseñable, además de la manutención de la épica y la variedad de matices dentro de las canciones, es la incorporación de guiños a la arabesca (El hombre del saco), a una suerte de sitar digital asustadizo (En el río) o al folclore latinoamericano (Maldita dulzura), pero también en la calidad del sonido de sus guitarras y la armonía perfecta entre la voz de Pucho y la percusión de David 'El Indio': gorgoritos, presión y zonas tan incómodas como placenteras al abordar una canción. También se apuntan un tanto al arriesgar en piezas como Los días raros (más de seis minutos de comienzo en una elegía alegórica al crescendo) o Mi suerte (un halo cósmico-espacial que rompe con la linealidad sonora general).
Votos en contra
Quizás porque llevemos varios años interiorizando canciones como Copenhague, Un día en el mundo, Valiente, Autocrítica o Saharabbey Road o quizás porque el nivel de Mapas esté medio escalón por debajo, quizás se echan de menos canciones tan tremendas como las recién mencionadas. Vuelven a utilizar (perfectamente entendible, por otra parte) la primera mitad del disco (hasta la séptima canción) como espacio de batalla entre posibles hits y mitos melódicos, para dejar un final más propio de experimentaciones y canciones que se aprecien menores con respecto a las primeras: no es una queja ni una declaración por mencionar “de relleno” piezas como Cenas ajenas o Canción de vuelta, pero de la misma manera que la última mitad de su anterior disco perdía en emotividad pero ganaba en presión, esta vez parece que hayan perdido algo de fuelle en esa zona. Las letras siguen manteniendo cierta inquietud por la filosofía abstracta, el surrealismo convencido y el realismo hipnótico, pero esas menciones a “aracne y atenea” u, otra vez, al “traje nuevo del emperador”, suenan algo repetitivas. No es de extrañar que se asocie el sonido de canciones potentes de este nuevo disco al anterior: Boca en la tierra repite el esquema inicial de Rey Sol y El hombre del saco se puede asociar a La cuadratura del círculo. Aún con todo, Vetusta Morla, críticas positivas o negativas al margen, vuelven a facturar un discazo de espanto que, si hacemos oídos sordos a los indies más petardos y criticones, celosos de la popularidad de los grupos independientes (sucedió lo mismo con otros géneros, como la condena del rock urbano a Fito & Fitipaldis o como le sucede a otros grupos del ámbito indie como Lori Meyers, Love of Lesbian o Russian Red, entre otros) hay que asumir algo: pocos grupos suenan tan bien como Vetusta Morla, muy pocos grupos estatales recogen la influencia de bandas como Radiohead poniendo a punto lo mejor de (los mejores) Piratas y reinventando la nueva (y vieja) canción pop. Su mapa y su brújula sigue funcionando… esperemos que no pierdan el norte.
Artista: Vetusta Morla
Álbum: Mapas
Género: Pop
Gira:
12, 13 y 14.05: Barcelona. Razzmatazz
19.05: Granada. Industrial Copera
20.05: Sevilla. Monasterio de la Cartuja (Territorios Sevilla 2011)
21.05: Córdoba. Pabellón de Deportes Vista Alegre
18.06: Madrid. Matadero (Día de la Música Heineken 2011)
24.06: Avilés. Centro Niemeyer
06.07: Bilbao. Sala BBK
08.07: Kobetamendi (Bilbao). Bilbao BBK Live
21.07: Benidorm (Castellón). Low Cost
23.07: Valencia. Jardines de Viveros (Feria de Valencia)
24.08: Burriana (Castellón). Playa El Arenal (Arenal Sound 2011)
Discográfica: Pequeño Salto Mortal
Año: 2011
