A veces, para contar una verdad hay que decir mil mentiras. El rock es un perfecto ejemplo de tipos empeñados en narrar mil batallas ficticias que se resumen en una biográfica confesión. Richard Ashcroft, superviviente de aquella fiebre pasajera que fue el brit-pop, piñata a la que pegar de mil y un críticos y aún así impenitente músico y contador de historias, sabe bien lo que se hace. Casi ha rendido ya suficiente penitencia por aquel Bitter Sweet Symphony por el que pasó a los libros de historia de la música y cuyo éxito muchos aún no le han perdonado. Han pasado 13 años y el británico, regreso a The Verve y posterior abandono de por medio, se reinventa en una nueva y desafiante formación. Un proyecto para el que ha reclutado a No Id, pionero del hip-hop de Chicago y productor de Jay-Z o Common, y a Benjamin Wright, responsable de los mayores éxitos de Motown. La fusión de talentos tan diversos se resume en RPA & The United Nations of Sound, la criatura que Ashcroft anunciara el pasado mes de enero y con la que, incluso, ya se ha permitido aparecer, en junio, en Paris, Berlín, Amsterdam o Londres, entre otras capitales europeas.
El debut de la formación no se mueve, sin embargo, tan lejos de las coordenadas que han caracterizado la carrera de su líder. Guitarras que hierven, letras inflamadas de advertencias, proclamas y mucho ego, y épica a toneladas. También una exploración del rock, el soul, el blues, hasta el góspel. Lo que Ashcroft vende es su propia y valiosa historia. Lo que hace diferente a este álbum de los tres que le precedieron en solitario es una madurez desprovista de cansancio. Are You Ready?, el single que lleva semanas sonando en internet y en las radios, advierte de forma tajante a oyentes despistados sobre lo que el ex líder de The Verve ha venido a anunciarnos. She Brings the Music o This Thing Called Life son dos valiosas incursiones en el alma de un tipo que casi, casi está de vuelta. Fuera cinismo. Ashcroft ha facturado un gran disco.
